Affichage des articles dont le libellé est ES- suelo. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est ES- suelo. Afficher tous les articles

lundi 11 mars 2019

144- El suelo -6- La unión hace la fuerza


EL SUELO -6- LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Hace poco, la página Facebook “Sols vivants –Québec” (“Suelos vivos – Quebec”, una página francófona, muy recomendable para los que se interesan en las influencias recíprocas de la vida del suelo y de la producción agrícola), publicaba un muy interesante artículo sobre la científica Christine Jones y sus estudios sobre la diversidad encima y dentro de los suelos.

Este artículo, del 18 de febrero de 2019 y publicado en el diario independiente La Junta Tribune-Democrat del estado de Colorado, resalta algunos puntos de los que se habla poco, pero que podrían revelarse esenciales para el futuro de una agricultura sostenible y productiva, y para la lucha contra el calentamiento climático.

Imagen personal

Christine Jones explica que el vapor de agua es el principal gas de efecto invernadero. No es la primera en hablar del tema, pero curiosamente el debate público se ha focalizado sobre el CO2, cuando el vapor de agua es en realidad mucho más importante.

Después habla de la diversidad como fuente de potencia vital para los suelos y de fertilidad para los cultivos.
Es un punto nunca evocado pero que puede dar una interesante pista de experimentación y de trabajo para todos los agricultores e investigadores que, de una forma u otra, intentan evitar o reducir los laboreos y aumentar la biodiversidad en sus fincas.
Se puede resumir su mensaje en la frase
“Hoy por hoy, nuestros suelos no son deficientes en minerales, son deficientes en microrganismos”


Como siempre, publico el artículo en su totalidad. Sin embargo, en este he suprimido una parte que anuncia una conferencia a la que Christine Jones debe participar pocos días después. A la fecha de publicación de este post de blog, dicha conferencia esta terminada. Elimino esta parte para no parasitar la lectura. Pero se puede acceder por el link hacia el artículo original.



Una ecóloga de los suelos cuestiona el pensamiento dominante sobre el calentamiento global

Por Candace Krebs / para Ag Journal


La gestión de las tierras cultivadas y de los pastos es el medio más efectivo para remediar al cambio climático, una visión que no recibe toda la atención que se merece, según una australiana, ecóloga de los suelo de renombre que habla de la salud de los suelo por el mundo.

“El agua situada en la superficie del suelo se evapora. El vapor de agua, causado por evaporación del agua porque no se ha podido infiltrar, es el gas de efecto invernadero que más ha aumentado desde la revolución industrial”, declaró Christine Jones en un discurso pronunciado durante la conferencia No Till on the Plains de Wichita en Enero.


“Está científicamente demostrado que el vapor de agua representa el 95% del efecto invernadero, cuando como mucho el 3% del dióxido de carbono es el resultado de la combustión de los combustibles fósiles, y que el dióxido de carbono solo representa el 0,04% de la atmósfera” persigue. “Entonces, ¿como puede un gas presente en niveles de trazas cambiar el clima mundial?”

Es un detalle crucial que los medias generalistas y gran parte del público no han visto, según dice.

“No tiene nada que ver con el hecho de quemar carbón o no” declaró con énfasis.

Doctora en bioquímica de los suelos, Jones ha trabajado en la investigación pública y en el desarrollo agrícola antes de convertirse en consultora en salud de los suelos en la escena internacional.

Recomienda guardar el suelo cubierto de manera permanente con diversas comunidades vegetales y reducir considerablemente la dependencia a los fungicidas, a los pesticidas y a los fertilizantes artificiales. La solución para un campo sano y productivo no es más insumos, ni siquiera más lluvias, explica, es una comprensión y una capitalización de las ventajas de diversas mezclas de plantas que trabajan juntas para extraer el carbono de la atmosfera e integrarlo en el suelo.

[…]


El principio sobre el que Jones no puede insistir más en sus ponencias, es el poder de la diversidad.

Llama a más diversidad en la dieta humana – afirmando que los humanos necesitan comer a menos 30 alimentos vegetales a la semana para que el bioma intestinal funciona correctamente – más diversidad en las dietas del ganado, hablando de los estudios de Fred Provenza, profesor emérito a la Utah State University, quien realizo investigaciones profundizadas sobre los modelos alimenticios de los animales y finalmente diversos paisajes reflejando la complejidad de la pradera primitiva, que contenía antaño más de 700 especies distintas de hierbas y de no-gramíneas en cada parcelita de tierra.

