samedi 4 février 2017

98- Natural vs sintético -2- Aceite de neem vs azadiractina

ACEITE DE NEEM VS AZADIRACTINA

Para que entendáis bien la idea de esta serie, o al menos la tesis que intento defender, tomo este primer ejemplo que es, en mi opinión, uno de los más típicos.
Para decirlo todo, fue empezando este artículo que me vino la idea de hacer una serie. Es que este ejemplo es uno entre muchos más.

El ser humano es lo que es en la actualidad gracias, en otras cosas, a su capacidad a observar su entorno y a sacar conclusiones para su propio beneficio.
La observación de la Naturaleza le ha permitido extraer sustancias para responder a sus propias necesidades. Y desde que aprendió, gracias a la química, a sintetizar moléculas, su mayor fuente de inspiración, al menos en lo que a agroquímica se refiere, siempre ha sido la Naturaleza.
Los botánicos observan un fenómeno de autodefensa o de toxicidad en plantas. Lo analizan, lo mandan a los químicos, que determinan las moléculas involucradas en el fenómeno, las sintetizan, las estudian, luego intentan mejorarlas.
Este proceso, simple en sí, ya se ha repetido miles de veces para fabricar medicamentos, fibras textiles, o pesticidas.


ACEITE DE NEEM

El aceite de neem se extrae de las semillas de un árbol de la India, la margosa (Azadirachta indica). El empleo de este árbol de crecimiento rápido y bien adaptado a las condiciones de sequía, se ha extendido a todo el sureste asiático, África y Sudamérica. 

Imagen: http://www.ecologiaverde.com/wp-content/2014/12/Que-es-el-aceite-Neem.jpg

El aceite de neem es un producto tradicional ampliamente utilizado desde siglos, especialmente en la India y en África, por sus efectos fungicida, insecticida, bactericida, en el tratamiento y la prevención de piojos, de la malaria, de enfermedades de la piel, pero también como contraceptivo. La lista de sus acciones reales o supuestas es inmensa.

Su empleo en agricultura es relativamente reciente. Las propiedades como insecticida, nematicida y acaricida de este extracto son actualmente bien conocidos. Las moléculas naturales activas que componen el aceite de neem son numerosas, existen más de veinte, lo que explica la polivalencia de su utilización. Entre todas, la principal para su uso en agricultura es la azadiractina, y varias segundarias son salanina, meliantrol, nimbolida, nimbidina y el ácido nimbidinico. Esta polivalencia hace que sea un producto básico de la agricultura ecológica. De hecho está autorizada por la Comisión Europea. Sin embargo algunos países como Francia no autorizan esta sustancia, lo que no impide que los agricultores lo estén empleando a gran escala, a pesar de la prohibición legal. La ley es muy clara al respecto, cualquier producto no autorizado para un uso concreto es terminantemente prohibido para este uso. Pero algunos, no se preocupan mucho. En el reportaje siguiente, en francés, un agricultor ecológico francés explica que emplea sistemáticamente el aceite de neem, y que no conoce a ningún agricultor ecológico que no lo esté empleando, aunque este prohibido.


Sin embargo este aceite, tan polivalente, también presenta algunos defectos. Es precisamente por su polivalencia que debe ser sospechosa. Se revela muy tóxica para los abejorros y numerosos himenópteros (excepto la abeja doméstica), es toxica para la fauna acuática, y está clasificada entre los disruptores endocrinos. Su polivalencia es precisamente uno de los criterios que deja sospechar sus efectos segundarios negativos. Un producto muy específico deja poco espacio para la sorpresa, al contrario de los productos de amplio espectro de acción. De hecho es uno de los criterios que ha guiado la eliminación de moléculas por la Comisión Europea.
La producción del aceite se hace en varias regiones y varios países, puede proceder de plantaciones específicas o de árboles aislados, de zonas áridas o húmedas, de cultivo regado o no.
Esta gran variabilidad en el origen del aceite provoca una gran variabilidad en su composición química y en las proporciones en moléculas activas. Ya he hablado brevemente de esta cuestión en un artículo reciente http://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/12/95-el-espiritu-de-las-plantas-7-las.html

Además hay que indicar que la extracción del aceite se hace a menudo de un modo muy artesanal, a partir de árboles aislados o de plantaciones de regiones y climas muy diversos, por lo que su homogeneidad es muy variable. Los productos comercializados garantizan un porcentaje de aceite de neem constante, pero no pueden garantizar un porcentaje constante de ingredientes activos, en especial de azadiractina. Por otra parte, este aceite es termosensible, lo que significa que por encima de 50ºC, su composición se degrada. Y es que, ya que se produce en países cálidos, sus condiciones de producción, de almacenamiento y de transporte pueden influir mucho sobre su potencial como plaguicida.


