samedi 16 juin 2018

133- Agroecología -9- Cubierta vegetal


AGROECOLOGÍA - CUBIERTA VEGETAL

El motivo inicial de mi contratación aquí era la conversión del sistema de riego. Desde sus orígenes, la empresa solo empleaba el riego tradicional por gravedad.
El paso al riego por goteo exigía un esfuerzo técnico que el responsable de producción no podía asumir solo.
Anteriormente, era asesor técnico para un grupo de productores, entre los que la cubierta vegetal era una práctica bastante habitual.

Foto personal

Llegando aquí, me encontré con una plantaciones con un suelo cuidadosamente mantenido limpio, es decir sin ninguna hierba, mediante un trabajo mecánico entre cada riego por gravedad.
El cambio de sistema de riego requería una adaptación. Era evidente que el laboreo ya no se justificaba.
De manera muy natural, pasamos a aplicar herbicidas en toda la superficie, para mantener el suelo limpio, sin trabajo mecánico. Los herbicidas disponibles permitían un efecto bueno, duradero y económico.
Este suelo muy limpio se justificaba por la competencia de la hierba con el cultivo, especialmente en agua, en una región, Andalucía, donde el agua es un bien preciado, que conviene no desperdiciar. Por otra parte, la presencia de hierba en primavera puede aumentar la sensibilidad a las heladas. Por fin, la presencia de hierba aumenta, en épocas de recolección, la humedad ambiente, incrementando el riesgo de enfermedades de conservación, y en consecuencia las pérdidas después de recolección y los litigios en destino.

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Pero con el tiempo, el final del mantenimiento mecánico del suelo se tradujo también por una compactación, un endurecimiento del suelo provocando un debilitamiento de las plantaciones por rodales, ocasionando importantes irregularidades en la capacidad productiva y cualitativa.
Hemos llegado a invertir en aperos de descompactación costosos en la compra y en el uso. Sin embargo, la eficacia de esos medios mecánicos se reveló generalmente limitada a unos meses, o incluso a tan solo algunas semanas.

Es cuando me vino la idea de buscar un método duradero y natural para conseguir este resultado. Muchas lecturas, algunos viajes y numerosos contactos me han convencido de probar, en mis condiciones locales, la cubierta vegetal.
Primero he tenido que buscar referencias para encontrar especies vegetales, adaptadas a estos suelos y sobre todo a las condiciones climáticas locales. Hay que decir que aquí, el invierno se caracteriza por su falta de frío, el verano es largo (4 a 5 meses), muy caluroso (es habitual pasar de los 40ºC), y sobre todo muy seco (al menos 4 meses sin la menor gota de lluvia). Siendo las referencias limitadas, las semillas caras para un resultado no seguro, decidí trabajar de otra manera, en base a especies autóctonas, obviamente más adaptadas a las condiciones locales.
Algunas plantas pueden aquí ser muy problemáticas, especialmente la malva (Malva silvestris), que coge proporciones gigantescas, la correhuela (Convolvulus arvensis), muy invasora y trepadora, la verdolaga (Portulaca oleracea), gran consumidora de agua, y el pinito, que tiende a conquistar todo. Todas esas plantas son dicotiledóneas, y su control se puede hacer a base de herbicidas selectivos. La única gramínea problemática es la juncia (Cyperus esculentus), muy competidora en nutrientes, y muy invasora en suelo desnudo.

Mi decisión pues fue la aplicación, después de las nacencias provocadas por las primeras lluvias de otoño, de un herbicida selectivo destinado a impedir a esas dicotiledóneas problemáticas de dominar. Evidentemente las gramíneas, no afectadas por esos herbicidas, arrancaban muy bien, pero muy difuminadas al principio y la juncia, que nace más tarde, seguía dominando en grandes proporciones. Fueron necesarios 2 o 3 años para que la cubierta vegetal, casi exclusivamente constituida de gramíneas autóctonas, se implante suficientemente, cubra la totalidad de la calle, y reduzca drásticamente las invasiones de plantas problemáticas.
La cubierta es ahora bien implantada, y es normal no necesitar herbicida. Sin embargo, por zonas, las primeras germinaciones de otoño todavía pueden ser dominadas por esas plantas invasoras. En este caso, una aplicación precoz y a baja dosis de un herbicida selectivo evita que se conviertan en un problema.
En el resto de las plantaciones, donde no se aplica ningún herbicida, la cubierta vegetal, inicialmente solo constituida de gramíneas, se diversifica progresivamente, con la presencia cada vez más frecuente de dicotiledóneas variadas, incluyendo individuos esporádicos de las especies problemáticas.

