lundi 10 février 2014

5- El injerto



Por fin un tema realmente más relajado. Un tipo de recreo antes de hablar de otras cosas difíciles o desagradables, tengo todavía una amplía reserva…
Hablemos un poco de técnicas ancestrales, más que nunca de actualidad.
¿De qué se trata?
Se trata de una técnica inventada por las civilizaciones chinas hace unos 3.000 años e introducida en occidente por la civilización griega. Aristóteles lo comenta con muchos detalles en el siglo IV AC.
Consiste en la soldadura forzada de una yema o un brote de una planta a otra planta. Se habla de injerto para la parte aérea y de porta-injerto o patrón para la parte subterránea, o sistema radicular.
Una vez el injerto soldado, lo dejamos crecer, eliminando los brotes que produce naturalmente el porta-injerto, para forzar la dominancia del injerto, con el fin de dejar a cada parte el papel que se le ha asignado. La planta se desarrolla a partir del injerto, con un sistema radicular procedente del patrón.
 
La planta de la izquierda ha sido injertada en vivero en Septiembre, luego plantada en parcela en Diciembre. A partir de ahora, va hacer su crecimiento. Este tipo de planta se llama “a yema dormida”.
La planta de la derecha procede de un injerto del mes de Junio, crecido en vivero y plantado en parcela en Diciembre. Llamamos este tipo de planta un plantón. Esta iniciando su brotación.

En determinados casos, el porta-injerto se rebela y produce sierpes o rechizos, rebrotes aéreos procedentes de las raíces o del cuello del porta-injerto, que hay que eliminar ya que tienden a formar una nueva planta al lado, que entra en competencia muy directa con la planta cultivada. El cuello es el punto de separación en el que la madera subterránea modifica su estructura radicular para cambiarse en madera aérea.
 
Aquí tenemos a un melocotonero cuyo porta-injerto, de tipo ciruelo, serpea mucho. Hay que eliminarlos ya que pueden debilitar el árbol por efecto de competencia nutricional.

Solo se pueden injertar plantas compatibles entre ellas. La técnica se utiliza desde tiempos inmemoriales en viña y en frutales. También se utiliza desde mucho tiempo en determinadas especies ornamentales como el rosal. Desde los años 50, también se utiliza en diversos cultivos anuales, especialmente en cucurbitáceas como el melón o el calabacín o en solanáceas como los tomates.
Una falta de compatibilidad (también llamada afinidad) se traducirá por un riesgo de rotura del punto de injerto (es el caso del albaricoquero sobre ciruelo mirobolano), una protuberancia de injerto muy marcada traduciendo una mala comunicación vascular entre el patrón y la variedad (acompañada por un crecimiento malo), y en caso de  incompatibilidad completa, de un simple aborto del injerto o de su muerte rápida.
 
El melocotonero de la izquierda se ha injertado sobre un híbrido melocotonero x almendro. El punto de injerto es casi perfecto. A penas se nota, solo delatado por una leve diferencia de aspecto de la corteza, pero sin diferencia de diámetro.
En el centro tenemos un ciruelo injertado sobre un melocotonero franco Monclar®. La compatibilidad no es perfecta. La protuberancia es bastante marcada. Sin embargo el desarrollo y el comportamiento del árbol es satisfactorio. Hay una probable reducción del vigor lo que, en este caso, es una ventaja.
A la derecha, un típico caso de compatibilidad mala. El árbol apenas es viable. Se trata de un experimento. De los 5 árboles iniciales, este es el único superviviente. Es obvio que este patrón no es válido para el melocotonero.

