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mardi 7 novembre 2017

118- El espíritu de las plantas -10- Nubes

EL ESPIRITU DE LAS PLANTAS – NUBES

Hace mucho tiempo, en el siglo pasado (a principio de los 90s), tuve la ocasión de hacer un viaja a Chipre, preciosa isla del Mediterráneo, con un pasado histórico especialmente rico. Me había entonces llamado la atención la increíble cantidad de plantaciones de árboles forestales en todas las zonas no agrícolas, especialmente las zonas de montaña, a veces instaladas en terrazas.
Me habían explicado que se trataba de un plan gubernamental para frenar la evolución del clima local. Las lluvias se hacían cada vez más escasas, y la isla se encaminaba poco a poco hacia un importante riesgo de desertificación.


Se sabe empíricamente, y desde mucho tiempo, que los bosques favorecen la aparición de lluvias, hasta el punto que varios países con un clima árido, como es el caso de Chipre, han lanzado programas de reforestación, a veces muy ambiciosos, cuyo objetivo es de intentar aumentar la pluviometría, además de frenar la erosión y la pérdida de fertilidad de los suelos.

Lo que ahora se sabe, gracias a la experiencia Cloud, una serie de trabajos científicos llevados por el CERN, en Ginebra (Suiza), es cómo se produce este fenómeno.
Te aconsejo la lectura del artículo original (en francés), por los numerosos links y explicaciones que incluye.

“Clima: según el CERN, los árboles influyen sobre la formación de las nubes.

Cómo lo mostraban en 2016 los resultados de la experiencia Cloud, del CERN, los árboles serían mucho más aptos de lo que se pensaba para fabricar nubes y refrescar el clima. Su acción pasa por los aerosoles.

Desde 2009, la experiencia Cloud, instalada en el CERN, en Ginebra, simula diferentes condiciones de presión y de temperaturas para estudiar mecanismos que actúan en la atmosfera terrestre, y especialmente el efecto de los aerosoles sobre el clima. Esas pequeñas partículas actúan como “semillas de nubes”, favoreciendo la condensación del vapor de agua en gotitas y en consecuencia la formación de nubosidad. Globalmente, el efecto sobre el clima es refrescante ya que gran parte de la luz solar es reflectada hacia arriba.


La mitad de esos aerosoles son partículas de polvo procedentes de la tierra y de las sales marinas emitidas por los océanos, y la otra mitad son moléculas de gas que se agregan en partículas de 50 a 100 nanómetros. Es el caso del ácido sulfúrico (SO2). En la actualidad, este gas es producido en grandes cantidades por las actividades industriales. Esos aerosoles de origen humano, ya que crean más nubes, tienen un efecto refrescante, que reduce el efecto de calentamiento del dióxido de carbono (CO2). Es un forzamiento radiactivo. Los árboles son también actores de esta maquinaria, con moléculas, como el pineno, liberadas en el aire, y que también juegan el papel de núcleos de condensación.
Las cantidades actuales de emisiones de dióxido d azufre complican el estudio de la atmosfera preindustrial, que era diferente. Es lo que hizo un equipo de Cloud, que se basó sobre los resultados de esta experiencia para elaborar una simulación de la atmosfera preindustrial. Sus conclusiones, publicadas en los Pnas http://www.pnas.org/content/113/43/12053.abstract (y discutidas en un artículo de The Conversation https://theconversation.com/trees-are-much-better-at-creating-clouds-and-cooling-the-climate-than-we-thought-66713), detallan los estudios anteriores (…).


Según esos resultados (todavía por confirmar, indican los autores), las cantidades de aerosoles presentes en la atmosfera de antes de 1750 han sido hasta ahora subestimados, ya que los aerosoles emitidos por los árboles son mucho más efectivos de lo que se pensaba para fabricar nubes. En consecuencia, el efecto enfriador de los aerosoles de origen industrial sería más débil de lo previsto, de aproximadamente 27%.
Los autores deducen también que limitar las emisiones de aerosoles por las actividades humanas podría reducir su acción refrescante. Pero esta reducción podría ser compensada por la acción de los árboles, que solo piden volver a la importancia que tenían antes del era preindustrial. En resumen, los bosques tienen la capacidad de ayudarnos a limitar el calentamiento climático…”

Pues a la vista de esta muy interesante experiencia, ¿qué pasa con la evolución del clima de Chipre?

