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mardi 1 mai 2018

129- Natural vs sintético -7- Bilanofos vs glufosinato


BILANOFOS VS GLUFOSINATO

Hace aproximadamente 2 años, publicaba un artículo sobre esta misma comparación, pero con un ángulo distinto (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/01/66-proteccion-de-las-plantas-4-en-la.html).

Me parece interesante retomarlo con el ángulo de la oposición entre natural y sintético. Hemos visto en artículos anteriores que esta diferenciación a veces se encuentra al límite de lo razonable. Este ejemplo lo demuestra una vez más.

Ahora hablamos de un herbicida. Es especialmente interesante ya que el problema del control de las plantas perjudiciales a los cultivos es una de las grandes dificultades de la agricultura ecológica.
No me gusta la denominación “malas hierbas”, ya que esas plantas no son malas, solo crecen donde el agricultor no quiere que se encuentren, y donde puede perjudicar al cultivo.



“¿Cómo producir un herbicida ecológico? Por Andrew Kniss* (6 de enero de 2016)


Hace más de un año, escribí un artículo sobre un herbicida casero que contiene sal, vinagre y producto lavavajilla.

“Muchos de vosotros lo han probablemente visto colgado en Facebook, Twitter o Pinterest, o en vuestra página de jardinería preferida. Una de mis descripciones preferidas lo llama una “poción herbicida mágica y natural”.

Esta peculiar poción mata ciertamente las malas hierbas, pero no es natural (y ciertamente no es exenta de productos químicos). Contiene producto lavavajilla y vinagre, ambos sintetizados industrialmente, así que no es natural en el sentido de la mayoría de las definiciones de la palabra. Es decepcionante, porque la gente sueña realmente de un herbicida natural. Quieren eliminar las malas hierbas alrededor de su casa y en su jardín, pero no les gusta la idea de usar un herbicida de síntesis. La mayoría de las personas (yo incluido) preferirían utilizar algo natural, todas otras cosas siendo iguales. Desgraciadamente, existen muy pocos productos realmente naturales que son herbicidas efectivos.

Dicho esto, quiero presentaros una sustancia química fascinante llamada bilanofos. A principios de los años 70, el bilanofos fue descubierto de manera independiente por dos laboratorios diferentes, uno en Alemania y el otro en Japón. Ambos grupos aislaron esta sustancia química a partir de bacterias Streptomyces: S. viridochromogenes en Alemania, S. hygroscopicus para el grupo japonés. El bilanofos es producido naturalmente por esas bacterias naturales. Con esto, por casi cualquier definición, el bilanofos es natural.

Los científicos de Alemania y de Japón han visto muy rápidamente que el bilanofos tiene fuertes propiedades herbicidas; cuando se aplicaba sobre plantas, estas se morían. Después de estudios más completos, los científicos del grupo alemán determinaron que solo una parte de las sustancia química bilanofos completa era necesaria para la actividad herbicida. En realidad, cuando el bilanofos penetra en la planta, aproximadamente la mitad de la molécula es rápidamente cortada, lo que deja subsistir una pequeña molécula – la fosfinotricina. Es esta molécula más pequeña que tiene el papel del herbicida en la planta.

Cuando la sustancia natural bilanofos (a la izquierda) entra en la célula de la planta, la planta elimina dos residuos alanina, dejando subsistir la fosfinotricina (a la derecha). La fosfinotricina tiene una acción herbicida en la mayoría de las plantas, por la inhibición la enzima glutamina sintetasa.



Tenemos pues una sustancia natural (el bilanofos) que es naturalmente convertida por las plantas en otra sustancia (la fosfinotricina) que actúa de manera muy efectiva como herbicida. Y resulta que algunas especies de Streptomyces también producen de manera natural pequeñas cantidades de fosfinotricina. Se parece mucho a un herbicida natural, ¿no? Un momento…

La fosfinotricina (mejor conocida en Estados Unidos [y en España] como glufosinato) es ampliamente utilizada como herbicida. Es la materia activa de los herbicidas conocidos como Rely (principalmente en viñedos y frutales en Estados Unidos) y Liberty (a menudo usado conjuntamente con los cultivos Liberty Link), [Finale en España y Basta en Francia]. Pero incluso si el producto químico existe en la naturaleza y ha sido descubierto por extracción a partir de bacterias de origen natural, el herbicida comercial es producido por vía de síntesis. Por eso no se considera como un herbicida natural.

La historia de la fosfinotricina, aunque muy interesante, no es un caso aislado. Un gran número de científico en todo el mundo explora la naturaleza para encontrar nuevo compuestos químicos que tengan propiedades antibióticas, pesticidas u otras características útiles. Los científicos del USDA estiman que entre 1997 y 2010, aproximadamente el 69% de la nuevas materias activas de los nuevos pesticidas registrados por la EPA, eran productos naturales o productos de síntesis derivados de fuentes naturales (como la fosfinotricina) o de naturaleza biológica. Por ejemplo, otro herbicida comúnmente utilizado en maíz ha sido descubierto después de una observación inicial del hecho que, en un jardín, muy pocas plantas pueden crecer debajo de un Callistemon (limpiatubos). Pero los herbicidas constituyen en realidad la parte más pequeñas (menos del 7%) de esos nuevos pesticidas de origen natural; aproximadamente el 30% de las materias activas de los nuevos insecticidas y fungicidas son, o sustancias naturales, o sustancias derivadas de productos naturales.


En la actualidad, la FDA tiene dificultades para definir la palabra “natural” en las etiquetas de alimentos. Es un término de marketing utilizado a menudo sin definición clara. Es quizás más difícil aun darle una definición en relación con los pesticidas. Tal como lo enseña el ejemplo de la fosfinotricina, los límites entre natural y sintético pueden rápidamente ser borrosas. ¿Es natural porque se produce en la naturaleza? O ¿es necesario extraer físicamente de la naturaleza para ser considero natural?

La distinción “natural o no” puede distraernos de lo que es realmente importante en el debate sobre los pesticidas. Si la sustancia es estructuralmente la misma, el producto de origen natural y las versiones producidas por síntesis compartirán las mismas propiedades. Las propiedades de la sustancias son mucho más importantes, en mi opinión, que su fuente. ¿Presenta el pesticida algún peligro para el usuario y el medio ambiente? ¿Se degrada rápidamente en el medio ambiente en productos no tóxicos? Si es el caso, no me preocupo tanto de saber si es natural o no, sea cual sea la definición que se quiera dar a la palabra natural.