Para explicar porque la diversidad de plantas es tan importante, emplea un término que podría ser nuevo para muchos agricultores: “la detección del quórum” (quorum sensing).

Los microorganismos del suelo pueden sentir cuando el número de plantas alcanza un punto crítico en la comunidad, declaró en conferencia en Wichita.

“Un quórum en una organización es este umbral que debe ser alcanzado para tomar decisiones y hacer negocios”, declaró. “Lo que ahora sabemos sobre las poblaciones microbianas, es que también debe respetar un umbral para conseguir un “comportamiento coordinado dependiendo de la densidad”. Cuando se produce, trabajan juntas como si fuera un súper-organismo, capaz de tolerar la sequía o suelos pobres en nutrientes, o cualquier otra situación de este tipo”.


Mencionó investigaciones hechas en Alemania que enseñaban que la combinación de varias plantas aumentaba más la producción de biomasa que de añadir 200 unidades de nitrógeno por hectárea a los cultivos en monocultivo. En otras experiencias, cultivos de plantas mezcladas han podido ser realizadas con un mínimo de agua, mientras bandas de monocultivos enseñaban un severo estrés de sequía.

“Lo que se produce aquí va más allá de la simple idea de complementariedad, en la que cada  planta ocupa un nicho diferente”, declaró.

Diversas mezclas aumentan la fotosíntesis, lo que conduce a un mayor almacenamiento de carbono en el suelo, explicó.

“Es para preguntarse porque nos preocupamos tanto por las malas hierbas”, bromeó.

Las ventajas de una biodiversidad incrementada son igual de válidas para las tierras agrícolas que para las praderas, añadió.

Aunque algunas plantas sacan mayores beneficios de la diversidad que otras, es el impacto global de redes interdependientes complejas de raíces y de microorganismos del suelo, que transforma la función del paisaje en su conjunto. Todo consiste en reforzar la capacidad de secuestración del carbono, declaró.

Sostiene desde mucho tiempo que el carbono del suelo es esencial para que las plantas saquen pleno partido de los nutrientes como el nitrógeno, lo que la agricultura moderna tiende a olvidar.

“En la actualidad, nuestros suelos no son deficientes en minerales, son deficientes en microorganismos”, afirmó.

Una cantidad suficiente de carbono es igualmente necesaria para la plena expresión del potencial genético de una planta.

“En el mundo vegetal, la selección genética puede orientarte en determinada dirección, pero si actúas para la salud de tu suelo, puedes progresar muchísimo en un tiempo mucho más corto”, declaró.

La prueba que el suelo es sano es un color oscuro y rico, un contenido alto en materia orgánica, una estructura rica en agregados y redes complejas de filamentos colonizando las raíces de las plantas, otorgando una absorción incrementada de agua y de los nutrientes.


“No deberíamos ver nunca raíces expuestas en una planta”, declaró Jones. “Si puedes ver las raíces de la planta, es que no comunican adecuadamente con el suelo”.

Todas esas cualidades indican un aumento activo de la secuestración del carbono.

Jones concluye que los cambios ocurridos en las prácticas agrícolas a lo largo del siglo pasado han tenido mayor impacto en el clima mundial de lo que se le reconoce en general. Pero eso significa igualmente que la mejora de las prácticas agrícolas revela un potencial considerable para mejorar el clima.

“La temperatura creciente, la aridez creciente, son el resultado de una gestión agrícola inapropiada”, declaró. “Hemos aportado enormes cambios al paisaje, simplificándolo, eliminando árboles y plantas y pasando de plantaciones diversificadas a campos que solo producen una sola cosa a la vez”.



Sería demasiado simple reducir las causas de los cambios climáticos estigmatizando la agricultura. Su papel sin embargo, es importante.

