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jeudi 28 février 2019

143- Las alternativas a los pesticidas -3- Los pesticidas


LAS ALTERNATIVAS A LOS PESTICIDAS -3- LOS PESTICIDAS

¿Se puede sustituir los pesticidas por otros pesticidas?
No solo es posible, sino que en la actualidad es la solución más empleada por los agricultores ecológicos y la más sencilla para ellos.

Imagen personal

Veamos.

Cuando se hable de pesticidas, la sociedad generalmente solo piensa en los pesticidas sintéticos. Raramente se habla de los pesticidas autorizados en agricultura ecológica, bastante numerosos, y cuyos efectos indeseados no son nada despreciables. Toxicidad para los suelos, para los peces, para las abejas, disruptores endocrinos, las consecuencias de su uso se aproximan generalmente mucho de los pesticidas sintéticos. La única cosa, fundamental, que les diferencia, es su origen natural en vez de sintético.

Mucha gente piensa también que la agricultura ecológica es una manera de reducir el “poder” de las grandes multinacionales de la agroquímica. Es un error, ya que hace muchos años ya que, viendo el cambio de tendencia, han invertido masivamente en la investigación de soluciones ecológicas para la protección de los cultivos.
Es así como uno de los principales insecticidas ecológicos del mundo, y actualmente uno de los insecticidas más empleados independientemente del método de producción, el spinosad (cuya toxicidad para las abejas es muy conocido y ampliamente documentado), ha sido descubierto en 1985, luego producido a gran escala por el gigante americano de la agroquímica Dow Chemical (ahora también propietario de Dupont). La fabricación de este pesticidas, producido por bacterias, se hace en fábricas ultramodernas, muy lejos de la imagen romántica de la fabricación manual de los pesticidas a base de decocción de plantas.
Del mismo modo, la extracción de piretrinas naturales empleadas en agricultura ecológica se realiza a partir de una producción industrial intensiva en monocultivo empleando pesticidas sintéticos a gran escala, también muy lejos de la filosofía de la agricultura ecológica (http://culturagriculture.blogspot.com/2017/04/104-natural-vs-sintetico-4-de-la.html).


Obviamente también existe un importante trabajo de fabricación artesanal de pesticidas, generalmente extractos de plantas o fermentaciones. Su eficacia es muy variable, ya que depende de las condiciones de fabricación (temperatura, luz, calidad del agua utilizada, concentración de las plantas en principios activos, saber-hacer del preparador, etc.).
Algunos fabricantes, en general empresas locales o nacionales, raramente multinacionales, proponen productos formulados en base a las mismas plantas, que tienen la ventaja de aportar al agricultor cierta garantía de homogeneidad y una gran facilidad de uso.

Pero creo que lo más interesante en este aspecto es la investigación, por numerosas empresas, grandes o pequeñas, universidades e institutos de investigación, de soluciones alternativas procedentes de la naturaleza para sustituir a los pesticidas sintéticos.

La naturaleza (especialmente las plantas, los hongos y las bacterias) no dejan de sorprendernos por su gran creatividad en las soluciones que ha desarrollado para defenderse de las agresiones externas. (http://culturagriculture.blogspot.com/2015/09/52-el-espiritu-de-las-plantas-2.html).
La investigación científica no para de hacer descubrimientos que muestran por una parte que nuestra alimentación es muy cargada de toxinas naturales de una gran diversidad, y por otra parte que muchas toxinas pueden tener usos agrícolas interesantes.


Es así como varios estudios (el más famosos es americano, del año 1999, por el profesor Bruce Ames y su equipo, de la Universidad de Berkeley https://toxnet.nlm.nih.gov/cpdb/pdfs/Paracelsus.pdf) han intentado analizar y cuantificar las toxinas naturales presentes en nuestra alimentación.
Los resultados son muy sorprendentes, y sobre todo son contrarios a las ideas preconcebidas: consumimos diariamente aproximadamente 10.000 veces más toxinas naturales que residuos de pesticidas sintéticos.
Dicho sea de paso, este estudio tiene ya 20 años. Desde entonces, las técnicas de protección de los cultivos han evolucionado, las moléculas han sido modernizadas y sus dosis de empleo han sido considerablemente reducidas.
Basándome en mis propios análisis de residuos, que he empezado a hacer en 1997, estimo que las cantidades de residuos presentes en los alimentos se han reducido de 10 a 20 veces desde esa época. Sin embargo nuestros alimentos no han evolucionado mucho y mantienen muy probablemente unos niveles similares en toxinas naturales.
Esto nos lleva, suponiendo que mi estimación sea correcta, a una proporción de 100.000 a 200.000 veces menos residuos de pesticidas sintéticos que de toxinas naturales absorbidas diariamente con nuestra alimentación.
Puede leer el artículo siguiente, en español https://www.um.es/lafem/Nutricion/DiscoLibro/07-Modificaciones/Saber%20mas/07-12.pdf que hace un resumen rápido de dicho estudio.

