vendredi 8 avril 2016

73- Salvar a las abejas sin cortar cabezas

SALVAR A LAS ABEJAS SIN CORTAR CABEZAS.

El 18 de marzo, los diputados franceses han votado la prohibición de todos los insecticidas de la familia de los neonicotinoides, con efecto en septiembre 2018.
El parlamento ha decidido cortar una cabeza para enseñarla al pueblo enfurecido. Un símbolo. El parlamento así demuestra que escucha el pueblo y actúa… incluso en contra del sentido común.

La ejecución del rey Luis XVI, un símbolo más que una necesidad.

Sin embargo, es interesante constatar que este texto ha sido adoptado por 51,7% de los sufragios expresados, lo que es una muy pequeña mayoría de votantes. Es aún más interesante cuando se sabe que los votantes solo eran 58 presentes, ¡¡¡de los 577 diputados que cuenta la Asamblea Nacional francesa!!!
Es de pura vergüenza, una negación de democracia. ¿Cómo puede un texto de ley, ser adoptado con solo 5,2% de voto favorable?
¡¡¡Es una tomadura de pelo!!!
Una ley, cuyas consecuencias podrían ser graves, queda adoptada porque sus Señorías diputados y diputadas han querido adelantar unas horas sus vacaciones de Semana Santa. Un poco de seriedad por favor. ¿Por qué creéis que habéis sido elegidos? ¿Para no ser presentes en el Parlamento? Sois los representantes del pueblo, y es vuestro deber estar presentes. Solo es un poco más de abuso de poder.
Solo queda esperar que el Senado, que todavía debe ratificar el texto, se sentirá un poco más interesado por el tema, y por el futuro de la agricultura.

Pero es otra cuestión.
Asomémonos un rato sobre esas desgraciadas abejas, objetos de todas las codicias económicas, políticas e ideológicas.
Ya te lo conté el año pasado en un artículo titulado “Salvar a las abejas” https://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/06/45-salvar-las-abejas.html

Forum Phyto, una web de la que ya he hablado y a la que puedes acceder directamente desde este blog (en francés y en inglés), publico recientemente un artículo sobre este problema, titulado “En Canadá, bolsitas de semillas gratis para salvar a las abejas”
Hace referencia a una conferencia muy interesante de una gran especialista de las abejas, María Spivak. Dura 15 minutos. Te aconsejo escucharla. A continuación puedes acceder a la conferencia con subtítulos en español. No comparto todo lo que dice, pero la coherencia de su discurso y la pasión que la anima se merecen el respeto.
Mírala, nos vemos después.


Pues, ¿Qué debemos recordar de la conferencia?
Varios puntos esenciales sobre las causas múltiples de las mortandades de las abejas.

El primer punto es el cambio en los modos de cultivo después de la segunda guerra mundial. Las rotaciones de cultivo tenían, entre otros objetivos, el de integrar leguminosas, plantas que tienen la capacidad de fijar el nitrógeno del aire, con lo que enriquece el suelo si se incorpora como preparación del cultivo siguiente. El uso masivo de los abonos nitrogenados ha eliminado esta necesidad, y casi ha provocado la desaparición, al menos parcial, del sistema de rotación de cultivos, a pesar de las ventajas que aportaba, especialmente la presencia de flores, y un importante reservorio des alimentos para las abejas.

Además, la utilización generalizada de herbicidas para mejorar la producción, y la supresión de las cubiertas vegetales, porque provocan un empobrecimiento de la biodiversidad, han incrementado la situación de falta de flores.

La combinación de esos dos problemas ha provocado la formación de desiertos alimenticios agrícolas, en los que las abejas no pueden sobrevivir, ya que no son capaces de alimentarse desde la primavera hasta la llegada del invierno. Áreas muy grandes en todo el mundo están afectadas por esta “desertificación alimenticia”, por ejemplo en las grandes regiones de cereales.

Sin embargo, numerosas producciones agrícolas necesitan abejas. Las prácticas actuales tienden a hacer viajar las colmenas de una región a la otra para la polinización de los cultivos. Incluso, muchos apicultores se han especializados en polinización ya que, por lo visto, es más rentable que la miel.
Es que un punto del que Maria Spivak no habla, es la baja rentabilidad de la producción de miel. Sin embargo es muy importante hablar del tema, ya que es una de las causas de la reducción del número de colmenas. Menos apicultores, menos colmenas. Y los apicultores que quedan, en su mayoría, viven de la polinización, la miel siendo solo un complemento de ingresos.
Y para polinizar, hay que desplazar las colmenas de una parcela a la otra, de una finca a la otra, de una región a la otra. Una misma colmena puede hacer 3 o 4 polinizaciones al año, con los viajes de ida y de vuelta cada vez. Pero cada uno de esos transportes sucesivos es traumático, provocando desorientación e importantes pérdidas entre las abejas.


