jeudi 28 mars 2019

145- Las alternativas a los pesticidas -4- La confusión sexual


LAS ALTERNATIVAS A LOS PESTICIDAS -4- LA CONFUSIÓN SEXUAL

Esta denominación puede parecer bárbara o incluso graciosa a los que no saben. Sin embargo se trata de una auténtica revolución en el concepto de protección de los cultivos.

Esta técnica, puesta a punto en los 80, y primero desarrollada en viña y en frutales, ha sido después trabajada para numerosos cultivos.

El principio es peculiar:
Los lepidópteros, y otros varios géneros de artrópodos, el macho y la hembra se encuentran para el apareamiento gracias a señales olfativas sueltas al aire.
En concreto, en el caso de los lepidópteros, las hembras maduras producen una feromona, una sustancia volátil que liberan al aire, y cuyo propósito es permitir al macho encontrarla.


Los machos son dotados de receptores olfativos muy sensibles que les permiten detectar la feromona, y seguirle la pista hasta encontrar su origen.
Cuando los machos encuentran las hembras, el apareamiento se produce, las hembras ponen huevos fecundados de los que nacerán las orugas, sus larvas, que se alimentaran del cultivo provocando daños, hasta que puedan hacer su metamorfosis para convertirse a su vez en adultos reproductores.

La técnica de confusión sexual consiste a difundir en el campo a proteger una gran cantidad de feromonas sexuales del insecto dañino, instalando un gran número de difusores.
Los machos no consiguen seguir una pista olfativa clara. Son incapaces de encontrar a las hembras, la fecundación no tiene lugar y en consecuencia no hay puestas ni larvas que puedan hacer daños a los cultivos.
Se protege el cultivo impidiendo la especie dañina hacer su desarrollo.

En realidad, esta técnica no es perfecta, ya que encuentros casuales se pueden producir.
En consecuencia la especie no se ve amenazada, pero sus daños son insignificantes.
Esos encuentros casuales no presentan ningún riesgo agrícola, excepto en algunos casos de presencia muy excesiva (o invasiva) de la plaga. En esas raras situaciones, puede ser necesario complementar la confusión con uno o varios tratamientos insecticidas, hasta que la regulación de las poblaciones sea suficiente. Es habitualmente bastante rápido.
Uno de los problemas de los monocultivos, es el aumento anormal de determinados problemas fitosanitarios, debido a la concentración de una única especie vegetal, situación que nunca se produce en la naturaleza.
De hecho es por eso, entre otras razones, que la preocupación por el respeto a la biodiversidad ha cogido tal importancia en los últimos años, así como los numerosos esfuerzos realizados en las fincas agrícolas.
La confusión sexual evita la multiplicación anormal de una misma especie.


Sin embargo esta técnica es operativa contra determinados insectos, especialmente lepidópteros, pero quedan muchos contra los que la técnica no ha sido puesta a punto todavía.

La determinación de la composición exacta del “bouquet feromonal” de cada especie es un trabajo de investigación muy largo. Una vez determinado, hay que encontrar la manera de fabricarlo, poner a punto un sistema de difusión operativo (tipo de difusor y densidad por hectárea), luego probarlo para verificar su eficacia, y su ausencia de efectos secundarios.

Los efectos secundarios son habitualmente despreciables ya que cada feromona es específica a una única especie, para que los machos y las hembras se encuentren, sin riesgo de cruzamiento con otras especies.

Tuve la suerte, en los años 80, de participar a los ensayos en frutales de puesta a punto, en el sur de Francia, de la primera técnica de confusión sexual contra la polilla oriental del melocotonero (Cydia molesta), por una sociedad australiana pionera. Te puedo asegurar que funciona.
La manipulación habitual de los difusores hacia que estaba impregnado de feromonas, y estaba seguido por un batallón d machos, evidentemente decepcionados cuando se daban cuenta que ¡solo era un pobre humano!
“¡No soy la que te imaginas!”


Conviene indicar que, si es verdad que esta técnica es una verdadera alternativa al empleo de los pesticidas, a contrario no responde a la voluntad declarada por una parte de la sociedad civil de salir de la química de síntesis.
Es que todos los difusores autorizados y disponibles en el mercado son llenos de feromonas sintéticas, copia de las feromonas naturales (sino no podría funcionar). Se llama biomimetismo. Son producidas en fábricas químicas muy parecidas a todas las fábricas químicas del mundo.
En realidad, con la gran cantidad de feromonas necesarias para que esta técnica funcione, es totalmente imposible realizar su extracción a partir de hembras de criaderos.

Pero esta técnica representa, en mi opinión, una auténtica revolución en la manera de concebir la protección fitosanitaria de los cultivos:
No se trata de matar el insecto, se trata de evitar que su población alcance niveles de presencia que lo conviertan en plaga.
Es muy diferente, y abre la puerta sobre un verdadero cambio de pensamiento.
No hay necesidad de proteger un cultivo que no padece una agresión.
Pero hay que evitar que la agresión se pueda producir.

Este cambio de paradigma abre la perspectiva hacia otras técnicas, más naturales que la confusión sexual, y que buscan conseguir un resultado parecido por otras vías.
Hablaremos de ello más adelante.