lundi 12 octobre 2015

55-La materia orgánica (complemento)



LA MATERIA ORGÁNICA (complemento)



Después de mi artículo nº 54 sobre la materia orgánica http://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/10/54-la-materia-organica-del-suelo.html , Luc Opdecamp, uno de mis fieles lectores belgas, agrónomo filósofo, como se auto-define (puedes acceder a su blog, en francés, con el link “L’agronome philosophe” en la columna de la izquierda de este blog), me ha hecho un interesante comentario. Me ha parecido importante hacer un complemento al artículo inicial, y de traducirlo, ya que es un complemento a lo que escribí, y además atenúa mi opinión sobre el tema.
Me gustan los cuestionamientos y los puntos de reflexión, así que te lo entrego tal cual, con algunas explicaciones y comentarios para los que no son especialistas.

Si la siembra directa reduce la liberación de CO2 a la atmosfera, la aumenta en el suelo. El CO2 producido por la respiración microbiana y radicular se disuelve en el agua para formar el ácido carbónico H2CO3. Este es activo en las alteraciones y en la evolución mineralógica de los suelos por acidólisis. Los elementos minerales tales como Calcio, Magnesio, Potasio, Sodio, Aluminio, etc. Pasan a la solución del suelo y son absorbidos en parte por las plantas, y en parte arrastrados hacia las aguas subterráneas. El aluminio, él, sustituye poco a poco lo cationes de base en el complejo adsorbante donde puede llegar a alcanzar concentraciones tóxicas para numerosas especies. Es un fenómeno muy lento pero continuo que caracteriza la pedogénesis ácida de los suelos bien drenados en clima húmedo (y cálido). A la larga, lleva a una erosión química acentuada tal como se observa en los bosques tropicales o templados en relieves ya antiguos”.
La pedogénesis es el proceso de formación de los suelos.
Esta evolución no es notable en los suelos agrícolas, como lo dice Luc en un segundo comentario del mismo artículo, ya que la agricultura, gracias a sus prácticas, permite compensar y ralentizar el fenómeno. Pero es importante notar que el CO2 no soltado en la atmosfera no se queda quieto en el suelo, sino que pasa por una transformación química totalmente natural, cuyos efectos pueden ser problemáticos.

“En cuanto a la incineración de la materia orgánica, provoca una pérdida seca del nitrógeno y del carbono que son evacuados con los gases de combustión. Sin embargo, los elementos como el Calcio, Magnesio o Potasio se quedan en las cenizas en forma de óxidos y pueden entonces neutralizar la acidez del suelo en superficie durante algunos años. Es lo que justifica y explica la agricultura itinerante sobre chamicado en zona tropical húmeda, así como la práctica de la técnica de corte y quema en praderas naturales”.


Imagen extraida de  http://www.pateo.ird.fr

El corte y quema es un modo de preparación de un terreno de pradera, que consiste a arrancar, dejar secar, luego quemar las matas de hierba, con el fin de liberar tierras para agricultura, y de fertilizarlas con las cenizas.
Otra atenuación de lo que escribí un mi artículo. Hay que notar que los efectos benéficos de la técnica de quema son interesantes especialmente en las regiones donde la acidificación de los suelos es sensible.

Total, quedo convencido que la preservación de la materia orgánica en los suelos agrícolas, así como su enriquecimiento si es necesario, es globalmente una cosa positiva y aporta grandes beneficios potenciales a la agricultura y al medio ambiente.
Pero es una técnica que hay que manejar con precauciones, especialmente en regiones tropicales húmedas.
En los climas templados al menos, se considera que un suelo tiene un buen nivel de materia orgánica si tiene al menos un 2%. Este nivel es indicativo, y existen suelos muy activos con niveles claramente más bajos, y otros casi muertos a pesar de tener niveles muy superiores.
Dicho esto, es más importante preocuparse por la vida del suelo en sí que de su porcentaje de contenido en materia orgánica. En el caso de árboles, además de la restitución de la leña de poda, la cubierta vegetal juega un papel esencial en la aireación del suelo y en su capacidad a favorecer la dinamización de la vida microbiana.

Total, el agricultor tiene que preocuparse por el suelo, ya que es el fundamento de su actividad agrícola. La fertilización química no es un problema en sí, si la dosificación, los métodos de aportes y el conjunto de las acciones que la acompañan toman en cuenta las consecuencias sobre la vida del suelo.

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