Encontré datos climáticos históricos sobre la página web del Banco Mundial http://sdwebx.worldbank.org/climateportal/
Ahí encontré dos informaciones, la acumulación de lluvia y la media de temperaturas, para el periodo 1901-2015. Aquí están las curvas:



El análisis de las curvas muestra una tendencia clara al aumento de las temperaturas, pero una tendencia menos clara en cuanto a la pluviometría. Porque si las lluvias tienden a ser menos frecuentes (la curva de tendencia está clara), también son mucho más aleatorias. Los años de lluvias escasas son más frecuentes pero también lo son los años de lluvias abundantes. Total, en cuanto a la pluviometría, los años medios casi han dejado de existir.

De evidencia, los efectos de esas reforestaciones no saltan a la vista. Se pueden imaginar muchos motivos posibles. Personalmente, me imagino que gran parte de responsabilidad viene de la edad de los árboles. Tienen más o menos 25 años (para los que han sido plantados en los años 90), y es todavía muy joven. Además, sus primeros años, con toda seguridad, no han sido un camino de flores, como suele ser el caso de las reforestaciones en regiones áridas, con dificultades de supervivencia en los primeros años por falta de lluvia durante los 3 o 4 meses de verano, y mortandades a menudo numerosas de jóvenes árboles, a las que se suman probablemente ataques parasitarios, como puede ser el caso de algunos insectos de plantas débiles, o de salud precaria. Está claro que una reforestación es un trabajo a muy largo plazo, especialmente en regiones áridas.

Salvo que, la bajada de la pluviometría, proporcionalmente menos fuerte de lo que es la subida de las temperaturas, sea una señal de un buen efecto de esas reforestaciones. En cual caso, la desertificación de Chipre habría ya progresado mucho, si este programa no se hubiera iniciado suficientemente temprano.


Dicho eso, y para volver al tema de los aerosoles, este trabajo, muy interesante dará probablemente lugar a investigaciones complementarias, para estudiar la producción de aerosoles según la edad, el desarrollo, y sobre todo según la especie vegetal. Me imagino, como es el caso de muchas cosas con los seres vivos, que existe una gran variabilidad de producción de aerosoles según la especie vegetal. Algún día se elaborará una lista de especies más aptas para luchar contra la desertificación por la abundancia de su producción de aerosoles.

Entonces los humanos se encontrarán una vez más delante una elección ecológica difícil, como la que te contaba en un artículo ya antiguo, a propósito del necesario ahorro de agua dulce y de sus consecuencias medioambientales (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2014/12/34-agua-y-riego-3-caso-de-conciencia.html).


¿Tendremos que plantar masivamente especies vegetales por su capacidad a favorecer las lluvias, incluso fuera de sus regiones de origen?
¿Qué desequilibrios vamos a provocar en la biodiversidad local por culpa de la implantación de esas especies?
¿Los desequilibrios provocados pueden ser preferibles a una desertificación?

El eterno problema de la elección… y de sus consecuencias.


A la espera de tener que elegir, la fundación GreenCyprusCom sigue trabajando para la reforestación de la isla de Chipre, con especies autóctonas. Es mucho tiempo, lento, laborioso y costoso, pero necesario.


lundi 7 août 2017

111- Una gran crisis fitosanitaria: Xylella fastidiosa

UNA GRAN CRISIS FITOSANITARIA : XYLELLA FASTIDIOSA

José Miguel Mulet es profesor de biotecnologías en la Universidad de Valencia, en España, y es también uno de los grandes luchadores contra las ideas preconcebidas sobre la agricultura y la alimentación. Hace muchas conferencias y ha redactado varios libros, el más conocido siendo “Comer sin miedo”.
También tiene un blog en español http://jmmulet.naukas.com/

En el siguiente artículo, nos cuenta la historia verídica e ilustrativa de la propagación de una de las peores crisis sanitarias de las plantas cultivadas, probablemente comparable con la crisis de la filoxera en los viñedos en el siglo XIX.



