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mardi 17 mars 2020

40- Orgulloso de ser agricultor



ORGULLOSO DE SER AGRICULTOR

He recibido a finales de febrero, uno tras el otro, tres artículos franceses que me han llamado la atención, y que me parece interesante poner en paralelo.

El primero, publicado el 17 de febrero en challenge.fr, se titula “La agricultura francesa ¿está enferma?”
El segundo, publicado por Franck Gintrand el 21 de febrero en slate.fr, se titula “Surrealista Salón de la Agricultura”
El tercero, publicado por Marion Desreumaux el 27 de febrero en delitsdopinion.com es “A los franceses ¿les gusta los agricultores, pero no tanto la agricultura?”

Creo que lo que está ocurriendo en Francia puede ser ampliado a muchos países industrializados, y aunque el fenómeno no tiene la misma intensidad en todos, es muy probable que lo veamos ampliarse en los próximos años, salvo que la agricultura, los agricultores y los organismos y sindicatos agrícolas sean capaces de cambiar esta tendencia.

Observamos primero, en challenges.fr, que “en 2014, los ingresos de los agricultores deberían retroceder en 5%, hasta los 24.400 euros, según las primeras previsiones.
Los ganaderos siguen teniendo la peor situación. Por ejemplo los ganaderos de bovinos han visto sus ingresos caer en más de 20% hasta los 14.500 euros por año.
Pero este año, dos sectores se reúnen con los ganaderos en la categoría de agricultores peores remunerados. Primero los fruticultores que ven una caída de sus ingresos de más del 55% hasta los 13.400 euros. La culpa la tiene una producción de melocotones y de albaricoques elevada con precios a la baja, la competencia española tirando los precios hacia abajo.
Pero sobre todo son los productores de cereales, hasta ahora considerados como los ricos del mundo agrícola, que padecen la caída de los precios de los cereales. Deberían ver en 2014, una caída de sus ingresos del 40% aproximadamente, hasta los 11.500 euros anuales.
En este triste panorama, solo los viticultores y los productores de leche escapan del desastre.”

Primera constatación, los agricultores a menudo viven mal, con unos ingresos modestos o malos.
Porque se vive mal en Francia con 14.500 euros por año, peor aún con 13.400 euros, pues ¿qué decir de los 11.500 euros, que son menos de 1.000 euros al mes?
Se sabe que los años se siguen y no se parecen entre sí. A menudo es cierto, pero a veces no lo es. A veces, sí que se parecen.
Siempre los hay que escapan mejor, y que son los que sirven de ejemplo de éxito, o incluso de riqueza. Sin embargo, la realidad es la descrita en el artículo de challenge.fr.
La agricultura francesa, y europea en su conjunto está atravesando un periodo muy difícil.
El artículo no habla de las enormes diferencias de precios que existen entre el precio pagado al agricultor, y el precio pagado por el consumidor. El tema sin embargo aparece en los comentarios. ¿Cómo el consumidor, cuya parte del presupuesto dedicada a la comida no para de aumentar, puede entender que el agricultor lo está pasando aun peor? Actualmente, quiero decir durante el invierno 2014-2015, las patatas se pagan 4 céntimos/kg al agricultor, y las naranjas 7 céntimos/kg. Con esos precios, el agricultor no cubre sus gastos y no tiene otra posibilidad que de aumentar su endeudamiento para poder seguir adelante.
Esos mismos productos, pagados a unos precios escandalosamente bajos, se venden en tienda, al consumidor, entre 20 y 40 veces el precio de origen. Es inaceptable.
¿Cómo el sistema ha podido viciarse hasta el punto que los dos únicos eslabones imprescindibles de la cadena, es decir el productor y el consumidor, sean las únicas víctimas? Todos los otros eslabones (empresas de envases, de control, de transporte, actores comerciales, mayoristas, menoristas, grandes superficies) viven correctamente, incluso bien o muy bien.
¿Cómo los gobiernos pueden dejar que se prolongue una situación que perjudica a casi todo el mundo, incluso al propio estado?
Porque cuando baja el poder adquisitivo, la alimentación se convierte en la primera necesidad, y es el conjunto del consumo que se reduce.
Sin contar que un agricultor, con unos ingresos tan bajos, queda condenado a vivir en autarcía, deja de invertir, y dejar de consumir.
Y todos se sorprenden de constatar que la economía de los países industrializados está estancada.

