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jeudi 24 janvier 2019

142- Las alternativas a los pesticidas -2- El seguimiento del cultivo


LAS ALTERNATIVAS A LOS PESTICIDAS -2- EL SEGUIMIENTO DEL CULTIVO


No se puede realmente clasificar el seguimiento del cultivo entre las alternativas a los pesticidas, pero tome la decisión de convertirlo en el punto de partida de esta serie ya que es el fundamento de la Protección Fitosanitaria Integrada y de la protección fitosanitaria en Agricultura ecológica.
Ninguno de los métodos, técnicas y novedades de los que voy a hablar podrían funcionar correctamente ni ser implantados sin esta fundamental etapa previa.


Cualquier seguimiento (o vigilancia) de los cultivos conlleva la integración de un aspecto pocas veces comentado pero esencial para una agricultura moderna, productiva, respetuosa, sana y sostenible: el conocimiento.
Una agricultura sostenible es una agricultura de ciencia y de conocimiento.
Conocimiento del cultivo primero, su ciclo fisiológico, su adaptación climatológica, sus exigencias agronómicas, sus necesidades nutricionales, sus sensibilidades sanitarias y fisiológicas, su compatibilidad con los cultivos del entorno, etc.
Conocimiento del suelo, que es el soporte vital del cultivo, para tomar en cuenta los factores de sensibilidad potenciales (patógenos, riesgos de nematodos, de asfixia radicular, etc.), y de conocer los aportes nutricionales del suelo al cultivo (incluido los riesgos de deficiencias o de carencias).
Conocimiento de los riesgos adversos, como especialmente los riesgos climáticos, las enfermedades, las plagas.
Conocimiento de los auxiliares para la defensa del cultivo (insectos, hongos y vertebrados depredadores), los que serán útiles para ayudar a resolver los problemas específicos del cultivo.
Conocimiento del entorno de las zonas de cultivo, para saber que ayuda puede aportar (zonas favorables al desarrollo de determinados auxiliares por ejemplo), o que dificultades presenta (la proximidad de zonas iluminadas puede aumentar la presencia de determinados lepidópteros nocturnos dañinos para los cultivos por ejemplo) y lo que el agricultor tendrá que hacer para tomar este entorno en cuenta, sacando el mejor partido posible para su actividad.

Es importante indicar que este nivel de formación y de conocimiento, hoy reconocido como punto de partida imprescindible para cualquier evolución de la producción agrícola hacia practicas virtuosas, es un logro reciente (y no totalmente generalizado todavía) en los países más desarrollados (desde la segunda mitad del siglo XX), y que queda pendiente de avanzar en gran parte del mundo. La agricultura se mantiene, de manera universal, como uno de los sectores más atrasados de la actividad humana y de la economía mundial, en materia de enseñanza, de formación y de desarrollo.

Imagen: Issiaka Konate (ARAF- Plateau Dogon), Mali

Una vez estos conocimiento adquiridos y el cultivo implantado, el agricultor deberá poner en marcha todo un proceso, a menudo complejo, que le permite poner su cultivo en las condiciones más favorables a su desarrollo y a su producción, tanto en calidad como en cantidad.
Uno de los puntos clave será la protección del cultivo contra las plagas y enfermedades.

-       Primero deberá implementar todos los medios disponibles para impedir que los ataques fitosanitarios se produzcan. Es la profilaxis. Se trata de la eliminación de los restos contaminados de cultivos anteriores o colindantes, la poda, la limpieza del entorno, etc.
-       Luego debe poner en marcha los sistemas de observación para detectar los ataques lo más precozmente que pueda. Es la vigilancia. Es la colocación de trampas de monitoreo, de protocolos de observación, de conteos, de registros climatológicos, etc.
-       Pondrá en relación las observaciones y los conteos con niveles de referencia llamados “umbrales de riesgo”, variables según el cultivo, la región de cultivo, el tipo de parasito y la época. De esta manera determinara a partir de qué momento una amenaza presente se convierte en un peligro y presenta un riesgo económico. Es la noción de umbral de intervención.
-       A la vez que observa las poblaciones de plagas, observa la presencia de depredadores de todos tipos. Son insectos, ácaros, hongos o vertebrados (aves, serpientes, carnívoras de pelo) que se alimentan de los diferentes riesgos presentes en los cultivos. Su presencia puede considerablemente reducir, o incluso eliminar la amenaza de una población de plagas. Es el empleo de los organismos auxiliares.
-       Elegirá el método de intervención caso a caso. Empleara pesticidas, naturales o sintéticos, eligiéndolos por su eficacia, sus efectos secundarios y los riesgos para el medioambiente y la salud, cuando ningún otro medio le permitirá resolver el problema. Es la decisión de intervención.

Cada cultivo, cada periodo del ciclo fisiológico, cada tipo de condiciones climáticas, requerirá una respuesta adaptada.

El seguimiento de los niveles de poblaciones de enfermedades e insectos problemáticos para los cultivos y de sus auxiliares, permite decidir la mejor técnica de intervención, si es necesaria, y su momento óptimo.

LA ELECCIÓN DE LOS PRODUCTOS

Cuando empecé mi carrera agrícola, al principio de los años 80, la fitofarmacopea disponible incluía un gran número de moléculas sintéticas muy polivalentes. Se trataba contra un ataque de pulgones, y todo lo que se encontraba presente (dípteros, himenópteros, coleópteros, lepidópteros y otros insectos plagas o útiles) también caía eliminado. El respeto a los equilibrios no se encontraba al orden del día, y de todas formas habría sido muy difícil intentarlo, ya que ninguno de los pesticidas disponibles y autorizados era selectivo.
Progresivamente, productos cada vez más específicos han aparecido, reduciendo la polivalencia, y por consecuencia los riesgos de “limpieza” imprevista.
Sin embargo hay que decir que en el mismo tiempo han aparecido, o vuelto a aparecer algunos problemas, a menudo conocidos ya que descritos en libros antiguos, pero hasta entonces generalmente controlados por la polivalencia de los productos fitosanitarios.

