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lundi 11 mars 2019

144- El suelo -6- La unión hace la fuerza


EL SUELO -6- LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Hace poco, la página Facebook “Sols vivants –Québec” (“Suelos vivos – Quebec”, una página francófona, muy recomendable para los que se interesan en las influencias recíprocas de la vida del suelo y de la producción agrícola), publicaba un muy interesante artículo sobre la científica Christine Jones y sus estudios sobre la diversidad encima y dentro de los suelos.

Este artículo, del 18 de febrero de 2019 y publicado en el diario independiente La Junta Tribune-Democrat del estado de Colorado, resalta algunos puntos de los que se habla poco, pero que podrían revelarse esenciales para el futuro de una agricultura sostenible y productiva, y para la lucha contra el calentamiento climático.

Imagen personal

Christine Jones explica que el vapor de agua es el principal gas de efecto invernadero. No es la primera en hablar del tema, pero curiosamente el debate público se ha focalizado sobre el CO2, cuando el vapor de agua es en realidad mucho más importante.

Después habla de la diversidad como fuente de potencia vital para los suelos y de fertilidad para los cultivos.
Es un punto nunca evocado pero que puede dar una interesante pista de experimentación y de trabajo para todos los agricultores e investigadores que, de una forma u otra, intentan evitar o reducir los laboreos y aumentar la biodiversidad en sus fincas.
Se puede resumir su mensaje en la frase
“Hoy por hoy, nuestros suelos no son deficientes en minerales, son deficientes en microrganismos”


Como siempre, publico el artículo en su totalidad. Sin embargo, en este he suprimido una parte que anuncia una conferencia a la que Christine Jones debe participar pocos días después. A la fecha de publicación de este post de blog, dicha conferencia esta terminada. Elimino esta parte para no parasitar la lectura. Pero se puede acceder por el link hacia el artículo original.



Una ecóloga de los suelos cuestiona el pensamiento dominante sobre el calentamiento global

Por Candace Krebs / para Ag Journal


La gestión de las tierras cultivadas y de los pastos es el medio más efectivo para remediar al cambio climático, una visión que no recibe toda la atención que se merece, según una australiana, ecóloga de los suelo de renombre que habla de la salud de los suelo por el mundo.

“El agua situada en la superficie del suelo se evapora. El vapor de agua, causado por evaporación del agua porque no se ha podido infiltrar, es el gas de efecto invernadero que más ha aumentado desde la revolución industrial”, declaró Christine Jones en un discurso pronunciado durante la conferencia No Till on the Plains de Wichita en Enero.


“Está científicamente demostrado que el vapor de agua representa el 95% del efecto invernadero, cuando como mucho el 3% del dióxido de carbono es el resultado de la combustión de los combustibles fósiles, y que el dióxido de carbono solo representa el 0,04% de la atmósfera” persigue. “Entonces, ¿como puede un gas presente en niveles de trazas cambiar el clima mundial?”

Es un detalle crucial que los medias generalistas y gran parte del público no han visto, según dice.

“No tiene nada que ver con el hecho de quemar carbón o no” declaró con énfasis.

Doctora en bioquímica de los suelos, Jones ha trabajado en la investigación pública y en el desarrollo agrícola antes de convertirse en consultora en salud de los suelos en la escena internacional.

Recomienda guardar el suelo cubierto de manera permanente con diversas comunidades vegetales y reducir considerablemente la dependencia a los fungicidas, a los pesticidas y a los fertilizantes artificiales. La solución para un campo sano y productivo no es más insumos, ni siquiera más lluvias, explica, es una comprensión y una capitalización de las ventajas de diversas mezclas de plantas que trabajan juntas para extraer el carbono de la atmosfera e integrarlo en el suelo.

[…]


El principio sobre el que Jones no puede insistir más en sus ponencias, es el poder de la diversidad.