Luego, en delitsdopinion.com, descubrimos que varias encuestas de opinión sobre agricultura se acaban de publicar:
“En un reciente sondeo Harris Interactive para Groupama realizado por el Salón de la Agricultura de Paris, 72% de los franceses indican tener una buena imagen de los agricultores. Pocas actividades pueden enorgullecerse hoy, de una tan buena opinión. Se apoya principalmente en la representación del valor “trabajo” (90% de los franceses estiman que los agricultores trabajan mucho) y del sentido de la dedicación (74% consideran que representan bien este valor) , así como de una combinación de defensa del patrimonio (76% los designan como garantía del patrimonio natural del país) y de modernidad (84% piensan que han sabido integrar las nuevas tecnologías en su actividad). Cerca de los 2/3 de los franceses (64%) llegan a decir que los agricultores deben ser considerados como un ejemplo. Misma tonalidad en un sondeo Odoxa para el periódico Le Parisien que un nivel de “buenas opiniones” del 82%. Los agricultores son considerados útiles (96%9, de valientes (94%), de apasionados (90%) y de simpáticos (73%).
La típica imagen del alimentador, duro trabajando, cultivando el granero de Francia, o criando ganado para llenar nuestros platos, persiste y contribuye a la identidad de nuestro país. Es probablemente el motivo por el que tantos responsables políticos se apresuran en los pasillos del Salón de la Agricultura. Además, el trabajo del agricultor se asocia con un importante sentido del sacrificio: el hecho de no contar las horas, de no coger vacaciones...a menudo con unos ingresos que se consideran no estar a la altura de los esfuerzos hechos. En este marco seria mal venido criticar a los agricultores de los que nuestro país no puede prescindir. Y es bienvenido promover la implicación o una forma de abnegación.”

Está bien, los franceses tienen una opinión muy positiva y virtuosa de los agricultores y de los valores que representan, y así tiene que ser. Mal remunerados, pero útiles (!!!), valientes, y simpáticos.
Seamos orgullosos. Pero, ¿nos sirve de algo?
Porque no todo es bonito.
“En la cuestión de las ayudas, los franceses se muestran bastante ambivalentes. Es cierto que 47% de los franceses describen, en el sondeo de imagen de los agricultores del instituto Ifop para Dimanche Ouest France, los agricultores como “asistidos”, es decir dependientes de las ayudas públicas (+3 puntos con respecto a 2014). Pero esta cifra había alcanzado el 61% en 2006. Y una mayoría quiere que las ayudan se mantengan, o incluso que sean aumentadas. El 76% indican que hay que “seguir ayudando la agricultura para mantener una Francia rural”.
Con respecto a la seguridad sanitaria, 51% de los franceses denuncian en la encuesta Odoxa, una profesión que consideran insuficientemente atenta a este problema. En el estudio Harris Interactive, casi un francés de cada tres estima incluso que la agricultura no es efectiva para reducir los riesgos en materia de seguridad alimentaria para el consumidor (trazabilidad de los productos, labelización…). En el sondeo Ifop, si una mayoría de los franceses considera que puede confiar en los agricultores, esta proporción baja 3 puntos desde 2014, y 13 puntos desde 2003. Además, los franceses solo son este año, el 52% a pensar que los agricultores son respetuosos con su salud, contra 59% en febrero del 2014, y 69% en 2013. Esta clara degradación preocupa.
Y sobre todo, para terminar, en la encuesta Harris Interactive, 61% de los franceses consideran que la agricultura no es efectiva para luchar contra la contaminación de las aguas, del aire y de los suelos. En el sondeo Odoxa, 64% estiman que la agricultura no es suficientemente atenta al medio ambiente, lo que representa una bajada de 5 puntos desde 2014 y de 12 puntos desde 2012. El impacto de la agricultura sobre el medio ambiente constituye un potencial punto de crispación entre los franceses y los agricultores.”

¡Vaya, vaya! En realidad el agricultor es un pobre útil valiente virtuoso simpático contaminador, peligroso y asistido. El retrato avanza, pero se vuelve caricatural. Solo puede uno preguntarse qué clase de ser extraño aparecerá.
Menos mal, el Salón de la Agricultura de Paris ayudara a reconciliar la población con su agricultura. ¿De verdad?

https://img.20mn.fr/SpRXTqi7ThSY13ddw361Yw/830x532_eleveur-vaches-salers-salon-agriculture-paris-fevrier-2011.jpg 