Pero es necesario, por una parte saber reconocer los errores del pasado, aunque se hayan hecho sin malas intenciones, y por otra parte subrayar y favorecer la capacidad de la agricultura a convertirse en el actor principal de la lucha contra el calentamiento global y de la reducción de los gases de efecto invernadero.


vendredi 12 octobre 2018

139- Agroecología -10- La ganadería para salvar el planeta

AGROECOLOGÍA – LA GANADERÍA PARA SALVAR EL PLANETA


En una conferencia TEDx del año 2013, el famoso biólogo y ecólogo de Zimbabue Allan Savory explicaba cómo ha sido llevado a reconocer sus propios y dramáticos errores, para aceptar lo que, para él, era inconcebible: la ganadería es la mejor solución para luchar contra la desertificación.
Por otra parte, parar la desertificación y reverdecer el 50% de las praderas desertificadas permitiría, según él, volver a la situación atmosférica de la era preindustrial. En otras palabras, se pararía y se resolvería el calentamiento climático.

Imagen 1: Antes: desertificación en marcha
Imagen 2: acción del ganado
Imagen 3: fuerte pisoteo
Imagen 4: resultado


Pero este regreso a la situación atmosférica preindustrial, tal cómo nos lo explica y nos lo demuestra, solo se puede hacer gracias a la ganadería. Y lo que es aún más sorprendente, es que cuanto más grandes sean los rebaños, mayor es su efecto benéfico, a la condición de saber gestionar el tema adecuadamente.
Esas técnicas empleadas de manera correcta, también tienen el potencial de devolver la vida a suelos degradados, de parar su erosión, de aumentar su capacidad de almacenamiento del agua de lluvia, total, de devolver la esperanza a las poblaciones más expuestas por los cambios.

Pienso especialmente a mis queridos Dogon de Malí, de los que he hablado, y para los cuales sigo buscando soluciones (http://culturagriculture.blogspot.com/2017/09/114-agricultura-del-mundo-el-pais-dogon.html).

Te recomiendo ver, o volver a ver esta conferencia, hasta el final, en estos tiempos de dudas sobre las causas de los cambios climáticos, y sobre las soluciones accesibles, pero sobre todo en estos tiempos que ven la ganadería tan cuestionada por movimientos opuestos a cualquier forma de explotación animal.

No obstante, Allan Savory nos explica, demostrándolo gracias a las numerosas experiencias realizadas en el mundo en millones de hectáreas de praderas en desertificación, cómo la ganadería es LA solución para volver atrás.

(Puedes integrar subtítulos en varios idiomas haciendo clic en la rueda dentada  abajo a la derecha del video).




Quiero añadir que la preservación de la hierba en agricultura es una técnica cuyos efectos sobre los suelos y el clima son comparables. Ya es ampliamente utilizada por agricultores en los métodos de producción que se llaman agricultura de conservación, siembra bajo cubierta vegetal, o simplemente cubierta vegetal en cultivos leñosos. Estas técnicas se extienden rápidamente ya que su efectividad ya no se debe demostrar. Millones de hectáreas ya han sido convertidas en todo el mundo.


Sin embargo están gravemente amenazadas de abandono por culpa de decisiones políticas pervertidas por una ideología extremista que se preocupa de los verdaderos problemas medioambientales solo en apariencia. La probable desaparición en poco tiempo del glifosato, cuya supuesta peligrosidad solo es un arma política para luchar contra los OGMs, provocará un grave bloqueo de esas técnicas fundamentales para luchar para la preservación de los suelos agrícolas y contra el calentamiento global.
Las alternativas al glifosato no existen todavía. En consecuencia me parece inaceptable que este herbicida sea de esta manera condenado a corto plazo y en contra de la opinión de todos los científicos serios y reconocidos del planeta, sin que soluciones viables puedan ser propuestas a los usuarios.


Las consecuencias de esta prohibición sin alternativa serán muy graves para el clima, porque al obligar los agricultores a volver al laboreo, van a liberar a la atmosfera billones de toneladas de CO2 y de metano, actualmente atrapados en los suelos agrícolas no arados.

¿Cómo se puede por un lado aplaudir a Allan Savory por sus trabajos sobre la lucha contra la desertificación y la erosión de los suelos, y sobre la lucha contra el cambio climático, y del otro lado condenar las técnicas agrícolas que producen los mismos efectos?

¿Existe un político realmente preocupado por el futuro del planeta, capaz de decir alto y claro que esta decisión puramente política, sin ninguna base científica seria, es un grave error?

La desertificación amenaza también un gran número de suelos agrícolas, y en todos los climas.
Es imprescindible que las técnicas de cultivo que permiten luchar contra este fenómeno sean favorecidas y que incitaciones y formaciones sean implantadas para acelerar las conversiones de agricultores.
Sin embargo por la diabolización de la agricultura, se consigue el efecto opuesto, se paran los esfuerzos de progreso y se fuerza un regreso más conservador.
Y es grave para el futuro.