El cultivo del olivo se encuentra ahora mismo en una situación de riesgo sin precedente por un problema fitosanitario de extrema gravedad. Se trata de una bacteria de la que una cepa muy virulenta empezó, en el 2013, a extenderse desde el Sur de Italia y está progresando rápidamente hacia el resto de Europa, provocando la muerte de millones de árboles centenarios a su paso.

A pesar del trabajo de los científicos y un plan europeo de confinamiento de los focos de la epidemia, la bacteria Xylella fastidiosa se encuentra ahora mismo fuera de control en Italia.

Desde 2015, la bacteria ha sido detectada en Francia, primero en la isla de Córcega, y más adelante en el continente, en Provenza.
Desde 2016, también ha sido detectada en España, primero en las islas Baleares, y más recientemente en la península, en la región de Alicante.
Los focos franceses y españoles están, de momento, bajo control, pero nadie es capaz, al día de hoy, de predecir la evolución de la epidemia.


Por desgracia, se puede pensar que todos los olivos europeos podrían ser atacados, y aniquilados en pocos años, si una solución no se encuentra a corto plazo.
La observación de las infecciones demuestra que determinadas variedades son extremadamente sensibles y otras parecen ser más tolerantes. Es donde hay esperanza de salvar la especie y de poder rehacer plantaciones donde la bacteria habrá matado los arboles de variedades sensibles.

La investigación trabaja a marcha forzada para encontrar una solución para, por lo menos, estabilizar la epidemia, pero hay que reconocer que hoy por hoy, estamos en un callejón sin salida.
Y los olivos mueren diariamente por miles en Italia.
Francia y España han elegido confinar los focos gracias a arranques preventivos alrededor, esperando que esas medidas serán suficientes.



Pero, ¿Cómo hemos podido llegar a este desastre?

Es donde este drama con dimensiones desconocidas se convierte en un caso de manual.

A continuación el texto completo, solo depurado de algunos comentarios de JM Mulet, de los que no comparto el tono, aunque sí estoy de acuerdo con el fondo, y que no aportan nada al relato en sí.

“Hace unas semanas nos llegaba la desagradable noticia que se habían detectado las primeras infecciones de Xylella fastidiosa en la península, concretamente en Guadalest (Alicante). A Mallorca había llegado a finales del 2016. Esta bacteria, conocida como el Ébola del olivo, tapona los canales por los que circula la savia y la planta se seca afectada por la enfermedad de Pierce. La bacteria se transmite de árbol a árbol utilizando insectos como vectores.


La Xylella es endémica de América. Fue identificada originalmente en California donde de forma periódica ataca a las viñas. Otras variedades de la bacteria pueden atacar limoneros, melocotoneros, laurel. Es una de los patógenos vegetales más temidos, por lo que periódicamente se monitoriza y se controla su aparición en todas las estaciones de Sanidad Vegetal.

El problema se detectó en Italia, concretamente en Puglia, en el 2013. Para localizarnos en el mapa, si Italia tiene forma de bota, Puglia es el tacón. Automáticamente los científicos alertan de la gravedad del problema y la Comisión Europea traza un plan, el denominado plan Silletti para contener la epidemia. Actualmente no hay ningún tratamiento efectivo para la Xylella, por lo que la única solución es eliminar todos los árboles en un radio de 100 metros de la infección para evitar que el insecto pueda moverse de árbol a árbol. La Unión Europea fija un presupuesto para llevar a cabo este plan y seguir con el monitoreo. La acción rápida y temprana es la mejor herramienta ante crisis de este tipo.