Llama a más diversidad en la dieta humana – afirmando que los humanos necesitan comer a menos 30 alimentos vegetales a la semana para que el bioma intestinal funciona correctamente – más diversidad en las dietas del ganado, hablando de los estudios de Fred Provenza, profesor emérito a la Utah State University, quien realizo investigaciones profundizadas sobre los modelos alimenticios de los animales y finalmente diversos paisajes reflejando la complejidad de la pradera primitiva, que contenía antaño más de 700 especies distintas de hierbas y de no-gramíneas en cada parcelita de tierra.

Para explicar porque la diversidad de plantas es tan importante, emplea un término que podría ser nuevo para muchos agricultores: “la detección del quórum” (quorum sensing).

Los microorganismos del suelo pueden sentir cuando el número de plantas alcanza un punto crítico en la comunidad, declaró en conferencia en Wichita.

“Un quórum en una organización es este umbral que debe ser alcanzado para tomar decisiones y hacer negocios”, declaró. “Lo que ahora sabemos sobre las poblaciones microbianas, es que también debe respetar un umbral para conseguir un “comportamiento coordinado dependiendo de la densidad”. Cuando se produce, trabajan juntas como si fuera un súper-organismo, capaz de tolerar la sequía o suelos pobres en nutrientes, o cualquier otra situación de este tipo”.


Mencionó investigaciones hechas en Alemania que enseñaban que la combinación de varias plantas aumentaba más la producción de biomasa que de añadir 200 unidades de nitrógeno por hectárea a los cultivos en monocultivo. En otras experiencias, cultivos de plantas mezcladas han podido ser realizadas con un mínimo de agua, mientras bandas de monocultivos enseñaban un severo estrés de sequía.

“Lo que se produce aquí va más allá de la simple idea de complementariedad, en la que cada  planta ocupa un nicho diferente”, declaró.

Diversas mezclas aumentan la fotosíntesis, lo que conduce a un mayor almacenamiento de carbono en el suelo, explicó.

“Es para preguntarse porque nos preocupamos tanto por las malas hierbas”, bromeó.

Las ventajas de una biodiversidad incrementada son igual de válidas para las tierras agrícolas que para las praderas, añadió.

Aunque algunas plantas sacan mayores beneficios de la diversidad que otras, es el impacto global de redes interdependientes complejas de raíces y de microorganismos del suelo, que transforma la función del paisaje en su conjunto. Todo consiste en reforzar la capacidad de secuestración del carbono, declaró.

Sostiene desde mucho tiempo que el carbono del suelo es esencial para que las plantas saquen pleno partido de los nutrientes como el nitrógeno, lo que la agricultura moderna tiende a olvidar.

“En la actualidad, nuestros suelos no son deficientes en minerales, son deficientes en microorganismos”, afirmó.

Una cantidad suficiente de carbono es igualmente necesaria para la plena expresión del potencial genético de una planta.

“En el mundo vegetal, la selección genética puede orientarte en determinada dirección, pero si actúas para la salud de tu suelo, puedes progresar muchísimo en un tiempo mucho más corto”, declaró.

La prueba que el suelo es sano es un color oscuro y rico, un contenido alto en materia orgánica, una estructura rica en agregados y redes complejas de filamentos colonizando las raíces de las plantas, otorgando una absorción incrementada de agua y de los nutrientes.


“No deberíamos ver nunca raíces expuestas en una planta”, declaró Jones. “Si puedes ver las raíces de la planta, es que no comunican adecuadamente con el suelo”.

Todas esas cualidades indican un aumento activo de la secuestración del carbono.

Jones concluye que los cambios ocurridos en las prácticas agrícolas a lo largo del siglo pasado han tenido mayor impacto en el clima mundial de lo que se le reconoce en general. Pero eso significa igualmente que la mejora de las prácticas agrícolas revela un potencial considerable para mejorar el clima.