Pero existen cuestiones vinculadas con la fuente del producto que pueden ser importantes. Especialmente cual tiene el mayor impacto: ¿la síntesis en un laboratorio o la extracción a partir de fuentes naturales? En muy pocas ocasiones escucho debates sobre esta cuestión, a pesar de ser una de las más importantes cuando se habla de productos naturales (siempre que estén considerados seguros). Si se puede eficazmente extraer un recurso renovable de la naturaleza, y evitar gastos de energía y de combustibles fósiles de la producción de síntesis, pues un compuesto producido naturalmente me parece una buena solución. Pero si extraer algo de la naturaleza conlleva un impacto negativo sobre el medioambiente mayor que si se produce en una fábrica, pues por favor, dame la versión de síntesis.

Referencias:

Hoerlein (1994) Glufosinate (Phosphinothricin), A Natural Amino Acid with Unexpected Herbicidal Properties. p 73-145 in  Reviews of Environmental Contamination and Toxicology (Vol 138)

Dayan et al. (2011) Rationale for a natural products approach to herbicide discovery. Pest Management Science. 68:519–528

Cantrell et al. (2012) Natural Products as Sources for New Pesticides. Journal of Natural Products. 75:1231-1242. »


*Andrew Kniss es Profesor de ecología y manejo de malas hierbas en la Universidad de Wyoming”.


La ideología de la agricultura ecológica obliga a solo emplear pesticidas de origen natural. Sin embargo existen derogaciones, en función de las posibilidades de algunas moléculas, de la manera de utilizarlas, o de las necesidades de los agricultores que a veces justifican que se salten las normas, pero siempre en la más grande discreción, especialmente para los consumidores.

Es a veces difícil entender porque algunas moléculas, producidas de manera totalmente industrial (como es el caso de la deltametrina que es un piretroide de síntesis) se aceptan en ecológico y otros, muy comparables en su proceso de fabricación, a la vez que son simples copias de moléculas naturales, no lo son, como es el caso de la azadiractina, naturalmente producida por el árbol de neem, y principal molécula activa de todos los plaguicidas ecológicos a base de aceite de neem.
Al contrario, las feromonas empleadas en agricultura ecológica, al igual que en agricultura convencional, son productos 100% sintéticos, que son copia de las feromonas naturalmente emitidas por los insectos. Para eso, no hay problema. Es cierto que no se pulverizan en los cultivos. Pero se quedan flotando en el aire durante las 24 horas, y durante meses, y se depositan en el alimento final.
También uno se puede preguntar por ejemplo, ¿porque el spinosad, naturalmente producido por bacterias (Saccharopolyspora spinosa), y fabricado a gran escala por un proceso enteramente industrializado, se autoriza en agricultura ecológica, pero el bilanofos, de igual modo naturalmente producido por bacterias (del género Streptomyces) no lo son?


Porque al final, ¿Qué le falta a la agricultura ecológica para ser generalizada?
Herramientas, soluciones técnicas para resolver problemas concretos, especialmente en el ámbito fitosanitario.
La mayoría de los otros problemas tienen soluciones coherentes (con un punto flaco en los aspectos nutricionales, que sin embrago progresan rápidamente), e incluso a menudo con un coste muy razonable.
Pero hay que constatar que, si bien es cierto que las conversiones a la agricultura ecológica son cada vez más numerosas (raramente por convicción personal, pero más bien por culpa de la presión societal, o por oportunismo económico), las vueltas atrás también son cada vez más frecuentes. La principal causa evocada por esos agricultores son los problemas fitosanitarios no resueltos que se acompañan de notable bajada de rendimiento o de bajada de calidad, y finalmente de un serio problema de ingresos para el agricultor.

Es que el aumento de la oferta de productos ecológicos y su democratización se acompañan de un efecto perverso, sin embargo perfectamente previsible, que es la bajada de los precios, no tanto al consumo sino al agricultor.
Y quien dice bajada de los precios, también dice bajada de los ingresos, y obligación de mejorar la calidad (visual), y en consecuencia del coste de producción real.  Es que si es verdad que la producción ecológica no tiene obligación de respetar los mismos criterios de normalización de calidad de los alimentos que la agricultura convencional, la realidad evoluciona poco a poco y los circuitos de comercialización exigen cada vez más un producto a la vez ecológico y bonito.
Un efecto rebote que podría ser ampliamente evitado si se autorizaba en agricultura ecológica los cada vez más numerosos pesticidas sintéticos “copiados de la naturaleza”.

¿Ganará algún día la partida la razón sobre el dogma?


dimanche 18 juin 2017

107- Natural vs sintético -5- Las feromonas

NATURAL VS SINTÉTICO – LAS FEROMONAS

A final de los años 80, era un joven asesor en fruticultura en el Sureste de Francia, para un grupo técnico especializado, el GRCETA de Basse Durance.
Después de que el grupo haya sido contactado por una empresa australiana, tuve la ocasión de participar a los primeros ensayos para probar a gran escala la protección contra la polilla oriental del melocotonero (una de las principales plagas en esa región) por el empleo de feromonas, según la técnica llamada confusión sexual. Esta empresa australiana quería probar su difusor y su feromona en condiciones de fuerte presión de la plaga. Lógicamente, quería hacerlo en la región entonces internacionalmente conocida como la más problemática.


Hay que decir que entonces, la polilla oriental de había convertido en una verdadera pesadilla para los productores de melocotón de la región. Las poblaciones de la plaga eran extremadamente elevadas. Se observaban problemas de pérdida de eficacia de los insecticidas habituales, obligando los agricultores a intervenciones insecticidas frecuentes, con nivel de eficacia no suficientes, y en consecuencia, problemas tanto técnicos como económicos. Casi no se hablaba entonces de las consecuencias medioambientales, pero mirando la situación con la perspectiva actual, da miedo…

Así que esta sociedad australiana llagaba con esta técnica innovadora, dejándonos llenos de pensamientos, y de dudas.
Imagina, hace 30 años, la propuesta de resolver un problema crítico de insectos sin insecticida. Para nosotros, asesores, en los que los agricultores del grupo confiaban a veces ciegamente para ayudarlos a resolver sus problemas, parecía una auténtica locura. Éramos muy motivados por la innovación, pero sinceramente también éramos muy desconfiados.
La zona experimental fue elegida en un sector concreto de Provenza que se encontraba en una situación tan crítica con respecto a la polilla oriental, que algunos agricultores empezaban a pensar en la posibilidad de una reconversión de los cultivos, ante la imposibilidad de controlar sus daños.


