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dimanche 7 août 2016

85- La ilusión vegana

LA ILUSIÓN VEGANA
O ¿COMO SE PUEDE SER VEGANO?

Eres vegano o vegana, porque rechazas el sufrimiento animal. Con este cambio en tu alimentación, has hecho un acto militante para decir que no eres un bárbaro, que respectas a los animales que son seres sentientes (que tienen la capacidad de sufrir). Vas mucho más allá de lo que hacen los vegetarianos, ya que rechazas cualquier alimento de origen animal como los huevos, los lácteos, ya que te opones al principio de la ganadería.

Ese respecto pasa, para ti, por un respecto más general de la Naturaleza, que hace que rechazas normalmente también la agricultura convencional, ya que lucha contra un gran número de animales, “enemigos” des los cultivos, sean insectos, ácaros, roedores, gasterópodos u otros, gracias al empleo de plaguicidas, de cebos o de trampas.

Te provees a menudo directamente en la finca si tienes la posibilidad de hacerlo, y en las tiendas de productos ecológicos sino.

Foto: http://www.vomhof.ch/fileadmin/Vomhof/Headerbilder/Hofladen_buehler.jpg

Aquí haces un primer error, ya que los agricultores ecológicos tienen los mismo problemas y luchan también contra los “enemigos” de los cultivos, sean insectos, ácaros, roedores, gasterópodos u otros, gracias al empleo de plaguicidas, de cebos o de trampas. Muchos consumidores asocian la agricultura ecológica con el no-uso de plaguicidas. Es totalmente falso. Sin embargo, las encuestas de percepción de que es la agricultura ecológica escasean. A continuación una encuesta reciente realizada en Francia muestra que más de 50% de la población no sabe que la agricultura ecológica emplea plaguicidas. (en francés)

La agricultura ecológica emplea plaguicidas cada vez que la gestión del cultivo lo requiere, pero de origen natural, cuando los agricultores convencionales, además de los productos naturales, tienen la posibilidad de emplear productos de síntesis. Existe una larga lista de plaguicidas autorizados en agricultura ecológica, que tienen los mismos efectos y a menudo tienen los mismos defectos que los plaguicidas de síntesis. Pero son de origen natural.
¿Por eso son mejores? No, solo son de origen natural e incluso no siempre. Podríamos discutir mucho tiempo el origen natural de productos como la deltametrina, el spinosad o las feromonas, muy empleados en agricultura ecológica, pero cuya SÍNTESIS es totalmente industrial y química.
Puedes consultar
Pero me estoy alejando del tema.

Todo eso era para decir que compras alimentos ecológicos para seguir tu lógica filosófica. De esta manera te aseguras que no tienes incidencia en relación con la explotación animal y el maltrato a los animales.

¿De eso no hay duda?

Siento mucho decirte que te equivocas, en este punto también. La agricultura ecológica emplea numerosos subproductos de ganadería. Y en ganadería, los animales van a ser ordeñados, esquilados, explotados o abatidos, ¿no?

Pero, ¿de qué subproductos estamos hablando?

Pues por ejemplo del estiércol, abono natural animal muy conocido, cuyo origen no presenta duda alguna y que es la base misma de la fertilización en cultivos ecológicos. Por supuesto el estiércol procederá de ganadería ecológica, pero que sigue siendo ganadería, con todo lo que conlleva y que rechazas frontalmente.

Foto: http://www.science-et-magie.com/PLANTES/images/fumier.jpg

Pero los estiércoles no son siempre equilibrados con respecto a lo que necesita el cultivo. Pues puede ser necesario aportar micro-elementos o aminoácidos, total complementos nutricionales para plantas. Una forma efectiva, económica, y finalmente muy común para aportar todo esos es la sangre. Sí, la sangre, un subproducto de los mataderos. Sangre de buey especialmente, o de aves o de cordero, que no se usan con frecuencia en alimentación humana, al revés de la sangre de cerdo.
Si el agricultor necesita reforzar la nutrición cálcica de sus cultivos, con también un complemento en fósforo, puede aportar harina de huesos, otro subproducto de los mataderos. La harina de huesos puede también tener un efecto segundario interesante como repelente de roedores, que también aprecian frutas y hortalizas ecológicas.
También se puede hablar de bioplaguicidas, con propiedades fungicidas y bactericidas, de los que uno, recientemente descubierto, y cada vez más empleado es el quitosano, un polímero natural extracto de las cáscaras de crustáceos (gambas, langostinos, bogavantes, cangrejos, etc.), con lo que es un subproducto de la industria de la pesca.

