dimanche 4 décembre 2016

94- Agroecología -4- La calidad del aire

AGROECOLOGIA – LA CALIDAD DEL AIRE

He tenido recientemente, la ocasión de charlar con una persona que forma parte, como se suele decir “de los medios bien informados”, sobre un asunto que, por lo visto podría convertirse rápidamente en un tema candente.

El gobierno francés, en el marco de su proyecto político de promoción y desarrollo de la agroecología (ver https://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/04/74-agroecologia-1-el-concepto.html), ha lanzado un interesante y amplio estudio sobre la calidad del aire en las zonas rurales, para medir el impacto invisible de las prácticas agrícolas sobre el aire que respiramos.

http://france3-regions.francetvinfo.fr/poitou-charentes/sites/regions_france3/files/styles/top_big/public/assets/images/2013/06/25/capteur-air-atmo-picardie-25062013.jpg?itok=lLtysJC8

Para eso, sensores específicos han sido instalados en pueblos (al lado de zonas agrícolas, en el centro de los pueblos, en los patios de las escuelas, etc.).
Para que el estudio sea completo, también se han instalado sensores en las grandes ciudades, para tener las referencias necesarias en zonas alejadas de la influencia agrícola.
Esos numerosos sensores miden las 24 horas la calidad del aire, y las mediciones se ponen en relación con las prácticas agrícolas de cada región, para poder sacar todas las conclusiones pertinentes.

Al mismo tiempo, los fabricantes de maquinaria agrícola, trabajan sobre evoluciones posibles de los aperos especializados para poder reducir al máximo el impacto sobre la calidad del aire, especialmente de las aplicaciones de plaguicidas. Estudian el tipo de boquilla, las turbinas de ventilación, los sistemas de recuperación de los excedentes de caldos plaguicidas, etc.

http://www.matevi-france.com/uploads/pics/pulverisateur-panneaux-recuperateurs-pneumatique-Pulve-S21_01.jpg

Al mismo tiempo también, los investigadores en agronomía de numerosas especialidades estudian los modos de cultivo susceptibles de adaptarse a materiales distintos. Por ejemplo los muros frutales permiten emplear aperos que las formas libres no permiten.
Estudian la posibilidad de implantar altos setos de protección alrededor de las zonas agrícolas para tener un efecto de “recuperador” de derivas de plaguicidas (al mismo tiempo que sirven de refugios para la fauna útil, ayudando a la reducción del empleo de plaguicidas, y de protección contra los efectos negativos del viento).

http://www.omafra.gov.on.ca/neworchard/images/apples/16windbreakf1-zoom.jpg

También estudian, en coordinación con los organismos especializados en agricultura ecológica, los medios alternativos para proteger los cultivos (ozonización, ondas eléctricas bajas, redes anti-insectos, por ejemplo).

http://mapassionduverger.fr/wp-content/uploads/2014/09/238-Alt-mouches-pour-cerisiers-Pour-lutter-contre-la-mouche-de-la-cerise.jpg

Mientras tanto los fabricantes de plaguicidas trabajan sobre moléculas, coadyuvantes y formulaciones que no producen vapores, para reducir el riesgo de que los plaguicidas se puedan encontrar sin querer en el aire que respiramos, y con el fin que la máxima cantidad de la molécula pueda alcanzar su diana, con lo menos daños colaterales posibles.

Y mientras tanto también, los especialistas en semillas y creadores de nuevas variedades trabajan para crear, por vías naturales o con la ayuda de las biotecnologías, variedades más rústicas, menos sensibles a enfermedades y plagas, con el fin de reducir la necesidad de emplear plaguicidas. Por desgracia, se enfrentan frecuentemente a la incomprensión del público que no se da cuenta que los beneficios sanitarios y medioambientales que esas nuevas variedades pueden aportar son ampliamente más importantes que hipotéticos inconvenientes que hasta la fecha nadie ha sido capaz de demostrar científicamente.

Total, todos los organismos públicos o privados especializados involucrados en ese gran movimiento de desarrollo de la agroecología trabajan muy duro para resolver las contaminaciones producidas por la agricultura.


Parece que numerosas conclusiones de este importante trabajo de investigación pluridisciplinar, casi podrían ser publicadas.
Sin embargo, los resultados de los estudios de calidad del aire todavía no se han hecho públicas.

Es que están apareciendo algunas conclusiones bastante molestas, políticamente poco correctas y que, para que la coherencia del movimiento sea completa, podrían desembocar sobre legislaciones y obligaciones que nadie desea realmente.
¿Por ejemplo?
Pues que algunos sensores detectan organoclorados, o varios productos prohibidos desde mucho tiempo en agricultura. ¿Habrían los agricultores constituido enormes stocks que les permitan aguantar (ilegalmente) durante 40 años después de las prohibiciones? La hipótesis es fácil de comprobar. Por otra parte, es totalmente tonta. Pero porque no, ¿verdad? Pero tampoco aguanta cuando los sensores de los centros de ciudades, muy alejados de los campos, incluso en grandes urbes, lo confirman.

http://images.midilibre.fr/images/2014/06/24/la-cour-de-l-ecole-maternelle-de-salindres-a-connu-une-belle_956951_667x333.jpg?v=1

Pues hay que pensar en otra cosa. Un auténtico trabajo de investigación se lanza para entender el fenómeno. En realidad este trabajo, cuyas consecuencias podrían ser inconmensurables, va camino de demostrar que la contaminación agrícola, real, pero probablemente ampliamente sobreestimada, y sobre todo ampliamente sobre mediatizada gracias a la influencia y al lobbying de los movimientos ecologistas, solo es una pequeña parte del problema de la calidad del aire.