La información al agricultor también ha aumentado mucho.
Hasta los años 90, solo conocía el riesgo para el usuario (e incluso solo en parte), y el plazo antes de la recolección.
Progresivamente, el agricultor ha recibido una información siempre más completa referente a la salud, el medioambiente y las condiciones de empleo.
Con la mejora de las técnicas de medición y la bajada de su coste, se han generalizado los controles de residuos de plaguicidas. Se han establecido normas para cada producto y cada tipo de alimento.
Los productos los más polivalentes han sido casi todos prohibidos.


Aunque es cierto que hasta finales de los 80 era habitual (pero no sistemático) que los agricultores tratasen por calendario, sin preocuparse realmente de la presencia de enfermedades o de plagas, y menos aún de auxiliares, ya no es el caso hoy, por varios motivos:
-       El nivel de formación y de conocimiento de los agricultores ha progresado mucho.
-       La mejora del asesoramiento técnico hacia los agricultores mediante estructuras públicas, privadas o de tipo cooperativo permiten hacer progresar también los agricultores menos formados.
-       La presión social entorno a una agricultura sostenible cuyo impacto sobre la salud y el medioambiente sea minimizada ha verdaderamente explotado en los últimos años.
-       La preocupación sobre el impacto de las prácticas agrícolas también ha progresado mucho entre los propios agricultores.
-       La legislación se endurece cada año un poco más, tanto en las autorizaciones de pesticidas como en las condiciones de empleo, y los controles y sanciones también, al menos en los países ricos.
-       Los supermercados, que controlan la mayor parte de los mercados de consumo en los países industrializados, obligan sus proveedores a seguir y cumplir unos protocolos que todos, hoy por hoy, van muy centrados en los riesgos sanitarios y medioambientales. Los controles son numerosos y las sanciones severas.
-       El coste de la protección fitosanitaria es elevado, e importantes ahorros son posibles (en comparación con un programa de tratamiento sistemático mediante calendario) gracias a una buena gestión.
-       Numerosos pesticidas ecológicos o muy específicos aparecen en el mercado, con exigencias técnicas particulares que exigen condiciones de empleo muy estrictas, pero que permiten al agricultor resultados técnicos sin riesgo de residuos.


De hecho es importante señalar que muchos de los umbrales de daños empleados en los años 80 y 90 se han tenido que revisar por motivo de la evolución de las soluciones disponibles.
Es que cuando un agricultor disponía de productos muy polivalente dotados de un importante efecto de choque, podía esperar que los ataques peligrosos lleguen a niveles relativamente elevados.
En la actualidad es diferente, ya que las soluciones raramente tienen un efecto de choque potente, obligando el agricultor a anticipar.

La filosofía de protección ya no es de “dejar venir y limpiarlo todo”, pero más bien de “evitar que los problemas puedan coger importancia”, lo que les haría muy difíciles de resolver.

Este cambio de paradigma tiene también un impacto muy directo sobre la manera que tiene el agricultor de centrarse en la protección de sus cultivos, ya que sabe que si no ha sabido, o podido, evitar el desarrollo de determinados problemas, las consecuencias económicas podrían ser extremadamente graves.

Total, el seguimiento del cultivo es desde mucho tiempo un punto técnico importante para el agricultor.
Con los numerosos cambios de los últimos años, se ha convertido en un auténtico método de trabajo que ocupa un sitio esencial en la protección del cultivo, y en el éxito del resultado técnico.

Pues sí, si es cierto que el seguimiento del cultivo no es, en sí mismo, una alternativa al empleo de los pesticidas, es sin embargo un factor primordial de éxito del cultivo con un mínimo de intervenciones pesticidas.


mercredi 12 décembre 2018

141- Las alternativas a los pesticidas -1- ¿Porque?


LAS ALTERNATIVAS A LOS PESTICIDAS -1- ¿PORQUE?

Mi anterior artículo me dio la idea de esta nueva serie, muy importante frente a los desafíos que se presentan a la agricultura moderna, en un contexto de exigencia societal para la reducción o incluso la prohibición de los pesticidas de síntesis, y la necesidad de mantener una agricultura muy productiva, pero respetuosa del medio ambiente y de la salud de los consumidores y usuarios.


Me parece interesante examinar las soluciones disponibles para sustituirlos.
Porque no se hará una agricultura suficientemente productiva sin medios de protección fitosanitaria. Aunque es verdad que algunos cultivos, en determinadas condiciones, pueden ser producidos sin ningún pesticida, la gran mayoría de las producciones agrícolas tienen una necesidad imperiosa de medios de control y de pesticidas, sea cual sea su origen, para que la producción sea suficiente, los ingresos del agricultor también, y que la seguridad de los alimentos sea garantizada para el consumidor.

Te recuerdo que estoy radicalmente opuesto a una prohibición total de los pesticidas de síntesis.
Es una estafa intelectual dejar creer a un público no informado, crédulo y manipulado, que la agricultura puede vivir sin pesticida.
También es una estafa intelectual dejar pensar a este mismo público que soluciones no sintéticas existen para sustituir todos los pesticidas sintéticos en todas las situaciones de cultivo.
Es otra vez una estafa intelectual dejar pensar a este mismo público que todo lo que es natural es bueno, y que un pesticida natural es mejor que un pesticida sintético. Lo puedes comprobar en mi serie “Natural vs sintético”.
Y para finalizar es una estafa intelectual dejar creer, como es todavía el caso de una amplia proporción de consumidores, que la agricultura ecológica no emplea pesticidas. Las comunicaciones siempre se hacen con el mismo modelo, donde se indica “sin pesticida” y se manda con un asterisco hacia una nota escrita en letra pequeñita y al final del texto “sintético” o “de síntesis”. 
Para convencerse de esa realidad, hay que observar la progresión europea del mercado de los biopesticidas:

Aunque sea yo seguro de lo que acabo de explicar, también estoy convencido que el movimiento ecologista tiene el gran mérito de obligar la agricultura y sus actividades conexas a cuestionarse, a modificar su mirada sobre su propia actividad, a buscar alternativas a los aspectos más negativos, especialmente referente al impacto sobre el medio ambiente y los riesgos sanitarios.

