dimanche 18 juin 2017

107- Natural vs sintético -5- Las feromonas

NATURAL VS SINTÉTICO – LAS FEROMONAS

A final de los años 80, era un joven asesor en fruticultura en el Sureste de Francia, para un grupo técnico especializado, el GRCETA de Basse Durance.
Después de que el grupo haya sido contactado por una empresa australiana, tuve la ocasión de participar a los primeros ensayos para probar a gran escala la protección contra la polilla oriental del melocotonero (una de las principales plagas en esa región) por el empleo de feromonas, según la técnica llamada confusión sexual. Esta empresa australiana quería probar su difusor y su feromona en condiciones de fuerte presión de la plaga. Lógicamente, quería hacerlo en la región entonces internacionalmente conocida como la más problemática.


Hay que decir que entonces, la polilla oriental de había convertido en una verdadera pesadilla para los productores de melocotón de la región. Las poblaciones de la plaga eran extremadamente elevadas. Se observaban problemas de pérdida de eficacia de los insecticidas habituales, obligando los agricultores a intervenciones insecticidas frecuentes, con nivel de eficacia no suficientes, y en consecuencia, problemas tanto técnicos como económicos. Casi no se hablaba entonces de las consecuencias medioambientales, pero mirando la situación con la perspectiva actual, da miedo…

Así que esta sociedad australiana llagaba con esta técnica innovadora, dejándonos llenos de pensamientos, y de dudas.
Imagina, hace 30 años, la propuesta de resolver un problema crítico de insectos sin insecticida. Para nosotros, asesores, en los que los agricultores del grupo confiaban a veces ciegamente para ayudarlos a resolver sus problemas, parecía una auténtica locura. Éramos muy motivados por la innovación, pero sinceramente también éramos muy desconfiados.
La zona experimental fue elegida en un sector concreto de Provenza que se encontraba en una situación tan crítica con respecto a la polilla oriental, que algunos agricultores empezaban a pensar en la posibilidad de una reconversión de los cultivos, ante la imposibilidad de controlar sus daños.


Después de toda una temporada de ensayos, la sorpresa de los agricultores frente a los resultados daba gusto. Sin ser maravillosos, eran superiores, sin insecticida, al programa reforzado que tenía entonces que aplicar, y que incluía más de 15 intervenciones químicas.
Al cabo de dos años de ensayos, la conclusión fue que para resolver una situación muy degradada, era necesario pasara por una fase inicial que combina la protección química con la confusión sexual, el tiempo de reducir lo suficiente el nivel de infestación (1 a 2 años). A partir de ese momento, la confusión sola es suficiente para evitar los daños.
En esa época, como técnico involucrado en los ensayos, llevaba de manera permanente en el coche algunos difusores para poder sustituirlos o reforzar alguna zona difícil. ¿La consecuencia?
Esta perseguido todos los días, tanto dentro del coche que fuera, por una horda salvaje de machos de polilla oriental, convencidos de que era yo la princesa de sus sueños…


Las feromonas son sustancias naturales, emitidas por organismos vivos para transmitir informaciones a sus congéneres.
Su papel es muy conocido en la mayoría de los animales, y en algunos vegetales.

Son compuestos generalmente volátiles, producidos por glándulas exocrinas. A diferencia de las hormonas, concebidas para ser utilizadas por el organismo en modo interno, las feromonas son producidas para ser liberadas al exterior del organismo, con el fin de transmitir un mensaje o una señal a individuos de la misma especie. Su papel en la reproducción sexual de los insectos es muy conocido y ha sido objeto de muchos estudios.
Es gracias a las feromonas sexuales que, por ejemplo, los lepidópteros (las mariposas) machos son capaces de localizar las hembras, dándoles la posibilidad de emparejarse, y de asegurar la continuidad de la especie.
Cada insecto tiene su propio conjunto aromático para atraer solo individuos de su propia especie.
Además, las feromonas tienen distintos papeles como la atracción sexual, la alarma, la agregación, la territorialidad, y existen en muchos animales, incluso en los humanos. Las abejas las usan para indicar las zonas florecidas, las hormigas para marcar sus caminos, lo perros y los gatos para marcar su territorio, los humanos en situación de miedo o de deseo sexual por ejemplo.
También se encuentran en productos concebidos para tranquilizar o ahuyentar a gatos y perros, o incluso para hacerte irresistible en discoteca.


El principio de la técnica de confusión sexual es el siguiente.
La feromona contenida en el difusor es la misma que la que emite la hembra de la polilla oriental para que el macho sea capaz de encontrarla, y que así puedan emparejarse. El difusor este hecho de un plástico poroso que permite un difusión (de ahí el nombre) progresiva de la feromona durante varias semanas.
En la naturaleza, una hembra emite la feromona que es transportada por el aire. El macho capta este mensaje olfativo gracias a un receptor específico y le sigue la pista hasta que encuentre la hembra.