“El Salón capitaliza sobre una imagen simpática y amena, la de un acontecimiento emblemático y mediático. Una imagen surrealista también, a muchas leguas de la agricultura moderna. A pesar de la pequeña visita tradicional del Presidente de la República y del conjunto de la clase política, el Salón persiste en mantener este surrealista desfase entre la visión de una ruralidad que ya es marginal, y de las realidades de un mundo agrícola que ha efectuado un giro tecnológico impresionante.
Está claro que los organizadores no son totalmente inconscientes del hecho. Han justamente elegido el tema de “la agricultura en movimiento” para esta edición 2015, para promover las técnicas científicas modernas utilizadas por la profesión. Pero obviamente la elección del tema solo fue una formalidad rápidamente olvidada. En la página web del Salón, se encuentran, junto con este tema, las rúbricas habituales como son “Me gustan los animales”, “Bar y bodega”, “Productos de la tierra”, “Concurso general agrícola”… Sin contar que, una vez más este año, el espacio reservado a los animales aumenta.
Un Salón que miente a consciencias sobre la realidad de la agricultura moderna.
Una imagen casi fuera del tiempo… Sin embargo, la agricultura ha hecho cambios gigantescos. Y a pesar de lo que dicen sus detractores, no se limita al debate sobre el uso de fertilizantes o el desarrollo de las OGMs. ¿Quién lo dirá, si los propios agricultores no están convencidos, si son tetanizados, acomplejados hasta el punto de esconderse detrás de esta fachada de otros tiempos?
En pocos años, los agricultores han pasado de una agricultura tradicional a una agricultura intensiva y a una agricultura de muy alta precisión. Gracias a sistemas de guiado por satélite, ya no se conduce un tractor como ayer. Gracias a los sistemas de información, no se ordeña una vaca hoy como todavía se hacía en los años 90.
Más decisivo es el uso de modelizaciones matemáticas para optimizar la explotación de un campo, la importancia de la biología molecular, del control integrado de plagas y de la selección vegetal para proteger los ecosistemas de las amenazas, o de la genética moderna para entender mejor la fisiología de un animal, la arquitectura de las redes de riego que hoy permiten cultivar trigo casi en cualquier sitio, hasta en el desierto… ¿Y qué decir de las evoluciones destinadas a ahorrar agua, mejorar el bienestar animal, concebir productos mejor adaptados a la demanda y a las exigencias de la vida moderna? Si, son esas realidades que hay que atreverse valorizar, ya que todos estos aspectos están en el centro de la actividad del agricultor y del ganadero de los países desarrollados.
De hecho, es gracias al control de estos profundos cambios que nuestra producción agrícola se mantiene a la cabeza de la Unión Europea, con el 18%, bastante por delante de Alemania, España e Italia, que se encuentran en unos 12%. Francia es uno de los países que tienen la mejor productividad por cabeza y de rendimientos de cereales del mundo, con Estados Unidos, Australia y Brasil. Nuestro sector agroalimentario sigue siendo competitivo a nivel internacional, con un balance positivo desde los años 70, incluso en los últimos años marcados por la crisis.
Entonces, ¿Cómo explicar que el Salón de la Agricultura no les dé mayor visibilidad a esos avances tecnológicos y a las máquinas innovadoras que han permitido estos resultados? Se haría casi seguro por la mayor alegría de los niños, y probablemente de sus padres, al igual que la suavidad de la lana de una oveja o el sabor de un salchichón regional.”

Entramos aquí en un registro distinto, sin embargo muy estrechamente vinculado con los artículos anteriores.
Parece que existe cierto complejo, una manera de timidez, en el mundo agrícola.
Quizás sea originado por la presión descomunal e injustificada que le pesa encima, combinación casual e insidiosa de:
-una forma aproximada de ecologismo difuso en la población, a menudo inculta sobre agricultura y ciega en cuanto se le hable de medio ambiente,
-el miedo irracional del envenenamiento, fuertemente aprovechada por los lobbies ecologistas, y ampliamente apoyada por las administraciones públicas, cuando el riesgo, nunca ha sido tan bajo desde que el mundo existe,
-cierta torpeza de los organismos agrícolas, no siempre en acuerdo en ellos para hacer frente común en la defensa de “cierta idea de la agricultura”, cada deseando sacar provecho de la situación,
-un populismo evidente de la clase política, para la cual 5.6% del empleo y 3,5% del PIB no siempre pesan mucho en la báscula político-electoral, aunque “tantos responsables políticos se apresuran en los pasillos del Salón de la Agricultura”,
-de la impotencia de los organismos científicos y técnicos agrícolas, a menudo limitados, o por la orientación “políticamente correcta” de sus proyectos, o por unos presupuestos excesivamente reducidos, o incluso sospechados de parcialidad por haber tenido que buscar financiación a través de empresas privadas, para poder mantener su actividad y los empleos que de ella dependen.

“¿Y si los agricultores asumían su actividad con orgullo?
La apuesta es interesante ya que se trata de una formidable aventura científica y humana. Por desgracia, la opinión pública no se da cuenta y sigue desconfiando de la tecnología agrícola, entre controversias éticas sobre los OGMs y las derivas de algunas grandes multinacionales implicadas en la “Revolución Verde”. ¿Pero como culparla si el Salón, que es la única ocasión de celebrar la agricultura en Francia, no cumple con su misión de educación y de información, como lo hace, por ejemplo el Mundial de la Agricultura y de la Ganadería de la SIMA, por desgracia demasiado desconocido?
Tal ambición no es inaccesible. Los responsables del Salón, quizás temen un déficit de público si cambian su estrategia, pero no deberían ser tan tímidos. En Estados Unidos, el Museo de las Ciencias y las Industria de Chicago tiene un notable éxito, precisamente por su capacidad de proponer experiencias concretas y lúdicas a un público familiar, en un universo agrícola revisado, y que presenta las proezas a veces increíbles que nuestros sistemas productivos demuestran diariamente.”

El público podría de esta manera ver la evolución muy real de la agricultura, entender sus metas, constatar que los agricultores ya no son esos contaminadores peligrosos y asistidos que se les presenta frecuentemente.

Es que creo que es muy reductor y contra-productivo mantener, en la mente del público, año tras año, la imagen del agricultor solo como la del campesino a la antigua, en su traje tradicional, con, en los salones, los concursos de ganado y las catas de vinos, quesos y chacinas como principal atractivo.
No digo que hay que eliminarlos, esta imagen simpática, artesanal y tosca participa a una opinión globalmente positiva. Pero, como lo dice el artículo, deberían ser más presentes los numerosos aspectos de gran modernidad y de nuevas tecnologías de los que la agricultura se puede enorgullecer.
La agricultura de precisión es cada vez más una realidad, y también es uno de los principales medios de los que dispone para cumplir con los objetivos productivos y medio ambientales que se le presentan.