¡Qué horror! ¿Quizás estés pensando ya en buscar refugio en la biodinámica, que por lo menos, no emplea ni plaguicidas ni fertilizantes, incluso si son ecológicos? Es cierto, en eso tienes toda la razón. La biodinámica es una agricultura a parte que busca el equilibrio entre el cultivo y su entorno por vía específicas. Es más difícil de encontrar, ya que la producción es muy marginal, y más difícil a implementar por parte del agricultor, especialmente en frutas y hortalizas, pero por lo menos, estamos seguros de lo que vamos a encontrar.

¿De eso no hay duda?

Dos de las preparaciones principales de la biodinámica, sin las cuales no hay agricultura biodinámica, ya que son los elementos básicos del método, son la bosta de cuerno (preparación 500) y la sílice de cuerno (preparación 501).

Foto: http://unboutdebois.com/WordPress3/wp-content/uploads/2013/10/IMG_4267.jpg

Estas dos preparaciones, tal como lo indica el nombre, emplean cuernos de vacas, y en gran cantidad. En un caso, el cuerno se llena con bosta fresca (otro subproducto de la ganadería), en el otro con sílice, antes de quedar enterradas durante varios meses, para seguir su proceso de preparación, antes de extraer un principio activo que será pulverizado en los cultivos.
¿Y dónde se encuentran cuernos en cantidades importantes?
En los mataderos, me lo temo…
La biodinámica empleo 6 otras preparaciones, destinadas al compostaje. La preparación 502 necesita vejiga de ciervo, la 503 intestino delgado de buey, la 505 cráneos de animales domesticados, y la 506 el mesenterio de vaca. Total, la agricultura biodinámica necesita muchos animales muertos.
Además, la agricultura biodinámica privilegia la tracción animal sobre la tracción mecánica, empleando bueyes, mulas o caballos de tracción. 

Foto: http://vernoux.org/ecodyn/wp-content/uploads/2014/04/Pulve%E2%95%A0%C3%BC-traction-animale.jpg

Los enormes esfuerzos físicos y las posibles dolencias que supone para esos animales, ¿son compatibles con el veganismo?

Desesperado(a), decides que vas a producir tú mismo(a) tus frutas y hortalizas, y todos tus alimentos, de manera totalmente natural, en tu jardín, bajo tu propia responsabilidad y sin la ayuda de nadie, para quedar seguro(a) del origen de lo que vas a comer.
Bueno, primero si eres urbano(a), lo que es el caso de muchos veganos, ideología poco preciada en el campo, vas a tener que cambiar de vida. Un jardín, para alimentar a una familia todo el año, no es fácil hacerlo en un apartamento de dos habitaciones en el centro de la ciudad.
Borremos este inconveniente. Cambias de vida y te instalas en el campo.
¡Vas a poder preparar tu huerta! ¡Por fin!
Hay que arrancar las malas hierbas, arar, voltear el suelo para descompactarlo, prepararlo para dejar el sitio limpio antes de sembrar o de plantar tus futuros alimentos. Pero labrando, vas a dañar seriamente la fauna y la microfauna del lugar. Pero vamos, digamos que es un sacrificio necesario.
Las plantas van a tener que alimentarse. Van a asimilar elementos nutritivos en el suelo. ¿Pero de donde proceden esos elementos nutritivos? De la descomposición de restos vegetales, pero también de la descomposición de restos animales. La fauna y microfauna del suelo viven y mueren, para después ser descompuestas y los elementos minerales que contienen quedan puestos a disposición de la flora local.
Borremos este inconveniente, ya que es el ciclo de la vida, y que los humanos no tienen nada que ver con ello.

Cuando tus cultivos están instalados, los observas con ganas. ¡Qué bonitos tomates, cereales, manzanas, calabacines y más! ¡Que gusto!
Es cierto, pero no eres el único en admirar esta maravilla de la Naturaleza con ganas. Una cantidad alucinante de animales de todos tipos y de todos los tamaños le pone interés, como por ejemplo caracoles, babosas, roedores, aves, jabalíes, ciervos, pulgones, ácaros, cochinillas, nematodos, coleópteros, lepidópteros, dípteros, hemípteros, tisanópteros, y me dejo unos pocos atrás…

Foto: http://plandejardin-jardinbiologique.com/wa_images/lapin%20dans%20un%20potager.jpg

Te vas a encontrar con otro problema:
o bien aumentas (mucho) el tamaño de tu huerta o de tu huerto, para que den en cantidad suficiente para ti, tu familia y para toda la increíble fauna del lugar,
o bien tendrás que recurrir a trampas, repelentes, e incluso, incluso, incluso… a los plaguicidas (ecológicos por supuesto).
Total, vas a tener que agredir, repeler, o incluso matar a muy numerosos animales.