En consecuencia es muy interesante conocer los métodos alternativos disponibles o en desarrollo. Porque aunque este convencido que una agricultura sin pesticida es imposible, también estoy convencido que es posible reducir mucho su empleo.
Muchos investigadores en el mundo tratan de encontrar soluciones, ya que la supresión de los pesticidas químicos sintéticos tendría graves consecuencias en la productividad de la agricultura, sobre el resurgimiento del hambre en el mundo, e incluso sobre los riesgos sanitarios en nuestra alimentación. Una de las consecuencias sería un probable fuerte aumento del coste de los alimentos, grandes dificultades financieras para los agricultores de las zonas afectadas, y determinados riesgos, difíciles de valuar, de inseguridad alimentaria. En resumen, se puede estimar que la disponibilidad de alimentos sería más difícil de mantener estable.
Queridos lectores de los países ricos, no os preocupéis. Siempre tendréis de comer. Tenéis la suerte, como yo, de vivir en un país solvente, destinación de predilección para la exportación a la que nunca le faltarán alimentos, ya que la gente tiene los medios para pagarlos.
Pero los habitantes de los países en desarrollo podrían sufrir graves penurias alimentarias, más que hoy aun, ya que la exportación de alimentos podría convertirse en fuente esencial de ingresos para los estados y los propietarios.


Los nuevos métodos atraen especialmente la atención de las multinacionales y de algunas startups, bien decididas a aprovechar el gran pastel que se está perfilando, la venta masiva de alimentos a los países ricos.
Y es muy normal.
Hay una real necesidad.
La evolución de las mentalidades, primero en los países desarrollados, y progresivamente también en los países en desarrollo lleva progresivamente la agricultura hacia la producción ecológica, o por lo menos, hacia una producción menos consumidora de pesticidas.

En realidad, no es exactamente esto. Sea cual sea el método de producción empleado, y aunque sea verdad que existen medios para reducir la presión de los ataques de muchas plagas y enfermedades, también es cierto que los cultivos seguirán siendo más o menos sensibles a estos problemas. Con el fin de evitar pérdidas excesivas, el agricultor podrá en marcha todos los medios disponibles para evitar los daños potenciales.

La agricultura ecológica prohíbe todo lo que no es de origen natural (con algunas excepciones), pero sin garantizar la inocuidad de la técnica empleada, ni siquiera los riesgos medioambientales que presenta, como es el caso con el cobre o el aceite de neem, o por la producción de toxinas naturales por deficiencias en el control de las enfermedades fúngicas.


El agricultor convencional ya no tiene, hoy, ningún interés en emplear ciegamente los pesticidas. Son caros, o incluso muy caros y pueden tener efectos secundarios sobre el propio cultivo, como es el caso con los piretroides sobre los ácaros, que favorecen el desarrollo de otros problemas fitosanitarios que a su vez necesitaran el empleo de más pesticidas.

Las dos grandes orientaciones de la producción, ecológica o convencional, se juntan pues en el fondo del problema: cualquier intervención en el campo tiene efectos secundarios y consecuencias indeseables.
Nada nunca es anodino, que se use una técnica respetuosa o un pesticida natural, o que se use un pesticida sintético.

Le tema de esta nueva serie es precisamente de estudiar las técnicas y los métodos disponibles para evitar el empleo de pesticidas, especialmente los sintéticos.
En determinados cultivos, las alternativas no sintéticas no permiten, en la actualidad, asegurar una producción suficiente.
Pero llegara el momento, no sé ni cuando no como, pero llegara.

Mientras tanto, cualquier prohibición no correctamente preparada por la existencia previa de una solución de sustitución confirmada, tendrá graves consecuencias sobre la alimentación.
La probable próxima prohibición del glifosato podría convertirse en un auténtico desastre, especialmente para métodos de producción respetuosos como la agricultura de conservación, con finalmente un resultado exactamente inverso al perseguido.
La prohibición de los neonicotinoides, cuyos efectos sobre las abejas son controvertidos, también tendrá graves consecuencias sobre determinados cultivos.


Sería preferible determinar prioridades, sin prejuicios, sin ideología, siguiendo criterios científicos indiscutibles, y favorecer la investigación de soluciones para resolver dichas prioridades.

Numerosos estudios están en marcha o ya han terminado. Los presentaré en varios capítulos de esta serie, y publicaré después un nuevo artículo cada vez que una innovación interesante aparecerá.

En los próximos capítulos de esta serie, hablare de la evolución de los conocimientos sobre plagas y enfermedades, así como del comportamiento de las plantas frente a esas agresiones, de los pesticidas de origen natural, de los organismos vivos que permiten reducir o evitar el uso de pesticidas, de la influencia que puede tener el agricultor sobre la capacidad de autodefensa de las plantas, del uso de feromonas, de la influencia de la biodiversidad sobre los riesgos parasitarios, de la investigación genética, etc.

Hasta pronto pues.

mercredi 28 septembre 2016

89- Nitritos en la carne, ¿para qué?

NITRITOS EN LAS CARNES, PERO ¿PARA QUÉ?

Por una vez, te voy a hablar de carne. No es mi costumbre, aunque no sea vegetariano, pero porque es un tema de domino muy mal. Pero si se presenta la ocasión sin riesgo de contar alguna tontería…

Quiero indicar a mis lectores no franceses, que Francia es probablemente el país donde la presión mediática y política en contra de la química en general, y contra sus usos en alimentación (utilización de pesticidas en agricultura y de aditivos en los alimentos), es la más fuerte. Los programas televisivos en contra de la agricultura y del sector agroalimentario son extremadamente numerosos, del orden de 1 a 1,5 por semana (http://alerte-environnement.fr/2016/09/08/pesticides-multiplication-des-hoax-lagri-bashing-se-poursuit/ ).
Sea cual sea el tema abordado, los aspectos negativos son siempre examinados a fondo con mayor o menor dosis de falsedad, y los aspectos positivos o simplemente útiles siempre son pasados por alto. El programa mensual Cash Investigation, animado por la muy mediática y muy polémica Elise Lucet es una de las puntas de lanza de esta política cuyas finalidades no se dicen.

Pues en el programa Cash Investigation del pasado 13 de septiembre (https://www.youtube.com/user/cashinvestigationf2 ), Elise Lucet denunciaba de manera virulenta, con apoyo de supuestas pruebas y sobre todo de testimonios, siguiendo su método habitual, el uso generalizado de los nitritos en las carnes conservadas, especialmente en el jamón cocido y las salchichas. El único objetivo del uso masivo de este aditivo, según la tesis que defiende, es mantener a la carne su color rosa.