No debemos olvidar también que la agricultura es un sector altamente estratégico. Es a la vez
-una moneda de cambio: se intercambian productos industriales contra productos agrícolas con los países con pocos recursos,
-un arma geopolítica: basta con ver lo que está ocurriendo en el conflicto entre Ucrania y Rusia: en protesta contra las medidas de represión, Rusia cerró sus fronteras a los productos alimenticios procedentes de los países apoyando esas medidas. El resultado es una crisis agrícola por exceso de producción,
-una herramienta de control medio ambiental, permitiendo el mantenimiento de numerosos equilibrios naturales, al revés de lo que nos quieren hacer creer. Imaginad solamente las Landas (antigua zona apantanada del sur de Francia) sin agricultura y sin silvicultura. Veríamos el regreso del paludismo, para solo dar un ejemplo,
-una base imprescindible de la industria y el artesanado, por abastecimiento de muy numerosas materias primas (ver al respecto, mi artículo nº30 “¡Están por todas partes!” de septiembre 2014).

Dejar de lado a la agricultura, como parece que la Unión Europea lo quiere hacer, es también, y sobre todo tomar el riesgo de dejar desaparecer el saber hacer y el conocimiento de numerosos agricultores, agrónomos y técnicos agrícolas que, arruinados o cansados de hacer tantos esfuerzos sin resultado, se reciclan, o se van a otros países, muchas veces en desarrollo, que saben valorar sus competencias.

Los agricultores tienen que aprender a hacer conocer su trabajo a consumidores que no tienen ni idea, simplemente, enseñando y explicando la realidad, con el apoyo de organismos oficiales y científicos. La agricultura ha hecho su metamorfosis (ver mi artículo nº2 “metamorfosis” de enero 2014), pero ¿Quién, a parte de los propios agricultores, lo sabe?
Una comunicación dirigida al consumidor solo puede tener efectos positivos sobre su opinión, y por efecto indirecto, sobre el consumo.
La agricultura en su conjunto tiene mucho que ganar, pero aún hace falta encontrar la buena manera de hacerlo.

Tenemos que ser orgullosos de ser agricultores. Seamos orgullosos del trabajo difícil que realizamos a diario para que la población pueda tener a su disposición una alimentación abundante, diversificada y sana.

Un acontecimiento reciente y escandaloso me dio la razón antes de publicar este artículo, será el tema de mi próxima publicación.

mardi 17 juillet 2018

135- Calidad -7- Tus criterios de compra

CALIDAD – TUS CRITERIOS DE COMPRA

Uno de mis contactos de LinkedIn, Gildas Guibert, responsable técnico de una importante empresa francesa de producción de frutas, y muy activo en las redes sociales, ha lanzado recientemente una encuesta a los miembros de su red francófona.

Las respuestas publicadas me han dado ganas de saber cuál serían las reacciones de mi red frente a esta pregunta.
Mi red siendo más internacional, he decidido, con su acuerdo, de retomar esta encuesta pero modificando la pregunta.

Imagen personal

Pues aquí está:

Cuando compras un alimento no transformado (frutas, hortalizas, cereales, huevos, carne, leche, etc.), ¿qué es lo más importante para ti?

1-    ¿El precio? Se trata del precio al consumidor.
2-    ¿El sabor? Según los productos, hablamos de aromas, azúcar, crujiente, jugosidad, etc.
3-    ¿El aspecto? Según los productos, puede ser el color, el brillo, el frescor, los defectos de aspecto, etc.
4-    ¿El origen? Local, nacional, de importación cercana o de importación lejana.
5-    ¿El modo de producción? Producción respetuosa con el medioambiente (agricultura ecológica, producción integrada, agricultura de conservación), producción convencional, agricultor pequeño o grandes fincas, etc.

Por otra parte, ya que creo que tu respuesta será influenciada por tu relación a la agricultura, me gustaría que lo indiques de la manera siguiente:

A-   En relación directa con la agricultura (agricultor, envasador de productos agrícolas, empleado en agricultura o en la confección de productos agrícolas, asesor agrícola, hijo o hija de agricultor, etc.)
B-   En relación indirecta con la agricultura (fabricante o vendedor de insumos o de materiales agrícolas, proveedor de servicios para la agricultura como seguros o servicios de nuevas tecnologías por ejemplo)
C-   Sin relación con la agricultura.

Y por fin, indica tu país de origen. Creo que la cultura de cada país puede tener una influencia sobre la educación alimentaria.

Tu respuesta podría ser, por ejemplo:
5, 4, 3, 2, 1, B, Uruguay

Por supuesto, los comentarios no son obligatorios, pero son bienvenidos.

Indica tus respuestas preferentemente como un comentario en el blog, será más fácil para mí no perder respuestas.