“La temperatura creciente, la aridez creciente, son el resultado de una gestión agrícola inapropiada”, declaró. “Hemos aportado enormes cambios al paisaje, simplificándolo, eliminando árboles y plantas y pasando de plantaciones diversificadas a campos que solo producen una sola cosa a la vez”.



Sería demasiado simple reducir las causas de los cambios climáticos estigmatizando la agricultura. Su papel sin embargo, es importante.

Pero es necesario, por una parte saber reconocer los errores del pasado, aunque se hayan hecho sin malas intenciones, y por otra parte subrayar y favorecer la capacidad de la agricultura a convertirse en el actor principal de la lucha contra el calentamiento global y de la reducción de los gases de efecto invernadero.


lundi 30 juillet 2018

136- El espíritu de las plantas -13- Comunicación

EL ESPIRITU DE LAS PLANTAS -13- COMUNICACIÓN

Tal cómo te lo he contado en varias ocasiones, las plantas tienen capacidades sensoriales que van mucho más allá de lo que siempre hemos pensado.
Numerosos equipos científicos trabajan en esas cuestiones en todo el mundo, y nuevos descubrimientos se hacen con frecuencia.

Se conocían las reacciones a las agresiones, las capacidades de estimación del tiempo, la actividad eléctrica, por ejemplo.
También se sabía que las plantas atacadas tienen la capacidad de alertar a sus semejantes para que a su vez se vayan preparando poniendo en marcha sus sistemas de autodefensa.

Pero se conoce todavía mal y parcialmente, los mecanismos de comunicación de las plantas.

Imagen personal.


Un equipo sueco acaba de dar un serio avance en la comprensión de esos fenómenos, publicando en Plos One los resultados de sus recientes investigaciones sobre este tema.
El mejor resumen de estos trabajos, en mi opinión, ha sido publicado por el periódico británico The Independent. https://www.independent.co.uk/news/science/plants-underground-communication-chemical-messages-neighbours-stress-corn-a8332716.html



Las plantas emplean una comunicación subterránea para saber cuándo sus vecinas son estresadas.
Señales químicas intercambiadas a través del suelo pueden ayudar semillas de maíz a prepararse para ataques de animales o si sus rivales invaden su territorio.

Por Josh Gabbatiss


Las plantas utilizan una red de comunicación subterránea para intercambiar avisos químicos, según un nuevo estudio.

Los trabajos de un equipo de biólogos de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas han permitido entender mejor la compleja vida subterránea de plantas de maíz aparentemente inmóviles.

Este trabajo se suma a un conjunto de investigaciones explorando las vías químicas que las plantas utilizan para “hablar” entre sí.


“Nuestro estudio ha demostrado que los cambios inducidos por el contacto mecánico entre las plantas arriba del suelo, pueden afectar las interacciones subterráneas, actuando como indicios en la predicción de futuros competidores”, ha declarado el Dr Velemir Ninkovic, principal autor del estudio.



Las plantas son conocidas por comunicar por el tacto. Los arboles por ejemplo, tienden aparar de crecer hacia el exterior cuando entran en contacto con las ramas de sus vecinos.

Sin embargo, los mecanismos por los que las plantas señalan por el tacto son mal conocidos, y el Dr Ninkovic y sus compañeros han querido saber si las respuestas podían encontrarse bajo tierra.

Esos últimos años, los científicos han empezado a desenredar el sistema de comunicación complejo que conecta las plantas entre sí.

Al contrario de los animales, las plantas no tienen sistema nervioso y por consecuencia no pueden comunicar utilizando señales eléctricas rápidas.

En su lugar, su señalización a la vez interna y con sus vecinos consiste en un intercambio relativamente lento de mensajes químicos.

Una parte de esta comunicación se hace mediante filamentos de hongos subterráneos que las plantas utilizan para compartir alimentos, señales de alarma e incluso moléculas químicas tóxicas – un fenómeno que algunos biólogos han llamado  “wood-wide web” (red informática de la madera).

