vendredi 8 avril 2016

63- El suelo -2- Las raíces

EL SUELO – LAS RAÍCES

La revista National Geographic publicó, unas semanas atrás, un bonito artículo titulado “Digging deep reveals the intricate world of roots” (Cavar profundamente revela el mundo complejo de las raíces), escrito por Becky Harlan.
Los trabajos de los que habla se refieren a plantas perenes herbáceas, y tienen un doble objetivo, científico de estudio del desarrollo de las raíces y de su prospección del suelo por el Dr Jerry Glover, del Land Institute de Salina, Kansas, y un objetivo artístico y didáctico de demostración por el fotógrafo Jim Richardson. 

El Dr. Jerry Glover limpiando raíces con chorro de agua de baja presión para no romper ninguna. (Foto Jim Richardson)

Te aconsejo la lectura de este artículo, en inglés, incluso si no te manejas bien con el idioma, aunque tan solo sea para admirar todas las increíbles fotos de sistemas radiculares enteros. La parte escondida de las plantas es realmente muy espectacular.

Hay que notar que esas fotos no son realmente representativas de la arquitectura natural de las raíces. Es que, tanto para las necesidades del estudio como para las necesidades del fotógrafo, las plantas se han desarrollado en grandes tuberías de PVC a modo de maceta, sin competencia ni dificultad especial. Los sistemas radiculares obtenidos son una especie de potencial ideal, muy aprovechable para el científico y el artista. En la naturaleza, las dificultades encontradas (disparidad del suelo, parasitismo, problemas climáticos, agresiones variadas, competencia con otras plantas) habrían dado sistemas radiculares probablemente muy diferentes. Lo que no resta nada de su belleza ni de su utilidad.


Es muy interesante observar que, a fin de cuentas, la planta tiene mucho parecido con un iceberg, cuya parte más voluminosa no se ve.
Las raíces prospectan el suelo para alimentar a la planta, y son capaces de bajar a profundidades insospechadas, siempre que se lo permita el suelo.
Foto extraída del artículo del National Geographic.

Las raíces más profundas conocidas son las de una higuera silvestre del Transvaal, en Sudáfrica, que alcanzan 120 metros de profundidad, y las de un olmo inglés, que alcanzan 110 metros. Una sola planta de centeno de invierno puede producir 623 km de diminutas raíces. El sistema radicular el más extendido conocido actualmente, es el de un álamo temblón de Canadá, que cubre 43 hectáreas, y pesa 6.000 toneladas. En otras palabras, este árbol se sitúa en el centro de un área ocupada por sus propias raíces de aproximadamente ¡¡¡750 metros de diámetro!!! (Fuente de estas informaciones: http://www.lesarbres.fr/records.php)

El mundo de las raíces es insospechado y fundamentalmente importante.

En efecto las raíces juegan papeles diversos, numerosos y fundamentales en la vida del suelo y de los ecosistemas en general.
Algunos de esos papeles son muy conocidos, otros mucho menos.
-       Anclaje de las plantas. Les permite resistir al viento, a la lluvia, a la erosión.
-       Alimentación de las plantas. Es por las raíces que las plantas extraen la mayor parte del agua y de los elementos nutricionales que necesitan.
-       Órgano de supervivencia. Muchas plantas (aunque no todas), son capaces de volver a crear su parte aérea desde su sistema radicular, después de un incendio, de heladas, o de determinadas agresiones externas.
-       Estabilizador de los suelos. La presencia de las redes radiculares muy densas permite estabilizar los suelos, reduciendo o impidiendo la erosión. La deforestación tiene generalmente como consecuencia una desertificación por desaparición de la parte la más fértil et estable del suelo.
-       Estructurador de los suelos. La prospección radicular produce galerías que, cuando la raíz muere y desaparece, sirve para la aireación del suelo, para la circulación del agua, para los movimientos de los microorganismos del suelo. Este papel permite, por ejemplo, una mejora de la biodiversidad y el almacenamiento del carbono.

La vida de una raíz en el suelo no es muy tranquila. Va sufrir todas clases de agresiones, debidas al clima (heladas, inundaciones y asfixia, sequía con roturas por fisuración del suelo), debidas a roedores, enfermedades, insectos, nematodos. Cada vez que una raíz queda amputada, la planta lucha produciendo otra. Su supervivencia pasa por une regeneración permanente.

Las raíces no tienen todas el mismo papel en el suelo. Especialmente se puede distinguir
-       Las raíces superficiales, a menudo finas y extremadamente numerosas, conectadas muy cerca de la parte aérea de la planta, encargada de absorber los elementos nutricionales liberados por la mineralización de la materia orgánica, que se produce en los 40 primeros centímetros del suelo, en general,
-       Las raíces profundas, conectadas a raíces gruesas que bajan hacia la profundidad del suelo, encargadas especialmente de la alimentación en agua, que van a buscar tan profundo como sea necesario.

La agronomía tradicional ha estudiado ampliamente el modo de penetración de los elementos nutricionales desde la solución del suelo hacia el interior de los pelos absorbentes, esos billones de diminutas raíces que juegan un papel esencial en la vida de la planta. Conocemos bastante bien la relación de la raíz con su entorno mineral.

Lo que conocemos muy mal, es la relación de la raíz con su entorno biológico. He comentado hace muy poco la relación entre las plantas fijadoras de nitrógeno y el rizobio en un beneficio mutuo. Algún día hablare también de las micorrizas, esos hongos microscópicos del suelo, que viven en simbiosis con las plantas, aprovechando la fotosíntesis a cambio de una transformación del fosforo del suelo que la planta tiene muchos problemas para absorber sola.
Existe una enorme cantidad de otros microorganismos en el suelo, de los que no conocemos las interacciones con las plantas. Sin embargo, es muy probable que jueguen un papel desconocido pero muy importante, tanto en la vida de los suelos, como en la vida de las plantas.

Pues es una muy buena noticia, aprender que varios equipos científicos americanos van a recibir importantes fondos para financiar una investigación sobre esas relaciones, con unos estudios sobre pasto varilla (Panicum virgatum).

Esta gramínea perenne, nativa de Norteamérica, considerada durante tiempo como mala hierba, ampliamente eliminada para dejar paso a maíz y trigo, y dotada de un sistema radicular muy potente, representa un cultivo potencialmente interesante para el futuro. Es una gran consumidora de carbono, y una plantas cuyas potencialidades van desde la biomasa al pienso para ganado, con la capacidad de crecer en tierras poco fértiles. Su muy gran desarrollo permite conseguir grandes volúmenes de cosechas con pocos recursos.
Entra en la categoría de los cereales perennes, que podrían encontrar un sitio nuevo en una agricultura de futuro, menos consumidora de recursos hídricos, nutricionales y de tierras fértiles.

Total, en algunos años, conoceremos algo mejor esas interacciones. Esos descubrimientos influirán seguramente de manera profunda en la agricultura, en su gestión de los suelos, de los recursos hídricos y en la nutrición vegetal.


¡FELIZ NAVIDAD!
Imagen de Michael Halbert

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