Los insecticidas son una de las causas del declive de las abejas, es una evidencia. Nadie lo niega y los agricultores son los primeros en preocuparse de ello, después de los apicultores, claro. Los neonicotinoides tienen una peculiaridad, son sistémicos, es decir que son absorbidos por la planta y circulan por la savia. Por este motivo presentan un peligro específico: pueden efectivamente, si las condiciones de uso no son las adecuadas, encontrarse en el néctar. Y esos productos, incluso en cantidad muy baja, tienen la propiedad de reducir la capacidad de  las abejas a orientarse y a regresar a la colmena.
Sin embargo, hay que relativizar el discurso de Maria Spivak. El uso de los plaguicidas no responde a la necesidad de luchar contra plagas, hierbas y enfermedades que no habrían existido sin agricultura intensiva. Es solo una verdad a media. La auténtica razón es la necesidad de producir más por hectárea, para responder a varias evoluciones: la demanda de alimentos considerablemente más importante debida al aumento exponencial de la población, y la estagnación, o incluso la bajada del precio de los alimentos (al menos lo que cobra el agricultor por ellos), lo que obliga el agricultor a producir más para compensar la reducción de sus ingresos.

El tratamiento de semillas, del que habla, presentaba un enorme interés: el insecticida se difunde en la planta, su acción interna evita el uso del mismo insecticida o de otro, potencialmente más peligroso, a dosis muchísimo más elevada, y en tratamiento aéreo, con riesgo de efectos colaterales mucho más importantes, incluso sobre las abejas.
Pero este método ahora está prohibido, y sin embargo el declive de las abejas no se ha parado…

Otro punto esencial en la mortandad de abejas, es el problema sanitario de las colmenas, con especialmente la varroa, un acaro parasito, cuya lucha es difícil, pero posible gracias a otro insecticida de síntesis, el tau-fluvalinato. Pero también hay que contar con las bacterias de la loque americana y de la loque europea, así como numerosos virus y, más recientemente, la extensión de su terrible depredador, el avispón asiático.

Además, y sobre todo, el monocultivo, muy practicado en agricultura en determinadas áreas, así como la progresión de la urbanización reducen considerablemente las posibilidades alimentarias de las colmenas. Las abejas son animales que deben alimentarse diariamente (¿de verdad?). Y necesitan encontrar flores durante toda su época de actividad.
La pobreza de la biodiversidad en algunas zonas agrícolas, alrededor de las ciudades, a lo largo de las carreteras o de las vías férreas, aumenta aún más el efecto de desierto alimenticio.
Durante un tiempo en Francia, el estado ayudaba a los agricultores que elegían sembrar barbechos floridos. El problema de rotación de los cultivos, y sobre todo el final de los barbechos obligatorios, y subvencionados, ha casi eliminado esta práctica, a pesar de su enorme beneficio para las colmenas.


Añadiré un punto más, quizás no suficientemente valorado, pero muy serio, y que es responsabilidad de los propios apicultores: el origen de las abejas. En numerosos casos, se importan reinas para aumentar la productividad de las colmenas. Su origen puede ser lejano, a veces incluso del hemisferio sur. Pero su adaptación a su nuevo entorno y al clima a veces es difícil, sobre todo si además también va acompañado de un cambio de temporada debido al cambio de hemisferio. Puedes leer el articulo del Huffington Post (edición francesa) titulado “¿Las abejas víctimas de los plaguicidas? No es tan simple…” http://www.huffingtonpost.fr/2015/06/17/abeilles-victimes-pesticides-pas-aussi-simple_n_7604548.html así como el libro del que habla, del periodista científico Vincent Tardieu, “El extraño silencio de las abejas”, en el que el conjunto de causas esta estudiado http://lesilencedesabeilles.over-blog.com/

Al final, si retomamos, tanto la conferencia de Maria Spivak, el trabajo de Vincent Tardieu y los numerosos estudios de todos orígenes publicados sobre este problema, nos damos cuenta que el problema es extremadamente complejo, y que el punto dominante no es, como algunos lo quieren hacer creer, un culpable ideal y tan fácil de condenar, un grupo de insecticidas.


Total, las causas son múltiples. Los diputados franceses han elegido, por su voto o por su ausencia, ceder a la exigencia de los lobbies ecologistas, cuyos objetivos son por lo menos dudosos, y los medios de presión más dudosos aún. Sin embargo, nada nuevo se ha publicado sobre el tema, ningún estudio reciente culpa los insecticidas, nada viene corroborar la tesis que esta prohibición pueda resolver de algún modo el problema de declive de las abejas. Pero en Francia, estamos en periodo pre-electoral, y hay que pescar votos, satisfacer el pequeño pueblo, incluso si las consecuencias son graves.