Uno de los desencadenantes de este estudio ha sido el famoso caso de intoxicación de niños de una escuela de un pueblo cerca de Burdeos, después de tratamientos fitosanitarios en los viñedos del entorno. La mediatización de este caso fue, desde el principio deshonesta, acusando la agricultura convencional y los plaguicidas de síntesis, cuando en realidad, dos agricultores del vecindario estaban involucrados, uno en agricultura convencional, y el otro en agricultura ecológica, mientras los dos trataban sus viñedos con azufre, producto natural autorizado en agricultura ecológica y convencional.

http://static.ladepeche.fr/content/media/image/zoom/2014/05/16/201405162692-full.jpg

En realidad, numerosos procesos industriales emplean plaguicidas, especialmente los que usan materias primas de origen animal o vegetal. Por ejemplo el tratamiento de la madera de carpintería. El caso que os estoy contando afecta a instalaciones escolares cuya estructura, de madera tratada (lo que se llama en autoclave, una madera inyectada bajo alta presión, con distintos plaguicidas y sales de metales para impedir los ataques de hongos e insectos), cuya procedencia es extra-europea, sueltan al aire, durante las 24 horas, residuos de plaguicidas prohibidos en Europa desde mucho tiempo.

Esos procesos industriales aplicados a productos de origen agrícola pero de uso diferente, no pasan por controles suficientes, ni en origen, ni en el momento de su importación. No pasan por análisis de residuos, madera de obras, tejidos o pieles.
Sin embargo, esos materiales llenan nuestros hogares, nuestras oficinas y los lugares públicos.

Se controlan los alimentos, es muy normal. Lo que ingerimos debe ser seguro, todos estamos de acuerdo.
Pero este estudio, claramente enfocado hacia las prácticas agrícolas, podría revelar numerosos problemas insospechados hasta el momento, y que podrían molestar a muchas personas.
Hace poco ya, ha sido necesario, y ha costado una auténtica fortuna a los estados, desamiantar todos los edificios. Imagina si ahora hace falta desmontar una por una todas las carpinterías o tirar millones de muebles y accesorios varios y diversos.

http://www.zero-amiante.fr/images/entreprise-desamiantage.jpg

¿Quién va pagar esas facturas?

Pero la salud pública tiene un coste elevado, tanto en el lado económico que político.

¿Cuándo veremos la publicación de esos resultados en su integralidad? ¿Y quien se va  a atrever a asumir la responsabilidad de la situación y de las medidas a tomar?

Los políticos que lanzaron este estudio, con la evidente idea de llegar a corto o medio plazo, a la prohibición de muchos plaguicidas, podrían encontrarse delante de un problema mucho más serio, difícil y costoso de resolver. De algún modo, el tiro del dogmatismo irracional les está saliendo por la culata.

Es donde se ve que la agroecología es profundamente una buena idea. Lo creo realmente, integrar la agricultura en su entorno y en la sociedad es una verdadera buena idea. Lograr la cohabitación con buen entendimiento de una agricultura moderna con la sociedad actual es una necesidad, y este movimiento de agroecología lleva en si el potencial para conseguirlo.
Sin embargo, al menos en Francia, el propio gobierno demuestra que no intenta integrar la agricultura en la sociedad, pero busca obligar la agricultura a convertirse en agricultura ecológica. No hay fundamento científico para sostener tal idea. Hay mucho más ideología que sentido común en este proyecto.

¿Lo dudas? Mira la cantidad de programas televisivos en contra de la agricultura (lo que se llama el agri-bashing) emitidos en esos últimos años en los canales del servicio público francés, es decir con el acuerdo del actual gobierno. Todos esos programas funcionan sobre el mismo esquema: se toma un tema relativamente anodino, se presenta desde el punto de vista el más negativo, se manipulan las imágenes o la manera de filmar, se adorna con algunos testimonios preocupantes pero imposibles de verificar, y se le añaden algunos comentarios acompañados de puntos suspensivos… sin olvidar la importancia de una música de peli de terror. La sombra de una duda.
Sobre todo cuando uno sabe lo fácil que es manipular las mentes. Porque la realidad de los temas de todos esos programas es muy diferente. La alimentación actual es sana y segura. Incluso nunca ha sido tan sana y tan segura en toda la historia de la humanidad.

http://imgc.allpostersimages.com/images/P-473-488-90/67/6718/ETLA100Z/posters/shadow-of-a-doubt-joseph-cotten-teresa-wright-1943.jpg

Pero dejar la duda en suspenso permite llevar el pueblo a tomar el mismo la decisión de cambiar de dirección, incluso para precipitarse hacia un error evidente.
“Una mentira repetida diez veces sigue siendo una mentira; repetida mil veces, se convierte en una verdad” (Adolf Hitler).

Pero visto todo lo que estos trabajos van a destapar, ¿es razonable seguir llamando este movimiento agroecología?

Porque si la agricultura no es tan mala como lo piensan algunos, y que la sociedad necesita realmente y urgentemente un profundo cuestionamiento sobre sus efectos sobre el medioambiente, ¿no deberíamos mejor lanzar un amplio movimiento de “socioecología”, que por supuesto incluiría una parte de agroecología?

Aucun commentaire:

Publier un commentaire