lundi 30 juillet 2018

136- El espíritu de las plantas -13- Comunicación

EL ESPIRITU DE LAS PLANTAS -13- COMUNICACIÓN

Tal cómo te lo he contado en varias ocasiones, las plantas tienen capacidades sensoriales que van mucho más allá de lo que siempre hemos pensado.
Numerosos equipos científicos trabajan en esas cuestiones en todo el mundo, y nuevos descubrimientos se hacen con frecuencia.

Se conocían las reacciones a las agresiones, las capacidades de estimación del tiempo, la actividad eléctrica, por ejemplo.
También se sabía que las plantas atacadas tienen la capacidad de alertar a sus semejantes para que a su vez se vayan preparando poniendo en marcha sus sistemas de autodefensa.

Pero se conoce todavía mal y parcialmente, los mecanismos de comunicación de las plantas.

Imagen personal.


Un equipo sueco acaba de dar un serio avance en la comprensión de esos fenómenos, publicando en Plos One los resultados de sus recientes investigaciones sobre este tema.
El mejor resumen de estos trabajos, en mi opinión, ha sido publicado por el periódico británico The Independent. https://www.independent.co.uk/news/science/plants-underground-communication-chemical-messages-neighbours-stress-corn-a8332716.html



Las plantas emplean una comunicación subterránea para saber cuándo sus vecinas son estresadas.
Señales químicas intercambiadas a través del suelo pueden ayudar semillas de maíz a prepararse para ataques de animales o si sus rivales invaden su territorio.

Por Josh Gabbatiss


Las plantas utilizan una red de comunicación subterránea para intercambiar avisos químicos, según un nuevo estudio.

Los trabajos de un equipo de biólogos de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas han permitido entender mejor la compleja vida subterránea de plantas de maíz aparentemente inmóviles.

Este trabajo se suma a un conjunto de investigaciones explorando las vías químicas que las plantas utilizan para “hablar” entre sí.


“Nuestro estudio ha demostrado que los cambios inducidos por el contacto mecánico entre las plantas arriba del suelo, pueden afectar las interacciones subterráneas, actuando como indicios en la predicción de futuros competidores”, ha declarado el Dr Velemir Ninkovic, principal autor del estudio.



Las plantas son conocidas por comunicar por el tacto. Los arboles por ejemplo, tienden aparar de crecer hacia el exterior cuando entran en contacto con las ramas de sus vecinos.

Sin embargo, los mecanismos por los que las plantas señalan por el tacto son mal conocidos, y el Dr Ninkovic y sus compañeros han querido saber si las respuestas podían encontrarse bajo tierra.

Esos últimos años, los científicos han empezado a desenredar el sistema de comunicación complejo que conecta las plantas entre sí.

Al contrario de los animales, las plantas no tienen sistema nervioso y por consecuencia no pueden comunicar utilizando señales eléctricas rápidas.

En su lugar, su señalización a la vez interna y con sus vecinos consiste en un intercambio relativamente lento de mensajes químicos.

Una parte de esta comunicación se hace mediante filamentos de hongos subterráneos que las plantas utilizan para compartir alimentos, señales de alarma e incluso moléculas químicas tóxicas – un fenómeno que algunos biólogos han llamado  “wood-wide web” (red informática de la madera).

En el estudio del Dr Ninkovic y de sus compañeros, querían saber si las sustancias liberadas directamente en el suelo por las plantas estresadas podrían modificar el comportamiento de sus vecinas.

Los investigadores han empezado aplicando un cepillo suave sobre jóvenes plantas de maíz, un contacto que podría representar varios tipos de estreses cercanos, incluidas nuevas plantas conquistando su territorio o un animal atacando sus hojas.



Nuevas plantas jóvenes han sido después instaladas en el mismo material de crecimiento que las plantas recientemente tocadas para ver si su crecimiento resultaba afectado – la teoría siendo que las plantas tocadas por el cepillo habrían dejado un rastro químico en el suelo documentando su experiencia.

Los científicos han constatado que las nuevas plantas reaccionaban produciendo más hojas y menos raíces que las plantas que habían crecido en condiciones normales.

Sugieren que las jóvenes plantas de maíz, después de haber sido expuestas a señales químicas en el suelo producidas por la plantas recientemente tocadas, reaccionaban preparándose para los problemas que presentan sus nuevos vecinos o porque se convierten en la cena de alguien.

A pesar de parecer en gran parte indefensas contra los ataques exteriores, las plantas manejan realmente una gran variedad de estrategias defensivas cuando son el objetivo de herbívoros hambrientos. Investigaciones anteriores han demostrado que las plantas reaccionan por la defensiva al sonido que hacen las orugas masticando sus hojas – inundándolas con aceite de mostaza repelente.

Para confirmar que sus plantas eran capaces de hacer la diferencia entre el suelo ocupado por plantas tocadas o intactas, los científicos han dado a determinadas plantas de maíz, la posibilidad de elegir el medio en el que prefería crecer.

Imagen: http://journals.plos.org/plosone/article/figure/image?size=large&id=10.1371/journal.pone.0195646.g002  


Cuando son situadas cerca de ambas, las raíces se desarrollan preferentemente hacia la solución de crecimiento que había llevado anteriormente plantas intactas.

Estos resultados se han publicado en la revista científica PLOS One. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0195646


El equipo ha sugerido que sus resultados deberían ser recordado por otros científicos en experiencias con plantas, ya que incluso cepillando suavemente las hojas de una planta, es posible cambiar su comportamiento y el de sus vecinas.”


Es difícil de momento encontrar una aplicación directa de estos descubrimientos en agricultura.
Sin embargo, está claro que la recomendación hecha por el equipo sueco a sus colegas investigadores de todo el mundo tiene su razón de ser, ya que es muy probable que muchos estudios en el pasado no han tomado en cuenta esas reacciones (todavía desconocidas) de las plantas, incluso frente a una acción poco traumática como puede ser una cepillado suave.
Y es que es muy probable, si nos referimos a estos trabajos, que el simple contacto de las manos de los investigadores pueda haber tenido consecuencias sobre el comportamiento de las plantas habiendo servido para los experimentos.

Pero también nos demuestra que el mundo vegetal está dotado de muchas capacidades que siempre hemos creído propias del mundo animal.
Numerosas capacidades están todavía por descubrir, de eso estoy convencido.

Continuará…

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