Cierro este inciso para decirte que, para lo que me interesa hoy, esos estudios tienen sobre todo el interés de demostrar que el mundo vegetal contiene un gran número de posibilidades de extracciones de moléculas naturales que podrían ser utilizadas en agricultura, con efectos fungicida, insecticida, repelente, nematicida e incluso en algunos casos herbicida.
El mismo estudio de Bruce Ames enseña por ejemplo que una simple taza de café contiene más de 1000 compuestos químicos y toxinas naturales.


Muy recientemente (la publicación es del 1 de febrero 2019), una posible alternativa ecológica ha sido descubierta para sustituir el muy mediático y muy controvertido y muy odiado glifosato https://www.nature.com/articles/s41467-019-08476-8.
Esta molécula, un azúcar hasta ahora desconocido, es producida por una bacteria, Synechoccus elongatus, que la hace una alternativa ecológica, con  un modo de acción muy similar al glifosato, lo que sería una garantía de polivalencia y de eficacia.
Representaría sobre todo una verdadera solución para las dificultades de control de hierba, uno de los grandes problemas mal resueltos en agricultura ecológica.
Puedes leer sobre este tema el artículo publicado por Mundo Agropecuario https://mundoagropecuario.com/azucar-inusual-de-cianobacterias-actua-como-herbicida-natural/

Queda averiguar si esta molécula corrige los “defectos” del glifosato, y en cuantos años el agricultor podrá emplear libremente esta nueva molécula natural.

Numerosos pesticidas naturales existen, basados en extractos vegetales en la mayoría de los casos: nicotina, piretrinas naturales, aceite de neem, fermentación de ortigas, extracto de pepitas de cítricos, extracto de ajo, extracto de lavanda, extracto de hojas de tomate, extracto de guindilla, rotenona, extracto de canela, aceites vegetales, etc.
Algunos son fácilmente disponibles para los agricultores, otros deben ser fabricados artesanalmente, otros aún son objetos de restricciones o de prohibiciones por los problemas medioambientales o sanitarios que presentan.


Total, los pesticidas ecológicos tienen mucho futuro, siguen siendo pesticidas, con inconvenientes similares a los pesticidas sintéticos, pero su origen natural hace que su empleo se permite a los agricultores ecológicos y no supone un problema para los fundamentalistas del ecologismo. La global falta de conocimiento de sus efectos secundarios sobre la salud y el medioambiente tampoco.
Presentan una gran ventaja para los agricultores: no hay cambio fundamental en las técnicas y métodos de producción. Pueden mantener sus costumbres de trabajo, sustituyendo los pesticidas sintéticos por sus equivalentes ecológicos.

El punto más flojo en la actualidad es la falta de soluciones ecológicas en muchos casos. Es probable que, gracias a las grandes inversiones que se realizan en la investigación científica en el mundo, novedades sigan apareciendo a buen ritmo.

Veremos más adelante que otras técnicas pueden representar un profundo cuestionamiento de las costumbres del agricultor.
El futuro, lógicamente, debe contemplar todas las técnicas disponibles.

Aunque grandes progresos se estén realizando, sigo pensando que es muy desafortunado y perjudicial querer negar a la agricultura, al menos hasta disponer de alternativas verdaderas, de soluciones efectivas, actualmente bien conocidas y poco problemáticas si se emplean bien, solo basándose en una ideología que no se basa en ninguna realidad tangible ni demostrada.

Y no nos ilusionemos, los estudios recientes o actuales sobre la caída importante de las poblaciones de insectos o de aves no mejoraran con la prohibición de los pesticidas sintéticos. Los pesticidas naturales tendrán efectos secundarios muy comparables cuando serán empleados a gran escala.
Solo se puede pensar, pero sin prueba de momento, que su biodegradabilidad será más rápida (sin excluimos los de origen minero, imprescindibles en ecológico, como el azufre o el cobre.



mardi 1 mai 2018

129- Natural vs sintético -7- Bilanofos vs glufosinato


BILANOFOS VS GLUFOSINATO

Hace aproximadamente 2 años, publicaba un artículo sobre esta misma comparación, pero con un ángulo distinto (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/01/66-proteccion-de-las-plantas-4-en-la.html).

Me parece interesante retomarlo con el ángulo de la oposición entre natural y sintético. Hemos visto en artículos anteriores que esta diferenciación a veces se encuentra al límite de lo razonable. Este ejemplo lo demuestra una vez más.

Ahora hablamos de un herbicida. Es especialmente interesante ya que el problema del control de las plantas perjudiciales a los cultivos es una de las grandes dificultades de la agricultura ecológica.
No me gusta la denominación “malas hierbas”, ya que esas plantas no son malas, solo crecen donde el agricultor no quiere que se encuentren, y donde puede perjudicar al cultivo.



“¿Cómo producir un herbicida ecológico? Por Andrew Kniss* (6 de enero de 2016)


Hace más de un año, escribí un artículo sobre un herbicida casero que contiene sal, vinagre y producto lavavajilla.

“Muchos de vosotros lo han probablemente visto colgado en Facebook, Twitter o Pinterest, o en vuestra página de jardinería preferida. Una de mis descripciones preferidas lo llama una “poción herbicida mágica y natural”.