Y aquí viene el problema. De repente empiezan a aflorar los rumores. Aparecen grupos de agricultores que ponen en duda que la Xylella sea la causante de la enfermedad y se oponen a las talas de árboles. Unos culpan de la enfermedad a un hongo que se puede destruir sin matar a los olivos, otros dicen que la Xylella es fácilmente controlable. Mientras tanto los científicos determinan que la causa de la enfermedad es una cepa de Xylella muy virulenta importada en una planta ornamental procedente de Costa Rica. En paralelo crece la oposición contra el plan Silletti, orquestada, como no, en torno a grupos de agricultura ecológica y biodinámica (…). Proponen que la Xylella es parte del ecosistema y que la solución es no hacer nada, dejar que se integre en el ecosistema y utilizar fertilizantes naturales. No, no me lo estoy inventando. Podéis leer aquí las propuestas que hacen para frenar la Xylella (http://xylellareport.it/2015/08/30/who-we-are/). Incluso algunos llaman a la acción violenta contra este plan (http://xylellacodiro.blogspot.com.es/2016/06/eu-court-of-justice-confirms-xylella.html).


La oposición empieza a organizarse y se hace fuerte. Convence a los políticos, y a los jueces. En un sorprendente e indignante giro, los ecologistas no solo consiguen frenar el plan sino que acusan a los científicos de haber propagado intencionadamente la enfermedad. El fiscal solicita cargos penales contra Donato Boscia, del Instituto de Protección Vegetal Sostenible de Bari, según ellos la culpa fue de una cepa que se trajo para un taller sobre Xylella en el propio instituto. El hecho de que esa cepa no sea la causante del problema ni afecte a los olivos parece que no fue suficiente para que el juez siguiera con el proceso y ordenara registrar el instituto de investigación que había dado la voz de alarma y requisara los ordenadores y el material de investigación, curiosamente, frenando el trabajo de los científicos más capacitados para luchar contra la plaga.

El resultado de la acción judicial paralizando el plan de choque y de las técnicas agroecológicas de contención de plagas ha sido que la epidemia se ha propagado por todo el Sur de Italia afectando a millones de olivos y 235 000 hectáreas y que la plaga se haya extendido a las Baleares y a Guadalest.

Esperemos que nuestras autoridades tomen ejemplo de la catástrofe italiana y no traten de minimizar el problema con técnicas agroecológicas. Hace mucho tiempo vimos como la filoxera arrasaba las vides y en tiempos recientes el picudo rojo ha acabado con las palmeras. Como no pongamos en acción el plan de choque, en breve tendremos que acostumbrarnos al aceite de soja o de girasol, o al aceite de oliva californiano o sudafricano.”



Es un caso muy interesante por el desarrollo de los acontecimientos. Muestra claramente los riesgos de una ideologización de la política y de la justicia en democracia.

Es una evolución cada vez más frecuente en los países más industrializados, en los que grupos de todas clases y colores desarrollan teorías del complot, toman el poder por mediación de las redes sociales y manipulan la opinión por este mismo medio.
Está de moda pensar que la Ciencia se ha vendido a las multinacionales que a su vez intentan dominar el mundo, controlar los alimentos en todo el planeta.

Y si las autoridades, sean política, policial o judicial, no saben distinguir lo falso de lo verdadero, podemos llegar a desastres de dimensiones dramáticas.
Por desgracia es el caso de esta crisis fitosanitaria, cuyas consecuencias probablemente van a ser muy graves, tanto en el plano económico, como social y medioambiental.

Es cuando llegamos a este tipo de absurdidad, que sería para reírse si no fuera tan grave.