En el estudio del Dr Ninkovic y de sus compañeros, querían saber si las sustancias liberadas directamente en el suelo por las plantas estresadas podrían modificar el comportamiento de sus vecinas.

Los investigadores han empezado aplicando un cepillo suave sobre jóvenes plantas de maíz, un contacto que podría representar varios tipos de estreses cercanos, incluidas nuevas plantas conquistando su territorio o un animal atacando sus hojas.



Nuevas plantas jóvenes han sido después instaladas en el mismo material de crecimiento que las plantas recientemente tocadas para ver si su crecimiento resultaba afectado – la teoría siendo que las plantas tocadas por el cepillo habrían dejado un rastro químico en el suelo documentando su experiencia.

Los científicos han constatado que las nuevas plantas reaccionaban produciendo más hojas y menos raíces que las plantas que habían crecido en condiciones normales.

Sugieren que las jóvenes plantas de maíz, después de haber sido expuestas a señales químicas en el suelo producidas por la plantas recientemente tocadas, reaccionaban preparándose para los problemas que presentan sus nuevos vecinos o porque se convierten en la cena de alguien.

A pesar de parecer en gran parte indefensas contra los ataques exteriores, las plantas manejan realmente una gran variedad de estrategias defensivas cuando son el objetivo de herbívoros hambrientos. Investigaciones anteriores han demostrado que las plantas reaccionan por la defensiva al sonido que hacen las orugas masticando sus hojas – inundándolas con aceite de mostaza repelente.

Para confirmar que sus plantas eran capaces de hacer la diferencia entre el suelo ocupado por plantas tocadas o intactas, los científicos han dado a determinadas plantas de maíz, la posibilidad de elegir el medio en el que prefería crecer.

Imagen: http://journals.plos.org/plosone/article/figure/image?size=large&id=10.1371/journal.pone.0195646.g002  


Cuando son situadas cerca de ambas, las raíces se desarrollan preferentemente hacia la solución de crecimiento que había llevado anteriormente plantas intactas.

Estos resultados se han publicado en la revista científica PLOS One. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0195646


El equipo ha sugerido que sus resultados deberían ser recordado por otros científicos en experiencias con plantas, ya que incluso cepillando suavemente las hojas de una planta, es posible cambiar su comportamiento y el de sus vecinas.”


Es difícil de momento encontrar una aplicación directa de estos descubrimientos en agricultura.
Sin embargo, está claro que la recomendación hecha por el equipo sueco a sus colegas investigadores de todo el mundo tiene su razón de ser, ya que es muy probable que muchos estudios en el pasado no han tomado en cuenta esas reacciones (todavía desconocidas) de las plantas, incluso frente a una acción poco traumática como puede ser una cepillado suave.
Y es que es muy probable, si nos referimos a estos trabajos, que el simple contacto de las manos de los investigadores pueda haber tenido consecuencias sobre el comportamiento de las plantas habiendo servido para los experimentos.

Pero también nos demuestra que el mundo vegetal está dotado de muchas capacidades que siempre hemos creído propias del mundo animal.
Numerosas capacidades están todavía por descubrir, de eso estoy convencido.

Continuará…

samedi 19 mai 2018

130- El espíritu de las plantas -12- Visión subterranea


EL ESPIRITU DE LAS PLANTAS – VISIÓN SUBTERANEA

Por este interesante artículo, publicado en 2016 en la revista digital New Scientist, Alice Klein nos transmite una sorprendente información sobre las capacidades insospechadas de las plantas.

“Las plantas “ven” bajo tierra canalizando luz hacia sus raíces.


¿Una iluminación? Las plantas parecen mandar la luz del sol directamente bajo tierra hacia las raíces para ayudarlas a crecer.

Los receptores de luz en los tallos, las hojas y las flores se conocen desde mucho tiempo por regular el crecimiento de la planta. Las raíces también tienen receptores, pero no se sabía cómo captan la luz en la oscuridad del suelo.