Cuento contigo. Comparte en tus redes, de manera que tengamos más respuestas. Necesitaré tiempo para analizar todo, pero estoy seguro que sacaremos enseñanzas muy interesantes.

Imagen: https://mywowo.net/media/images/cache/barcellona_rambla_03_boqueria_jpg_1200_630_cover_85.jpg

samedi 30 juin 2018

134- La percepción del riesgo

LA PERCEPCIÓN DEL RIESGO

Un interesante artículo publicado en mayo en el blog español “El ecologista transgénico” nos informa sobre la percepción del riesgo por el público, y nos advierte sobre la enorme presión mediática que soportamos diariamente, con la percepción a veces errónea que podemos coger de determinados temas.


Este artículo me interesa mucho ya que la agricultura, y especialmente los plaguicidas, forman parte de los temas más afectados por este problema, muy a menudo de manera injustificada.


“La percepción del riesgo: un asunto peligroso
12 mayo, 2018

Los errores en la percepción del riesgo son la base de muchos problemas en la comunicación de la ciencia, por lo tanto voy a dedicar la entrada a este tema, intentando aclarar conceptos mediante unos cuantos ejemplos. Porque, cada día, en nuestra vida diaria, tenemos que tomar un sinfín de decisiones que son ejercicios de balance entre beneficios y riesgos, unas inconscientes otras más razonadas. Por desgracia los humanos no somos muy buenos a la hora de evaluar estos riesgos. Esto complica nuestra capacidad para tomar decisiones coherentes, desde decisiones médicas, más o menos importantes, hasta qué alimentos nos llevamos a la boca.


De hecho, la evidencia es clara, no podemos evitar cometer esos errores. Nuestra aparente irracionalidad en este tema es fruto de procesos innatos que operan fuera de nuestro control consciente. Se han identificado una serie de “factores de miedo” emocionales que hacen que algunas amenazas potenciales produzcan más temor que otras, sin importar lo que la evidencia pueda decir:
-       Los riesgos creados por el hombre nos asustan más que los naturales, por lo que es más probable que tememos los transgénicos, la radiación de plantas nucleares y químicos industriales que los riesgos “naturales” como leche no pasteurizada, medicinas naturales o radiación cancerígena del sol.
-       Nos preocupamos más por los riesgos que no podemos controlar y tendemos a pasar por alto los riesgos que podemos controlar, por ejemplo, sobreestimamos es riego del glifosato (u otros fitosanitarios) pero subestimamos el riesgo de no comer suficiente fruta o verdura o del sedentarismo.
-       Los riesgos impuestos nos atemorizan más que aquellos que tomamos voluntariamente. Por ello, la percepción del riesgo es mayor en el caso de la radiación de las centrales nucleares que con la radiación del sol, a la que nos exponemos voluntariamente.
-       Somos malos evaluando los riesgos y beneficios a largo plazo; tenemos una tendencia innata a centrarnos en el corto plazo. Por ejemplo, cuando desaparecen enfermedades como el sarampión o las paperas, los beneficios de las vacunas que los vencieron ya no son obvios y pueden llegar a ponerse en entredicho.
-       A menudo olvidamos considerar el riesgo de no hacer nada o de la alternativa.

Estos atajos mentales y nuestro deseo de respuestas simples sobre la causalidad, el riesgo y el beneficio conducen a algunos errores comunes en la forma en actuamos en nuestras propias vidas.


Peligro y riesgo

Peligro y riesgo son dos conceptos diferentes pero relacionados.

Un peligro es un agente que tiene el potencial de causar daño.
El riesgo mide la probabilidad de daño por un peligro.


Los peligros solo se convierten en riesgos cuando hay exposición. Ejemplo: la radiación solar es un peligro. Pero si nunca me expongo (o me protejo) a la radiación, no me enfrentaré al riesgo de quemaduras o melanomas, aunque el peligro ahí está. A pesar de esta diferencia, tendemos a considerar todos los peligros como riesgos, independientemente de nuestro nivel de exposición.

Esto es muy visible en la clasificación de carcinógenos de la International Agency on Cancer Research (IARC http://monographs.iarc.fr/ENG/Classification/). La identificación de peligros es el primer paso de la evaluación de riesgos, pero no es en sí una evaluación de riesgos. Sin embargo, constantemente vemos informes de identificación de peligros presentados como evidencia de riesgo real. Estas clasificaciones se basan en la fuerza de la evidencia y no en el grado de riesgo. Dos factores de riesgo podrían incluirse en la misma categoría aunque uno triplicara el riesgo de cáncer y el otro lo aumentara en una pequeña fracción. Un ejemplo claro es el tabaco y la carne procesada, incluidos ambos en la categoría 1 de dicha clasificación. Según Cancer Research UK (http://scienceblog.cancerresearchuk.org/2015/10/26/processed-meat-and-cancer-what-you-need-to-know/), fumar causa el 19% de todos los cánceres; por el contrario, se cree que “solo” el 3% de todos los cánceres son causados ​​por la carne procesada y las carnes rojas combinadas. Por lo tanto, la evidencia de que la carne procesada causa cáncer es tan fuerte como la del tabaco, pero el riego del tabaco es mucho mayor.