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La cubierta vegetal, en este caso, funciona de manera diferente a lo que conocía en Francia, donde es permanente, presente todo el año. Aquí, aparece con las primeras lluvias, es más o menos densa y vigorosa, en función de las condiciones climáticas del otoño, el invierno y la primavera, y se seca totalmente durante el verano.

Tengo que indicar que desde siempre, las únicas exportaciones o extracciones realizadas en nuestros frutales las constituyen las frutas, y la leña gorda en el momento del arranque de los árboles viejos. A eso, hay que añadir alguna leña de poda de saneamiento que hacemos de vez en cuando para resolver un problema fitosanitario difícil (Phomopsis amygdali por ejemplo). Toda la leña procedente de la poda normal, las hojas y otros restos vegetales siempre se quedan en el sitio para ser triturados.

Varios años de experiencia de este sistema me han permitido realizar algunas observaciones muy interesantes, sobre los efectos inducidos por esta cubierta vegetal temporal.

En el aspecto estrictamente productivo, se constata que las irregularidades de las parcelas debidas a la compactación casi han desaparecido. Con este cambio, el potencial productivo ha aumentado por simple efecto de homogeneización.
Este efecto sobre el suelo también se puede confirmar con otras observaciones sencillas:
-       En los episodios de lluvia, a menudo torrenciales en este clima, la penetración en el suelo ha mejorado mucho, evitando escorrentías, reduciendo la saturación de los desagües, la erosión y mejorando la capacidad de almacenamiento del agua por el suelo.
-       La adherencia de los equipos es muy mejorada por la presencia de hierba, incluso después de las lluvias. Solo los pasos repetidos durante la recolección pueden ser un problema (aunque menos que antes), en las calles de circulación.

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-       El personal, muy numeroso en el melocotonero, ya que todo está hecho manualmente, podas, aclareo y recolección, trabaja siempre en un suelo estable. Solo necesita botas de goma para no mojarse los pies por la mañana con el rocío.
-       Es frecuente con el riego por goteo, tener que reparar fugas subterráneas. Se observa una fuerte presencia de lombrices, que antes era mucho más raro ver. Sabiendo el papel fundamental de esos animales en la vida, la fertilidad y la estructuración de los suelos, es obviamente un enorme beneficio.
-       Una plaga muy común y muy perjudicial aquí es el topillo, Microtus duodecimcostatus. Es difícil de controlar, tiene una multiplicación exponencial, y puede ocasionar graves daños a los cultivos leñosos, ya que se alimenta de raíces.
La cubierta vegetal no los ha hecho desaparecer. Sin embargo, en vez de migrar en verano hacia las zonas húmedas del goteo, ahora se mantiene en la cubierta, donde encuentra condiciones a la vez favorables a sus galerías y abundantes raíces de las hierbas que son la base de su alimentación. Es ahora una convivencia pacífica.
-       Los conejos y las liebres, muy presentes en nuestra zona, ya no atacan la corteza de los arboles ya que encuentran hierba durante todo el año, verde durante 8 meses, seca durante 4 meses.
-       Constatamos, aunque la relación con la cubierta vegetal no sea cierta, una reducción de la presión de determinadas plagas como los ácaros y los tripses. Es probable de que una parte de las poblaciones se mantenga en la hierba, y que, por otra parte, sus depredadores encuentren ahí condiciones favorables a un desarrollo precoz, asegurando de paso una limitación natural de las poblaciones en los frutales.
-       De modo general, las poblaciones de serpientes, zorros, comadrejas, rapaces, murciélagos y otros predadores han claramente aumentado, asegurando un mejor control de pájaros, roedores y otros insectos problemáticos.
-       Durante todo este periodo, no hemos parado de reducir los aportes de fertilizantes, especialmente el nitrógeno, pero también el calcio y el fósforo, llegando a niveles que sinceramente no imaginaba poder alcanzar, mientras se aumentaba el potencial productivo y cualitativo. Sin embargo es una realidad. De hecho me ha llevado a iniciar este año un estudio sobre la fertilidad de nuestros suelos y sobre su actividad biológica.
-       Puedo añadir otra ventaja, importante cuando se trabaja una fruta fresca, de difícil lavado, como es el caso del melocotón: los cogedores no se manchan de barro, ni las manos, ni ellos mismos, ni las cajas, incluso en caso de lluvia, gracias a esta alfombra vegetal, dando una fruta más limpia en su conjunto, lo que indudablemente constituye una mejora de la calidad del producto presentado al consumo.