Detectar la luz en la oscuridad
Dr John Runions/Science Photo Library



Hyo-Jun Lee, de la Universidad Nacional de Seúl en Corea del Sur y sus compañeros, han utilizado Arabidopsis thaliana – una pequeña planta de flores de la familia de la mostaza – como modelo para estudiar este fenómeno.

Han descubierto que el tallo de la planta actúa de la misma manera que la fibra óptica, conduciendo la luz hacia los receptores situados en las raíces, conocidos bajo el nombre de fitocromos. Estos provocan la producción de una proteína denominada HY5, que favorece el crecimiento sano de las raíces.

Cuando las plantas han sido modificadas para provocar mutaciones de los fitocromos, la producción de HY5 ha disminuido. Y cuando han pasado mutaciones de HY5, sus raíces se han atrofiado y torcido de extraña manera.

Luz contra productos químicos
Para verificar si la luz era directamente transmitida a través de la planta, o si la planta activaba señales químicas circulando hasta las raíces, los investigadores han amarrado una fuente lumínica al tallo de las plantas mediante una fibra óptica. Un detector subterráneo en la extremidad de las raíces confirmaba que la luz estaba transmitida.

Además, cuando trataron individuos de Arabidopsis thaliana en la oscuridad con señales químicas comunes como el la sacarosa, no observaron ningún aumento significativo del crecimiento de las raíces, sugiriendo que esos productos químicos no estimulan el crecimiento.


Ha sido observado que la luz roja se desplaza lo más eficazmente a través de las plantas. Las grandes longitudes de onda de esta luz pueden ser favorables ya que pueden ir más lejos que las longitudes de onda azules y verdes más cortas, dice Lee.

Sin embargo, la intensidad de la luz sería demasiado débil para que las criaturas del suelo detecten una iluminación de las raíces, o para que las baterías la utilicen para la fotosíntesis, añade.

¿Su función usual?
La mayoría de las plantas tienen fitocromos, lo que sugiere que la canalización directa de la radiación solar en el tallo es un mecanismo común utilizado para optimizar el crecimiento de las raíces, cuenta Lee.

Tiene sentido ya que la señalización lumínica sería más rápida que la señalización química, explica Mike Haydon de la Universidad de Melbourne, en Australia.

El estudio sin embargo no aporta prueba definitiva, dice Haydon. Los investigadores han constatado que han sido necesarias 2 horas a partir del alumbramiento inicial para que las plantas activen sus fitocromos radiculares – más tiempo de lo previsto si la luz esta conducida direcatmente.

Además, el estudio solo ha trabajado un puñado de señales químicas que podrían servir de intermediarios móviles entre la luz, el tallo y laas raíces, añade hayton. “Esto no excluye realmente la posibilidad de una señal intermediaria móvil.”

Referencia: Science Signaling, DOI :


Son trabajos parciales, todavía sin terminar, que nos revelan cada día nuevas capacidades del mundo vegetal, probablemente una de las principales fuentes de descubrimientos científicos en los próximos años.


samedi 15 avril 2017

103- El espíritu de las plantas -8- Timidez

EL ESPÍRITU DE LAS PLANTAS – TIMIDEZ

La timidez es un sentimiento humano que el diccionario Wordreference en línea define como  “Falta de seguridad en uno mismo, dificultad para (…) relacionarse con otras personas. En otras palabras, se trata de una dificultad para entrar en contacto, a acercarse a los demás.

¿De qué manera podemos asociar esta definición con el mundo vegetal?


Pero primero, ¿se puede prestar a las plantas sentimientos humanos?
No, probablemente no.
Ya es difícil para los animales. El romanticismo moderno ha creado lo que podríamos llamar el síndrome Walt Disney, que humaniza a los animales hasta el punto de prestarles sentimientos que probablemente no tienen, llevando algunos al vegetarianismo o al veganismo. Es que es fácil identificarse con animales, y por consecuencia transferir sobre ellos nuestros sentimientos humanos.
Por eso es casi imposible hacerlo con vegetales con los que, al contrario de los animales, no podemos identificarnos y de los cuales no nos sentimos próximos (lo que probablemente es un error). Son vivos y tienen un sitio esencial en el ciclo de la vida, y en nuestras vidas de humanos.