La vida es dura. Es una lucha por los alimentos, une lucha para la supervivencia.
Y me temo mucho que el veganismo solo sea una ilusión, un movimiento intelectual que procede sobre todo de la ignorancia del funcionamiento de la Naturaleza. Solo somos uno de sus componentes. El ciclo natural implica de manera obligatoria para todos los animales y todos los vegetales, aprovechar la muerte de los demás para su propio beneficio, y luchar día tras día, paso a paso, para su propia supervivencia y para la competencia sobre los alimentos.
El ser humano no puede de ningún modo descartar la explotación, voluntaria o involuntaria de los animales. Es la ley de la Naturaleza.
Pero seamos positivos, eso no quiere decir que hay que aceptar el maltrato animal. Al revés, estoy favorable a la imposición en agricultura de una carta de buenas prácticas de ganadería y de buenas prácticas de matanza.
Varios escándalos han salido a la luz recientemente y es inaceptable, pero no creo que el rechazo al consumo de cualquier producto o subproducto animal sea una solución.

Es una ilusión. Cada uno puede aceptar la evidencia, o no. Pero no cabe duda.
El vegetarismo y el veganismo son seguidos, con toda la buena fe del mundo, por personas que ignoran la realidad de las cosas, y que no son conscientes (o que se niegan a verlo) que son ante todo, un objetivo de marketing.
Pues sí, eres un mercado muy goloso de personas dispuestas a pagar al mayor precio, productos de los que te crees que son compatibles con tus convicciones.
Formas parte de los nichos de mercado, del mismo modo que los celiacos y alérgicos de todos tipos, dejando unos márgenes muy lucrativos a todos los productos sin gluten, sin lactosa, sin azúcar, sin fosfato, sin carne, o veganos.

Pero estoy seguro que eres totalmente coherente con tus convicciones.
Por este motivo, no tienes en tu casa,
Nada que sea de piel, ni sofá, ni asientos de coche, ni cartera, ni guantes,
Nada que sea de cuerno, ni peine, no cuchillos antiguos,
Nada que sea de pelo, ni cepillo, ni pinceles, ni gorro, ni colchón o asiento de crin, ni cuellos,
Nada que sea de marfil, ni falso marfil que es hueso,
Nada que sea de otros derivados de animales, como pantallas hechas en vejiga, por ejemplo.
No empleas tampoco ningún producto de belleza que contenga grasa animal.
Y por supuesto, no tienes tampoco ninguna ropa de lana, mohair, merinos, shetland, pashmina, alpaca, angora, ni zapatos, pantalones o chaqueta de cuero, camisas o pañuelos de seda, sin hablar desde luego de pieles, pero es obvio.

Foto: https://potterfs.files.wordpress.com/2008/10/pasmina.jpg

Es que es muy difícil ser realmente vegano. Hasta diría yo que es casi imposible.
¿Cómo se puede ser vegano?

Desde que el mundo es mundo, el ser humano es omnívoro y mata a animales para aprovechar casi todo, la carne, la piel, los huesos o las vísceras para sus necesidades.

Venga, seas razonable, un poco de carne, sin exceso, bien elegida, producida por agricultores concienzudos y respetuosos, como afortunadamente los hay mucho, procedente de animales bien criados, matados en las mejores condiciones posibles, no me parece ser un crimen contra la animalidad.

dimanche 4 janvier 2015

7-No firmé la petición



NO HE FIRMADO ESTA PETICIÓN, con la que, en principio, estoy de acuerdo.

Me llego a través de Facebook. Se trata de agricultura con lo que, obviamente, me intereso.
Es en francés. El tema es que un agricultor de la zona de Borgoña, en Francia, se negó el verano pasado, a hacer un tratamiento en su viñedo. Resulta que la zona en cuestión está siendo invadida por un insecto, un cicadellidae (Scaphoides titanus), en sí poco peligroso, pero vector de una enfermedad muy grave de la viña. La administración local había puesto la obligación de hacer un tratamiento para bajar el nivel de población, pero este agricultor se negó. Sus argumentos son que el producto es peligroso para las abejas, y que existen métodos naturales efectivos. Empezó a circular una petición para defenderlo, ya que podría caerle una condena con multa y pena de cárcel.