¿Existen defectos?
Siendo realista veo muy pocos.

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El riesgo de heladas de primavera.
La presencia de hierba aumenta la radiación, y por consecuencia el riesgo de heladas blancas.
Se puede imaginar la aplicación de un herbicida defoliante a baja dosis en periodo de riesgo, solo para quemar la hoja y bloquear su actividad temporalmente.
Personalmente prefiero la siega, que tiene el mismo efecto de bloqueo durante varios días, y evita el uso de un herbicida.

Los problemas de conservación.
Una siega situada justo antes de la recolección permite evitarlos en gran medida, y por otra parte, los fungicidas modernos (los sintéticos por supuesto, pero también los ecológicos) tienen eficacias muy superiores a los del siglo pasado. La siega sin embargo es imprescindible para evitar mantener debajo de los arboles una atmosfera húmeda y confinada, favorable al desarrollo de las enfermedades de conservación.

El riesgo de fuego.
La hierba seca se queda en superficie. Hasta ahora, una siega a principios del verano, que coincide con la trituración de la leña de la poda de verano, siempre ha sido suficiente para evitar el problema.


Mi experiencia no tiene ningún valor científico. Reside en mis observaciones, mis decisiones y mis condiciones de suelo, de clima y de cultivo.
Pero estoy convencido que este tipo de prácticas, muy fáciles de implementar, tienen un impacto muy positivo sobre la actividad microbiana del suelo, la biodiversidad en general, el equilibrio sanitario de la finca, y a fin de cuenta sobre la sostenibilidad del cultivo y de la actividad agrícola en su conjunto.

También podemos hablar de costes. En realidad la gestión de la cubierta vegetal es un poco más costosa que un herbicida en toda la superficie. Hay que contar al menos un pase de tractor más por hectárea para segar hierba.
Pero si mis observaciones son justas, la reducción del coste de la protección fitosanitaria y de la nutrición compensa ampliamente el sobrecoste ocasionado.
Sin contar que esta acción se inscribe tanto en la óptica de una reducción de insumos agrícolas, como en la óptica de reducción del impacto de la actividad agrícola sobre la biodiversidad y el medioambiente.

Foto personal


Es evidente que la cubierta vegetal es una técnica utilizable principalmente en cultivos leñosos, frutales, viñedos, cítricos, almendro, olivar, cultivos de biomasa, etc.
Otras ramas de la agricultura buscan los mismos efectos con técnicas diferentes, como es el caso de la agricultura de conservación, más orientada hacia los cultivos anuales, que busca reducir al máximo los laboreos, bien por siembras realizadas directamente en los restos de los cultivos anteriores (a veces con empleo de herbicida en preparación de siembra), o bien por siembra bajo cubierta vegetal viva (para intentar evitar el uso de herbicida).

Esas técnicas, que demuestran cada día un poco más su efectividad, y su compatibilidad con un resultado técnico y económico de primer orden, se desarrollan cada vez más, y tiendan progresivamente a generalizarse.
Es la demostración que la agricultura convencional puede ser muy respetuosa con el medioambiente, y ser muy productiva.

Es esto también, la agricultura sostenible.

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