¿De qué sirve?
Primero sirve para adaptar el cultivo al suelo en el que lo vamos a implantar. Es así que se encuentran patrones resistentes a condiciones de caliza elevada, a suelos asfixiantes, a suelos compactos, etc.
Luego es un buen medio de contribución a la adaptación del cultivo a condiciones climáticas poco favorables. Hay patrones resistentes a la sequía, que soportan suelos fríos, o al revés los calores elevados de verano en climas como el de Sevilla.
Es también un excelente medio de profilaxis. Es el mejor medio para reducir o suprimir los efectos de determinados parásitos. El caso más famoso es el de la viña, cuyas variedades europeas se salvaron de la filoxera gracias a la técnica del injerto. La gran crisis de la filoxera en Europa data del año 1861, pero sigue todavía activa en regiones del mundo donde este pulgón ha llegado recientemente, con viñas no injertadas. El porta-injerto americano utilizado, no permite al pulgón completar su ciclo. El pulgón es incapaz de instalarse. Eficacia 100% sin ningún tratamiento.
Del mismo modo, existen porta-injertos resistentes a los nematodos (gusanos microscópicos del suelo, contra los que los únicos productos disponibles son insuficientemente efectivos pero extremadamente tóxicos), otros que son resistentes a hongos del suelo, como la fitóftora de los cítricos, etc.
Y para terminar, hay criterios puramente agronómicos, que permiten elegir un patrón por sus efectos sobre el vigor (el caso más extendido es el manzano), sobre la calidad de la fruta, sobre la productividad, sobre la capacidad de la fruta a una mejor conservación.
Cada especie dispone de un abanico más o menos amplio de patrones que permite adaptar el cultivo a situaciones diversas, en función de las prioridades del lugar o del agricultor. Por ejemplo si un problema sanitario como nematodos se detecta o se conoce, es la prioridad, ya que la viabilidad del cultivo sería comprometida de no tenerlo en cuenta. Si no hay imperativo de este tipo, los criterios agronómicos son lógicamente prioritarios.

Pero cuidado, no se puede hacer cualquier cosa. Según las condiciones en las que nos encontramos, vamos a poder adaptar un cultivo gracias a una buena elección de patrón, o no. Empeñarse a plantar un cultivo inadaptado e inadaptable, es ir directamente hacia un fracaso técnico, o sea económico.

Existen algunos programas de hibridación en el mundo, que intentan ampliar la gama de porta-injertos de varios cultivos. Pero es un trabajo largo y difícil que exige numerosas experimentaciones multisitios, cuyos resultados son lentos ya que hay que esperar que el cultivo llegue al menos hasta la edad de su amortización. La hibridación varietal es mucho más rápida y rentable. La mayoría de los programas de hibridación de porta-injertos están llevados por organismos públicos que no necesitan poner la rentabilidad económica como prioridad. Es que si se equivoca uno con la variedad, siempre estará a tiempo de reinjertar la plantación. Es costoso, pero se puede asumir. Pero un error en el porta-injerto no tiene otra solución que el arranque.

¿Se puede injertar cualquier cosa sobre cualquier otra cosa?
Obviamente no. Sin embargo existen compatibilidades entre especies, pero siempre dentro del mismo género. Uno de los porta-injertos más utilizados en peral es el membrillo. En la familia de los Prunus, las intercompatibilidades son numerosas entre ciruelo, melocotonero, albaricoquero y almendro.
 
A la izquierda, una variedad de ciruelo injertada sobre melocotonero Monclar®, con una buena afinidad a pesar de la diferencia de diametro, ya que la protuberancia es perfectamente sana y nítida.
A la derecha, otra variedad, de la misma edad. Se trata del polinizador de la variedad anterior, con el mismo porta-injerto. Se nota bien que la afinidad es algo peor, ya que la protuberancia de injerto es mucho más marcada, mostrando una comunicación vascular de peor calidad.

¿El injerto actúa sobre la calidad de la fruta?
Si, y es a menudo un criterio de elección del patrón. Tememos el caso del manzano. La mayoría de las plantaciones antiguas están injertadas en porta-injertos vigorosos, que tienden a producir un fuerte vigor. Las plantaciones modernas son casi siempre injertadas sobre porta-injertos a fuerte reducción de vigor, obligando a usar espalderas ya que los árboles tienen una estructura (tronco y ramas) incapaz de soportar sola la cargar sin riesgo de rotura. En general, los porta-injertos que inducen una reducción de vigor, o enanizantes tienden a mejorar la calidad de la fruta, así como su calibre, a la condición de tener una buena compatibilidad, y que las condiciones de cultivo sean las adecuadas. En efecto, un árbol de porte débil orienta los nutrientes hacia la fruta, cuando un árbol de porte vigoroso los manda hacia los brotes más vigorosos, también llamados chupones, en detrimento de la fruta.

Las técnicas y las épocas de injerta son numerosas y variadas, cada cultivo teniendo sus preferencias, y cada técnica tiene sus trucos.
Son operaciones muy delicadas que exigen una formación adecuada y precauciones imprescindibles para asegurar su éxito.
Es cirugía adaptada a las plantas.

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