Imagen: http://www.ziaconcetta.com/site/images/normal/Les-produits53710180a2c3f.jpg

Los nitritos se acusan de estar entre los responsables, especialmente de los canceres colorrectales. El CIRC, referencia muy controvertida en cuanto a la imparcialidad de sus trabajos, los clasifica 2ª, o sea cancerígeno probable (probabilidad alta). El producto presenta un peligro, parece claro, aunque la controversia existe.
La cuestión del riesgo es de saber cuál es el nivel razonable de consumo. El riesgo es el peligro multiplicado por la exposición, en este caso el consumo. (El salto en paracaídas presenta un peligro. Pero estas en riesgo solo si lo prácticas).
Cuanto más producto que contenga nitritos vayas a consumir, más riesgo tendrás de desarrollar uno de los tipos de cáncer al que el producto te expone.
El tema pues, es muy serio, y no se debe tomar a la ligera.

Gran éxito para el primer programa después del verano. Hay que re-movilizar el público, despistado y deprimido por la vuelta de las vacaciones. Un poco de ansiedad, y haremos una gran audiencia.
Excepto que el problema no se encuentra donde se pretende que sea. El programa presenta el uso de los nitritos como el principal responsable del aumento de determinados tipos de cáncer.

Sin embargo, no se preocupa en absoluto de algunos detalles.

Nuestras sociedades padecen un aumento significativo del número de cánceres de todos tipos. Las hipótesis para explicar este fenómeno son numerosas. Los pesticidas y los fertilizantes son, por supuesto, entre los primeros acusados.
Existe sin embargo una causa de mayor relevancia, que hoy por hoy nadie cuestiona, pero de la que se habla poco, la edad. La esperanza de vida en España era de un poco más de 60 años en 1960, es de más de 82 años en 2012 (fuente Banco Mundial) https://www.google.es/#q=esperanza+de+vida+en+espa%C3%B1a
Los cánceres colorrectales son enfermedades típicas de las personas mayores. El aumento de la esperanza de vida provoca un fuerte aumento del número de personas susceptibles de desarrollar este tipo de cánceres, y por consecuencia del número de casos.
¿Debemos atribuir el aumento de estos tipos de cánceres al uso de los nitritos, o al aumento de las personas mayores?

Por otra parte, el aumento del consumo de embutidos sigue aproximadamente el aumento de la población. En Francia, la población ha pasado de 44 millones en 19060 a 66 millones en 2012 (https://www.google.es/#q=population+fran%C3%A7aise) , lo que supone un aumento de 50%, cuando el consumo de embutidos paso de menos de 1,5 millones de toneladas a 2,1 millones de toneladas, o sea un aumento del 50% también https://visuels.l214.com/sites/www.viande.info/2014/pages/Evolution-structure-conso-viande-France.jpg
Sin embargo en España, por la historia del brutal cambio social que siguió el fin de la dictadura, no es así. La población ha pasado de 30 millones en 1960 a 47 millones en 2012 (http://www.datosmacro.com/demografia/poblacion/espana ), lo que representa un aumento de más de 56%. El consumo de carne de cerdo se ha multiplicado por 6, es decir un aumento del 600% en el mismo periodo (pasando de 8 a 48 kg por persona y año, con un pico en 64 en 1991, o sea el 800%) http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-26/asi-comiamos-asi-comemos-6-claves-que-explican-como-ha-cambiado-nuestra-dieta_505479/  
Gran parte de este cerdo está constituida por embutidos.
Sin embargo, España se sitúa en una media más bien baja en cuanto a la incidencia de los cánceres colorrectales http://info-nitrites.fr/charcuterie-et-cancer-le-debat/

Con evidencias tan poco evidentes, ¿por qué hacer un programa sensacional sobre un problema que no existe?
¿Cuáles son los intereses ocultos que defiende Elisa Lucet en su programa?


Imagen (extraída de la película "Les vieux de la vieille"): http://media.senscritique.com/media/000005516361/1200/Les_Vieux_de_la_vieille.jpg

Es que las verdaderas cuestiones, las que no ha querido hacer son:
¿De verdad se usan los nitritos solo para guardar la carne con su bonito color rosa?
Si es el caso, y que este aditivo es tan peligroso, ¿por qué las autoridades sanitarias  permiten su uso masivo?
Los lobbies del sector agroalimentario ¿son tan poderosos que la administración pública les deja que hagan lo que quieran sin reaccionar? ¿Incluso suponiendo que de verdad existe un riesgo de salud pública?

Una vueltecita por Internet para encontrar informaciones, y nos encontramos en el blog de Wackes Seppi que nos propone un resumen (en francés) muy claro de la situación http://seppi.over-blog.com/2016/09/cash-investigation-sur-france-2-rien-a-cirer-du-csa-ni-des-telespectateurs.html .

Luego vamos a la página de Info-nitrites, que nos presenta un pequeño vídeo muy sencillo y claro (en francés)  http://info-nitrites.fr/nitrites-et-charcuterie/). Aprovechamos para evaluar la cantidad de jamón cocido que podemos comer diariamente sin riesgo, según las normas europeas http://info-nitrites.fr/categorie/questions-reponses/ .

¿Que sacamos de esta información?
-       Que los nitritos son actualmente una necesidad para conservar la carne más de unos días. No existe, de momento, mejor producto,
-       Que, al revés de lo que nos declara Elise Lucet, el color rosa solo es una consecuencia del uso de los nitritos. Pero hay que reconocer que estamos tan acostumbrados a comprar jamón cocido rosa, que si nos fuera presentado de un color marrón-gris, nos costaría mucho acostumbrarnos,
-       Que las bacterias contra las que actúan los nitritos son infinitamente más peligrosas que el riesgo de cáncer, del que, además, los nitritos no son la única causa. Estamos en este caso hablando del botulismo (algunos centenares de casos en Europa cada año), de la listeriosis (en torno a 1.500 casos en Europa cada año), y de la salmonelosis (más de 150.000 casos en Europa cada año, aunque la carne no es la única causa),
-       Que hay que elegir, como es el caso a menudo, entre dos males. Por una parte, tenemos un hipotético riesgo de desarrollar un cáncer colorrectal durante la vejez (si se pasa uno de comer embutidos). Por otra parte, tenemos la certeza absoluta de presenciar una explosión de los casos de botulismo, de listeriosis y de salmonelosis si se prohíbe el aditivo, con los problemas de salud los riesgo de mortandad y los sobrecostes para el sistema de salud pública que conllevaría,
-       Que Francia es el país de la Unión Europea donde la incidencia de los canceres colorrectales es la más baja, y España dentro de la mitad más favorable, como lo puede ver en la tabla abajo del siguiente documento http://info-nitrites.fr/charcuterie-et-cancer-le-debat/ .