Después de toda una temporada de ensayos, la sorpresa de los agricultores frente a los resultados daba gusto. Sin ser maravillosos, eran superiores, sin insecticida, al programa reforzado que tenía entonces que aplicar, y que incluía más de 15 intervenciones químicas.
Al cabo de dos años de ensayos, la conclusión fue que para resolver una situación muy degradada, era necesario pasara por una fase inicial que combina la protección química con la confusión sexual, el tiempo de reducir lo suficiente el nivel de infestación (1 a 2 años). A partir de ese momento, la confusión sola es suficiente para evitar los daños.
En esa época, como técnico involucrado en los ensayos, llevaba de manera permanente en el coche algunos difusores para poder sustituirlos o reforzar alguna zona difícil. ¿La consecuencia?
Esta perseguido todos los días, tanto dentro del coche que fuera, por una horda salvaje de machos de polilla oriental, convencidos de que era yo la princesa de sus sueños…


Las feromonas son sustancias naturales, emitidas por organismos vivos para transmitir informaciones a sus congéneres.
Su papel es muy conocido en la mayoría de los animales, y en algunos vegetales.

Son compuestos generalmente volátiles, producidos por glándulas exocrinas. A diferencia de las hormonas, concebidas para ser utilizadas por el organismo en modo interno, las feromonas son producidas para ser liberadas al exterior del organismo, con el fin de transmitir un mensaje o una señal a individuos de la misma especie. Su papel en la reproducción sexual de los insectos es muy conocido y ha sido objeto de muchos estudios.
Es gracias a las feromonas sexuales que, por ejemplo, los lepidópteros (las mariposas) machos son capaces de localizar las hembras, dándoles la posibilidad de emparejarse, y de asegurar la continuidad de la especie.
Cada insecto tiene su propio conjunto aromático para atraer solo individuos de su propia especie.
Además, las feromonas tienen distintos papeles como la atracción sexual, la alarma, la agregación, la territorialidad, y existen en muchos animales, incluso en los humanos. Las abejas las usan para indicar las zonas florecidas, las hormigas para marcar sus caminos, lo perros y los gatos para marcar su territorio, los humanos en situación de miedo o de deseo sexual por ejemplo.
También se encuentran en productos concebidos para tranquilizar o ahuyentar a gatos y perros, o incluso para hacerte irresistible en discoteca.


El principio de la técnica de confusión sexual es el siguiente.
La feromona contenida en el difusor es la misma que la que emite la hembra de la polilla oriental para que el macho sea capaz de encontrarla, y que así puedan emparejarse. El difusor este hecho de un plástico poroso que permite un difusión (de ahí el nombre) progresiva de la feromona durante varias semanas.
En la naturaleza, una hembra emite la feromona que es transportada por el aire. El macho capta este mensaje olfativo gracias a un receptor específico y le sigue la pista hasta que encuentre la hembra.


La técnica de confusión sexual consiste en repartir un gran número de difusores en las parcelas de cultivos. De este modo, los puntos de emisión son tan numerosos que el macho es prácticamente incapaz de encontrar a la hembra.
El emparejamiento es perturbado, la reproducción no tiene lugar, con lo que el insecto ya no es un problema para el agricultor.

La protección tradicional consiste a matar los insectos plaga presentes para evitar que se reproduzcan y provoquen daños a los cultivos.
La confusión sexual consiste a evitar que los insectos plaga tengan la capacidad de reproducirse. Por consecuencia no están presentes en el cultivo y no provocan daños.
Es un profundo cambio en el concepto de protección de los cultivos. Es una técnica de prevención del daño.

Pues tenemos una técnica que funciona bien, y que permite evitar la aplicación de productos químicos en el cultivo. De hecho, podemos notar que las feromonas se emplean en agricultura en al menos 3 técnicas distintas:
La confusión sexual, que consiste a difundirla en cantidad muy grande por hectárea, de manera de perturbar los machos en su sistema de acercamiento a las hembras, reduciendo drásticamente las posibilidades de emparejamiento, y de reproducción. Las poblaciones de la plaga bajan “naturalmente”, y por consecuencia, los daños a los cultivos.
El trampeo de monitoreo, que consiste en colocar algunas trampas de feromonas en la finca, de manera de capturar individuos y realizar una vigilancia de las poblaciones (inicio de los vuelos, picos de vuelos, momento de eclosión de las puestas y de los riesgos). Esta técnica, la primera, históricamente hablando, a emplear feromonas, permite situar con gran exactitud el momento de las intervenciones con los insecticidas, sintéticos o naturales. Ha sido uno de los fundamentos de la Producción Integrada.


El trampeo masivo, que consiste a colocar trampas con una fuerte cantidad de feromonas, en número reducido por hectárea, con el fin de capturar un gran número de individuos, lo que permite reducir, sin aplicación de pesticida, la población de la plaga. Esta técnica se emplea mucho con atrayentes alimenticios, más que con feromonas.

La técnica de confusión sexual se ha desarrollado mucho y sirve ahora a proteger los cultivos, especialmente en viña y en frutales, contra lepidópteros, dípteros, himenópteros y coleópteros principalmente.
Obviamente, la técnica ha sido rápidamente autorizada en agricultura ecológica. Es lógico, una técnica que permite una protección eficaz sin empleo de pesticidas, ni sintéticos, no siquiera naturales, llama la atención.

Pero por cierto, estas feromonas, liberadas en gran cantidad y de manera permanente, ¿de dónde proceden?
No, no hay miles de trabajadores apretando el abdomen de billones de mariposas hembras para extraer cada vez una micro-gota de feromona
Es química, pura y dura.
Estas feromonas son sintéticas, copias precisas de las naturales, procedentes de la química, de la mala química.
Después están encerradas en difusores de plástico, también procedentes de la mala química.

Pero esos productos sintéticos, procedentes de la química, liberados en el aire de los cultivos, ¿pueden alcanzar los alimentos?
Sin lugar a dudas. Mi experiencia personal de los años 80 me ha ampliamente demostrado que esas feromonas se depositan en todo lo que les rodea. Sin eso, ¡no habría sido perseguido por todos esos machos confusos y excitados!
Su efecto es fugaz, es cierto, pero es una realidad.

Así que, ¿autoriza la agricultura ecológica el empleo a gran escala de productos químicos sintéticos que entran en contacto directo y permanente con los alimentos?
Pues sí, totalmente.


Sin embargo, hay que relativizar la gravedad del caso. Son productos sintéticos, sí, pero son copias exactas de moléculas naturales.