Porque si contamos, entre arranques, saneamiento, compra de plantas, replantaciones y mantenimiento hasta la edad adulta, es por lo menos 40.000 € (50.000$) por hectárea lo que hay que contar para que esas superficies vuelvan a ser productivas en aceite de oliva, sin contar los más o menos 10 años que hay que esperar para que la planta crezca. La cuenta es fácil: 235.000 hectáreas x 40.000 €, estamos hablando de un valor aproximado de 10.000 millones de euros (12.000 millones de dólares)…¡¡de momento!!
Y eso solo tomando en cuenta los daños agrícolas, y suponiendo que sea posible volver a plantar olivos a corto plazo después de una infestación por esta bacteria, cosa que es todo, menos segura.
A eso, hay que añadir las estructuras oleícolas arruinadas, las industrias de envasado, las empresas de logística, los miles de puestos de trabajo perdidos, y todo lo que olvido. Este segundo total es probablemente cercano al anterior.

¿Quién rendirá cuenta por esos terribles daños?
¿Quién es responsable de este desastre ante la ley y ante la sociedad civil?

Y los culpables de la pérdida de control de esta epidemia, sean agricultores inconscientes, militantes ecologistas, políticos o jueces, ¿serán castigados por este crimen?



Para saber más:



samedi 15 avril 2017

103- El espíritu de las plantas -8- Timidez

EL ESPÍRITU DE LAS PLANTAS – TIMIDEZ

La timidez es un sentimiento humano que el diccionario Wordreference en línea define como  “Falta de seguridad en uno mismo, dificultad para (…) relacionarse con otras personas”. En otras palabras, se trata de una dificultad para entrar en contacto, a acercarse a los demás.

¿De qué manera podemos asociar esta definición con el mundo vegetal?


Pero primero, ¿se puede prestar a las plantas sentimientos humanos?
No, probablemente no.
Ya es difícil para los animales. El romanticismo moderno ha creado lo que podríamos llamar el síndrome Walt Disney, que humaniza a los animales hasta el punto de prestarles sentimientos que probablemente no tienen, llevando algunos al vegetarianismo o al veganismo. Es que es fácil identificarse con animales, y por consecuencia transferir sobre ellos nuestros sentimientos humanos.
Por eso es casi imposible hacerlo con vegetales con los que, al contrario de los animales, no podemos identificarnos y de los cuales no nos sentimos próximos (lo que probablemente es un error). Son vivos y tienen un sitio esencial en el ciclo de la vida, y en nuestras vidas de humanos.

Sin embargo existe, en algunas plantas, un curioso fenómeno que los científicos denominan timidez. Esta palabra es controvertida en la comunidad científica, precisamente porque transpone a plantas un sentimiento puramente humano.

El hecho es que algunos árboles no son capaces de tener contactos con sus vecinos.
Como lo explica Francis Hallé (en francés), famoso botánico francés, gran científico y excepcional comunicador, numerosas hipótesis han sido emitidas, especialmente una según la cual los movimientos de los arboles debidos al viento provocan lesiones en los brotes periféricos de la copa, impidiendo su desarrollo, y provocando esas brechas en la copa de los grandes árboles.
El problema es que miden de 30 a 40 metros de altura, a veces más, con lo que era difícil verificarlo.

  
Hasta las primeras expediciones en las cimas, hacia finales de los años 80, gracias a la invención del “Radeau des cimes” (Balsa de las cimas), por un equipo del que Francis Hallé formaba parte, con un equipo específico permitiendo a los científicos instalarse en la copa para estancias, con el fin de estudiar su estructura, su biodiversidad, sus evoluciones, total, su vida.
Esas expediciones a 40 metros por encima del nivel del suelo, revelo un mundo hasta entonces desconocido, a veces incluso insospechado.
De hecho, es sorprendente pensar, 20 años después de que el hombre haya pisado la Luna, la cima de los grandes árboles seguía siendo un mundo por descubrir.




Y la teoría del daño a los brotes jóvenes cayó por sí sola, ya que ninguna lesión se observa, que pueda justificar este comportamiento.
Sin embargo, algunas hipótesis están en fase de estudio. Una de las más serias estudia la emisión de fitohormonas entre hojas y ramas periféricas para inhibir o desviar los brotes vecinos.

Pero otra cuestión es entender porque existe este fenómeno.