Imagen: http://i.huffpost.com/gen/2992434/images/o-SALMONELLOSIS-facebook.jpg

Vamos, Elise Lucet, si estos aditivos, según su teoría, solo sirven para mantener el color rosa de la carne, y no tiene ninguna otra utilidad digna de ser señalada en un programa “informativo” en hora de máxima audiencia, en un canal de la televisión pública, ¿por qué no probar el método con Usted?

¿Una degustación de embutidos sin nitritos, en directo en el programa, con todo su equipo de choque y sus numerosos apoyos?
Después, haríamos un seguimiento médico de todo el grupo, con estudio estadístico incluido. Podríamos incluso hacer un grupo de referencia alimentado con embutidos con nitritos.
Tendríamos un estudio científico y público de la incidencia sobre la salud del consumidor, de las bacterias que el no-tratamiento con nitritos habría permitido no controlar.
¿No sería esto un super-tema de programa?

Incluso podríamos hacer una tele-realidad, con video en directo desde el cuarto de baño y desde las urgencias de hospital.

¡¡¡Una gran audiencia en perspectiva!!!

Pero prefiero no participar en la experiencia, si a Elise Lucet no le importa.


No quisiera quitarle protagonismo…

lundi 1 février 2016

67- Protección de las plantas -5- El buen uso de los plaguicidas

EL BUEN USO DE LOS PLAGUICIDAS

Un mundo sin plaguicidas de síntesis no es actualmente factible, por mucho que digan algunos, especialmente porque
-       la población mundial ha aumentado de manera exponencial en las últimas décadas,
-       las necesidades alimentarias han literalmente explotado,
-       numerosos problemas fitosanitarios que pueden gravemente afectar a la producción agrícola no tienen, hoy por hoy, otra solución efectiva,
-       las superficies agrícolas disponibles para la producción de alimentos van en disminución (urbanización, desertificación, producción de biocarburantes, producción de plaguicidas ecológicos, etc.)
Los plaguicidas disponibles para la agricultura ecológica son cada vez más numerosos y cubren necesidades cada vez más amplias. Pero no son todavía lo bastante numerosos y polivalentes para responder a todas las necesidades.

Sin embargo, como te lo explicaba en mi último artículo (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/01/66-proteccion-de-las-plantas-4-en-la.html), bastaría con revisar las exigencias de la agricultura ecológica, incluyendo los “plaguicidas-copias”, que no son más que una fabricación sintética de moléculas naturales, para cubrir la mayoría de las lagunas de la farmacopea ecológica.
Pero entramos en dominio altamente político, donde la lógica, la visión a largo plazo, la verdadera consideración de los problemas medioambientales y la simple coherencia, pasan en segundo plano frente a la búsqueda del poder y a la manipulación de la opinión pública en un objetivo ideológico.

Todo lo anterior para decirte que, en el estado actual de la agricultura, es totalmente posible hacer una agricultura convencional, muy respetuosa con el medioambiente y la salud.
Pero también es para afirmar que los riesgos ligados al uso de los plaguicidas son los mismos para los productos naturales que para los productos de síntesis.

Está claro que algunas precauciones son necesarias, para reducir al máximo el impacto de los plaguicidas empleados.
Aquí otra vez, estas recomendaciones son válidas tanto para los plaguicidas de síntesis que los plaguicidas ecológicos. Si un principio activo mata a un insecto dañino, es probable que también mate insectos útiles o que tenga efectos segundarios indeseables, tanto si procede de la química de síntesis como si es un extracto de plantas.
Para el uso de todos los tipos de plaguicidas, algunas precauciones son imprescindibles para que su impacto sea mínimo.

Pues, ¿que son las condiciones correctas, cuando se está hablando de plaguicidas?

Se trata de varios puntos esenciales:

La formación del personal: todas las personas que tienen que intervenir deben haber recibido la formación adecuada, tanto las formaciones obligatorias al manejo de los productos, como para la observación de los cultivos y el reconocimiento de los problemas fitosanitarios. Se trata del propio agricultor, su observador, los tractoristas, almacenistas y todas las personas que pueden jugar un papel en la protección fitosanitaria.

La determinación exacta de las necesidades: gracias a la formación del personal, la finca es vigilada según una rutina específica para cada cultivo presente, para determinar su estado fitosanitario y los riesgos potenciales en cada momento. Para eso, se aprovechan todos los medios disponibles, la vigilancia visual por conteos, el trampeo de monitoreo, el cálculo de los ciclos de los cultivos y de los problemas fitosanitarios, la información fitosanitaria, los datos climáticos. De este modo, se vigilan todos los riesgos potenciales, así como la evolución de la fauna útil. Esos controles se ponen en relación con el riesgo para el cultivo, las probabilidades de evolución y los umbrales de intervención disponibles. Es la sistemática que le va permitir al agricultor tomar la decisión de esperar o intervenir, y de qué manera.
Trampa de monitoreo para vigilancia de la Mosca de la fruta.

El producto adecuado: cada producto tiene características precisas, y puede responder a una gama de necesidades bien determinadas. Los efectos colaterales no controlados son los que provocan los problemas medioambientales. Es imprescindible emplear siempre el producto más adaptado a la situación. Una buena efectividad del tratamiento es la mejor manera de no necesitar repetirlo.

El momento adecuado: es el momento en el que la solución elegida tendrá la mejor efectividad sobre el problema a resolver. Cada situación es diferente. Aplicar el producto demasiado pronto le hace perder de su efectividad, ya que el objetivo no se encuentra en su momento de mayor sensibilidad. Además, al menos en el caso de los insecticidas, esperar permite a menudo que los insectos útiles se instalen y puedan resolver el problema sin necesidad de tratar. Aplicar el producto demasiado tarde, es ponerlo en una situación en la que puede no ser suficiente, con lo que será necesario, o bien completarlo con otro, o tratar una segunda vez. Es menos efectividad con un mayor coste económico y medioambiental.