Lo mismo que en el caso de la azadiractina, ¿verdad?
Para la azadiractina (y próximamente, veras que no es un caso único), se rechaza la copia del producto natural, porque es sintética, con lo que es incompatible con la ideología del ecológico, a pesar de todas las ventajas técnicas y medioambientales que aporta con respecto a la extracción y al uso de la sustancia natural de origen.

Salvo que esta prohibición de principio, cuestionable en sí, pero coherente con la ideología ecológica, no siempre se aplica. Hay situaciones en las que una derogación a la regla es posible.

Nota que el consumidor de productos ecológicos, al final el motor del sistema, no está informado de esos cambios en las reglas del juego.
La información que recibe sigue siendo la misma. Nada de química en ecológico.
¿Pero que diría el consumidor de ecológico, convencido que no hay química en ecológico et que cuida verdaderamente su salud y el planeta, si se enteraba que se le está mintiendo a diario, que los mismos en quien ha puesto su confianza lo están engañando?

¿Qué es, una doble moral?

Hay que reconocer que la agricultura, no es fácil, y que hay que protegerlos cultivos contra las enfermedades y las plagas, incluso en ecológico. Y si no hay solución ecológica, vamos a encontrar una, casi ecológica. Es que no podemos dejar que se pierda el mercado.
No es confusión sexual, es confusión intelectual.


lundi 24 avril 2017

104- Natural vs sintético -4- De la producción de las piretrinas naturales

NATURAL VS SINTÉTICO – DE LA PRODUCCIÓN DE LAS PIRETRINAS NATURALES

Después de mi anterior artículo de esta serie sobre piretrinas y piretroides (https://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/04/101-natural-vs-sintetico-3-piretrinas.html), recibí una pregunta, el 5 de abril, en su versión francesa “Buenos días, para producir piretrinas naturales, es conveniente cultivar flores de pelitre. Cada vez más pelitre, ya que hay cada vez más agricultura ecológica. ¿Sabes si el cultivo de esas flores de pelitre se hace en cultivo ecológico?”
Mi respuesta fue “No me atrevo a pensar que los campos de pelitre destinados a la fabricación de pesticidas ecológicos, puedan ser cultivados con pesticidas sintéticos. Pero, ¿hay un control? No lo sé”.


Pero Wackes Seppi, conocido de los círculos agrícolas francófonos por su blog (http://seppi.over-blog.com/) muy abastecido y crítico, me pasa un vínculo en francés (https://erwanseznec.wordpress.com/2016/10/12/comment-le-bio-externalise-les-pesticides-conventionnels-chez-les-pauvres-121016/), acompañado del comentario “¡¡Te vas a caer de culo!!”

¡¡Y me caí de culo!!

Erwan Seznec es un periodista independiente francés, conocido por sus tomas de posición críticas, yendo a menudo en contra de la “bienpensancia” social y del políticamente correcto.
En el mes de octubre de 2016, publicaba en su blog el siguiente artículo, que traduzco en su integralidad, como siempre.


Como la agricultura ecológica externaliza los pesticidas convencionales en los países pobres – 10/10/16

La marea de artículos anunciando la desaparición de los pesticidas en los jardines privados para el 2019 ha, de manera muy oportuna, cubierto dos escollos conceptuales un poco molestos. El primero, explicado en la encuesta sobre los pesticidas ecológicos publicada en Que Choisir [una revista y asociación francesa de defensa del consumidor], es que los pesticidas ecológicos que quedaran autorizados, no son especialmente exentos de inconvenientes. Por otra parte, los pesticidas ecológicos no eliminan el uso de los pesticidas convencionales. En el caso de las piretrinas, lo externalizan en África oriental y en Papuasia Nueva-Guinea.

Las piretrinas son insecticidas producidos a partir de flores de pelitre de Dalmacia y de crisantemos. Se encuentran en decenas de preparados autorizados en agricultura ecológica.

Las flores en cuestión, por supuesto tienen que ser cultivadas en alguna parte. En este caso, es en Tanzania (60% de la producción mundial), en Papuasia Nueva-Guinea y en Kenia. Aprendemos en el documento keniata que hacen falta 52.000 plantas para obtener 25 kg de polvo. Aquí descubrimos que el pelitre, sin sorpresa, soporta ataques de plagas y de hongos.

Y en este estudio australiano muy detallado (1), el lector perspicaz encuentra confirmación de lo que el sentido común le sugería de antemano. Para tratar esos cultivos no-alimenticios, los Tanzanianos y los Neo-Guineanos no tienen ningún motivo para emplear pesticidas ecológicos, más caros. Emplean productos convencionales.


“En los cultivos de pelitre en África oriental y en Papuasia Nueva Guinea”, escriben los investigadores australianos y americanos, “los fungicidas efectivos contra el ascoquitosis del crisantemo (ray blight) incluyen el etileno-bis-ditiocarbamato, el captan, el benomilo, el clortalonil y la dicloronaftoquinona”. Por otra parte, “un abanico de otros productos que pertenecen al grupo de los inhibidores de la demetilación, incluyendo el difenoconazol, han probado su eficacia”, a la condición de proceder a “varias aplicaciones de esos fungicidas”.

El difenoconazol representa todo lo que prohíbe la agricultura ecológica: tóxico para los mamíferos, para los medios acuáticos, y persistente con una semivida de 1600 días en determinadas condiciones. Es en la página 5 del estudio (1).

En los dos años que han seguido los ensayos de eficacia, se alegran los científicos, “90% de los productores de pelitre de Tanzania” han adoptado el programa fungicida. Los autores australianos son de la Universidad de Tasmania, donde también se cultiva el pelitre. Se puede pensar que tienen buenas informaciones sobre África. MGK, el líder australiano del sector, tiene explotaciones en Tanzania.

En 2010, investigadores alemanes habían notado la paradoja. Kenia produce flores secas de pelitre, pero “95% de las piretrinas brutas se exporta hacia países desarrollados más preocupados por el medio ambiente, donde se vende a precio Premium, dejando Kenia importar pesticidas sintéticos más baratos.” (2)

El caso de Kenia deja pensar que el cultivo del pelitre no es sencillo. De 70% del mercado mundial a principios de los años 2000, su producción ha caído a menos del 5% diez años más tarde, por culpa de irregularidades de rendimientos. La agricultura es un trabajo apasionante pero difícil.