Esta peculiar poción mata ciertamente las malas hierbas, pero no es natural (y ciertamente no es exenta de productos químicos). Contiene producto lavavajilla y vinagre, ambos sintetizados industrialmente, así que no es natural en el sentido de la mayoría de las definiciones de la palabra. Es decepcionante, porque la gente sueña realmente de un herbicida natural. Quieren eliminar las malas hierbas alrededor de su casa y en su jardín, pero no les gusta la idea de usar un herbicida de síntesis. La mayoría de las personas (yo incluido) preferirían utilizar algo natural, todas otras cosas siendo iguales. Desgraciadamente, existen muy pocos productos realmente naturales que son herbicidas efectivos.

Dicho esto, quiero presentaros una sustancia química fascinante llamada bilanofos. A principios de los años 70, el bilanofos fue descubierto de manera independiente por dos laboratorios diferentes, uno en Alemania y el otro en Japón. Ambos grupos aislaron esta sustancia química a partir de bacterias Streptomyces: S. viridochromogenes en Alemania, S. hygroscopicus para el grupo japonés. El bilanofos es producido naturalmente por esas bacterias naturales. Con esto, por casi cualquier definición, el bilanofos es natural.

Los científicos de Alemania y de Japón han visto muy rápidamente que el bilanofos tiene fuertes propiedades herbicidas; cuando se aplicaba sobre plantas, estas se morían. Después de estudios más completos, los científicos del grupo alemán determinaron que solo una parte de las sustancia química bilanofos completa era necesaria para la actividad herbicida. En realidad, cuando el bilanofos penetra en la planta, aproximadamente la mitad de la molécula es rápidamente cortada, lo que deja subsistir una pequeña molécula – la fosfinotricina. Es esta molécula más pequeña que tiene el papel del herbicida en la planta.

Cuando la sustancia natural bilanofos (a la izquierda) entra en la célula de la planta, la planta elimina dos residuos alanina, dejando subsistir la fosfinotricina (a la derecha). La fosfinotricina tiene una acción herbicida en la mayoría de las plantas, por la inhibición la enzima glutamina sintetasa.



Tenemos pues una sustancia natural (el bilanofos) que es naturalmente convertida por las plantas en otra sustancia (la fosfinotricina) que actúa de manera muy efectiva como herbicida. Y resulta que algunas especies de Streptomyces también producen de manera natural pequeñas cantidades de fosfinotricina. Se parece mucho a un herbicida natural, ¿no? Un momento…

La fosfinotricina (mejor conocida en Estados Unidos [y en España] como glufosinato) es ampliamente utilizada como herbicida. Es la materia activa de los herbicidas conocidos como Rely (principalmente en viñedos y frutales en Estados Unidos) y Liberty (a menudo usado conjuntamente con los cultivos Liberty Link), [Finale en España y Basta en Francia]. Pero incluso si el producto químico existe en la naturaleza y ha sido descubierto por extracción a partir de bacterias de origen natural, el herbicida comercial es producido por vía de síntesis. Por eso no se considera como un herbicida natural.

La historia de la fosfinotricina, aunque muy interesante, no es un caso aislado. Un gran número de científico en todo el mundo explora la naturaleza para encontrar nuevo compuestos químicos que tengan propiedades antibióticas, pesticidas u otras características útiles. Los científicos del USDA estiman que entre 1997 y 2010, aproximadamente el 69% de la nuevas materias activas de los nuevos pesticidas registrados por la EPA, eran productos naturales o productos de síntesis derivados de fuentes naturales (como la fosfinotricina) o de naturaleza biológica. Por ejemplo, otro herbicida comúnmente utilizado en maíz ha sido descubierto después de una observación inicial del hecho que, en un jardín, muy pocas plantas pueden crecer debajo de un Callistemon (limpiatubos). Pero los herbicidas constituyen en realidad la parte más pequeñas (menos del 7%) de esos nuevos pesticidas de origen natural; aproximadamente el 30% de las materias activas de los nuevos insecticidas y fungicidas son, o sustancias naturales, o sustancias derivadas de productos naturales.


En la actualidad, la FDA tiene dificultades para definir la palabra “natural” en las etiquetas de alimentos. Es un término de marketing utilizado a menudo sin definición clara. Es quizás más difícil aun darle una definición en relación con los pesticidas. Tal como lo enseña el ejemplo de la fosfinotricina, los límites entre natural y sintético pueden rápidamente ser borrosas. ¿Es natural porque se produce en la naturaleza? O ¿es necesario extraer físicamente de la naturaleza para ser considero natural?

La distinción “natural o no” puede distraernos de lo que es realmente importante en el debate sobre los pesticidas. Si la sustancia es estructuralmente la misma, el producto de origen natural y las versiones producidas por síntesis compartirán las mismas propiedades. Las propiedades de la sustancias son mucho más importantes, en mi opinión, que su fuente. ¿Presenta el pesticida algún peligro para el usuario y el medio ambiente? ¿Se degrada rápidamente en el medio ambiente en productos no tóxicos? Si es el caso, no me preocupo tanto de saber si es natural o no, sea cual sea la definición que se quiera dar a la palabra natural.


