jeudi 24 janvier 2019

142- Las alternativas a los pesticidas -2- El seguimiento del cultivo


LAS ALTERNATIVAS A LOS PESTICIDAS -2- EL SEGUIMIENTO DEL CULTIVO


No se puede realmente clasificar el seguimiento del cultivo entre las alternativas a los pesticidas, pero tome la decisión de convertirlo en el punto de partida de esta serie ya que es el fundamento de la Protección Fitosanitaria Integrada y de la protección fitosanitaria en Agricultura ecológica.
Ninguno de los métodos, técnicas y novedades de los que voy a hablar podrían funcionar correctamente ni ser implantados sin esta fundamental etapa previa.


Cualquier seguimiento (o vigilancia) de los cultivos conlleva la integración de un aspecto pocas veces comentado pero esencial para una agricultura moderna, productiva, respetuosa, sana y sostenible: el conocimiento.
Una agricultura sostenible es una agricultura de ciencia y de conocimiento.
Conocimiento del cultivo primero, su ciclo fisiológico, su adaptación climatológica, sus exigencias agronómicas, sus necesidades nutricionales, sus sensibilidades sanitarias y fisiológicas, su compatibilidad con los cultivos del entorno, etc.
Conocimiento del suelo, que es el soporte vital del cultivo, para tomar en cuenta los factores de sensibilidad potenciales (patógenos, riesgos de nematodos, de asfixia radicular, etc.), y de conocer los aportes nutricionales del suelo al cultivo (incluido los riesgos de deficiencias o de carencias).
Conocimiento de los riesgos adversos, como especialmente los riesgos climáticos, las enfermedades, las plagas.
Conocimiento de los auxiliares para la defensa del cultivo (insectos, hongos y vertebrados depredadores), los que serán útiles para ayudar a resolver los problemas específicos del cultivo.
Conocimiento del entorno de las zonas de cultivo, para saber que ayuda puede aportar (zonas favorables al desarrollo de determinados auxiliares por ejemplo), o que dificultades presenta (la proximidad de zonas iluminadas puede aumentar la presencia de determinados lepidópteros nocturnos dañinos para los cultivos por ejemplo) y lo que el agricultor tendrá que hacer para tomar este entorno en cuenta, sacando el mejor partido posible para su actividad.

Es importante indicar que este nivel de formación y de conocimiento, hoy reconocido como punto de partida imprescindible para cualquier evolución de la producción agrícola hacia practicas virtuosas, es un logro reciente (y no totalmente generalizado todavía) en los países más desarrollados (desde la segunda mitad del siglo XX), y que queda pendiente de avanzar en gran parte del mundo. La agricultura se mantiene, de manera universal, como uno de los sectores más atrasados de la actividad humana y de la economía mundial, en materia de enseñanza, de formación y de desarrollo.

Imagen: Issiaka Konate (ARAF- Plateau Dogon), Mali

Una vez estos conocimiento adquiridos y el cultivo implantado, el agricultor deberá poner en marcha todo un proceso, a menudo complejo, que le permite poner su cultivo en las condiciones más favorables a su desarrollo y a su producción, tanto en calidad como en cantidad.
Uno de los puntos clave será la protección del cultivo contra las plagas y enfermedades.

-       Primero deberá implementar todos los medios disponibles para impedir que los ataques fitosanitarios se produzcan. Es la profilaxis. Se trata de la eliminación de los restos contaminados de cultivos anteriores o colindantes, la poda, la limpieza del entorno, etc.
-       Luego debe poner en marcha los sistemas de observación para detectar los ataques lo más precozmente que pueda. Es la vigilancia. Es la colocación de trampas de monitoreo, de protocolos de observación, de conteos, de registros climatológicos, etc.
-       Pondrá en relación las observaciones y los conteos con niveles de referencia llamados “umbrales de riesgo”, variables según el cultivo, la región de cultivo, el tipo de parasito y la época. De esta manera determinara a partir de qué momento una amenaza presente se convierte en un peligro y presenta un riesgo económico. Es la noción de umbral de intervención.
-       A la vez que observa las poblaciones de plagas, observa la presencia de depredadores de todos tipos. Son insectos, ácaros, hongos o vertebrados (aves, serpientes, carnívoras de pelo) que se alimentan de los diferentes riesgos presentes en los cultivos. Su presencia puede considerablemente reducir, o incluso eliminar la amenaza de una población de plagas. Es el empleo de los organismos auxiliares.
-       Elegirá el método de intervención caso a caso. Empleara pesticidas, naturales o sintéticos, eligiéndolos por su eficacia, sus efectos secundarios y los riesgos para el medioambiente y la salud, cuando ningún otro medio le permitirá resolver el problema. Es la decisión de intervención.

Cada cultivo, cada periodo del ciclo fisiológico, cada tipo de condiciones climáticas, requerirá una respuesta adaptada.

