mercredi 25 octobre 2017

117- El suelo -4- Devolver su grandeza a nuestros suelos

DEVOLVER SU GRANDEZA A NUESTROS SUELOS

Aparece cada vez más evidente que los suelos agrícolas son un recurso mal valorado por las generaciones anteriores de agricultores, y finalmente involuntariamente, o mejor dicho inconscientemente dañado.


La Revolución Verde, con sus buenas intenciones, ha permitido resolver gran parte de los problemas de seguridad alimentaria en el mundo, al menos a nivel de la producción.
Pero su visión reductora, y la demasiado grande parte acordada a los insumos (plaguicidas y fertilizantes), y las progresiones espectaculares de productividad observadas los primeros años, han hecho olvidar a casi todos, algunos fundamentos de nuestra bella actividad.
El despertar es brutal, con constataciones a veces dramáticas, problemas de erosión terribles en algunos sitios, suelos que a veces han perdido su estructura, una vida del suelo reducida o aniquilada, una actividad microbiana pobre, total, perdidas de fertilidad que se hacen críticas en determinadas condiciones.

Pero nada es perdido, la mayoría de los errores se pueden rectificar, y las más antiguas experiencias de cambio de prácticas culturales demuestran que siempre es posible volver atrás, y combinar las necesidades de productividad con el respeto a los ecosistemas, y sobre la recuperación todo de nuestros suelos.

Te propongo este texto, publicado esta primavera por David R. Montgomery, en la edición británica de la revista digital The Conversation, bajo el título (parodia del lema de Donald Trump durante su campaña electoral) “Make our soils great again”.


Make our soils great again
Devolver su grandeza a nuestros suelos

Por David R. Montgomery
Profesor de ciencias de la Tierra y del Espacio,
Universidad de Washington


“Muchos de nosotros no piensan mucho en los suelos, y menos aún en su salud. Pero ya que se acerca el Día de la Tierra, ha llegado el momento de recomendar algunos cuidados para la piel a Madre Naturaleza.
Restaurar la fertilidad de los suelos es una de las mejores opciones de las que dispone la humanidad para progresar en tres tremendos desafíos: alimentar a toda la humanidad, ralentizar los cambios climáticos y preservar la biodiversidad.

La generalización de la mecanización y la adopción de los fertilizantes químicos y de los plaguicidas ha revolucionado la agricultura. Pero han tenido consecuencias imprevistas sobre el suelo. Los agricultores en todo el mundo ya han degradado y abandonado una tercera parte de las tierras cultivables del planeta. En Estados-Unidos, nuestros suelos ya han perdido aproximadamente la mitad de su contenido en materia orgánica que ayudaba en hacerlos fértiles.

¿Qué esta en juego si no invertimos esta tendencia? Las zonas de conflicto empobrecidas como Siria, Líbano o Irak están entre las sociedades que viven con la herencia de suelos degradados. Y si el mundo sigue perdiendo sus tierras arables productivas, será cada vez más difícil alimentar una población global en aumento.

Pero es posible restaurar la fertilidad de los suelos, y he aprendido mucho viajando alrededor del mundo para conocer agricultores que han adoptado prácticas regenerativas a gran escala comercial o a pequeña escala de subsistencia, haciendo investigaciones para mi nuevo libro “Growing a Revolution: Bringing our soils back to life” (Cultivar una Revolución: hacer renacer nuestros suelos). Desde Pensilvania hasta los Dakotas y de África a Latinoamérica, he visto pruebas convincentes de como una nueva concepción de la agricultura puede restablecer la salud del suelo, y eso de una manera increíblemente rápida.

Talleres sobre cultivos bajo cubiertas vegetales, la gestión de las malas hierbas y la práctica del no-laboreo en el Ranch Starck en Gainesville, Texas.


Esos agricultores han adoptado prácticas que favorece la vida benéfica del suelo. Han terminado con los laboreos y minimizado las perturbaciones del suelo. Han implantado cultivos de cubierta, especialmente leguminosas, en combinación con los cultivos comerciales. Y han parado de sembrar la misma cosa en el mismo sitio una y otra vez. En su lugar, han implantado una gran diversidad de cultivos con rotaciones complejas.
La combinación de esas técnicas favorece la diversidad en la vida microbiana benéfica del suelo que mejora el ciclo de los nutrientes, aumenta la materia orgánica, mejora la estructura del suelo, y de esta manera reduce las pérdidas por erosión.

Los agricultores que han implementado las tres técnicas han empezado a regenerar la fertilidad del suelo y después de varios años, han terminado ganando más dinero. Los volúmenes de cosecha y la materia orgánica del suelo han aumentado mientras su consumo de carburantes, fertilizantes et plaguicidas se reducía. Sus campos eran permanentemente más visitados por los polinizadores – mariposas y abejas – que las fincas convencionales del entorno. La reducción en el empleo de plaguicidas y el respeto de las plantas autóctonas en los alrededores de las parcelas se han traducido por un aumento de las especies predadoras que controlan a los insectos dañinos.

Los ganaderos innovadores también me han enseñado métodos que han mejorado su suelo, las vacas en sus fincas pastan como lo hacían antaño los bisontes, concentrándose en una pequeña área durante un corto periodo de tiempo, seguido de un largo reposo. Este modelo estimula la producción de sustancias azucaradas por las raíces de las plantas. Y este fenómeno nutre la vida del suelo que, a cambio, entrega a las plantas hormonas de crecimiento y nutrientes minerales. Dejar pastar a las vacas permite también enriquecer la materia orgánica del suelo por la dispersión del estiércol en los campos, en vez de concentrarlo en las fosas de los parques de estabulación.


La materia orgánica del suelo es la fundación de la red alimentaria del suelo, y hay un consenso entre los científicos con los que he podido hablar, para pensar que la materia orgánica del suelo es el mejor indicador de la salud del suelo. ¿Cuánto CO2 podrían almacenar los agricultores y ganaderos del mundo, por prácticas culturales que incorporan los residuos de cultivos y estimulan la actividad microbiana? Las estimaciones varían mucho, pero los agricultores que he conocido han hecho más que doblar el contenido en CO2 de sus suelos, en una o dos décadas. Si los agricultores del mundo entero hacen lo mismo, podría ayudar a compensar parcialmente las emisiones de energías fósiles para décadas venideras.

La restauración de los suelos no va a resolver el hambre en el mundo, parar el cambio climático, o evitar futuras perdidas de biodiversidad. Una sola acción no puede resolver tales problemas. Pero los agricultores innovadores que he encontrado me han demostrado que la adopción de la serie completa de las prácticas de la agricultura de conservación puede proveer mejores medios de subsistencia y ventajas medioambientales significativas tanto en fincas convencionales como en ecológicas.

La restauración de la fertilidad de los suelos agrícolas degradados es uno de los proyectos de infraestructuras naturales los más urgentes y los menos reconocidos por la humanidad, y traerá sus frutos para las generaciones futuras. Ya es necesario un esfuerzo que se parezca a un tiro de cohete hacia la luna, para restaurar la fuente de todas las civilizaciones prosperas:
Nuestro suelo, la piel de la Tierra.”

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