En consecuencia es muy difícil, para el agricultor, de usarlo de manera fiable, ya que lo niveles de ingredientes activos no son constantes.
Y para terminar, hay que indicar que, en las condiciones artesanales de su producción y de su transformación, su origen de países a menudo pobres y con condiciones sociales dudosas, los riesgos de contaminación del entorno local o de intoxicación de los empleados son elevados.
También hay que notar que, siendo un producto natural, el proceso de registro es mucho más rápido y superficial que para las moléculas de síntesis. Sin embargo, los legisladores se han (por fin) dado cuenta que todo lo que es natural no siempre es bueno para la salud y el medioambiente, el proceso de registro de los plaguicidas llamados “naturales” se está reforzando.
Sin embargo, queda un punto que las modificaciones legislativas no van a resolver a corto plazo, los residuos. Es que cuando se analizan los residuos, solo se encuentran las moléculas que se conocen y que se buscan, ya que las tecnologías disponibles no permiten trabajar de otra manera. En este caso, se puede encontrar azadiractina. ¿Pero qué pasa con la veintena de otras moléculas naturalmente presentes en el aceite? No se buscan. Con lo que no se sabe si dejan residuos potencialmente absorbidos por los consumidores. Peor, esta veintena de moléculas no son objeto de estudios medioambientales y de salud. ¿Pueden presentar riesgo para la salud? Nadie lo sabe. Sin embargo nadie le opone el principio de precaución.
¡Ya que es natural!


AZADIRACTINA

Los químicos, después de haber estudiado las propiedades de este aceite “milagroso”, han aprendido a sintetizar el ingrediente principal, la azadiractina. La estructura de la molécula sintética es exactamente idéntica a la de la molécula natural, pero esta depurada de sus impurezas, de las moléculas inútiles (para su uso agrícola), su calidad y su concentración son constantes, su eficacia es fuertemente reforzada, a dosis inferior, y sus efectos segundarios son los mismos, pero inferiores en lo que producto formulado se refiere (ya que las moléculas segundarias han sido eliminadas).
Este producto formulado pues es un plaguicida de síntesis, que es una copia exacta de una molécula natural. Siendo un plaguicida de síntesis, ha tenido que pasar, antes de su autorización de venta, por todo el proceso, muy largo y muy costoso, de registro europeo primero, y nacional después. Los estudios afectan a la toxicidad sobre aves, mamíferos, fauna acuática, insectos útiles (en otros abejas y abejorros), sobre los suelos, las aguas superficiales y subterráneas, sobre su capacidad de degradación en el agua, el aire, los suelos o a la luz, sobre sus efectos sobre la salud (por ejemplo su efecto como disruptor endocrino).

Imagen: http://www.alanwood.net/pesticides/structures/azadirachtin.gif

Como usuario puedo, según las circunstancias, tener que utilizar uno u otro. Te puedo certificar, por experiencia propia, que el uso de la azadiractina de síntesis es mucho más segura que del aceite de neem.
La azadiractina, registrada en frutales de hueso, es dosificada de manera constante, su empleo es simple, y su eficacia es sin sorpresa, dentro de los márgenes habituales de la variabilidad de eficacia de todos los plaguicidas.
El aceite de neem, ya que no se dosifica en moléculas activas, sino en concentración de aceite, su eficacia varía mucho de una marca a la otra, y dentro de una misma marca, de un lote al otro.
Un agricultor nunca recurre al empleo de plaguicidas, sintéticos o naturales, por gusto. Si lo hace, es que ha de hacerlo ya que su cultivo y sus ingresos peligran. Cuando lo hace, ha estudiado previamente ventajas e inconvenientes de cada una de las soluciones de las que dispone, y elige producto y dosis para conseguir la máxima eficacia con los mínimos inconvenientes.
Si el lote de aceite que recibe, por cualquier motivo, no da los resultados esperados, tendrá que repetir la intervención, con todo lo que conlleva de costes y de riesgos medioambientales.
No es el caso con la azadiractina.

Y para terminar, los residuos se analizan. La molécula es identificada y conocida, de tal manera que los equipos pueden medirla de manera precisa. No hay riesgo de mala sorpresa.