Las condiciones meteorológicas adecuadas: hay que tratar siempre sin viento para evitar las derivas del producto fuera del cultivo, sin lluvia para evitar el escurrimiento al suelo, y con condiciones de temperatura adecuadas. Es frecuente en verano, tener que tratar de noche para evitar los fuertes calores que pueden reducir seriamente la efectividad de las aplicaciones. Pero puede resultar difícil combinar todos los factores de tratamiento, y las condiciones climáticas no siempre son fáciles de respetar.

La dosis adecuada: una dosis demasiado baja tendrá una eficacia insuficiente y puede conllevar la necesidad de una segunda aplicación. Además, el uso sistemático de dosis demasiado bajas puede conducir a la aparición de cepas resistentes (los insectos supervivientes al tratamiento se inmunizan progresivamente contra el producto). Una dosis excesiva resolverá el problema, pero con un sobrecoste económico y un sobrecoste medioambiental elevados, ambos siendo nefastos e inútiles.

La alternancia de los productos: es una regla básica en el uso de plaguicidas, químicos o ecológicos. Hay que alternar los productos, haciendo variar los modos de acción, para que el problema a resolver tenga menos posibilidad de desarrollar una resistencia.

El cumplimiento de la condiciones de uso: cada producto, antes de llegar al mercado, pasa por numerosas etapas de estudio que permiten determinar sus condiciones de uso, sobre cada cultivo en los que recibirá una autorización. Afecta a los plazos  de uso antes de la recolección (para permitir reducir el residuo potencialmente presente en el momento del consumo), a las distancias con las láminas de agua, el plazo a respetar antes de que una persona o animales puedan entrar en las parcelas tratadas, etc.

La calidad del material de aplicación: es lo que va permitir respetar la dosis adecuada y el momento adecuado, con lo que es fundamental. Se trata principalmente del tipo de maquinaria y del tipo de boquillas. La maquinaria debe ser adaptada al cultivo. No se puede tratar con los mismos equipos un trigo, una viña o una plantación de cerezos. Pero también se trata del número de máquinas que la finca debe tener para poder reaccionar rápidamente en caso de problema, sin que pueda coger graves proporciones por culpa de un infra-equipamiento, y de lentitud en la intervención.

La calidad de los equipos de protección individual (EPIs): son los guantes, botas, cascos o mascarillas, monos de protección o cabinas de tractores. Es imprescindible que estén adecuados y en buen estado. También es imprescindible que las personas que manejan los productos, que son las más expuestas, los lleven (lo indico ya que a muchos aplicadores, no les gusta llevarlos puestos, tomando así riesgos inútiles). En determinadas condiciones, especialmente en verano con el calor, pueden resultar bastante incomodos. Uno de los puntos más delicados es la buena elección y el buen estado de los filtros respiratorios.

Las precauciones en el almacenamiento de los productos fitosanitarios: cada finca tiene que tener un local de almacenamiento seguro, de manera que los productos estén protegidos de la lluvia, del frío, del calor, total, de todas las condiciones que pueden afectar su conservación. El local debe ser resistente al fuego, equipado de extintores y deben poder contener un vertido accidental. Del mismo modo, su acceso debe ser restringido a las pocas personas formadas al manejo de los plaguicidas.

Las precauciones en la preparación del caldo fitosanitario: un punto de carga y de lavado bien hecho permite controlar el riesgo de contaminación del suelo y de las aguas. El uso de instrumentos de medición adecuados, suficientemente precisos y en buen estado, permite la justa dosificación de los productos. Además, es en el momento de la carga de las cubas que el producto es el más peligroso, ya que el envase es abierto y el producto es concentrado. Por eso es imprescindible tomar grandes precauciones en ese momento.

La gestión correcta de los efluentes y de los envases: es una parte a veces descuidada. Sin embargo es muy importante ya que evita serias consecuencias medioambientales en el entorno del punto de carga y en el entorno de la finca en general. La inutilización de los envases y su posterior reciclaje permiten evitar que se aprovechen, por ejemplo para el transporte de agua potable, o que se pierdan en el medioambiente.
Este punto de carga y lavado de maquinaria tiene el suelo impermeable, recogida de los efluentes para su tratamiento biológico (sistema Phytobac®), y equipos de medición específicos.

Todos esos puntos se resumen a dos puntos clave en la buena gestión de los insumos agrícolas: la formación, y el control.
No conozco ningún agricultor que utilice plaguicidas por gusto.
Las fincas han integrado ya en las rutinas de seguimiento de los cultivos, todas las observaciones fitosanitarias, meteorológicas y fenológicas (el estado de desarrollo del cultivo, que influye directamente sobre su sensibilidad), la presencia de enfermedades y plagas, la presencia de auxiliares (organismos útiles tal como polinizadores y predadores). Son los principales criterios que permiten tomar la decisión de intervenir, o de esperar.


En los países desarrollados, estos puntos están más o menos todos asimilados. Sin embargo, en los países en desarrollo, solo las empresas exportadoras tienen cierta sensibilidad al problema, por exigencias de sus clientes. Queda mucho progreso que hacer ahí, para que el uso de los plaguicidas sea bien gestionado.

Está claro que los plaguicidas son potencialmente peligrosos.

Pero hay que distinguir las dos fases muy diferentes:
-       La manipulación de los plaguicidas en la finca, donde el producto llega concentrado par su dilución, con lo que se maneja en su fase peligrosa. En esa fase, el riesgo viene de la concentración del producto. Es el efecto dosis, al igual que un exceso de alcohol, de café o de medicamentos es peligroso para la salud.
-       La presencia de residuos eventuales en los alimentos, para el cual cada producto ha sido objeto de unos estudios extremadamente completos, previos a su autorización de uso. Esos estudios permiten afirmar que los riesgos que presentan los plaguicidas para la salud de los consumidores son extremadamente bajos, por no decir inexistentes. Afirmar lo contrario, como algunos no dudan en hacerlo, es simplemente afirmar que las autoridades competentes envenenan voluntariamente la población. Una acusación extremadamente grave, sin ningún fundamento científico.