Pero existen cuestiones vinculadas con la fuente del producto que pueden ser importantes. Especialmente cual tiene el mayor impacto: ¿la síntesis en un laboratorio o la extracción a partir de fuentes naturales? En muy pocas ocasiones escucho debates sobre esta cuestión, a pesar de ser una de las más importantes cuando se habla de productos naturales (siempre que estén considerados seguros). Si se puede eficazmente extraer un recurso renovable de la naturaleza, y evitar gastos de energía y de combustibles fósiles de la producción de síntesis, pues un compuesto producido naturalmente me parece una buena solución. Pero si extraer algo de la naturaleza conlleva un impacto negativo sobre el medioambiente mayor que si se produce en una fábrica, pues por favor, dame la versión de síntesis.

Referencias:

Hoerlein (1994) Glufosinate (Phosphinothricin), A Natural Amino Acid with Unexpected Herbicidal Properties. p 73-145 in  Reviews of Environmental Contamination and Toxicology (Vol 138)

Dayan et al. (2011) Rationale for a natural products approach to herbicide discovery. Pest Management Science. 68:519–528

Cantrell et al. (2012) Natural Products as Sources for New Pesticides. Journal of Natural Products. 75:1231-1242. »


*Andrew Kniss es Profesor de ecología y manejo de malas hierbas en la Universidad de Wyoming”.


La ideología de la agricultura ecológica obliga a solo emplear pesticidas de origen natural. Sin embargo existen derogaciones, en función de las posibilidades de algunas moléculas, de la manera de utilizarlas, o de las necesidades de los agricultores que a veces justifican que se salten las normas, pero siempre en la más grande discreción, especialmente para los consumidores.

Es a veces difícil entender porque algunas moléculas, producidas de manera totalmente industrial (como es el caso de la deltametrina que es un piretroide de síntesis) se aceptan en ecológico y otros, muy comparables en su proceso de fabricación, a la vez que son simples copias de moléculas naturales, no lo son, como es el caso de la azadiractina, naturalmente producida por el árbol de neem, y principal molécula activa de todos los plaguicidas ecológicos a base de aceite de neem.
Al contrario, las feromonas empleadas en agricultura ecológica, al igual que en agricultura convencional, son productos 100% sintéticos, que son copia de las feromonas naturalmente emitidas por los insectos. Para eso, no hay problema. Es cierto que no se pulverizan en los cultivos. Pero se quedan flotando en el aire durante las 24 horas, y durante meses, y se depositan en el alimento final.
También uno se puede preguntar por ejemplo, ¿porque el spinosad, naturalmente producido por bacterias (Saccharopolyspora spinosa), y fabricado a gran escala por un proceso enteramente industrializado, se autoriza en agricultura ecológica, pero el bilanofos, de igual modo naturalmente producido por bacterias (del género Streptomyces) no lo son?


Porque al final, ¿Qué le falta a la agricultura ecológica para ser generalizada?
Herramientas, soluciones técnicas para resolver problemas concretos, especialmente en el ámbito fitosanitario.
La mayoría de los otros problemas tienen soluciones coherentes (con un punto flaco en los aspectos nutricionales, que sin embrago progresan rápidamente), e incluso a menudo con un coste muy razonable.
Pero hay que constatar que, si bien es cierto que las conversiones a la agricultura ecológica son cada vez más numerosas (raramente por convicción personal, pero más bien por culpa de la presión societal, o por oportunismo económico), las vueltas atrás también son cada vez más frecuentes. La principal causa evocada por esos agricultores son los problemas fitosanitarios no resueltos que se acompañan de notable bajada de rendimiento o de bajada de calidad, y finalmente de un serio problema de ingresos para el agricultor.

Es que el aumento de la oferta de productos ecológicos y su democratización se acompañan de un efecto perverso, sin embargo perfectamente previsible, que es la bajada de los precios, no tanto al consumo sino al agricultor.
Y quien dice bajada de los precios, también dice bajada de los ingresos, y obligación de mejorar la calidad (visual), y en consecuencia del coste de producción real.  Es que si es verdad que la producción ecológica no tiene obligación de respetar los mismos criterios de normalización de calidad de los alimentos que la agricultura convencional, la realidad evoluciona poco a poco y los circuitos de comercialización exigen cada vez más un producto a la vez ecológico y bonito.
Un efecto rebote que podría ser ampliamente evitado si se autorizaba en agricultura ecológica los cada vez más numerosos pesticidas sintéticos “copiados de la naturaleza”.

¿Ganará algún día la partida la razón sobre el dogma?


vendredi 8 décembre 2017

120- Protección de las plantas -6- Sentir el cambio en el viento

GLIFOSATO: SENTIR EL CAMBIO EN EL VIENTO

En plena polémica en toda la unión europea después de la re-autorización del glifosato para 5 años, una pequeña sociedad francesa aprovecha la confusión general para hacerse su publicidad.

Imagen: personal

Explica que dispone de una alternativa ecológica al glifosato, pero que su comercialización se queda bloqueada por la administración.
Comunica ampliamente en las redes sociales (con la ayuda de sus apoyos y/o de los lobbies medioambientalistas) artículos diciendo a todos que su producto existe, que es de una eficacia demostrada, pero que la administración, desde 4 años, bloquea el dosier sin motivo. Se presenta como víctima de una situación dejando pensar que la administración se encuentra bajo influencia.
Y funciona. Desde varias semanas, ha conseguido artículos en muchos periódicos, incluso los más serios, pasa en la televisión, incluso fuera de Francia. Una publicidad bien organizada, y por lo que se ve, eficaz.
A continuación algunos links franceses. Existen muchos más.