Sin embargo existe, en algunas plantas, un curioso fenómeno que los científicos denominan timidez. Esta palabra es controvertida en la comunidad científica, precisamente porque transpone a plantas un sentimiento puramente humano.

El hecho es que algunos árboles no son capaces de tener contactos con sus vecinos.
Como lo explica Francis Hallé (en francés), famoso botánico francés, gran científico y excepcional comunicador, numerosas hipótesis han sido emitidas, especialmente una según la cual los movimientos de los arboles debidos al viento provocan lesiones en los brotes periféricos de la copa, impidiendo su desarrollo, y provocando esas brechas en la copa de los grandes árboles.
El problema es que miden de 30 a 40 metros de altura, a veces más, con lo que era difícil verificarlo.

  
Hasta las primeras expediciones en las cimas, hacia finales de los años 80, gracias a la invención del “Radeau des cimes” (Balsa de las cimas), por un equipo del que Francis Hallé formaba parte, con un equipo específico permitiendo a los científicos instalarse en la copa para estancias, con el fin de estudiar su estructura, su biodiversidad, sus evoluciones, total, su vida.
Esas expediciones a 40 metros por encima del nivel del suelo, revelo un mundo hasta entonces desconocido, a veces incluso insospechado.
De hecho, es sorprendente pensar, 20 años después de que el hombre haya pisado la Luna, la cima de los grandes árboles seguía siendo un mundo por descubrir.




Y la teoría del daño a los brotes jóvenes cayó por sí sola, ya que ninguna lesión se observa, que pueda justificar este comportamiento.
Sin embargo, algunas hipótesis están en fase de estudio. Una de las más serias estudia la emisión de fitohormonas entre hojas y ramas periféricas para inhibir o desviar los brotes vecinos.

Pero otra cuestión es entender porque existe este fenómeno.

Podría tratarse de una medida para dejar pasar cierta cantidad de luz, para favorecer la vida a nivel del suelo. La mayor parte de los seres vivos necesitan luz. Pero en los bosques primarios, el espesor y la altura de las copas reducen o bloquean el paso de la luz, dejando los niveles más cercanos al suelo en una penumbra incluso una noche permanente. Podría pues, ser una medida de regulación de la luz para permitir la vida de determinadas especies animales y vegetales a nivel del suelo.
También podría tratarse de una medida sanitaria, para reducir o impedir los contagios infecciosos. Las copas muy espesas no dejan que circule aire, reduciendo la capacidad de aireación y de oxigenación de los estratos inferiores, favoreciendo el desarrollo de enfermedades fúngicas y bacterianas. Una aireación de la copa podría ser una  medida de preservación sanitaria del conjunto de la vida del lugar.

La timidez de los árboles vista con una cámara térmica.

Sin embargo, este fenómeno existe también en las raíces, no siempre en las mismas especies. Algunas son “tímidas” arriba pero no abajo, otras abajo pero no arriba, otras arriba y abajo, pero una amplia mayoría de especies no presentan ninguna señal de esta timidez vegetal.
Hoy por hoy, entre las 391.000 especies vegetales científicamente identificadas (https://news.mongabay.com/2016/05/many-plants-world-scientists-may-now-answer/), solo se cuenta un centenar de ellas con esta particularidad.
Obviamente, las teorías emitidas para la parte aérea no son válidas para el sistema radicular.

Los científicos todavía solo pueden emitir hipótesis. Algún día entenderemos este comportamiento. Quizás tendré entonces una nueva ocasión de escribir un artículo sobre este bonito tema.