Erwan Seznec

(1)  Diseases of Pyrethrum in Tasmania: Challenges and Prospects for Management. http://apsjournals.apsnet.org/doi/pdf/10.1094/PDIS-92-9-1260

(2)  « Incidentally, Kenya is the leading producer of a natural pesticide, pyrethrin, which is a broad-spectrum insecticide made from dried flowers of pyrethrum (Chrysanthemum cinerariaefolium). However, 95% of the crude pyrethrin is exported to more environmentally conscious developed countries, where it earns a premium price, leaving Kenya to import the cheaper toxic synthetic pesticides ».  Potential environmental impacts of pesticides use in the vegetable sub-sector in Kenya. »




Quiero añadir, ya que me parece importante, que el documento australiano explica también, en su página 2, que para un cultivo de pelitre rentable, el uso de herbicidas es necesario, así como el riego intensivo por aspersión acompañado de uso de fertilizantes. Y por fin aprendemos que la cosecha de las flores es mecánica.
Todos esos criterios son a priori contrarios a la filosofía de la agricultura ecológica.


Mi sorpresa fue tal que decidí buscar un poco más. Y encontré un documento de Kenia, de HighChem Agriculture, una empresa de asesoramiento y de acompañamiento de productores de pelitre, que también vende las semillas y las producciones conseguidas. Este documento explica las grandes etapas del cultivo (http://www.highchemagriculture.co.ke/en/pyrethrum-farming.php) y ahí descubrimos que el control de plagas se hace en base a 3 insecticidas de síntesis, carbaril (un carbamato prohibido en Europa desde 2006), dioxathion (un organofosforado prohibido en Europa desde 2002) y, ¡vaya sorpresa! Alfacipermetrina, un piretroide de síntesis.
¿Y eso para producir una piretrina natural, autorizada en agricultura ecológica?

Es lo que hay…
¿Qué podemos pensar?
Lo que ya he dicho en varias ocasiones: lo ecológico as primero un mercado atractivo, en el que todo se admite, especialmente engañar al consumidor, pero también al agricultor (que, en este caso, compra piretrinas naturales con toda su buena fe, sin saber que está siendo engañado).
Este mercado está desarrollado principalmente en los países los más ricos (especialmente en Europa), en los cuales esta de moda, incluso demuestra cierto nivel social consumir productos ecológicos. ¡Es mejor para el planeta!
Si, excepto que, por una parte lo ecológico tiene muchos lados oscuros que se ocultan sistemáticamente, y por otra parte producir ecológico en Europa es mucho más fácil ¡si los aspectos más negativos quedan deslocalizados al otro extremo del planeta!

Una vez más estamos en el marketing, en la comunicación.
Se silencian todos los lados que no venden, para no ahuyentar el consumidor. Es el mismo problema con los OGM. Casi no se producen en Europa, pero se importan por barcos enteros, producidos en otras partes del mundo.

Aquí es lo mismo, al revés de lo creía yo, ingenuo y cándido que soy, los pesticidas ecológicos no se producen según los criterios ineludibles de la agricultura ecológica.

¡¡¡Me parece totalmente increíble!!!

Lo que no quita nada al mérito de los agricultores que producen en ecológico, sea por elección filosófica o económica. Pero deben hacerlo con un número limitado de alternativas frente a los problemas fitosanitarios que tendrán que resolver de todas maneras, y que les obligan a trabajar de manera extremadamente precisa ya que tienen un muy escaso margen de error.

Pero tan solo demuestra que a fin de cuenta la producción ecológica es una gran estafa, que sirve para que algunos se hagan ricos a costa de los agricultores y de los consumidores.

Ya lo he dicho, lo repito una vez más, y no será la última, el porvenir no es a la agricultura ecológica, es a la Producción Integrada (https://culturagriculture.blogspot.com.es/2014/11/32-metodos-de-produccion-4-produccion.html), o más recientemente la agroecología. Total, el empleo de pesticidas es imprescindible para una agricultura sostenible, y para una producción de alimentos más justa y más ecológica.

¿Serán nuestros políticos  lo suficientemente inteligentes, bien asesorados, íntegros y valientes para saber decir a los lobbies ecologistas, al igual que a los lobbies industriales, que su sitio no se encuentra en el debate político?

dimanche 2 avril 2017

101- Natural vs sintético -3- Piretrinas vs piretroides

PIRETRINAS VS PIRETROIDES

LAS PIRETRINAS NATURALES

Entre los extractos de plantas empleados en agricultura ecológica, los extractos de pelitre ocupan un sitio a parte. Es que tienen una acción directa y rápida, que se puede comparar con la de cualquier insecticida sintético anterior a los años 90, y han servido de modelo para la creación de un gran número de moléculas de síntesis, en la actualidad todavía las más utilizadas a nivel mundial.

Imagen: http://media.comprendrechoisir.com/usage=full:orientation=horizontal/pyrethre-d-afrique-fleurs

Las piretrinas son principios activos procedentes de una planta, el pelitre de Dalmacia (Tanacetum cinerariifolium). Tienen una alta capacidad insecticida gracias a su acción neurotóxica elevada. Su polivalencia es importante, haciendo que sean un insecticida principal en agricultura ecológica. Otras plantas de la misma familia tienen propiedades similares, y poseen también propiedades plaguicidas, como los crisantemos, especialmente el crisantemo de Persa (Tanacetum coccineum).

Imagen: http://il2.picdn.net/shutterstock/videos/8427682/thumb/1.jpg

El empleo de piretrinas naturales es muy habitual en agricultura ecológica ya que su acción de choque es importante. Su polivalencia permite luchar contra numerosos lepidópteros, dípteros, homópteros, hemípteros, tisanópteros, himenópteros, coleópteros y más. Total, son activas sobre pulgones, moscas, mosquitos, chinches, avispas, orugas, gusanos, cicadelas, y muchos más.
Su acción neurotóxica es sin embargo débil o nula sobre animales a sangre caliente, lo que permite su empleo en uso doméstico o para el tratamiento de pulgas en casa o en los perros. Pero los gatos, entre las pocas excepciones, son muy sensibles.
En consecuencia representan un insecticida muy valorado para luchar contra los insectos en casa.
Se puede notar que su degradación es rápida, especialmente por acción de la luz, lo que le da una acción poco prolongada en el tiempo. Es una ventaja en términos de efectos segundarios sobre el medioambiente, pero es un inconveniente en el plan agrícola, en términos de duración de eficacia.
Para mantener la protección activa, o en caso de ataques repetidos o prolongados de insectos dañinos, el agricultor puede ser llevado a repetir los tratamientos más de una vez a la semana.