A primera vista, estoy de acuerdo con el texto, o por lo menos con el inicio.
La flavescencia dorada es una enfermedad muy grave, presente en Francia e Italia principalmente. No tiene cura y es muy contagiosa. La única protección efectiva consiste en hacer un buen control del insecto vector que la transmite, y en arrancar cada viñedo que se vea infectado, y quemarlo. Es un fitoplasma, es decir un tipo de bacteria sin pared celular, un ADN infeccioso.
Ya que no conozco especialmente la situación, ni de la enfermedad, ni de la región de Borgoña, me parece coherente que un agricultor ecológico prefiera métodos no químicos para controlar el insecto, aunque su eficacia a corto plazo no llegue al nivel de un producto químico en caso de fuerte infestación. Sin embargo, si se mantiene un equilibrio, los riesgos son teóricamente bastante bajos. Una vigilancia bien llevada debe permitir mantener la población controlada.
También ocurre que decisiones administrativas sean arbitrarias, abusivas, o muy reductoras, tal como lo explica la petición.
En este contexto, la petición es coherente.

Luego llega un párrafo que dice (traducción): “Pero sobre todo, es preservando la biodiversidad que se lucha mejor contra la cicadela, ya que es un insecto muy apreciado por numerosos depredadores en la naturaleza”. Hasta ahí, no hay problema, estoy totalmente de acuerdo, y es un principio que aplico diariamente en los frutales, contra cicadelas y contra la mayoría de los problemas fitosanitarios.
Pero sigue el párrafo de una manera que ya no me gusta tanto. Dice: “El problema es que estos depredadores, las arañas, la mantis y ciertos tipos de chinches, han sido erradicados en las viñas no ecológicas, donde la fauna es devastada por los insecticidas”. ¡ay, ay, ay! Ya estamos. Un poco de proselitismo, unas pocas mentiras y ¡hecho! Es totalmente falso. Lo que ha sido una verdad hasta los años 80, hay que reconocerlo, ya no lo es hoy en día. Pero este argumento, ya falso, sigue siendo un arma muy efectivo para movilizar muchedumbres que no conocen nada del tema y se dejan influenciar ya que no se les da la información necesaria.
Hago una producción en agricultura llamada convencional, pero lo que llamo la tercera vía, la producción integrada. Estoy preparando una serie de 3 publicaciones sobre los métodos de producción, en las que os explicare en detalles el tema. Pero en resumen, gasto productos químicos cada vez que es necesario, tanto plaguicidas con abonos. No le saco especial orgullo, pero tampoco me da vergüenza. Cada uso se justifica, nunca es abusivo, siempre se estudia con sumo cuidado, buscando el balance ideal entre la resolución del problema a resolver, y el respeto del equilibrio general del cultivo.
Estoy feliz y orgulloso de poder observar diariamente, en las finca que gestiono, la variada fauna de las orillas del Guadalquivir, como por ejemplo liebres, conejos, perdices, abejorros, cigüeñas, loros, aves rapaces (cernícalos, milanos, águilas culebreras, águilas pescadoras, lechuzas, búhos, etc.), tortugas silvestres, nutrias, meloncillos, ginetas, zorros, culebras (lista no exhaustiva) y numerosos insectos auxiliares como arañas, mantis, ciertos tipos de chinches depredadores (anthocoris y orius), crisopas, sírfidos y más que, al revés de lo que viene escrito en la petición, no han sido erradicados de las plantaciones de frutales, ni aquí, ni ahí, tampoco en los viñedos o en los campos de hortalizas. Sin embargo, si nos creemos lo que dice la petición, las fincas que llevo deberían ser una suerte de gran desierto seco y sin vida, después de 40 años de frutales en las mismas tierras y con uso de plaguicidas químicos.

Como tal vez lo podéis imaginar, empiezo a sospechar una fuerte falta de objetividad, y decido buscar un poco más información. Me encuentro una página web que, curiosamente, esta co-firmada por numerosos organismos oficiales y privados, entre los que encontramos el SEDARB (Servicio de EcoDesarrollo Agroecológico y Rural de Borgoña) y que publica resultados de controles, trampeos, evoluciones de las poblaciones del insecto, así como  recomendaciones de intervención (químicas o ecológicas) cuyo objetivo es mantener las poblaciones del insecto en un nivel no peligroso. Entre los textos publicados en esta página, se encuentra el siguiente: “el tratamiento insecticida es una medida absolutamente necesaria este año con motivo del riesgo de propagación de la enfermedad en nuestra región. No existe, de momento, ninguna otra alternativa.”