Ya sabíamos que las plantas son capaces de colaboración entre especies (https://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/07/83-el-espiritu-de-las-plantas-5.html).
Quizás descubriremos algún día que algunas especies son capaces de influir sobre el desarrollo de su propio entorno, da la sociedad vegetal y animal del lugar, una forma de adaptación personal destinada al desarrollo social. Tal vez sea simplemente otra expresión de las estrategias desarrolladas en el ámbito de un bioma. (https://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/12/62-el-espiritu-de-las-plantas-4.html).


A la espera de saber más sobre este curioso fenómeno, nada nos prohíbe disfrutar esas preciosas imágenes.














vendredi 8 avril 2016

63- El suelo -2- Las raíces

EL SUELO – LAS RAÍCES

La revista National Geographic publicó, unas semanas atrás, un bonito artículo titulado “Digging deep reveals the intricate world of roots” (Cavar profundamente revela el mundo complejo de las raíces), escrito por Becky Harlan.
https://www.nationalgeographic.com/photography/proof/2015/10/15/digging-deep-reveals-the-intricate-world-of-roots/ 

Los trabajos de los que habla se refieren a plantas perenes herbáceas, y tienen un doble objetivo, científico de estudio del desarrollo de las raíces y de su prospección del suelo por el Dr Jerry Glover, del Land Institute de Salina, Kansas, y un objetivo artístico y didáctico de demostración por el fotógrafo Jim Richardson. 

El Dr. Jerry Glover limpiando raíces con chorro de agua de baja presión para no romper ninguna. (Foto Jim Richardson)

Te aconsejo la lectura de este artículo, en inglés, incluso si no te manejas bien con el idioma, aunque tan solo sea para admirar todas las increíbles fotos de sistemas radiculares enteros. La parte escondida de las plantas es realmente muy espectacular.

Hay que notar que esas fotos no son realmente representativas de la arquitectura natural de las raíces. Es que, tanto para las necesidades del estudio como para las necesidades del fotógrafo, las plantas se han desarrollado en grandes tuberías de PVC a modo de maceta, sin competencia ni dificultad especial. Los sistemas radiculares obtenidos son una especie de potencial ideal, muy aprovechable para el científico y el artista. En la naturaleza, las dificultades encontradas (disparidad del suelo, parasitismo, problemas climáticos, agresiones variadas, competencia con otras plantas) habrían dado sistemas radiculares probablemente muy diferentes. Lo que no resta nada de su belleza ni de su utilidad.


Es muy interesante observar que, a fin de cuentas, la planta tiene mucho parecido con un iceberg, cuya parte más voluminosa no se ve.
Las raíces prospectan el suelo para alimentar a la planta, y son capaces de bajar a profundidades insospechadas, siempre que se lo permita el suelo.


Foto extraída del artículo del National Geographic.

Las raíces más profundas conocidas son las de una higuera silvestre del Transvaal, en Sudáfrica, que alcanzan 120 metros de profundidad, y las de un olmo inglés, que alcanzan 110 metros. Una sola planta de centeno de invierno puede producir 623 km de diminutas raíces. El sistema radicular el más extendido conocido actualmente, es el de un álamo temblón de Canadá, que cubre 43 hectáreas, y pesa 6.000 toneladas. En otras palabras, este árbol se sitúa en el centro de un área ocupada por sus propias raíces de aproximadamente ¡¡¡750 metros de diámetro!!! (Fuente de estas informaciones: http://www.lesarbres.fr/records.php)

El mundo de las raíces es insospechado y fundamentalmente importante.