Sin embargo, su polivalencia para luchar contra los insectos dañinos se acompaña de la misma polivalencia para eliminar los insectos útiles. Los insectos auxiliares como mariquitas, crisopas, sírfidos, anthocorides o abejas quedan eliminados igual de rápido que los dañinos.
Otro inconveniente, y no menor, este grupo de moléculas es extremadamente tóxico para la fauna acuática. Un vertido accidental, incluso de cantidades limitadas, en un río, puede matar la totalidad de los peces en varios kilómetros.

Imagen: http://media.uccdn.com/images/6/1/3/img_insectos_beneficiosos_para_el_jardin_10316_orig.jpg

Total, es un producto natural, es cierto, autorizado y ampliamente utilizado en agricultura ecológica, pero que exige las mayores precauciones para ser adecuadamente empleado y para evitar efectos extremadamente indeseables sobre el medioambiente.
Se pueden emplear piretrinas naturales procedentes de extracción industrial, las más puras y homogéneas, pero también se pueden conseguir por maceración de flores y hojas de las plantas en cuestión, como es el caso del purín de tanacetum. En este último caso, el empleo debe ser rápido ya que las moléculas liberadas por maceración y fermentación pueden ser rápidamente degradadas bajo el efecto de la hidrolisis. Esos purines, también tienen fama de tener cierto efecto repulsivo de insectos y fungicida.


LOS PIRETROIDES DE SINTESIS

En los años 60-70, las empresas de agroquímica se interesaron a las propiedades de las piretrinas, es que el DDT y los otros organoclorados, dominando ampliamente en esa época, presentaban problemas diversos (sobre la salud y el medioambiente), serios (aunque entonces no se conocía muy bien toda su amplitud), y cada vez más numerosos. La evolución de las técnicas y tecnologías de medición, de los problemas detectados y de las mentalidades mostraban claramente que se hacía urgente encontrar alternativas.
Es la época de la multiplicación de los organofosforados y sobre todo de la aparición, luego de la multiplicación delos piretroides de síntesis.
A partir de las formulas químicas de las piretrinas naturales, los químicos estudian, con éxito, la posibilidad de modificarlas para así aumentar sus efectos. Así es como vimos aparecer, a lo largo de los años, moléculas vecinas, cuyo nombre a menudo se relaciona con la familia química a la que pertenecen, como por ejemplo la permetrina, la cipermetrina, la deltametrina, la alometrina, la ciflutrina,  la cihalotrina, pero también el fenvalerato, el fluvalinato, entre otros muchos.

Imagen: http://aem.asm.org/content/75/17/5496/F1.large.jpg

Cada molécula aporta algunas características específicas y permite a las firmas químicas patentarla, y por consecuencia tener exclusivas técnicas y comerciales.
Todas esas moléculas tienen especificidades, pero de modo general, si conservan los principales defectos de las piretrinas naturales (toxicidad para la fauna acuática, polivalencia y toxicidad sobre muchos insectos útiles), les aportan algunas características:
-       Son específicas. Ya no se trata de un coctel de moléculas cuyas proporciones varían, y por consecuencia su eficacia y sus efectos secundarios varían (ver mi artículo sobre el aceite de neem para entender su importancia https://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/02/98-natural-vs-sintetico-2-aceite-de.html).
-       Son mucho más persistentes. Pasa de 4-5 días a 2-4 semanas de persistencia. Siendo su efecto de choque similar y su persistencia mayor, permite reducir el número de aplicaciones para una misma protección, con lo que reducen los efectos negativos sobre el medioambiente.
-       Funcionan a dosis mucho más bajas, reduciendo por lo tanto las pérdidas en el medioambiente y los efectos secundarios negativos.

Aunque su degradación sea más lenta, son totalmente degradadas en algunas semanas. De hecho, siguen siendo una de las familias de plaguicidas con la más completa degradación en el medioambiente.
Incluso, entre esos piretroides de síntesis, hay al menos uno, el tau-fluvalinato, cuyos efectos secundarios son claramente mejores. Es que su toxicidad sobre abejas es muy baja, por no decir nula. Es tan cierto que esta molécula, un auténtico insecticida de síntesis, se utiliza pura, directamente en las colmenas, para luchar contra la varroa, un microácaro parasito de las abejas, probablemente la principal causa del declive de las colmenas (y no los neonicotinoides, por mucho que digan los lobbies ecologistas).

Imagen: http://southburnett.com.au/news2/wp-content/uploads/2016/07/varroamite.jpg

Finalmente, nos encontramos con una situación parecida a la del aceite de Neem. Tenemos, frente por frente, productos cuyos efectos secundarios negativos son igual de malos sobre la fauna acuática o sobre insectos útiles.
Incluso se puede decir que algunos productos de síntesis son claramente mejores que los productos naturales, ya que el tau-fluvalinato es mucho mejor que las piretrinas naturales para luchar contra el declive de las poblaciones de abejas.
Esta molécula de síntesis ha sido la única disponible durante muchos años, y se puede decir que ha salvado de una muerta anunciada millones de colmenas en los años 80 a 2000. Desde entonces, otras soluciones, algunas ecológicas han sido encontradas, con un nivel de efectividad similar o superior.
Por otra parte, aunque tengan los mismos efectos secundarios negativos, los piretroides de síntesis permiten una fuerte reducción de las dosis y del número de aplicaciones. En esas condiciones, los mismos efectos negativos se expresan menos a menudo.
En otras palabras, una protección en base a piretrinas naturales, tendrá efectos secundarios negativos más graves, ya que los tratamientos serán repetidos con mayor frecuencia.

Sin embargo, una vez más por motivos ideológicos, de dogma, la agricultura ecológica preferirá el empleo de piretrinas naturales.
Parece por lo tanto preferible provocar daños más graves al medioambiente, antes que de cambiar lo que sea de una ideología desprovista de cualquier fundamento científico.

Se puede añadir un matiz: el agricultor ecológico hará todo lo que está en su poder para evitar tener que recurrir a las piretrinas naturales…

…exactamente de la misma manera que el agricultor en producción integrada lo hará para evitar tener que recurrir a los piretroides de síntesis, pero este queda clasificado como agricultor convencional, con lo que se considera como contaminador y envenenador.

samedi 4 février 2017

98- Natural vs sintético -2- Aceite de neem vs azadiractina

ACEITE DE NEEM VS AZADIRACTINA

Para que entendáis bien la idea de esta serie, o al menos la tesis que intento defender, tomo este primer ejemplo que es, en mi opinión, uno de los más típicos.
Para decirlo todo, fue empezando este artículo que me vino la idea de hacer una serie. Es que este ejemplo es uno entre muchos más.