Pues claro, siempre se puede dudar de todo.
Algunos aseguran que el aceite de neem presenta menos efectos segundarios que la azadiractina sola, ya que el coctel de moléculas tiene un efecto mitigador.
Me parece que es exactamente lo contrario. El coctel de moléculas procede de la propia historia botánica del árbol y de su necesidad de autodefensa (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/09/52-el-espiritu-de-las-plantas-2.html). El coctel tiene una razón de ser, y la Naturaleza raramente trabaja en barde. Si esas moléculas existen, no es para neutralizarse entre ellas, sino para reforzar la autodefensa.
Pienso que cuanto más antigua es la domesticación de una especie (especialmente por la selección y la hibridación), menor es su capacidad de autodefensa (excepto para determinados cultivos, como el cannabis o la amapola, cuya selección busca aumentar su potencial en alcaloides). El árbol de neem nunca ha sido domesticado, solo empleado en su estado natural. Todas las plantaciones actuales, destinadas a la extracción de aceite, se han realizado a partir de variedades silvestres.

Imagen: https://i.ytimg.com/vi/-QyqvdtiUnM/maxresdefault.jpg

No he sido capaz de encontrar un solo estudio serio que haya comparado, tanto en efectividad como en efectos medioambientales y en residuos, el aceite natural de neem y la azadiractina de síntesis. Todo lo que podido encontrar son afirmaciones no demostradas, y claramente subjetivas.
Obviamente los que defienden la inocuidad del aceite de neem son los círculos de la agricultura ecológica. Es muy lógico  ya que lo necesitan y tienen pocas alternativas. Es aún más lógico si consideramos que, siendo empleada de manera masiva, y a veces sin justificación, hay que encontrar una justificación.
Pero no puedo evitar de sorprenderme que los que defienden el interés del coctel de moléculas del aceite de neem, también son los que atacan los cocteles de plaguicidas en agricultura convencional (tema que no cuestiono, pero espero resultados científicos para elegir una postura).
Lo que es supuestamente verdadero en convencional, ¿no lo es en ecológico?

Es para sorprenderse.


Todo para decirte, y es la meta de este primer ejemplo, que el aceite de neem está autorizado (excepto en algunas situaciones), muy empleado y alabado en agricultura ecológica. Sin embargo, su heterogeneidad, sus métodos de extracción, sus efectos segundarios, sus efectos como disruptor endocrino parecen no molestar a nadie. El agricultor dispone de un precioso bidón de unos litros, limpito, seguro y bien etiquetado. No se pregunta lo que hay detrás.
La azadiractina, a la inversa, está prohibida en agricultura ecológica. Sin embargo es la misma molécula, cuyos efectos segundarios son los mismos, pero cuya homogeneidad es total, el método de producción es controlada y segura. Ha pasado por varias comisiones que han establecido condiciones de uso para cada cultivo, niveles de residuos, plazos de seguridad antes de la recolección, normas de seguridad para su manipulación, su almacenamiento y su uso.



Imagen: http://3.bp.blogspot.com/-YGYTxifhUHY/U6f3_HIyylI/AAAAAAAAJsg/_CpTUsjKpYA/s1600/ARBOL+DE+neem1.jpg

En este primer partido, es evidente que la azadiractina gana, tanto por su eficacia que por el control de sus efectos sobre el medioambiente y sobre la salud, pero también por la seguridad que aporta gracias a un proceso de registro estricto y en revisión periódica.
En este caso, y sin lugar a dudas, el empleo en agricultura convencional de la azadiractina es más seguro que el empleo, en agricultura ecológica como en agricultura convencional, del aceite de neem.

Es un caso evidente, en el que la ideología de loa agricultura ecológica prefiere aceptar riesgos sanitarios y medioambientales, en vez de flexibilizar sus criterios, en una situación determinada, aunque la filosofía no se cuestione realmente.
Se trataría sin embargo solo de reconocer que la copia exacta de síntesis es más efectiva y presenta menos riesgos que el extracto natural original.
Pero parece que la razón es realmente débil, frente al dogma.


¿Pues porque un agricultor convencional, como yo, puede ser llevado a utilizar un pesticida ecológico como el aceite de neem, si dispone de una ventajosa alternativa de síntesis como la azadiractina?

Es una cuestión interesante a la que contestare en un artículo específico. Además que afecta tanto el aceite de neem como todos los pesticidas ecológicos.

Imagen: http://www.hsnstore.com/blog/wp-content/uploads/2014/06/bio.jpg

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