Pues me aparece como una evidencia que la administración pública, en este caso, está cumpliendo muy bien con sus obligaciones, que la situación fitosanitaria es realmente preocupante y justifica acciones excepcionales.
Por otra parte, hay, en Borgoña igual que en todas partes, numerosos viticultores en agricultura ecológica o en biodinámica, cuyos viñedos se encuentran situados en zonas donde la obligación de tratamiento se ha tenido que instaurar. No están todos amenazados de juicio y de cárcel. ¿Porque? Porque han entendido la importancia de este tratamiento, porque saben que romper provisionalmente sus convicciones no representa el fin de las mismas, y que han tenido la inteligencia de aceptar, probablemente de mala gana, esta medida de interés general.
Y me doy cuenta que este agricultor es, en realidad, un extremista que prefiere poner en peligro toda una región para no cuestionar sus propias convicciones. En otras situaciones y en otras latitudes, podría haber sido un talibán, y nadie habría hecho una petición para defender lo indefendible. Entiendo que le cueste aceptar el tratamiento. Sin embargo existen técnicas efectivas que permiten hacer un tratamiento con un insecticida biológico con un mínimo impacto sobre fauna auxiliar y medio ambiente. Por ejemplo, es hacerlo de noche, cuando la mayoría de los insectos útiles están escondidos en refugios naturales, y las abejas en las colmenas. La cicadela, que vive en el cultivo, no se esconde durante la noche. Es igual de sensible de noche que de día. Es una técnica que se usan habitualmente en climas cálidos como es el caso aquí, en Andalucía, o como es el caso también en mi anterior región de residencia, la Provenza.
Al amanecer, el producto se habrá secado, la niebla de tratamiento habrá desaparecido, los riesgos serán muy bajos y las consecuencias medio ambientales habrán sido minimizadas. Está claro que nunca es totalmente inocuo, pero los riesgos liados a la enfermedad son infinitamente más graves acorto, medio y largo plazo.
Resulta que la revista francesa L’Express acaba de publicar en su página web, el siguiente artículo, sobre el mismo tema, bastante más moderado que la petición:
Muchos periódicos han escrito sobre el tema con más o menos prudencia.
Seamos claros, mantener la biodiversidad y los equilibrios en una finca es una obligación para cualquier agricultor mínimamente inteligente y concienzudo. Aunque no tenga convicciones ecologistas, es una simple cuestión lógica y económica. Pero no es suficiente para controlar todo. Por ejemplo, no se les puede reprochar a los antiguos Egipcios  de haber abusado de los plaguicidas, ya que no existían. Sin embargo la devastación de los vuelos de langostas era periódica. Los insectos y las enfermedades, todos, se encuentran de vez en cuando con condiciones especialmente favorables que provoca explosiones demográficas en sus poblaciones. Es lo que ocurrió en 2012-2013 para la cicadela vector de esta enfermedad. Tal explosión demográfica, aunque natural, provoca una rotura de la situación de equilibrio. En este caso, la población de depredadores se encuentra brutalmente en número insuficiente con respecto a su presa, y el control natural ya no es suficiente. Si el insecto solo provoca un daño al cultivo, el daño será mayor ese año, y los ingresos del agricultor serán inferiores. No va más allá, salvo si el insecto es un vector de enfermedad, ya que provoca un riesgo sobre la viabilidad del cultivo. En el caso un viñedo como el de Borgoña, es toda la actividad humana de la zona que se encuentra en peligro.
La intervención de tratamiento tiene como principal meta de reducir la población del insecto, sin eliminar sus depredadores, de manera de volver a una situación de equilibrio. Cuando se restablezca el equilibrio, ya se puede volver al método anterior.
No se le pedía a este agricultor de dejar su método, solo se le pedía abrir un pequeño paréntesis, relativo ya que centrado en un tratamiento biológico, para evitar un riesgo mucho mayor.