El ser humano es lo que es en la actualidad gracias, en otras cosas, a su capacidad a observar su entorno y a sacar conclusiones para su propio beneficio.
La observación de la Naturaleza le ha permitido extraer sustancias para responder a sus propias necesidades. Y desde que aprendió, gracias a la química, a sintetizar moléculas, su mayor fuente de inspiración, al menos en lo que a agroquímica se refiere, siempre ha sido la Naturaleza.
Los botánicos observan un fenómeno de autodefensa o de toxicidad en plantas. Lo analizan, lo mandan a los químicos, que determinan las moléculas involucradas en el fenómeno, las sintetizan, las estudian, luego intentan mejorarlas.
Este proceso, simple en sí, ya se ha repetido miles de veces para fabricar medicamentos, fibras textiles, o pesticidas.


ACEITE DE NEEM

El aceite de neem se extrae de las semillas de un árbol de la India, la margosa (Azadirachta indica). El empleo de este árbol de crecimiento rápido y bien adaptado a las condiciones de sequía, se ha extendido a todo el sureste asiático, África y Sudamérica. 

Imagen: http://www.ecologiaverde.com/wp-content/2014/12/Que-es-el-aceite-Neem.jpg

El aceite de neem es un producto tradicional ampliamente utilizado desde siglos, especialmente en la India y en África, por sus efectos fungicida, insecticida, bactericida, en el tratamiento y la prevención de piojos, de la malaria, de enfermedades de la piel, pero también como contraceptivo. La lista de sus acciones reales o supuestas es inmensa.

Su empleo en agricultura es relativamente reciente. Las propiedades como insecticida, nematicida y acaricida de este extracto son actualmente bien conocidos. Las moléculas naturales activas que componen el aceite de neem son numerosas, existen más de veinte, lo que explica la polivalencia de su utilización. Entre todas, la principal para su uso en agricultura es la azadiractina, y varias segundarias son salanina, meliantrol, nimbolida, nimbidina y el ácido nimbidinico. Esta polivalencia hace que sea un producto básico de la agricultura ecológica. De hecho está autorizada por la Comisión Europea. Sin embargo algunos países como Francia no autorizan esta sustancia, lo que no impide que los agricultores lo estén empleando a gran escala, a pesar de la prohibición legal. La ley es muy clara al respecto, cualquier producto no autorizado para un uso concreto es terminantemente prohibido para este uso. Pero algunos, no se preocupan mucho. En el reportaje siguiente, en francés, un agricultor ecológico francés explica que emplea sistemáticamente el aceite de neem, y que no conoce a ningún agricultor ecológico que no lo esté empleando, aunque este prohibido.


Sin embargo este aceite, tan polivalente, también presenta algunos defectos. Es precisamente por su polivalencia que debe ser sospechosa. Se revela muy tóxica para los abejorros y numerosos himenópteros (excepto la abeja doméstica), es toxica para la fauna acuática, y está clasificada entre los disruptores endocrinos. Su polivalencia es precisamente uno de los criterios que deja sospechar sus efectos segundarios negativos. Un producto muy específico deja poco espacio para la sorpresa, al contrario de los productos de amplio espectro de acción. De hecho es uno de los criterios que ha guiado la eliminación de moléculas por la Comisión Europea.
La producción del aceite se hace en varias regiones y varios países, puede proceder de plantaciones específicas o de árboles aislados, de zonas áridas o húmedas, de cultivo regado o no.
Esta gran variabilidad en el origen del aceite provoca una gran variabilidad en su composición química y en las proporciones en moléculas activas. Ya he hablado brevemente de esta cuestión en un artículo reciente http://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/12/95-el-espiritu-de-las-plantas-7-las.html

Además hay que indicar que la extracción del aceite se hace a menudo de un modo muy artesanal, a partir de árboles aislados o de plantaciones de regiones y climas muy diversos, por lo que su homogeneidad es muy variable. Los productos comercializados garantizan un porcentaje de aceite de neem constante, pero no pueden garantizar un porcentaje constante de ingredientes activos, en especial de azadiractina. Por otra parte, este aceite es termosensible, lo que significa que por encima de 50ºC, su composición se degrada. Y es que, ya que se produce en países cálidos, sus condiciones de producción, de almacenamiento y de transporte pueden influir mucho sobre su potencial como plaguicida.


En consecuencia es muy difícil, para el agricultor, de usarlo de manera fiable, ya que lo niveles de ingredientes activos no son constantes.
Y para terminar, hay que indicar que, en las condiciones artesanales de su producción y de su transformación, su origen de países a menudo pobres y con condiciones sociales dudosas, los riesgos de contaminación del entorno local o de intoxicación de los empleados son elevados.
También hay que notar que, siendo un producto natural, el proceso de registro es mucho más rápido y superficial que para las moléculas de síntesis. Sin embargo, los legisladores se han (por fin) dado cuenta que todo lo que es natural no siempre es bueno para la salud y el medioambiente, el proceso de registro de los plaguicidas llamados “naturales” se está reforzando.
Sin embargo, queda un punto que las modificaciones legislativas no van a resolver a corto plazo, los residuos. Es que cuando se analizan los residuos, solo se encuentran las moléculas que se conocen y que se buscan, ya que las tecnologías disponibles no permiten trabajar de otra manera. En este caso, se puede encontrar azadiractina. ¿Pero qué pasa con la veintena de otras moléculas naturalmente presentes en el aceite? No se buscan. Con lo que no se sabe si dejan residuos potencialmente absorbidos por los consumidores. Peor, esta veintena de moléculas no son objeto de estudios medioambientales y de salud. ¿Pueden presentar riesgo para la salud? Nadie lo sabe. Sin embargo nadie le opone el principio de precaución.
¡Ya que es natural!


AZADIRACTINA

Los químicos, después de haber estudiado las propiedades de este aceite “milagroso”, han aprendido a sintetizar el ingrediente principal, la azadiractina. La estructura de la molécula sintética es exactamente idéntica a la de la molécula natural, pero esta depurada de sus impurezas, de las moléculas inútiles (para su uso agrícola), su calidad y su concentración son constantes, su eficacia es fuertemente reforzada, a dosis inferior, y sus efectos segundarios son los mismos, pero inferiores en lo que producto formulado se refiere (ya que las moléculas segundarias han sido eliminadas).
Este producto formulado pues es un plaguicida de síntesis, que es una copia exacta de una molécula natural. Siendo un plaguicida de síntesis, ha tenido que pasar, antes de su autorización de venta, por todo el proceso, muy largo y muy costoso, de registro europeo primero, y nacional después. Los estudios afectan a la toxicidad sobre aves, mamíferos, fauna acuática, insectos útiles (en otros abejas y abejorros), sobre los suelos, las aguas superficiales y subterráneas, sobre su capacidad de degradación en el agua, el aire, los suelos o a la luz, sobre sus efectos sobre la salud (por ejemplo su efecto como disruptor endocrino).