Pero está claro que un buen uso de los plaguicidas es un factor clave de efectividad y de sostenibilidad.

dimanche 24 janvier 2016

66-Protección de las plantas -4- En la frontera de lo natural

EN LA FRONTERA DE LO NATURAL…

La agricultura ecológica tiene que resolver los mismos problemas que la agricultura convencional. De hecho, utiliza numerosos plaguicidas, extractos o decocciones (extractos de neem, rotenona, nicotina, pelitre, purines de ortiga, etc.) o minerales (jabón potásico, compuestos de cobre, azufre, calcio o incluso arsénico según los países, etc.) u otros, pero con la misma finalidad, asegurar la productividad del cultivo.
Sin embargo durante los últimos años, algunas moléculas como el spinosad, insecticida sintetizado por bacterias, han sido autorizadas en cultivos ecológicos, considerando que su fabricación es natural, aunque el proceso sea totalmente industrial. En este preciso ejemplo, es el gigante americano de la química Dow Chemical que la fabrica.

Todo es perfecto, pero nos lleva a una reflexión muy seria, sobre un tema que envenena gravemente el debate social sobre el uso de la química en agricultura.
Hace mucho tiempo que estoy pensando en un artículo sobre este delicado tema. Para ser totalmente honesto, no sabía por dónde cogerlo.

Pero resulta que hace poco ForumPhyto publicó un artículo, en francés, (http://www.forumphyto.fr/2016/01/07/comment-produire-un-herbicide-naturel-wackes-seppi-andrew-kniss/)
que habla de un artículo, en francés también de Wackes Seppi (http://seppi.over-blog.com/2016/01/comment-produire-un-herbicide-naturel.html)
que a su vez traduce un artículo original de Andrew Kniss (http://weedcontrolfreaks.com/2016/01/how-to-make-a-natural-weed-killer/ ).

Pues como lo puedes notar, es como un tipo de reacción en cadena, pero resulta que no solo el tema es muy interesante, pero también resulta ser bastante fundamental.
La pregunta de fondo es: “cuando hablamos de plaguicidas, ¿dónde termina lo natural?”, y la pregunta consecuente “¿en base a qué criterios reales debemos considerar un plaguicida natural o no?”



Pero dejemos hablar el especialista. Las ilustraciones proceden en parte del artículo original de Andrew Kniss, y en parte de su traducción al francés por Wackes Seppi.
Algunas partes te podrán parecer muy técnicas y/o científicas. Pero merecer realmente la pena leerlo hasta el final.



“¿Cómo producir un herbicida ecológico? Por Andrew Kniss* (6 de enero de 2016)


Hace más de un año, escribí un artículo sobre un herbicida casero que contiene sal, vinagre y producto lavavajilla.

“Muchos de vosotros lo han probablemente visto colgado en Facebook, Twitter o Pinterest, o en vuestra página de jardinería preferida. Una de mis descripciones preferidas lo llama una “poción herbicida mágica y natural”.

Esta peculiar poción mata ciertamente las malas hierbas, pero no es natural (y ciertamente no es exenta de productos químicos). Contiene producto lava-vajilla y vinagre, ambos sintetizados industrialmente, así que no es natural en el sentido de la mayoría de las definiciones de la palabra. Es decepcionante, porque la gente sueña realmente de un herbicida natural. Quieren eliminar las malas hierbas alrededor de su casa y en su jardín, pero no les gusta la idea de usar un herbicida de síntesis. La mayoría de las personas (yo incluido) preferirían utilizar algo natural, todas otras cosas siendo iguales. Desgraciadamente, existen muy pocos productos realmente naturales que son herbicidas efectivos.

Dicho esto, quiero presentaros una sustancia química fascinante llamada bilanofos. A principios de los años 70, el bilanofos fue descubierto de manera independiente por dos laboratorios diferentes, uno en Alemania y el otro en Japón. Ambos grupos aislaron esta sustancia química a partir de bacterias Streptomyces: S. viridochromogenes en Alemania, S. hygroscopicus para el grupo japonés. El bilanofos es producido naturalmente por esas bacterias naturales. Con esto, por casi cualquier definición, el bilanofos es natural.



Bilanofos – una sustancia natural aislada a partir de al menos dos especies de bacterias Streptomyces.


Los científicos de Alemania y de Japón han visto muy rápidamente que el bilanofos tiene fuertes propiedades herbicidas; cuando se aplicaba sobre plantas, estas se morían. Después de estudios más completos, los científicos del grupo alemán determinaron que solo una parte de las sustancia química bilanofos completa era necesaria para la actividad herbicida. En realidad, cuando el bilanofos penetra en la planta, aproximadamente la mitad de la molécula es rápidamente cortada, lo que deja subsistir una pequeña molécula – la fosfinotricina. Es esta molécula más pequeña que tiene el papel del herbicida en la planta.



Cuando la sustancia natural bilanofos (a la izquierda) entra en la célula de la planta, la planta elimina dos residuos alanina, dejando subsistir la fosfinotricina (a la derecha). La fosfinotricina tiene una acción herbicida en la mayoría de las plantas, por la inhibición la enzima glutamina sintetasa.

Tenemos pues una sustancia natural (el bilanofos) que es naturalmente convertida por las plantas en otra sustancia (la fosfinotricina) que actúa de manera muy efectiva como herbicida. Y resulta que algunas especies de Streptomyces también producen de manera natural pequeñas cantidades de fosfinotricina. Se parece mucho a un herbicida natural, ¿no? Un momento…

La fosfinotricina (mejor conocida en Estados Unidos [y en España] como glufosinato) es ampliamente utilizada como herbicida. Es la materia activa de los herbicidas conocidos como Rely (principalmente en viñedos y frutales en Estados Unidos) y Liberty (a menudo usado conjuntamente con los cultivos Liberty Link), [Finale en España y Basta en Francia]. Pero incluso si el producto químico existe en la naturaleza y ha sido descubierto por extracción a partir de bacterias de origen natural, el herbicida comercial es producido por vía de síntesis. Por eso no se considera como un herbicida natural.