Podría tratarse de una medida para dejar pasar cierta cantidad de luz, para favorecer la vida a nivel del suelo. La mayor parte de los seres vivos necesitan luz. Pero en los bosques primarios, el espesor y la altura de las copas reducen o bloquean el paso de la luz, dejando los niveles más cercanos al suelo en una penumbra incluso una noche permanente. Podría pues, ser una medida de regulación de la luz para permitir la vida de determinadas especies animales y vegetales a nivel del suelo.
También podría tratarse de una medida sanitaria, para reducir o impedir los contagios infecciosos. Las copas muy espesas no dejan que circule aire, reduciendo la capacidad de aireación y de oxigenación de los estratos inferiores, favoreciendo el desarrollo de enfermedades fúngicas y bacterianas. Una aireación de la copa podría ser una  medida de preservación sanitaria del conjunto de la vida del lugar.

La timidez de los árboles vista con una cámara térmica.

Sin embargo, este fenómeno existe también en las raíces, no siempre en las mismas especies. Algunas son “tímidas” arriba pero no abajo, otras abajo pero no arriba, otras arriba y abajo, pero una amplia mayoría de especies no presentan ninguna señal de esta timidez vegetal.
Hoy por hoy, entre las 391.000 especies vegetales científicamente identificadas (https://news.mongabay.com/2016/05/many-plants-world-scientists-may-now-answer/), solo se cuenta un centenar de ellas con esta particularidad.
Obviamente, las teorías emitidas para la parte aérea no son válidas para el sistema radicular.

Los científicos todavía solo pueden emitir hipótesis. Algún día entenderemos este comportamiento. Quizás tendré entonces una nueva ocasión de escribir un artículo sobre este bonito tema.

Ya sabíamos que las plantas son capaces de colaboración entre especies (https://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/07/83-el-espiritu-de-las-plantas-5.html).
Quizás descubriremos algún día que algunas especies son capaces de influir sobre el desarrollo de su propio entorno, da la sociedad vegetal y animal del lugar, una forma de adaptación personal destinada al desarrollo social. Tal vez sea simplemente otra expresión de las estrategias desarrolladas en el ámbito de un bioma. (https://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/12/62-el-espiritu-de-las-plantas-4.html).


A la espera de saber más sobre este curioso fenómeno, nada nos prohíbe disfrutar esas preciosas imágenes.














dimanche 4 janvier 2015

26- El árbol que sirve para todo.

Después de mi publicación nº22 “¿Una tila? del mes de junio, no me resisto a subir esas dos fotos, tomadas la semana pasada en el Sur-Oeste de Francia, en la casa de mi familia. Mi abuelo, muy aficionado a las infusiones de tila, nunca consumo otra que no sea de producción propia.
El lado norte de la casa esta abrigado por una decena de grandes tilos de hoja pequeña (Tilia cordata), plantados a finales del siglo XIX.

El lado Sur de la casa es adornado por un magnífico espécimen de tilo plateado (Tilia tomentosa), plantado hace casi un siglo, y cuya forma de bola es muy espectacular.
Pase numerosas vacaciones escolares jugando con mis primos en las sombras de sus copas.
Son árboles que pueden vivir varios siglos. Estos ejemplares siguen siendo relativamente jóvenes a pesar de su imponente tamaño. 

Es la flor que es el órgano más utilizado en infusiones, y todos los tipos de tilos tienen propiedades medicinales parecidas. Se le reconocen numerosas cualidades:
Antiespasmódico, antidepresivo, calmante, euforizante, sudorífico, febrífugo, antirreumático y diurético. Pero si la concentración es elevada, la infusión puede volverse excitante y producir insomnio. Se recomienda también en los casos de migrañas, de gripe y de ataques de angustia.
La flor es muy atractiva para las abejas, y muy melífera. También se puede usar en perfumería.
La albura (madera muy joven situada justo por debajo de la corteza) también se puede usar en infusiones para tratar el hígado y la vesícula biliar.
Las yemas de Tilia tomentosa se pueden usar en salida de invierno por sus propiedades específicas en la lucha contra el colesterol y el ácido úrico. Tendría también efectos para los problemas de tiroides y efectos adelgazantes. En preparación homeopática, se usa por su eficacia en los problemas de enrojecimiento debidos a la menopausia, y es un fuerte tranquilizante. 