A modo de conclusión, hay que decir que esta enfermedad está presente desde los años 40 en Francia (Sur-Oeste y Languedoc-Roussillon) y en Italia (mitad Norte del País). Hasta el principio de los años 2000, estaba bastante controlada, gracias a arranques sistemáticos de las parcelas afectadas, y a tratamientos y acciones preventivas y profilácticas adecuadas. Sin embargo, desde unos 10 años, y a pesar de todos estos esfuerzos, la enfermedad ha vuelto a progresar hacia el norte en la mayoría de los viñedos franceses, y apareciendo también en Austria, Suiza, Portugal y España (Cataluña). Eso demuestra que no hay que tomárselo a la ligera, y que lo que declara este agricultor no tiene fundamento: 40 años de práctica de producción ecológica y biodinámica en Borgoña no lo han puesto nunca en presencia de niveles peligrosos del insecto. No tiene ninguna experiencia que le permita afirmar que es capaz de dominarlo con las técnicas de las que habla. Y el riesgo de infección ya no es hipotético, sino muy real, ya que se han tenido que arrancar varias hectáreas de viña entre 2012 y 2013 en su región.

La petición, en la página web, ha sido cambiada por explicaciones verbales del propio agricultor. En la versión inicial como en esta última, el agricultor miente o da una información incompleta, pero con un tono muy convincente. Siento mucho decir a los que han firmado la petición: habéis sido engañados. Cuidado con lo que se encuentra en Internet, no siempre es la verdad.

No he firmado esta petición, pues, y puedo añadir que deseo que el agricultor sea condenado, de manera simbólica, por haber puesto en peligro una región entera por su extremismo y su irresponsabilidad, y por haber engañado decenas de miles de crédulos internautas, a los que ha contado muchas mentiras y de verdades desviadas.

mardi 5 août 2014

27- Métodos de producción -3- Agricultura biodinámica

Por primera vez, voy a hablar de un tema que me era casi desconocido antes de preparar esta publicación.
La agricultura no se aprende en los libros.
En agricultura, la simple lectura bibliográfica no puede de ninguna manera tener valor de conocimiento. El único conocimiento realmente útil se adquiere por la experiencia, o en su defecto, por la experimentación. En este caso, no tengo nada de esto.
¿Por qué este tema desconocido?
Porque en mi serie sobre los métodos de producción, me parece obvio que tiene su sitio. No es solo una rama secundaria de la agricultura ecológica.
Porque la agricultura biodinámica está en pleno desarrollo, lo que, en sí, constituye algo destacado, y que recibe una acogida creciente con los distribuidores y los consumidores.
El desarrollo de la biodinámica en estos últimos años es especialmente importante en la viticultura. Algunos grandes vinos, en todas las denominaciones, han hecho su conversión, o la están haciendo.

Para una mente cartesiana como la mía, algunos aspectos de la biodinámica son sorprendentes, o chiflados. Sin embargo, hay que decir que un número creciente de agricultores siguen sus protocolos.

Pues voy a intentar hacer un retrato que os permita entender sus especificidades.

La emergencia de los movimientos de agricultura ecológica se ha producido entre las dos guerras mundiales, durante los años 20, probablemente debido a la toma de consciencia de los riesgos de la química. No debemos olvidar que, hasta el principio del siglo XX, la química era una ciencia y una industria nueva, muy prometedora, tanto en la medicina como en la agricultura o la industria.
Pero la primera guerra mundial enseño una cara nueva de la química, y sobre todo de sus peligros. La utilización a gran escala de los gases de combate, y sus devastadoras consecuencias sobre la salud de los soldados y sobre el medio ambiente, hizo tomar conciencia de los posibles abusos y de los riesgos reales.
Esta toma de conciencia fue probablemente uno de los principales motivos que ha llevado a la creación de los movimientos ecologistas, y de las diferentes ramas de la agricultura ecológica.


LA BIODINÁMICA
Se trata de una rama de la agricultura ecológica, cuyo ideólogo y primer divulgador, muy controvertido, fue Rudolf Steiner, que fue quien presento los principios en 1924, en una serie de conferencias a agricultores en toda Alemania.
Al rechazo del uso de la química en agricultura, añade una búsqueda profundizada de los equilibrios naturales. También añade el rechazo, total o parcial, de la mecanización, con una actividad principalmente manual, y el uso de animales de tracción.