La historia de la fosfinotricina, aunque muy interesante, no es un caso aislado. Un gran número de científico en todo el mundo explora la naturaleza para encontrar nuevo compuestos químicos que tengan propiedades antibióticas, pesticidas u otras características útiles. Los científicos del USDA estiman que entre 1997 y 2010, aproximadamente el 69% de la nuevas materias activas de los nuevos pesticidas registrados por la EPA, eran productos naturales o productos de síntesis derivados de fuentes naturales (como la fosfinotricina) o de naturaleza biológica. Por ejemplo, otro herbicida comúnmente utilizado en maíz ha sido descubierto después de una observación inicial del hecho que, en un jardín, muy pocas plantas pueden crecer debajo de un Callistemon (limpiatubos). Pero los herbicidas constituyen en realidad la parte más pequeñas (menos del 7%) de esos nuevos pesticidas de origen natural; aproximadamente el 30% de las materias activas de los nuevos insecticidas y fungicidas son, o sustancias naturales, o sustancias derivadas de productos naturales.

En la actualidad, la FDA tiene dificultades para definir la palabra “natural” en las etiquetas de alimentos. Es un término de marketing utilizado a menudo sin definición clara. Es quizás más difícil aun darle una definición en relación con los pesticidas. Tal como lo enseña el ejemplo de la fosfinotricina, los límites entre natural y sintético pueden rápidamente ser borrosas. ¿Es natural porque se produce en la naturaleza? O ¿es necesario extraer físicamente de la naturaleza para ser considero natural?

La distinción “natural o no” puede distraernos de lo que es realmente importante en el debate sobre los pesticidas. Si la sustancia es estructuralmente la misma, el producto de origen natural y las versiones producidas por síntesis compartirán las mismas propiedades. Las propiedades de la sustancias son mucho más importantes, en mi opinión, que su fuente. ¿Presenta el pesticida algún peligro para el usuario y el medio ambiente? ¿Se degrada rápidamente en el medio ambiente en productos no tóxicos? Si es el caso, no me preocupo tanto de saber si es natural o no, sea cual sea la definición que se quiera dar a la palabra natural.


Pero existen cuestiones vinculadas con la fuente del producto que pueden ser importantes. Especialmente cual tiene el mayor impacto: ¿la síntesis en un laboratorio o la extracción a partir de fuentes naturales? En muy pocas ocasiones escucho debates sobre esta cuestión, a pesar de ser una de las más importantes cuando se habla de productos naturales (siempre que estén considerados seguros). Si se puede eficazmente extraer un recurso renovable de la naturaleza, y evitar gastos de energía y de combustibles fósiles de la producción de síntesis, pues un compuesto producido naturalmente me parece una buena solución. Pero si extraer algo de la naturaleza conlleva un impacto negativo sobre el medioambiente mayor que si se produce en una fábrica, pues por favor, dame la versión de síntesis.

Referencias:

Hoerlein (1994) Glufosinate (Phosphinothricin), A Natural Amino Acid with Unexpected Herbicidal Properties. p 73-145 in  Reviews of Environmental Contamination and Toxicology (Vol 138)

Dayan et al. (2011) Rationale for a natural products approach to herbicide discovery. Pest Management Science. 68:519–528

Cantrell et al. (2012) Natural Products as Sources for New Pesticides. Journal of Natural Products. 75:1231-1242. »


*Andrew Kniss es Profesor de ecología y manejo de malas hierbas en la Universidad de Wyoming”.



El hombre siempre se ha inspirado de la naturaleza para evolucionar. Los quimista también. A pesar de la potencia de su imaginación, el hombre no ha encontrado todavía una mejor fuente de inspiración que la propia Naturaleza.

Pero a fin de cuenta, llegamos a una observación muy relevante, y llena de profundas consecuencias:
Si los pesticidas copias de moléculas naturales, pero fabricados de manera sintética, tuvieran autorización de uso en agricultura ecológica, la mayoría de los cultivos encontrarían soluciones razonables para la casi totalidad de los problemas fitosanitarios habituales, y podríamos de verdad asistir a una explosión de la producción ecológica.

Hablando de fabricación sintética de moléculas naturales, me pregunto si alguien ha estudiado una cuestión fundamental: ¿Qué superficie debería ser dedicada a la producción de moléculas naturales, si la totalidad de la producción mundial fuera ecológica? ¿Es razonable, en la perspectiva de una población de 9 a 10.000 millones de habitantes, sino más, no dedicar la máxima disponibilidad de los recursos a la producción de alimentos y de materias primas, por pura preocupación ideológica?

¿Cuándo la ideología ecologista aprenderá a flexibilizar sus criterios, de manera que la agricultura integrada pueda encontrar el sitio que se merece?
¿No deberíamos dar a la química de la imitación de la naturaleza un mayor protagonismo?
¿Estamos realmente seguros que la extracción de sustancias naturales no es perjudicial al medio ambiente, y al personal que ahí trabaja?
¿No ha llegado el momento de estudiar de verdad las verdaderas necesidades, sin hacerles casos a los límites establecidos por el dogma?

Sabemos hacer una agricultura muy respetuosa con el medio ambiente, productiva, efectiva para resolver los problemas de la humanidad, sin despilfarro, y razonablemente rentable para los agricultores.
En el estado actual de los conocimientos y de los medios disponibles, al revés de lo que pretenden algunos, no es posible hacer una producción de alimentos 100% ecológica para alimentar 7.500 millones de habitantes. Sin embargo, sería posible hacerlo en un porcentaje muy elevado, de aceptar los “pesticidas copias”.

Es muy perjudicial para todos que el debate haya sido corrompido de esta manera por un dogma de vista corta, desembocando en los últimos años sobre una auténtica “agri-sharia”, verdadera guerra santa contra la química, sin ninguna reflexión de fondo, basada sobre un acoso mediático sin apoyo científico imparcial, retomando principalmente los errores del pasado.
Nadie hoy niega que la “Revolución verde” ha tenido consecuencias negativas en muchos aspectos, a pesar de sus buenas intenciones de origen.
Pero la falta de conocimiento científico se encontraban en la base de esos errores, y las necesidades de los años de post-guerra la justificaban.


Las cosas han cambiado mucho en 50 años, pero parece que solo los agricultores lo saben. Un poco de apoyo político verdadero, y algunas rectificaciones mediáticas bien pensadas serian tal vez suficientes para que las aguas vuelvan a sus cauces.