Todos los peligros no son iguales

Como hemos visto, todos los peligros no son iguales, estos pueden afectar a distinto número de personas y/o ser más o menos dañinos.  Observando el gráfico, podemos dividir los peligros en cuatro categorías según la cantidad de personas afectadas y la gravedad del daño. La naturaleza del producto (natural vs sintético) no afecta a la peligrosidad.


Sin embargo, a veces tendemos a considerar que todos los peligros a los que prestamos atención son igual de dañinos. El aumento del movimiento anti-vacunas muestra esta tendencia a ver todos los riesgos como iguales (considerando los peligros de las vacunas y los peligros de las enfermedades como equivalentes tanto en gravedad como en riesgo de daño). Las enfermedades prevenibles por vacunación pertenecen al cuadrante superior derecho del gráfico. Las vacunas trasladan el peligro de estas enfermedades al cuadrante superior izquierdo reduciendo drásticamente el número de personas afectadas por estas enfermedades. Por otro lado, las vacunas en sí mismas tienen una peligrosidad generalmente baja en una pequeña proporción de la población, colocándolas en el cuadrante inferior izquierdo. Sin embargo, en la mente de muchas personas, los riesgos extremadamente raros (reales o imaginarios) asociados con las vacunas se han vuelto iguales o mayores que los riesgos (muy reales) de contraer la enfermedad. Lo mismo es cierto para los aditivos alimentarios.

Conclusión

Estamos continuamente expuestos a una gran cantidad de peligros, algunos de las cuales pueden tener riesgo para nuestra salud si nos exponemos a ellos, si se encuentran en una concentración demasiado alta o de una forma demasiado frecuente. Los errores en la percepción del riesgo son la base de muchos problemas en la comunicación social de la ciencia. En parte, estos errores, son debidos a nuestra escasa capacidad para evaluar correctamente estos riesgos (otras veces son interesados). Para evitarlos debemos evaluar cada peligro por separado, analizando su potencial para causar daño y su nivel de exposición así como su posible alternativa o las consecuencias de prescindir de él para informarnos si algo realmente representa un riesgo.


Más información sobre el tema en: https://thoughtscapism.com/


La confusión creada en torno a la diferencia entre peligro y riesgo es cuidadosamente cultivada, con una meta, generalmente oculta, destinada a favorecer ventas o a provocar una modificación de la opinión o del comportamiento.
Es sin lugar a dudas lo que está pasando desde  varios años en contra de la agricultura convencional, para favorecer el consumo de productos ecológicos. Los que más comunican en este sentido son empresas capitalistas que distribuyen alimentos ecológicos, u ONGs ecologistas intentando conseguir nuevos seguidores o aumentar su poder.
Este mercado es muy lucrativo, y los medios implementados para desarrollarlo no dudan en denigrar cualquier cosa que se interponga en su camino.
Atraer el consumidor jugando con sus miedos, es lo único que les importa.
Y los daños colaterales producidos, que a veces son graves, no les importan.

Imagen: https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/originals/ea/29/24/ea29240b4ccba8913893c942ec758eb9.jpg

mercredi 3 janvier 2018

121- Si has comido hoy...

SI HAS COMIDO HOY…                



El día de Navidad, después de Noche Buena, una agricultora ganadera francesa publicaba en Twitter un tweet diciendo:


“Resacosos pero siempre presentes, los agricultores obran diariamente para ofrecer la mejor calidad de vida a sus animales y una calidad alimentaria francesa mundialmente reconocida. En este día de Navidad, ¡pensad en todos los que os alimentan!”



Curiosamente, en respuesta a este tweet, orgulloso y simpático, pero finalmente anodino, se encuentra:

“Desde cuando los agricultores alimentan el mundo, yo me alimento con el dinero que gano con mi sudor, sería tiempo que dejéis de ser tan presumidos”


A lo que contestó:

“Lejos de mi la idea de hacer pasar los agricultores por los mejores, solo de recordar que cada día, lo que va a consumir procede de un agricultor. Feliz Navidad para Usted y su familia”



Este pequeño intercambio, educado de un lado, sinvergüenza del otro demuestra, si fuera necesario, que en nuestras sociedades occidentales ricas, la fractura es cada vez mayor entre la sociedad civil y los agricultores. Hasta el punto que algunos llegan a ignorar que lo que comen no se produce en las estanterías de los supermercados.
No existe ningún alimento que no proceda de las fincas de los agricultores, de los establos y las praderas de los ganaderos, y de los barcos de pescadores y de los estanques de las piscifactorías.
Nos alimentamos exclusivamente de productos vivos que deben nacer o germinar, crecer antes de ser cosechados o matados.


Es lo que hay, todos los alimentos, frescos o transformados, crudos o cocidos, proceden de este trabajo diario. Carnes, pan, precocinados, especias, lácteos, pescado, marisco, verduras, frutas, chacina, golosinas, palomitas, todo viene de ahí.
No es totalmente cierto. El agua es natural sin intervención humana, y la sal es un elemento mineral extraído del agua de mar o de las minas de sal.