Imagen: http://www.alanwood.net/pesticides/structures/azadirachtin.gif

Como usuario puedo, según las circunstancias, tener que utilizar uno u otro. Te puedo certificar, por experiencia propia, que el uso de la azadiractina de síntesis es mucho más segura que del aceite de neem.
La azadiractina, registrada en frutales de hueso, es dosificada de manera constante, su empleo es simple, y su eficacia es sin sorpresa, dentro de los márgenes habituales de la variabilidad de eficacia de todos los plaguicidas.
El aceite de neem, ya que no se dosifica en moléculas activas, sino en concentración de aceite, su eficacia varía mucho de una marca a la otra, y dentro de una misma marca, de un lote al otro.
Un agricultor nunca recurre al empleo de plaguicidas, sintéticos o naturales, por gusto. Si lo hace, es que ha de hacerlo ya que su cultivo y sus ingresos peligran. Cuando lo hace, ha estudiado previamente ventajas e inconvenientes de cada una de las soluciones de las que dispone, y elige producto y dosis para conseguir la máxima eficacia con los mínimos inconvenientes.
Si el lote de aceite que recibe, por cualquier motivo, no da los resultados esperados, tendrá que repetir la intervención, con todo lo que conlleva de costes y de riesgos medioambientales.
No es el caso con la azadiractina.

Y para terminar, los residuos se analizan. La molécula es identificada y conocida, de tal manera que los equipos pueden medirla de manera precisa. No hay riesgo de mala sorpresa.




Pues claro, siempre se puede dudar de todo.
Algunos aseguran que el aceite de neem presenta menos efectos segundarios que la azadiractina sola, ya que el coctel de moléculas tiene un efecto mitigador.
Me parece que es exactamente lo contrario. El coctel de moléculas procede de la propia historia botánica del árbol y de su necesidad de autodefensa (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/09/52-el-espiritu-de-las-plantas-2.html). El coctel tiene una razón de ser, y la Naturaleza raramente trabaja en barde. Si esas moléculas existen, no es para neutralizarse entre ellas, sino para reforzar la autodefensa.
Pienso que cuanto más antigua es la domesticación de una especie (especialmente por la selección y la hibridación), menor es su capacidad de autodefensa (excepto para determinados cultivos, como el cannabis o la amapola, cuya selección busca aumentar su potencial en alcaloides). El árbol de neem nunca ha sido domesticado, solo empleado en su estado natural. Todas las plantaciones actuales, destinadas a la extracción de aceite, se han realizado a partir de variedades silvestres.

Imagen: https://i.ytimg.com/vi/-QyqvdtiUnM/maxresdefault.jpg

No he sido capaz de encontrar un solo estudio serio que haya comparado, tanto en efectividad como en efectos medioambientales y en residuos, el aceite natural de neem y la azadiractina de síntesis. Todo lo que podido encontrar son afirmaciones no demostradas, y claramente subjetivas.
Obviamente los que defienden la inocuidad del aceite de neem son los círculos de la agricultura ecológica. Es muy lógico  ya que lo necesitan y tienen pocas alternativas. Es aún más lógico si consideramos que, siendo empleada de manera masiva, y a veces sin justificación, hay que encontrar una justificación.
Pero no puedo evitar de sorprenderme que los que defienden el interés del coctel de moléculas del aceite de neem, también son los que atacan los cocteles de plaguicidas en agricultura convencional (tema que no cuestiono, pero espero resultados científicos para elegir una postura).
Lo que es supuestamente verdadero en convencional, ¿no lo es en ecológico?

Es para sorprenderse.


Todo para decirte, y es la meta de este primer ejemplo, que el aceite de neem está autorizado (excepto en algunas situaciones), muy empleado y alabado en agricultura ecológica. Sin embargo, su heterogeneidad, sus métodos de extracción, sus efectos segundarios, sus efectos como disruptor endocrino parecen no molestar a nadie. El agricultor dispone de un precioso bidón de unos litros, limpito, seguro y bien etiquetado. No se pregunta lo que hay detrás.
La azadiractina, a la inversa, está prohibida en agricultura ecológica. Sin embargo es la misma molécula, cuyos efectos segundarios son los mismos, pero cuya homogeneidad es total, el método de producción es controlada y segura. Ha pasado por varias comisiones que han establecido condiciones de uso para cada cultivo, niveles de residuos, plazos de seguridad antes de la recolección, normas de seguridad para su manipulación, su almacenamiento y su uso.



Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhQo2wtUo8tifnwuceVQDF5Qx_rWTrHyqtAa3fEhp1347uMonwKe63TGvRgmReH07BZALpyEzVe9ZqDLZ6FY0CvLGLyKaA7k9T9JGY8utvJ6Kp_GhW3tHFSxZlQ44P6MWPgccDnaEcXHHJW/s1600/ARBOL+DE+neem1.jpg

En este primer partido, es evidente que la azadiractina gana, tanto por su eficacia que por el control de sus efectos sobre el medioambiente y sobre la salud, pero también por la seguridad que aporta gracias a un proceso de registro estricto y en revisión periódica.
En este caso, y sin lugar a dudas, el empleo en agricultura convencional de la azadiractina es más seguro que el empleo, en agricultura ecológica como en agricultura convencional, del aceite de neem.

Es un caso evidente, en el que la ideología de loa agricultura ecológica prefiere aceptar riesgos sanitarios y medioambientales, en vez de flexibilizar sus criterios, en una situación determinada, aunque la filosofía no se cuestione realmente.
Se trataría sin embargo solo de reconocer que la copia exacta de síntesis es más efectiva y presenta menos riesgos que el extracto natural original.
Pero parece que la razón es realmente débil, frente al dogma.


¿Pues porque un agricultor convencional, como yo, puede ser llevado a utilizar un pesticida ecológico como el aceite de neem, si dispone de una ventajosa alternativa de síntesis como la azadiractina?

Es una cuestión interesante a la que contestare en un artículo específico. Además que afecta tanto el aceite de neem como todos los pesticidas ecológicos.

Imagen: http://www.hsnstore.com/blog/wp-content/uploads/2014/06/bio.jpg