La administración encargada del dosier, la ANSES (Agencia nacional de seguridad sanitaria de la alimentación, del medioambiente y del trabajo), probablemente harta de verse atacada por todas partes, acaba de publicar un comunicado en el que precisa la situación.



Indica especialmente que, si es verdad que el dosier no avanza, es falso pensar que la administración es responsable. En realidad, dicha sociedad es la única responsable de no haber entregado a la administración competente los elementos necesarios, y de no haber pagado las tasas correspondientes.

“En mismo momento de la recepción del dosier, hemos visto que la mayoría de los elementos necesarios faltaban, incluido el formulario de petición administrativa Cerfa, que indica entre otras cosas las características del producto y sus usos previstos, así como por ejemplo:
-       La composición integral (las sustancias activas que entran en la composición deben haber sido previamente sido aprobadas a nivel europeo),
-       Los ensayos y estudios que permiten evaluar la eficacia del producto, y su impacto sobre la salud y el medioambiente,
-       El proyecto de etiqueta del producto.
El pago de la tasa de tratamiento del dosier (tasa reducida a 2.000 € en vez de 40.000 €, ya que se trata de un producto de biocontrol) tampoco ha sido realizado.”

Está claro que un producto de biocontrol, es decir un pesticida ecológico, debe seguir un camino claro y preciso para poder ser homologado. Es una excelente cosa.
El postulado que dice que todo lo que es natural es bueno es frecuentemente contradicho por la realidad.


Podemos indicar por ejemplo
-       La nicotina, extracta del tabaco, todavía empleada en muchos países como insecticida ecológico a pesar de ser directamente responsable de millones de muertes al año,
-       El arsénico, mineral natural cuya toxicidad está más de demostrada, empleado como fungicida (arseniato de sodio) en los viñedos hasta el 2001, y combinado con plomo (arseniato de plomo), otro mineral natural cuya toxicidad es muy conocida, que ha sido ampliamente empleado como insecticida por ejemplo contra el escarabajo de la patata hasta el 1971,
-       El aceite de neem, extracto vegetal del árbol de neem, mezcla compleja de sustancias naturales, autorizada en el mundo entero como insecticida ecológico, y disruptor endocrino comprobado,
-       Las piretrinas naturales, extractas de determinadas plantas, insecticidas naturales muy polivalentes, muy ampliamente empleados incluso en los insecticidas domésticos, muy toxicas para la fauna acuática, y perturbador de las conexiones nerviosas (neurotóxico),
-       El cobre, primer pesticida en la historia de la agricultura moderna, fungicida y bacteriostático reconocido, muy ampliamente empleado en agricultura, tanto convencional como ecológica, a pesar de su estatuto de metal pesado y de contaminante conocido de los suelos y las aguas.
-       También podríamos hablar de numerosas sustancias naturales, conocidas desde siglos, como la cicuta, el veneno de serpiente o de escorpión, el cornezuelo del centeno, el curare, y un largo etc. Me he limitado a describir algunas sustancias naturales conocidas por su uso como pesticida.


Parece evidente que la sociedad en cuestión se ha lanzado en una comunicación perfectamente deshonesta, intentando hacer avanzar su dosier gracias a la presión de la sociedad civil, la misma que ha conseguido hacer explotar el dosier del glifosato, que sin embargo solo se apoyaba al principio en pobres suposiciones.

Encontraras todos los detalles sobre el producto y sus trámites en el artículo (en francés) de mi compañero Seppi en el link http://seppi.over-blog.com/2017/12/osmobio-le-successeur-du-glyphosate-serait-la.vraiment.html?utm_source=_ob_email&utm_medium=_ob_notification&utm_campaign=_ob_pushmail

Esta estupenda empresa ha probablemente pensado que si el glifosato estuvo a punto de desaparecer sobre la base de un dosier totalmente trucado y manipulado, ¿por qué su producto no podría conseguir la homologación, sin dosier?
Ya es obvio, para todos los que todavía lo dudaban, que las redes sociales son actualmente el arma de manipulación y de propaganda la más poderosa y efectiva que exista.

El patrón de esta pequeña empresa por otra parte declaro no emplear productos químicos que “destruyen la biodiversidad”. Como lo indica Seppi, su producto procede de la química natural. Pues se trata de un producto químico. Y ya que es un herbicida, su papel es ante cualquier otra cosa de destruir la biodiversidad a través de la eliminación de las hierbas molestas. En el caso d los pesticidas, y en el aspecto de la biodiversidad, sintético y natural, es lo mismo.
También me parece bueno recordar que por esencia, la agricultura lucha contra la biodiversidad, incluso en sus formas más respetuosas como la permacultura.


A partir del momento que el agricultor siembra un campo con una solo especie, con o sin arado, con o sin pesticidas, sea cual sea el método de producción y sea cual sea la superficie del campo en cuestión, perturba la biodiversidad.
Es lo mismo en un jardín. ¿Quieres que tu jardín no perturbe la biodiversidad?
Déjalo abierto y de barbecho.