Pero detrás de cada alimento hay un agricultor, un ganadero o un pescador, hay trabajo, riesgos, cansancio.
Este trabajo, diario, es el único que garantiza la alimentación de todo la población. Sin embargo, es muy mal conocido, incluso totalmente ignorado, es diariamente menospreciado en los países desarrollados.
Y este menosprecio viene del desconocimiento, de la ignorancia, de una total desconexión de la sociedad civil con su agricultura.


Durante esas celebraciones de la Navidad o del Año Nuevo, muchos de nosotros han sido reunidos en familia o entre amigos, entorno a comidas excepcionales.
Recuerda que detrás de cada carne, detrás de cada pescado, detrás de cada guarnición, detrás de cada botella, detrás de cada postre, se esconde el trabajo de agricultores, de ganaderos o de pescadores.

Recuerda también que, mientras despertabas difícilmente de una noche memorable, agricultores ya estaban trabajando para asegurar tus comidas de los días siguientes.

Te deseo un excelente año 2018, en el respeto de todos los que trabajan para nuestro bienestar.

Imagen: http://cdn.pcwallart.com/images/sunrise-farm-wallpaper-1.jpg

vendredi 8 décembre 2017

120- Protección de las plantas -6- Sentir el cambio en el viento

GLIFOSATO: SENTIR EL CAMBIO EN EL VIENTO

En plena polémica en toda la unión europea después de la re-autorización del glifosato para 5 años, una pequeña sociedad francesa aprovecha la confusión general para hacerse su publicidad.

Imagen: personal

Explica que dispone de una alternativa ecológica al glifosato, pero que su comercialización se queda bloqueada por la administración.
Comunica ampliamente en las redes sociales (con la ayuda de sus apoyos y/o de los lobbies medioambientalistas) artículos diciendo a todos que su producto existe, que es de una eficacia demostrada, pero que la administración, desde 4 años, bloquea el dosier sin motivo. Se presenta como víctima de una situación dejando pensar que la administración se encuentra bajo influencia.
Y funciona. Desde varias semanas, ha conseguido artículos en muchos periódicos, incluso los más serios, pasa en la televisión, incluso fuera de Francia. Una publicidad bien organizada, y por lo que se ve, eficaz.
A continuación algunos links franceses. Existen muchos más.

La administración encargada del dosier, la ANSES (Agencia nacional de seguridad sanitaria de la alimentación, del medioambiente y del trabajo), probablemente harta de verse atacada por todas partes, acaba de publicar un comunicado en el que precisa la situación.



Indica especialmente que, si es verdad que el dosier no avanza, es falso pensar que la administración es responsable. En realidad, dicha sociedad es la única responsable de no haber entregado a la administración competente los elementos necesarios, y de no haber pagado las tasas correspondientes.

“En mismo momento de la recepción del dosier, hemos visto que la mayoría de los elementos necesarios faltaban, incluido el formulario de petición administrativa Cerfa, que indica entre otras cosas las características del producto y sus usos previstos, así como por ejemplo:
-       La composición integral (las sustancias activas que entran en la composición deben haber sido previamente sido aprobadas a nivel europeo),
-       Los ensayos y estudios que permiten evaluar la eficacia del producto, y su impacto sobre la salud y el medioambiente,
-       El proyecto de etiqueta del producto.
El pago de la tasa de tratamiento del dosier (tasa reducida a 2.000 € en vez de 40.000 €, ya que se trata de un producto de biocontrol) tampoco ha sido realizado.”

Está claro que un producto de biocontrol, es decir un pesticida ecológico, debe seguir un camino claro y preciso para poder ser homologado. Es una excelente cosa.
El postulado que dice que todo lo que es natural es bueno es frecuentemente contradicho por la realidad.


Podemos indicar por ejemplo
-       La nicotina, extracta del tabaco, todavía empleada en muchos países como insecticida ecológico a pesar de ser directamente responsable de millones de muertes al año,
-       El arsénico, mineral natural cuya toxicidad está más de demostrada, empleado como fungicida (arseniato de sodio) en los viñedos hasta el 2001, y combinado con plomo (arseniato de plomo), otro mineral natural cuya toxicidad es muy conocida, que ha sido ampliamente empleado como insecticida por ejemplo contra el escarabajo de la patata hasta el 1971,
-       El aceite de neem, extracto vegetal del árbol de neem, mezcla compleja de sustancias naturales, autorizada en el mundo entero como insecticida ecológico, y disruptor endocrino comprobado,
-       Las piretrinas naturales, extractas de determinadas plantas, insecticidas naturales muy polivalentes, muy ampliamente empleados incluso en los insecticidas domésticos, muy toxicas para la fauna acuática, y perturbador de las conexiones nerviosas (neurotóxico),
-       El cobre, primer pesticida en la historia de la agricultura moderna, fungicida y bacteriostático reconocido, muy ampliamente empleado en agricultura, tanto convencional como ecológica, a pesar de su estatuto de metal pesado y de contaminante conocido de los suelos y las aguas.
-       También podríamos hablar de numerosas sustancias naturales, conocidas desde siglos, como la cicuta, el veneno de serpiente o de escorpión, el cornezuelo del centeno, el curare, y un largo etc. Me he limitado a describir algunas sustancias naturales conocidas por su uso como pesticida.