Porque reverdecer las zonas desertificadas es un bonito objetivo, pero bloquear las soluciones que permiten evitar la degradación de los suelos agrícolas reducirá muchísimo su alcance.

Imagen: https://africacenter.org/wp-content/uploads/2017/01/A-Fulani-man-herds-cattle-in-northern-Cameroon-1000x405.jpg

lundi 30 juillet 2018

136- El espíritu de las plantas -13- Comunicación

EL ESPIRITU DE LAS PLANTAS -13- COMUNICACIÓN

Tal cómo te lo he contado en varias ocasiones, las plantas tienen capacidades sensoriales que van mucho más allá de lo que siempre hemos pensado.
Numerosos equipos científicos trabajan en esas cuestiones en todo el mundo, y nuevos descubrimientos se hacen con frecuencia.

Se conocían las reacciones a las agresiones, las capacidades de estimación del tiempo, la actividad eléctrica, por ejemplo.
También se sabía que las plantas atacadas tienen la capacidad de alertar a sus semejantes para que a su vez se vayan preparando poniendo en marcha sus sistemas de autodefensa.

Pero se conoce todavía mal y parcialmente, los mecanismos de comunicación de las plantas.

Imagen personal.


Un equipo sueco acaba de dar un serio avance en la comprensión de esos fenómenos, publicando en Plos One los resultados de sus recientes investigaciones sobre este tema.
El mejor resumen de estos trabajos, en mi opinión, ha sido publicado por el periódico británico The Independent. https://www.independent.co.uk/news/science/plants-underground-communication-chemical-messages-neighbours-stress-corn-a8332716.html



Las plantas emplean una comunicación subterránea para saber cuándo sus vecinas son estresadas.
Señales químicas intercambiadas a través del suelo pueden ayudar semillas de maíz a prepararse para ataques de animales o si sus rivales invaden su territorio.

Por Josh Gabbatiss


Las plantas utilizan una red de comunicación subterránea para intercambiar avisos químicos, según un nuevo estudio.

Los trabajos de un equipo de biólogos de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas han permitido entender mejor la compleja vida subterránea de plantas de maíz aparentemente inmóviles.

Este trabajo se suma a un conjunto de investigaciones explorando las vías químicas que las plantas utilizan para “hablar” entre sí.


“Nuestro estudio ha demostrado que los cambios inducidos por el contacto mecánico entre las plantas arriba del suelo, pueden afectar las interacciones subterráneas, actuando como indicios en la predicción de futuros competidores”, ha declarado el Dr Velemir Ninkovic, principal autor del estudio.



Las plantas son conocidas por comunicar por el tacto. Los arboles por ejemplo, tienden aparar de crecer hacia el exterior cuando entran en contacto con las ramas de sus vecinos.

Sin embargo, los mecanismos por los que las plantas señalan por el tacto son mal conocidos, y el Dr Ninkovic y sus compañeros han querido saber si las respuestas podían encontrarse bajo tierra.

Esos últimos años, los científicos han empezado a desenredar el sistema de comunicación complejo que conecta las plantas entre sí.

Al contrario de los animales, las plantas no tienen sistema nervioso y por consecuencia no pueden comunicar utilizando señales eléctricas rápidas.

En su lugar, su señalización a la vez interna y con sus vecinos consiste en un intercambio relativamente lento de mensajes químicos.

Una parte de esta comunicación se hace mediante filamentos de hongos subterráneos que las plantas utilizan para compartir alimentos, señales de alarma e incluso moléculas químicas tóxicas – un fenómeno que algunos biólogos han llamado  “wood-wide web” (red informática de la madera).

En el estudio del Dr Ninkovic y de sus compañeros, querían saber si las sustancias liberadas directamente en el suelo por las plantas estresadas podrían modificar el comportamiento de sus vecinas.

Los investigadores han empezado aplicando un cepillo suave sobre jóvenes plantas de maíz, un contacto que podría representar varios tipos de estreses cercanos, incluidas nuevas plantas conquistando su territorio o un animal atacando sus hojas.