Pero cuidado, la petición de homologación se refiere a un “herbicida total de las zonas no agrícolas”, es decir de para vía férreas y carreteras, pero no para la agricultura, tampoco para los jardines.
Ya está tomando un aire de falsa noticia y de manipulación.

Listillo.
Este empresario emplea toda la retórica ecologista, pero solo se olvida decir el detalle de las cosas. La mentira por omisión está en auge, hoy por hoy.

Sin embargo es tranquilizador constatar que la legislación evoluciona sobre la problemática de los pesticidas ecológicos. Es que hasta hace muy poco, las exigencias eran muy superficiales para la autorización de comercialización y de uso de los pesticidas ecológicos, dejando sitio a un vacío reglamentario dando lugar a numerosos abusos, siempre con pretexto que “es natural”.
Una sustancia natural, para poder ser utilizada en futuros alimentos, ahora tiene que demostrar, por supuesto su eficacia, pero también su inocuidad tanto sobre el medioambiente como sobre la salud.

Se observa la misma tendencia con las preparaciones a base de plantas, como el purín de ortigas por ejemplo, que deben ahora demostrar su inocuidad, lo que no es del gusto de todos. (Artículo en francés, que habla de lo mismo, para otra empresa de pesticidas ecológicos).


El principio de precaución, si se aplica a sustancias sintéticas, debe ser aplicado exactamente de la misma manera y en las mismas proporciones a las sustancias naturales. Que nadie crea que estoy defendiendo el principio de precaución, lo considero una gangrena de nuestra sociedad moderna, por el freno al progreso que representa, a menudo sin real justificación. Esta utilizado con excesiva frecuencia. No se puede actuar de cualquier manera pero no es un motivo para paralizar todos los avances.

Dicho esto, si este producto es bueno y si, como la sociedad que lo fabrica lo afirma, respecta el medioambiente, el usuario y el consumidor, entonces sinceramente, como agricultor utilizador (razonable y moderado) del glifosato, me alegro de la llegada de esta alternativa.
Aún hace falta que dicha sociedad haga lo necesario para que pueda ser homologado. Ya ha presentado una patente en Canadá, en estados Unidos, en Europa, y una patente internacional sobre su fórmula. Nos demuestra que espera venderla, y mucho, para ganar mucho dinero.

Al inicio de cualquier empresa con ánimo de lucro, lo que obviamente es el caso de esta, existe la noción de inversión, es decir de un consumo inicial de fondos destinados a ser rentabilizados por las futuras ventas del producto. La patente forma evidentemente parte de las inversiones, pero el dosier de registro también.

Pues estimado señor, haga la inversión necesaria para que su producto pueda ser registrado. Entonces estaré feliz de poder emplearlo, pero solo en las zonas no agrícolas, salvo que usted haga lo necesario para que este producto pueda ser empleado en los cultivos.
Salvo, obviamente, si su toxicidad, sus residuos o los riesgos que presenta para la salud o el medioambiente impidan su homologación, o su eventual extensión de uso a los cultivos.

A pesar de ser un producto natural…

Imagen: https://static.actu.fr/uploads/2017/11/Osmobio-2-854x569.jpg

dimanche 15 octobre 2017

116- Prohibir el glifosato, y despúes, ...¿qué?

PROHIBIR EL GLIFOSATO, Y DESPÚES, ...¿QUÉ?


Bajo este título Mathieu, en la página web francesa Graines de Mane, publicaba el 15 de febrero de 2017 un buen artículo conciso sobre las interrogaciones que deja, entre los profesionales, la posible prohibición del glifosato. https://www.grainesdemane.fr/2017/02/15/supprimer-glyphosate-apres/


“Desde varios días la telenovela sobre la prohibición del glifosato, herbicida estrella de Monsanto, ha vuelto a arrancar. Una cuarentena de ONGs ha lanzado el 8 de febrero una petición europea llamando a “la prohibición del glifosato, en conformidad con las disposiciones europeas sobre plaguicidas, que prohíbe el uso de sustancias cancerígenas para el hombre”. Esta iniciativa llega después de que la OMS ha clasificado el glifosato como cancerígeno, y las tergiversaciones de las instancias europeas referentes a la renovación de su autorización de uso en Europa. A fin de cuentas, en junio 2016, la Unión Europea decidió prolongar su autorización durante 18 meses hasta la publicación de una nueva opinión científica.

A la espera de una eventual suspensión de autorización de la molécula, la cuestión en las explotaciones agrícolas se presenta de la forma siguiente: ¿Cómo vamos hacer sin el glifosato? Algunos agricultores consiguen no usarlo o reducir las dosis pero su estatuto de herbicida más vendido en el mundo demuestra hasta qué punto un gran número de sistemas agrícolas dependen de él… Y no solamente sistemas de agricultura intensiva. Algunos agricultores comprometidos con prácticas medioambientales virtuosas, siguen usando este producto a baja dosis. Es por ejemplo el caso de la agricultura de conservación, que busca mantener el suelo constantemente cubierto por vegetación, y no ararlo para preservar al máximo su estructura, la vida que alberga (lombrices y fauna variada) y limitar la erosión. Esas técnicas representan una solución para aumentar la fertilidad de los suelos y en consecuencia la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas agrícolas. Por la supresión del arado, los agricultores mejoran la salud de los suelos pero pierden un medio efectivo de gestión de las malas hierbas. El éxito de esos cultivos pues depende en gran parte del empleo de herbicidas, entre los cuales, el glifosato.