De cierto modo, lleva el concepto de agricultura ecológica a su máximo. Se puede decir que la agricultura ecológica, de modo general, es casi una agricultura convencional, pero sin química de síntesis.
En este marco, las posibilidades de éxito son limitadas, ya que, por esencia, la agricultura perturba los equilibrios naturales. El simple hecho de sembrar un campo de trigo o de plantar un huerto de manzanos es un contrasentido natural.
La biodinámica intenta recrear los equilibrios perturbados por la agricultura, integrando lo más posible, un respecto de los ritmos naturales que la agricultura moderna ha casi siempre perdido (ciclos lunares, planetarios y zodiacales), una toma en consideración, activa y permanente, de la influencia de las “fuerzas cósmicas”, pero también esfuerzos notables en términos de biodiversidad.
Utiliza la noción de “organismo agrícola”, considerando cada finca, o cada conjunto de fincas, como un elemento vivo, que hay que mantener lo más diversificado y autónomo posible. Busca, a través de eso, a limitar al máximo las necesidades de insumos, que son los elementos necesarios a la producción, que hay que buscar fuera, ya que no se producen en la propia finca (plantas y semillas, abonos, productos de protección del cultivo, etc.).

Aunque no haya encontrado nada al respecto, me parece ver, en la biodinámica, la búsqueda de cierto saber druídico, perdido desde siglos, en el que la Madre Naturaleza ocupa una posición esencial.
En la biodinámica, el suelo ocupa un papel central, y todo está hecho para favorecer su vida, su equilibrio y su “harmonía”. De algún modo, se puede resumir su filosofía de la siguiente manera: la planta se alimenta a partir del suelo, pues equilibrar el suelo es equilibrar la planta.

Algunos aspectos son muy sorprendentes, como puede ser el caso de determinadas invocaciones, la comunicación con los insectos o las plagas, las aplicaciones de preparaciones extrañas, basadas sobre principios esotéricos, etc.
Una de las preparaciones más utilizadas en biodinámica es la 500 (cuerno abonar), que consiste en rellenar unos cuernos de vaca con estiércol fresco de vaca, a enterrarlos durante el invierno, lo que lo transforma en un humus natural que se puede aplicar al suelo o a la planta.
La preparación 501 se realiza a base de cuarzo molido, enterrado durante el verano en cuernos de vacas. Se utiliza en tratamiento foliar de las plantas, a dosis muy baja.
Los tratamientos foliares se realizan con la preparaciones 500 y 501, después su dilución en agua de lluvia o de manantial, y dinamización por un sistema de agitación específico destinado a crear un “caos energético”, fundamental para la eficacia de los tratamientos.
Otras 7 preparaciones existen (de 502 a 508), a base de extractos vegetales, sobre todo destinadas a la elaboración de compost natural, base de la nutrición vegetal en biodinámica.
Rudolf Steiner pensaba que esas preparaciones transferían al suelo, poderes sobrenaturales terrestres y fuerzas cósmicas.
La biodinámica utiliza la técnica de incineración para luchar contra ciertos parásitos. Se trata de capturar algunos individuos, y d incinerarlos según un método determinado. El momento de la incineración tiene una gran importancia, ya que toma en cuenta la posición relativa de los planetas, para que las cenizas estén cargadas de la fuerza cósmica adecuada. Por ejemplo, para luchar contra los ratones de campo, hay que coger la piel de un individuo e incinerarla en el momento en que Venus se encuentra en frente de la constelación del Escorpio. De esta manera, las cenizas contienen “la fuerza negativa que se opone a la fuerza de reproducción del ratón de campo”.
Las cenizas se diluyen de manera extrema según un método específico, y esparcidas en las zonas a tratar. Las dosis reales aplicadas son muy próximas a lo que se practica, por ejemplo, en la medicina homeopática.

Soy bastante escéptico en lo que se refiere a los cultivos difíciles, como puede ser el caso del melocotonero, que llevo a diario. Pero para cultivos generalmente muy rústicos, como son la viña, el algodón o el té, o en los huertos, los resultados parecen ser positivos.

Las exigencias para el agricultor son muy elevadas, ya que cualquier desequilibrio, natural o provocado, puede tener graves consecuencias, y puede ser muy difícil de recuperar. Exige una gran presencia en el cultivo, observaciones finas y regulares, una gran reflexión y la búsqueda de soluciones, a veces a inventar, la integración del cultivo en un conjunto global en la finca y su entorno.
Además, hay que dedicar un tiempo importante y en momentos precisos, para la elaboración de las preparaciones y para su utilización.