Nuevas plantas jóvenes han sido después instaladas en el mismo material de crecimiento que las plantas recientemente tocadas para ver si su crecimiento resultaba afectado – la teoría siendo que las plantas tocadas por el cepillo habrían dejado un rastro químico en el suelo documentando su experiencia.

Los científicos han constatado que las nuevas plantas reaccionaban produciendo más hojas y menos raíces que las plantas que habían crecido en condiciones normales.

Sugieren que las jóvenes plantas de maíz, después de haber sido expuestas a señales químicas en el suelo producidas por la plantas recientemente tocadas, reaccionaban preparándose para los problemas que presentan sus nuevos vecinos o porque se convierten en la cena de alguien.

A pesar de parecer en gran parte indefensas contra los ataques exteriores, las plantas manejan realmente una gran variedad de estrategias defensivas cuando son el objetivo de herbívoros hambrientos. Investigaciones anteriores han demostrado que las plantas reaccionan por la defensiva al sonido que hacen las orugas masticando sus hojas – inundándolas con aceite de mostaza repelente.

Para confirmar que sus plantas eran capaces de hacer la diferencia entre el suelo ocupado por plantas tocadas o intactas, los científicos han dado a determinadas plantas de maíz, la posibilidad de elegir el medio en el que prefería crecer.

Imagen: http://journals.plos.org/plosone/article/figure/image?size=large&id=10.1371/journal.pone.0195646.g002  


Cuando son situadas cerca de ambas, las raíces se desarrollan preferentemente hacia la solución de crecimiento que había llevado anteriormente plantas intactas.

Estos resultados se han publicado en la revista científica PLOS One. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0195646


El equipo ha sugerido que sus resultados deberían ser recordado por otros científicos en experiencias con plantas, ya que incluso cepillando suavemente las hojas de una planta, es posible cambiar su comportamiento y el de sus vecinas.”


Es difícil de momento encontrar una aplicación directa de estos descubrimientos en agricultura.
Sin embargo, está claro que la recomendación hecha por el equipo sueco a sus colegas investigadores de todo el mundo tiene su razón de ser, ya que es muy probable que muchos estudios en el pasado no han tomado en cuenta esas reacciones (todavía desconocidas) de las plantas, incluso frente a una acción poco traumática como puede ser una cepillado suave.
Y es que es muy probable, si nos referimos a estos trabajos, que el simple contacto de las manos de los investigadores pueda haber tenido consecuencias sobre el comportamiento de las plantas habiendo servido para los experimentos.

Pero también nos demuestra que el mundo vegetal está dotado de muchas capacidades que siempre hemos creído propias del mundo animal.
Numerosas capacidades están todavía por descubrir, de eso estoy convencido.

Continuará…

samedi 16 juin 2018

133- Agroecología -9- Cubierta vegetal


AGROECOLOGÍA - CUBIERTA VEGETAL

El motivo inicial de mi contratación aquí era la conversión del sistema de riego. Desde sus orígenes, la empresa solo empleaba el riego tradicional por gravedad.
El paso al riego por goteo exigía un esfuerzo técnico que el responsable de producción no podía asumir solo.
Anteriormente, era asesor técnico para un grupo de productores, entre los que la cubierta vegetal era una práctica bastante habitual.

Foto personal

Llegando aquí, me encontré con una plantaciones con un suelo cuidadosamente mantenido limpio, es decir sin ninguna hierba, mediante un trabajo mecánico entre cada riego por gravedad.
El cambio de sistema de riego requería una adaptación. Era evidente que el laboreo ya no se justificaba.
De manera muy natural, pasamos a aplicar herbicidas en toda la superficie, para mantener el suelo limpio, sin trabajo mecánico. Los herbicidas disponibles permitían un efecto bueno, duradero y económico.
Este suelo muy limpio se justificaba por la competencia de la hierba con el cultivo, especialmente en agua, en una región, Andalucía, donde el agua es un bien preciado, que conviene no desperdiciar. Por otra parte, la presencia de hierba en primavera puede aumentar la sensibilidad a las heladas. Por fin, la presencia de hierba aumenta, en épocas de recolección, la humedad ambiente, incrementando el riesgo de enfermedades de conservación, y en consecuencia las pérdidas después de recolección y los litigios en destino.