Para esos agricultores, la supresión del glifosato desembocaría sobre un callejón técnico sin salida que podría tener, como consecuencia, el abandono de sus prácticas medioambientales virtuosas.

Las preocupaciones de la sociedad civil son totalmente legítimas y los agricultores hacen evolucionar sus técnicas para contestarlas. Darse cuenta de los efectos de las prácticas agrícolas sobre el medioambiente o la salud permite poner diariamente en la luz nuestras elecciones como consumidores. Saber cómo se producen los alimentos que se encuentran en nuestros platos es por consecuencia primordial. Entender las consecuencias de la voluntad de los ciudadanos sobre la realidad del funcionamiento técnico de las explotaciones agrícolas también. El debate levantado por la supresión del glifosato llama pues a otro: el, urgente, de la búsqueda de alternativas permitiendo a los productores de evitar el salto a lo desconocido, respondiendo al mismo tiempo los nuevos desafíos medioambientales de la agricultura. Cada día los productores, investigadores, organismos de desarrollo agrícola, innovan hacia formas más virtuosas de agricultura. La supresión anunciada del glifosato será mucho más eficaz si alternativas sostenibles sobre los planos agronómicos, medioambientales y económicos son desarrollados. Suprimir es una cosa, proponer alternativas es mucho mejor. Ese es sin lugar a dudas el verdadero desafío de los actores de la agricultura en los próximos años.”



Desde la publicación de este artículo, han ocurrido muchas cosas, respecto al glifosato, desde el anuncio estruendoso por el ministro francés del voto negativo de Francia, hasta el anuncio, por el mismo ministro de una proposición de renovación para un periodo más corto, para tener tiempo de encontrar alternativas. También hemos visto la OMS anunciar que el glifosato es probablemente no cancerígeno, contradiciendo la clasificación de su propia agencia, el CIRC.
Hemos visto todas las agencias de seguridad alimentaria del mundo, y todos los científicos no comprometidos (sin financiación privada ni presión política o ideológica) clamar alto y fuerte que el glifosato, en condiciones normales de empleo, no presenta ningún riesgo ni para la salud, ni para el medioambiente.
También es cierto que es muy difícil saber (y desde luego esta cuidadosamente calculado), entre los miles de estudios publicados, cuales son objetivos (una minoría), y los que son financiados por un lado o el otro (o cuyos comités científicos son orientados, como fue el caso del CIRC), y que son mayoría.

El dosier del glifosato es un dosier trucado, manipulado, falsificado desde el principio. Este herbicida, el más utilizado en el mundo y también el más inocuo (según todos los estudios neutrales) se ha convertido en el chivo expiatorio, símbolo involuntario de la lucha contra los OGMs y contra Monsanto (a pesar de ya no ser propietario de la molécula desde 17 años, y de sacar solo +/- 15% de sus beneficios https://www.fool.com/investing/2016/05/26/how-much-money-does-monsanto-make-from-roundup.aspx), convirtiéndose en la diana de una amplia manipulación ideológica.

Podríamos debatir durante horas sobre los motivos de esta inverosímil propaganda, empleando hábilmente todos los medios puestos a su disposición (radio, televisión, peticiones, manifestaciones, redes sociales y más), digno de los más oscuros momentos de las peores dictaduras de la historia reciente, o más cerca de nosotros, de los peores movimientos ciudadanos o independentistas como últimamente el de Cataluña (muy hábil en su papel pervertido del David catalán contra el Goliat español), o también el Brexit.

Cartel de propaganda china de la época de la Gran Revolución Cultural Proletaria, enseñando los intelectuales como responsables de los males del país.


Recordemos, para que las cosas queden bien claras, esta declaración de Bernard Url, director ejecutivo de la EFSA, que explicaba, el 1 de diciembre de 2015, ante el parlamento europeo, para explicar la posición de la EFSA :

“La carta de 96 personas ha sido señalada muy a menudo. Para mí, es un buen ejemplo de la diferencia entre los métodos de trabajo de las dos organizaciones. Trabajamos sobre el glifosato con 100 científicos de los Estados Miembros. Ven las pruebas, contribuyen, cuestionan, participan a teleconferencias – es el procedimiento de la revisión por homólogos – y es con este conjunto de 100 científicos que hemos podido producir un resultado.

No hemos pedido a esos científicos de firmar una carta, que les guste el resultado o no. Un miembro del Parlamento lo ha expresado de manera muy justa. Dijo: “96 científicos se sienten incomodos frente a la opinión de la EFSA”. Y es precisamente de lo que se trata. Personas que no han contribuido a los trabajos, que probablemente no han visto las pruebas, que no han tenido tiempo de entrar en detalles, que no están implicadas en el proceso, han firmado una carta de apoyo.