La técnica de confusión sexual consiste en repartir un gran número de difusores en las parcelas de cultivos. De este modo, los puntos de emisión son tan numerosos que el macho es prácticamente incapaz de encontrar a la hembra.
El emparejamiento es perturbado, la reproducción no tiene lugar, con lo que el insecto ya no es un problema para el agricultor.

La protección tradicional consiste a matar los insectos plaga presentes para evitar que se reproduzcan y provoquen daños a los cultivos.
La confusión sexual consiste a evitar que los insectos plaga tengan la capacidad de reproducirse. Por consecuencia no están presentes en el cultivo y no provocan daños.
Es un profundo cambio en el concepto de protección de los cultivos. Es una técnica de prevención del daño.

Pues tenemos una técnica que funciona bien, y que permite evitar la aplicación de productos químicos en el cultivo. De hecho, podemos notar que las feromonas se emplean en agricultura en al menos 3 técnicas distintas:
La confusión sexual, que consiste a difundirla en cantidad muy grande por hectárea, de manera de perturbar los machos en su sistema de acercamiento a las hembras, reduciendo drásticamente las posibilidades de emparejamiento, y de reproducción. Las poblaciones de la plaga bajan “naturalmente”, y por consecuencia, los daños a los cultivos.
El trampeo de monitoreo, que consiste en colocar algunas trampas de feromonas en la finca, de manera de capturar individuos y realizar una vigilancia de las poblaciones (inicio de los vuelos, picos de vuelos, momento de eclosión de las puestas y de los riesgos). Esta técnica, la primera, históricamente hablando, a emplear feromonas, permite situar con gran exactitud el momento de las intervenciones con los insecticidas, sintéticos o naturales. Ha sido uno de los fundamentos de la Producción Integrada.


El trampeo masivo, que consiste a colocar trampas con una fuerte cantidad de feromonas, en número reducido por hectárea, con el fin de capturar un gran número de individuos, lo que permite reducir, sin aplicación de pesticida, la población de la plaga. Esta técnica se emplea mucho con atrayentes alimenticios, más que con feromonas.

La técnica de confusión sexual se ha desarrollado mucho y sirve ahora a proteger los cultivos, especialmente en viña y en frutales, contra lepidópteros, dípteros, himenópteros y coleópteros principalmente.
Obviamente, la técnica ha sido rápidamente autorizada en agricultura ecológica. Es lógico, una técnica que permite una protección eficaz sin empleo de pesticidas, ni sintéticos, no siquiera naturales, llama la atención.

Pero por cierto, estas feromonas, liberadas en gran cantidad y de manera permanente, ¿de dónde proceden?
No, no hay miles de trabajadores apretando el abdomen de billones de mariposas hembras para extraer cada vez una micro-gota de feromona
Es química, pura y dura.
Estas feromonas son sintéticas, copias precisas de las naturales, procedentes de la química, de la mala química.
Después están encerradas en difusores de plástico, también procedentes de la mala química.

Pero esos productos sintéticos, procedentes de la química, liberados en el aire de los cultivos, ¿pueden alcanzar los alimentos?
Sin lugar a dudas. Mi experiencia personal de los años 80 me ha ampliamente demostrado que esas feromonas se depositan en todo lo que les rodea. Sin eso, ¡no habría sido perseguido por todos esos machos confusos y excitados!
Su efecto es fugaz, es cierto, pero es una realidad.

Así que, ¿autoriza la agricultura ecológica el empleo a gran escala de productos químicos sintéticos que entran en contacto directo y permanente con los alimentos?
Pues sí, totalmente.


Sin embargo, hay que relativizar la gravedad del caso. Son productos sintéticos, sí, pero son copias exactas de moléculas naturales.

Lo mismo que en el caso de la azadiractina, ¿verdad?
Para la azadiractina (y próximamente, veras que no es un caso único), se rechaza la copia del producto natural, porque es sintética, con lo que es incompatible con la ideología del ecológico, a pesar de todas las ventajas técnicas y medioambientales que aporta con respecto a la extracción y al uso de la sustancia natural de origen.

Salvo que esta prohibición de principio, cuestionable en sí, pero coherente con la ideología ecológica, no siempre se aplica. Hay situaciones en las que una derogación a la regla es posible.

Nota que el consumidor de productos ecológicos, al final el motor del sistema, no está informado de esos cambios en las reglas del juego.
La información que recibe sigue siendo la misma. Nada de química en ecológico.
¿Pero que diría el consumidor de ecológico, convencido que no hay química en ecológico et que cuida verdaderamente su salud y el planeta, si se enteraba que se le está mintiendo a diario, que los mismos en quien ha puesto su confianza lo están engañando?

¿Qué es, una doble moral?

Hay que reconocer que la agricultura, no es fácil, y que hay que protegerlos cultivos contra las enfermedades y las plagas, incluso en ecológico. Y si no hay solución ecológica, vamos a encontrar una, casi ecológica. Es que no podemos dejar que se pierda el mercado.
No es confusión sexual, es confusión intelectual.