Parece evidente que la sociedad en cuestión se ha lanzado en una comunicación perfectamente deshonesta, intentando hacer avanzar su dosier gracias a la presión de la sociedad civil, la misma que ha conseguido hacer explotar el dosier del glifosato, que sin embargo solo se apoyaba al principio en pobres suposiciones.

Encontraras todos los detalles sobre el producto y sus trámites en el artículo (en francés) de mi compañero Seppi en el link http://seppi.over-blog.com/2017/12/osmobio-le-successeur-du-glyphosate-serait-la.vraiment.html?utm_source=_ob_email&utm_medium=_ob_notification&utm_campaign=_ob_pushmail

Esta estupenda empresa ha probablemente pensado que si el glifosato estuvo a punto de desaparecer sobre la base de un dosier totalmente trucado y manipulado, ¿por qué su producto no podría conseguir la homologación, sin dosier?
Ya es obvio, para todos los que todavía lo dudaban, que las redes sociales son actualmente el arma de manipulación y de propaganda la más poderosa y efectiva que exista.

El patrón de esta pequeña empresa por otra parte declaro no emplear productos químicos que “destruyen la biodiversidad”. Como lo indica Seppi, su producto procede de la química natural. Pues se trata de un producto químico. Y ya que es un herbicida, su papel es ante cualquier otra cosa de destruir la biodiversidad a través de la eliminación de las hierbas molestas. En el caso d los pesticidas, y en el aspecto de la biodiversidad, sintético y natural, es lo mismo.
También me parece bueno recordar que por esencia, la agricultura lucha contra la biodiversidad, incluso en sus formas más respetuosas como la permacultura.


A partir del momento que el agricultor siembra un campo con una solo especie, con o sin arado, con o sin pesticidas, sea cual sea el método de producción y sea cual sea la superficie del campo en cuestión, perturba la biodiversidad.
Es lo mismo en un jardín. ¿Quieres que tu jardín no perturbe la biodiversidad?
Déjalo abierto y de barbecho.

Pero cuidado, la petición de homologación se refiere a un “herbicida total de las zonas no agrícolas”, es decir de para vía férreas y carreteras, pero no para la agricultura, tampoco para los jardines.
Ya está tomando un aire de falsa noticia y de manipulación.

Listillo.
Este empresario emplea toda la retórica ecologista, pero solo se olvida decir el detalle de las cosas. La mentira por omisión está en auge, hoy por hoy.

Sin embargo es tranquilizador constatar que la legislación evoluciona sobre la problemática de los pesticidas ecológicos. Es que hasta hace muy poco, las exigencias eran muy superficiales para la autorización de comercialización y de uso de los pesticidas ecológicos, dejando sitio a un vacío reglamentario dando lugar a numerosos abusos, siempre con pretexto que “es natural”.
Una sustancia natural, para poder ser utilizada en futuros alimentos, ahora tiene que demostrar, por supuesto su eficacia, pero también su inocuidad tanto sobre el medioambiente como sobre la salud.

Se observa la misma tendencia con las preparaciones a base de plantas, como el purín de ortigas por ejemplo, que deben ahora demostrar su inocuidad, lo que no es del gusto de todos. (Artículo en francés, que habla de lo mismo, para otra empresa de pesticidas ecológicos).


El principio de precaución, si se aplica a sustancias sintéticas, debe ser aplicado exactamente de la misma manera y en las mismas proporciones a las sustancias naturales. Que nadie crea que estoy defendiendo el principio de precaución, lo considero una gangrena de nuestra sociedad moderna, por el freno al progreso que representa, a menudo sin real justificación. Esta utilizado con excesiva frecuencia. No se puede actuar de cualquier manera pero no es un motivo para paralizar todos los avances.

Dicho esto, si este producto es bueno y si, como la sociedad que lo fabrica lo afirma, respecta el medioambiente, el usuario y el consumidor, entonces sinceramente, como agricultor utilizador (razonable y moderado) del glifosato, me alegro de la llegada de esta alternativa.
Aún hace falta que dicha sociedad haga lo necesario para que pueda ser homologado. Ya ha presentado una patente en Canadá, en estados Unidos, en Europa, y una patente internacional sobre su fórmula. Nos demuestra que espera venderla, y mucho, para ganar mucho dinero.

Al inicio de cualquier empresa con ánimo de lucro, lo que obviamente es el caso de esta, existe la noción de inversión, es decir de un consumo inicial de fondos destinados a ser rentabilizados por las futuras ventas del producto. La patente forma evidentemente parte de las inversiones, pero el dosier de registro también.

Pues estimado señor, haga la inversión necesaria para que su producto pueda ser registrado. Entonces estaré feliz de poder emplearlo, pero solo en las zonas no agrícolas, salvo que usted haga lo necesario para que este producto pueda ser empleado en los cultivos.
Salvo, obviamente, si su toxicidad, sus residuos o los riesgos que presenta para la salud o el medioambiente impidan su homologación, o su eventual extensión de uso a los cultivos.

A pesar de ser un producto natural…

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