El seguimiento de los niveles de poblaciones de enfermedades e insectos problemáticos para los cultivos y de sus auxiliares, permite decidir la mejor técnica de intervención, si es necesaria, y su momento óptimo.

LA ELECCIÓN DE LOS PRODUCTOS

Cuando empecé mi carrera agrícola, al principio de los años 80, la fitofarmacopea disponible incluía un gran número de moléculas sintéticas muy polivalentes. Se trataba contra un ataque de pulgones, y todo lo que se encontraba presente (dípteros, himenópteros, coleópteros, lepidópteros y otros insectos plagas o útiles) también caía eliminado. El respeto a los equilibrios no se encontraba al orden del día, y de todas formas habría sido muy difícil intentarlo, ya que ninguno de los pesticidas disponibles y autorizados era selectivo.
Progresivamente, productos cada vez más específicos han aparecido, reduciendo la polivalencia, y por consecuencia los riesgos de “limpieza” imprevista.
Sin embargo hay que decir que en el mismo tiempo han aparecido, o vuelto a aparecer algunos problemas, a menudo conocidos ya que descritos en libros antiguos, pero hasta entonces generalmente controlados por la polivalencia de los productos fitosanitarios.

La información al agricultor también ha aumentado mucho.
Hasta los años 90, solo conocía el riesgo para el usuario (e incluso solo en parte), y el plazo antes de la recolección.
Progresivamente, el agricultor ha recibido una información siempre más completa referente a la salud, el medioambiente y las condiciones de empleo.
Con la mejora de las técnicas de medición y la bajada de su coste, se han generalizado los controles de residuos de plaguicidas. Se han establecido normas para cada producto y cada tipo de alimento.
Los productos los más polivalentes han sido casi todos prohibidos.


Aunque es cierto que hasta finales de los 80 era habitual (pero no sistemático) que los agricultores tratasen por calendario, sin preocuparse realmente de la presencia de enfermedades o de plagas, y menos aún de auxiliares, ya no es el caso hoy, por varios motivos:
-       El nivel de formación y de conocimiento de los agricultores ha progresado mucho.
-       La mejora del asesoramiento técnico hacia los agricultores mediante estructuras públicas, privadas o de tipo cooperativo permiten hacer progresar también los agricultores menos formados.
-       La presión social entorno a una agricultura sostenible cuyo impacto sobre la salud y el medioambiente sea minimizada ha verdaderamente explotado en los últimos años.
-       La preocupación sobre el impacto de las prácticas agrícolas también ha progresado mucho entre los propios agricultores.
-       La legislación se endurece cada año un poco más, tanto en las autorizaciones de pesticidas como en las condiciones de empleo, y los controles y sanciones también, al menos en los países ricos.
-       Los supermercados, que controlan la mayor parte de los mercados de consumo en los países industrializados, obligan sus proveedores a seguir y cumplir unos protocolos que todos, hoy por hoy, van muy centrados en los riesgos sanitarios y medioambientales. Los controles son numerosos y las sanciones severas.
-       El coste de la protección fitosanitaria es elevado, e importantes ahorros son posibles (en comparación con un programa de tratamiento sistemático mediante calendario) gracias a una buena gestión.
-       Numerosos pesticidas ecológicos o muy específicos aparecen en el mercado, con exigencias técnicas particulares que exigen condiciones de empleo muy estrictas, pero que permiten al agricultor resultados técnicos sin riesgo de residuos.


De hecho es importante señalar que muchos de los umbrales de daños empleados en los años 80 y 90 se han tenido que revisar por motivo de la evolución de las soluciones disponibles.
Es que cuando un agricultor disponía de productos muy polivalente dotados de un importante efecto de choque, podía esperar que los ataques peligrosos lleguen a niveles relativamente elevados.
En la actualidad es diferente, ya que las soluciones raramente tienen un efecto de choque potente, obligando el agricultor a anticipar.

La filosofía de protección ya no es de “dejar venir y limpiarlo todo”, pero más bien de “evitar que los problemas puedan coger importancia”, lo que les haría muy difíciles de resolver.

Este cambio de paradigma tiene también un impacto muy directo sobre la manera que tiene el agricultor de centrarse en la protección de sus cultivos, ya que sabe que si no ha sabido, o podido, evitar el desarrollo de determinados problemas, las consecuencias económicas podrían ser extremadamente graves.

Total, el seguimiento del cultivo es desde mucho tiempo un punto técnico importante para el agricultor.
Con los numerosos cambios de los últimos años, se ha convertido en un auténtico método de trabajo que ocupa un sitio esencial en la protección del cultivo, y en el éxito del resultado técnico.

Pues sí, si es cierto que el seguimiento del cultivo no es, en sí mismo, una alternativa al empleo de los pesticidas, es sin embargo un factor primordial de éxito del cultivo con un mínimo de intervenciones pesticidas.