Pero esta prohibición tendrá consecuencias, que nadie lo dude, pero no las esperadas. ¿Desaparecerán los problemas de los cultivos con esta prohibición?
¿Qué harán los agricultores que tendrán que seguir produciendo y rentabilizar su trabajo?
Trataran más aún, ya que los productos que les habían permitido tratar menos en los últimos años ya serán prohibidos. Porque la llegada de los neonicotinoides, a principio de los 90, ha permitido una clara reducción de las cantidades de insecticidas aplicadas por hectárea. Y trataran con productos muchos menos hipócritas, es verdad, productos que matan a las abejas de manera muy nítida, en pocos minutos, como antaño
Porque esos productos tienen otra peculiaridad, su modo de acción, que permite al agricultor, cuando los problemas son graves, alternar las familias de productos y sobre todo los modos de acción, de manera de evitar el riesgo de aparición de cepas resistentes de los parásitos. Otra familia que desaparece, después de los órgano-clorados, los carbamatos, los órgano-fosforados, entre otros.
Es que uno de los principios básicos, en producción integrada, es precisamente la alternancia de los modos de acción, para poder reducir, de un lado el riesgo de resistencias, y de otro lado el impacto, no tanto del tratamiento en sí, sino del conjunto de las aplicaciones que podrían ser realizadas a lo largo del año.
Una familia menos, es un poco más peso medio ambiental de lo que queda. Y hablando de esto, ¿qué es lo que queda? Algunos nuevos productos, y sobre todo los piretroides de síntesis, un grupo de moléculas con poderoso efecto de choque, muy polivalentes, relativamente suaves para las abejas, pero extremadamente tóxicos para la fauna acuática.
Hola abejas, adiós peces. ¡¡Eso sí, es ecologismo coherente!!

¿No sería más razonable controlar el buen uso de lo que hay? Porque los neonicotinoides, si se utilizan bien, no presentan problema serio. Para eso, hay que asegurarse de que los periodos de uso no les permitan a esos productos llegar hasta el néctar.
Por ejemplo, en las plantaciones de las que tengo la responsabilidad, la finca principal es de 300 hectáreas, todo de melocotoneros, menos 15 hectáreas de ciruelos. Esos ciruelos necesitan colmenas para su polinización. El conjunto de las plantaciones recibe habitualmente dos aplicaciones de neonicotinoides al año, a veces más, caso a caso. Mira los dos videos de colmenas de esta primavera, después de 3 semanas de presencia en los ciruelos.



Y fíjate que el apicultor nos pide albergar sus colmenas durante todo el año, cosa que hacemos desde más de 10 años. De hecho, la floración está terminada, y las colmenas están efectivamente en la finca.
Así que ¿Quién intoxica a quién?
¿El agricultor con los plaguicidas?
¿O más bien los lobbies ecologistas con la contaminación del debate público?

En Canadá, la marca de cereales Cheerios ha lanzado una operación de marketing muy interesante, en la medida en que ayudara al público a tomar conciencia, por una parte de la importancia de este problema, y por otra parte que cada cual puede participar, desde su jardín o su terraza, a salvar a las abejas, sembrando flores. Flores desde la primavera hasta el otoño, flores variadas, que les permiten a las abejas alimentarse durante todo su periodo de actividad.

Pues sí, te lo confirmo, en esa finca de 300 hectáreas, hay algo especial, una ancha franja vegetal silvestre, que aísla la finca del río que la rodea en 5 km, donde la vegetación es libre, y donde la biodiversidad es elevada, permitiendo a las abejas encontrar alimentos durante todo el año.


Dejemos de contar tonterías, y dejemos de prohibir.
Hay que regular, controlar, actuar de tal modo que el empleo de los productos disponibles sea adecuado.
Pero sobre todo hay que forzar, por todos los medios posibles (ayuda, asesoramiento, multas), la instalación de numerosas zonas de biodiversidad. Para eso, hay que educar, fomentar, ayudar, subvencionar todas las iniciativas positivas, pero también penalizar si es necesario.
Ya verás como todo cambiara, sin necesidad, una vez más de agredir a la agricultura.

Pero prohibir es más fácil, más barato y electoralmente más rentable.
Es lamentable y ridículo. Los parlamentarios franceses han elegido la peor de las soluciones. Van a provocar un empeoramiento de la situación medioambiental de las zonas agrícolas pero no van a resolver nada para las abejas.

En realidad todo el mundo puede ayudar, participar en el salvamiento de las abejas. Siembra en tu jardín, en tu terraza, en tus macetas, a lo largo de las carreteras, por todos lados, mezclas de flores, las que se encuentran para los barbechos floridos o por un jardín florido durante todo el verano. Esas pequeñas contribuciones individuales son fáciles, baratas y muy importantes, porque son muy efectivas.

Sin eso, y a pesar de todas las prohibiciones de plaguicidas, las abejas seguirán muriendo, de hambre.

El día en que los diputados comprenderán que es más efectivo (pero más difícil) de incitar en vez de prohibir, pues la sociedad civil se encontrará en vísperas de un cambio profundo.

Pero es mucho más fácil encontrar un responsable, un culpable ideal, del que se puede enseñar la cabeza cortada al pequeño pueblo bien manipulado y deseando venganza.

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