Siento decirlo, pero con esta carta, salen del campo de la ciencia, entran en el campo del lobbying y de las campañas (“campaigning”), y no es la manera que tiene la EFSA de trabajar. Para mí, esto es la señal de que estamos entrando en la edad Facebook de la ciencia. Tenéis una evaluación científica, la ponéis en Facebook y contáis cuantas personas dicen “me gusta”. Para nosotros, no es un progreso. Nosotros, producimos una opinión científica, la defendemos, pero no tenemos que tomar en cuenta si gusta o no.”



Es un auténtico problema. Si un informe científico va al revés de la opinión pública, que en general enfoca los problemas sobre el ángulo afectivo, es enseguida vilipendiado, mediáticamente destruido, y los científicos (así como sus apoyos y defensores) sospechados o claramente acusados de haber sido corrompidos por alguien.
Estamos cayendo en una decadencia que toma el camino de arruinar nuestra civilización.

Pero esa no es la cuestión.
En lo que al glifosato se refiere, el daño está hecho. Sera muy difícil volver atrás. Acuérdate del caso Alar, que sin embargo tuvo lugar mucho antes de la existencia de las redes sociales y de la gran moda de las “peticiones ciudadanas”. Nos encontramos en una situación de manipulación de la opinión, pero mucho más grave. http://culturagriculture.blogspot.com.es/2015/02/38-el-caso-alar.html

La cuestión ya no es de saber si el glifosato será prohibido o no, tarde o temprano lo será. Es más bien de saber cómo los agricultores se van a tener que adaptar a su desaparición, legal o exigida por los mercados, demasiado asustados por la opinión de los consumidores, susceptibles de ir a otras tiendas si se enteran de que sus alimentos han sido cultivados con glifosato.
Porque no me hago muchas ilusiones. Me espero ver el glifosato, hasta ahora autorizado en todos los reglamentos de clientes (excepto para la producción ecológica, por supuesto), pasar al estatuto de desaconsejado o prohibido, con o sin justificación legal.


Pero los futuros productos de sustitución del glifosato, que obviamente llegarán, costarán del orden de 5 a 6 veces más caro. Es normal, es la regla. Pero cambia considerablemente el fondo del problema para los agricultores, que ya tienen a menudo muchas dificultades para rentabilizar su trabajo.

Por lo tanto es urgente encontrar alternativas. Esperemos de la Comisión Europea tendrá la inteligencia de no abandonar esta molécula en un plazo demasiado corto, y sabrá favorecer la investigación de métodos alternativos.

Un muy interesante artículo sobre el tema ha sido recientemente publicado en el periódico cristiano “La Croix” https://www.la-croix.com/Sciences-et-ethique/Sciences-et-ethique/Comment-passer-glyphosate-2017-10-03-1200881487
Podemos leer el interesante testimonio de un joven agricultor francés, profundamente convencido e implicado en un nuevo concepto de agricultura. Trabaja el tema desde mucho tiempo y explica:
“Me dijeron que era loco, que no podía tener éxito. Pero después de varios de trabajo y de ajustes, ya está: tuve buenos resultados e año pasado, espero poder confirmarlos, pero tengo confianza”.
Sin embargo, es consciente de la dificultad de esta transición:
“No he llegado hasta eso de un día para otro. Y si estoy convencido de que podremos finalmente evitar el uso de herbicidas gracias a las cubiertas vegetales, una prohibición brusca sería un error.”


Que mis lectores no europeos lo tengan claro. Si el glifosato queda prohibido en la Unión Europea, primer mercado de alimentos en el mundo, el resto del mundo también lo hará, a más o menos largo plazo.
La búsqueda de soluciones alternativas permitirá salvaguardar las técnicas de agricultura virtuosa, como la agricultura de conservación y la producción integrada.

No hay derecho, por oscuros motivos ideológicos, cuestionar todo lo que es una garantía de seguridad alimentaria, de calidad y de seguridad de los alimentos, y de reducción de los efectos de la agricultura sobre el calentamiento global.

La agricultura europea es la más productiva, la más sana y la más respetuosa del mundo. Se viene de todas partes del planeta para aprender los métodos y las técnicas empleadas.
Seguirá su evolución y se adaptara a todas las situaciones, como siempre lo ha hecho. Pero cualquier cambio profundo requiere tiempo, formación, costes, investigación, inversiones.

Muchas preguntas, cruciales, quedan por aclarar, muchos puntos esenciales no han probablemente sido estudiados, o no lo suficiente.
¿Podría la agricultura europea perder en competitividad frente a la competencia no comunitaria?
¿Aceptarán los actores de los canales comerciales de los alimentos, el juego del aumento de los costos, respetando los precios de costes de los agricultores?
¿Están los consumidores dispuestos a aceptar un probable aumento de los precios de sus alimentos?
¿Preferirán los mercados, comprar productos no comunitarios, más baratos pero a menudo menos seguros, con el fin de mantener sus márgenes sin aumentar los precios al consumo?

El futuro de la calidad de los alimentos en la Unión Europea está en juego, pero pocas personas parecen darse cuenta de ello.