Tradicionalmente, se usaban las fibras de la corteza para hacer cestas, cuerdas, telas y sandalias.
Se ha utilizado el fruto asado como sustitutivo del café.
Las hojas pueden ser usadas para fines forrajeros.
También son comestibles para los humanos. Las hojas jóvenes se pueden consumir crudas en ensalada. Los azúcares invertidos que contienen pueden ser consumidos por personas con problemas de diabetes.
Las hojas adultas se pueden secar y pulverizar para fabricar una harina muy nutritiva. Fue usada en Francia durante la segunda Guerra Mundial como sustituto de la harina de trigo, requisicionada.

La madera, blanca, tierna y fácil de esculpir y trabajar, se ha usado para fabricar estructuras de muebles, zuecos, utensilios de cocina, moldes de fundición, instrumentos de música, cerrillas, juguetes, lápices, pasta para papel, etc. En el arte sagrado ortodoxo, es la única madera autorizada en la fabricación de iconos.
En algunas regiones, la madera de tilo de ha usado en la fabricación de cofres graneros, ya que su madera, cuando bien seca, es tan pulverulenta que los roedores se pueden ahogar. Esta madera pues, constituye en sí misma, una efectiva protección contra los roedores.
El carbón de leña de tilo se usa, hoy todavía, para dibujar, y por sus propiedades filtrantes. Además, gracias a determinadas propiedades en su combustión, se usaba para la fabricación de pólvora de fusiles.

Total, es una planta multiusos, aprovechada durante siglos por sus múltiples propiedades.

También conviene notar que existen varias tradiciones y creencias entorno al tilo. Se les ha a menudo prestado la virtud de traer suerte, y de garantizar longevidad a los enamorados. El escritor francés del siglo XVII Jean de La Fontaine, en la fábula Philemon et Baucis, escribe, hablando de los tilos “por poco que los esposos se queden en su sombra, se aman hasta el final a pesar del esfuerzo de los años”.

En 1792, en Francia, la mayoría de los 60.000 árboles de la Libertad plantados fueron tilos. El tilo se convirtió entonces en un importante símbolo de los valores cívicos y de la libertad. Este símbolo, asociado a su fuerte capacidad de crecimiento, la gran calidad de su sombra y su excelente capacidad de regeneración después de la poda, lo convirtió en un árbol ideal para los patios de las escuelas.

Y para concluir, algunos aspectos agronómicos interesantes.
Con el fin de justificar que la producción de tila es totalmente ecológica, se puede añadir que es una planta muy poco atacadas por parásitos.
Existe una cochinilla (Pulvinaria hydrangeae), bastante frecuente, pero raramente problemática, algunos lepidópteros que atacan las hojas, y algunos micro-ácaros galígenas de tipo fitoptos o eriofidos, que pueden provocar pequeñas agallas en hojas. Pero también conviene decir que esos parásitos nunca son problemáticos como para justificar tratamientos, y que, además, sus ataques se producen siempre después de la recolección de las flores destinadas a las infusiones.

Por otra parte, el tilo es un árbol de copa voluminosa, que producen una gran cantidad de hojas. En otoño, las hojas caen y producen, al descomponerse, un humus rico en compuestos minerales et en nutrientes. Si tenéis un tilo en vuestro jardín o en sus proximidades, podéis compostar sus hojas muertas. Obtendréis un compost muy útil para enriquecer el suelo de vuestra huerta o de vuestras flores.

Podéis estar tranquilos y preparar vuestras infusiones sin miedo, incluso si no aparece la mención “ecológico” por ningún lado.
Como lo podéis observar, una infusión de tila solo puede ser benéfica.