En efecto las raíces juegan papeles diversos, numerosos y fundamentales en la vida del suelo y de los ecosistemas en general.
Algunos de esos papeles son muy conocidos, otros mucho menos.
-       Anclaje de las plantas. Les permite resistir al viento, a la lluvia, a la erosión.
-       Alimentación de las plantas. Es por las raíces que las plantas extraen la mayor parte del agua y de los elementos nutricionales que necesitan.
-       Órgano de supervivencia. Muchas plantas (aunque no todas), son capaces de volver a crear su parte aérea desde su sistema radicular, después de un incendio, de heladas, o de determinadas agresiones externas.
-       Estabilizador de los suelos. La presencia de las redes radiculares muy densas permite estabilizar los suelos, reduciendo o impidiendo la erosión. La deforestación tiene generalmente como consecuencia una desertificación por desaparición de la parte la más fértil et estable del suelo.
-       Estructurador de los suelos. La prospección radicular produce galerías que, cuando la raíz muere y desaparece, sirve para la aireación del suelo, para la circulación del agua, para los movimientos de los microorganismos del suelo. Este papel permite, por ejemplo, una mejora de la biodiversidad y el almacenamiento del carbono.

La vida de una raíz en el suelo no es muy tranquila. Va sufrir todas clases de agresiones, debidas al clima (heladas, inundaciones y asfixia, sequía con roturas por fisuración del suelo), debidas a roedores, enfermedades, insectos, nematodos. Cada vez que una raíz queda amputada, la planta lucha produciendo otra. Su supervivencia pasa por une regeneración permanente.

Las raíces no tienen todas el mismo papel en el suelo. Especialmente se puede distinguir
-       Las raíces superficiales, a menudo finas y extremadamente numerosas, conectadas muy cerca de la parte aérea de la planta, encargada de absorber los elementos nutricionales liberados por la mineralización de la materia orgánica, que se produce en los 40 primeros centímetros del suelo, en general,
-       Las raíces profundas, conectadas a raíces gruesas que bajan hacia la profundidad del suelo, encargadas especialmente de la alimentación en agua, que van a buscar tan profundo como sea necesario.

La agronomía tradicional ha estudiado ampliamente el modo de penetración de los elementos nutricionales desde la solución del suelo hacia el interior de los pelos absorbentes, esos billones de diminutas raíces que juegan un papel esencial en la vida de la planta. Conocemos bastante bien la relación de la raíz con su entorno mineral.


Foto extraída del artículo del National Geographic.

Lo que conocemos muy mal, es la relación de la raíz con su entorno biológico. He comentado hace muy poco la relación entre las plantas fijadoras de nitrógeno y el rizobio en un beneficio mutuo. Algún día hablare también de las micorrizas, esos hongos microscópicos del suelo, que viven en simbiosis con las plantas, aprovechando la fotosíntesis a cambio de una transformación del fosforo del suelo que la planta tiene muchos problemas para absorber sola.
Existe una enorme cantidad de otros microorganismos en el suelo, de los que no conocemos las interacciones con las plantas. Sin embargo, es muy probable que jueguen un papel desconocido pero muy importante, tanto en la vida de los suelos, como en la vida de las plantas.

Pues es una muy buena noticia, aprender que varios equipos científicos americanos van a recibir importantes fondos para financiar una investigación sobre esas relaciones, con unos estudios sobre pasto varilla (Panicum virgatum).

Esta gramínea perenne, nativa de Norteamérica, considerada durante tiempo como mala hierba, ampliamente eliminada para dejar paso a maíz y trigo, y dotada de un sistema radicular muy potente, representa un cultivo potencialmente interesante para el futuro. Es una gran consumidora de carbono, y una plantas cuyas potencialidades van desde la biomasa al pienso para ganado, con la capacidad de crecer en tierras poco fértiles. Su muy gran desarrollo permite conseguir grandes volúmenes de cosechas con pocos recursos.
Entra en la categoría de los cereales perennes, que podrían encontrar un sitio nuevo en una agricultura de futuro, menos consumidora de recursos hídricos, nutricionales y de tierras fértiles.

Total, en algunos años, conoceremos algo mejor esas interacciones. Esos descubrimientos influirán seguramente de manera profunda en la agricultura, en su gestión de los suelos, de los recursos hídricos y en la nutrición vegetal.


¡FELIZ NAVIDAD!
Imagen de Michael Halbert