En ganadería, la biodinámica le da una gran importancia al bienestar animal y al respecto de su capacidad productiva. Los animales viven al aire libre, con un espacio suficiente, no se le exige al animal más leche o más huevos de lo que puede dar, etc. La producción animal se integra en el “organismo agrícola”, combinado con las otras producciones vegetales. En efecto, las necesidades de estiércol y de cuernos hacen del ganado, un elemento clave del sistema productivo.

La agricultura biodinámica también pueden ser certificada. Existen varias marcas, pero la más importante, presente en más de 50 países, es Demeter. La certificación busca verificar y autentificar que la producción cumple con los protocolos, y que la trazabilidad esta respetada. Es una garantía de seriedad del productor.
Pero no olvidemos que una certificación, al igual que en el caso de la agricultura ecológica o de la agricultura convencional, no es una garantía de calidad gustativa (ver, sobre este tema, mi artículo nº16 “Métodos de producción -2- agricultura ecológica” de mayo de 2014). Es una garantía de cumplimiento de los compromisos del agricultor.

La biodinámica intenta producir sin ningún tipo de acción que puede perturbar el equilibrio de la finca. Es ambicioso, y muy difícil. Hay que inventar todavía muchos métodos y técnicas compatibles.
De algún modo, y visto desde fuera, considerar la biodinámica como un laboratorio de investigación a escala real. Los agricultores que se atreven a hacerlo tienen mucho mérito, y poco apoyo científico. Hay que añadir que, en la filosofía biodinámica, existe cierto rechazo de la ciencia tradicional.
Pero este aislamiento científico, acompañado de una ideología bastante extrema (o incluso extremista) y de aspectos “pseudo-científicos” que forman parte del método, puede llevar a exageraciones, como lo hemos visto recientemente en Francia con el caso de Emmanuel Giboulot (ver mi publicación nº7 “No firmé la petición” de febrero de 2014).
¿Hay que castigarlo por su decisión? Si, por su desobediencia, pero sobre todo por su extremismo y su egoísmo. Los viticultores en biodinámica de Borgoña han aceptado, todos, el tratamiento necesario, excepto él. Un agricultor, sea cuál sea su filosofía de producción, nunca está solo. Se encuentra en medio de un conjunto variado al equilibrio inestable, y frágil. En este caso, la decisión de este viticultor, no solo tiene consecuencias sobre su propia explotación, elección que  tendría derecho de hacer, sino sobre el conjunto de su zona de producción, vecinos incluidos, elección que no tiene derecho de tomar solo.
“La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás Miembros de la Sociedad el disfrute de estos mismos derechos. Estos límites soló pueden ser determinados por la Ley.”
Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano, artículo IV, Francia, 1789.

La agricultura biodinámica hace poco proselitismo. Se expone en ferias y empieza a aparecer en algunas estanterías. Se ve más que nada en las etiquetas de vino. Pero aprovecha las acciones generales d la agricultura ecológica.
Tiene buena fama y se habla de ella en periódicos, aunque casi nadie, entre los consumidores, sabe cuál es la diferencia con una producción ecológica “normal”.

Es probablemente una vía que puede aportar ideas diferentes a una agricultura que trabaja muy duro para mejorar (aunque algunos opinan lo contrario), pero que, a menudo, tiene miedo de alejarse de la sendas conocidas.
Pero sigo siendo bastante molesto con la importante cara esotérica y mística, de la que no entiendo, ni la finalidad, ni los resultados.
Sin embargo, si quieres consumir productos sin el más mínimo riesgo de residuos de plaguicidas, ni de síntesis, ni naturales, es la mejor vía.
Sin embargo, no he podido encontrar ninguna información con respecto a los riesgos de contaminaciones bacteriológicas. Y en este aspecto, pienso que el riesgo existe, al igual que con la producción ecológica.

Y en el futuro, ¿la biodinámica sería capaz de alimentar a un planeta con más de 10.000 millones de habitantes? Sinceramente no lo creo. O por lo menos, no con el estado actual de conocimientos.

Si quieres saber más, te invito a consultar las páginas web que me han servido para elaborar este artículo. Existen muchas otras, así como blogs y foros. La mayoría de las informaciones disponibles se refieren a la viña y al vino.
También encontrareis todas clases d informaciones o de blogs radicalmente en contra. Pero una vez más, la agricultura no se aprende en los libros o en Internet. Si el método se está desarrollando, es que aporta algo, que los agricultores que se han convertido, han encontrado en su puesta en práctica.

Próximo capítulo de la serie: la producción integrada.