Foto personal

Pero con el tiempo, el final del mantenimiento mecánico del suelo se tradujo también por una compactación, un endurecimiento del suelo provocando un debilitamiento de las plantaciones por rodales, ocasionando importantes irregularidades en la capacidad productiva y cualitativa.
Hemos llegado a invertir en aperos de descompactación costosos en la compra y en el uso. Sin embargo, la eficacia de esos medios mecánicos se reveló generalmente limitada a unos meses, o incluso a tan solo algunas semanas.

Es cuando me vino la idea de buscar un método duradero y natural para conseguir este resultado. Muchas lecturas, algunos viajes y numerosos contactos me han convencido de probar, en mis condiciones locales, la cubierta vegetal.
Primero he tenido que buscar referencias para encontrar especies vegetales, adaptadas a estos suelos y sobre todo a las condiciones climáticas locales. Hay que decir que aquí, el invierno se caracteriza por su falta de frío, el verano es largo (4 a 5 meses), muy caluroso (es habitual pasar de los 40ºC), y sobre todo muy seco (al menos 4 meses sin la menor gota de lluvia). Siendo las referencias limitadas, las semillas caras para un resultado no seguro, decidí trabajar de otra manera, en base a especies autóctonas, obviamente más adaptadas a las condiciones locales.
Algunas plantas pueden aquí ser muy problemáticas, especialmente la malva (Malva silvestris), que coge proporciones gigantescas, la correhuela (Convolvulus arvensis), muy invasora y trepadora, la verdolaga (Portulaca oleracea), gran consumidora de agua, y el pinito, que tiende a conquistar todo. Todas esas plantas son dicotiledóneas, y su control se puede hacer a base de herbicidas selectivos. La única gramínea problemática es la juncia (Cyperus esculentus), muy competidora en nutrientes, y muy invasora en suelo desnudo.

Mi decisión pues fue la aplicación, después de las nacencias provocadas por las primeras lluvias de otoño, de un herbicida selectivo destinado a impedir a esas dicotiledóneas problemáticas de dominar. Evidentemente las gramíneas, no afectadas por esos herbicidas, arrancaban muy bien, pero muy difuminadas al principio y la juncia, que nace más tarde, seguía dominando en grandes proporciones. Fueron necesarios 2 o 3 años para que la cubierta vegetal, casi exclusivamente constituida de gramíneas autóctonas, se implante suficientemente, cubra la totalidad de la calle, y reduzca drásticamente las invasiones de plantas problemáticas.
La cubierta es ahora bien implantada, y es normal no necesitar herbicida. Sin embargo, por zonas, las primeras germinaciones de otoño todavía pueden ser dominadas por esas plantas invasoras. En este caso, una aplicación precoz y a baja dosis de un herbicida selectivo evita que se conviertan en un problema.
En el resto de las plantaciones, donde no se aplica ningún herbicida, la cubierta vegetal, inicialmente solo constituida de gramíneas, se diversifica progresivamente, con la presencia cada vez más frecuente de dicotiledóneas variadas, incluyendo individuos esporádicos de las especies problemáticas.

Foto personal

La cubierta vegetal, en este caso, funciona de manera diferente a lo que conocía en Francia, donde es permanente, presente todo el año. Aquí, aparece con las primeras lluvias, es más o menos densa y vigorosa, en función de las condiciones climáticas del otoño, el invierno y la primavera, y se seca totalmente durante el verano.

Tengo que indicar que desde siempre, las únicas exportaciones o extracciones realizadas en nuestros frutales las constituyen las frutas, y la leña gorda en el momento del arranque de los árboles viejos. A eso, hay que añadir alguna leña de poda de saneamiento que hacemos de vez en cuando para resolver un problema fitosanitario difícil (Phomopsis amygdali por ejemplo). Toda la leña procedente de la poda normal, las hojas y otros restos vegetales siempre se quedan en el sitio para ser triturados.

Varios años de experiencia de este sistema me han permitido realizar algunas observaciones muy interesantes, sobre los efectos inducidos por esta cubierta vegetal temporal.

En el aspecto estrictamente productivo, se constata que las irregularidades de las parcelas debidas a la compactación casi han desaparecido. Con este cambio, el potencial productivo ha aumentado por simple efecto de homogeneización.
Este efecto sobre el suelo también se puede confirmar con otras observaciones sencillas:
-       En los episodios de lluvia, a menudo torrenciales en este clima, la penetración en el suelo ha mejorado mucho, evitando escorrentías, reduciendo la saturación de los desagües, la erosión y mejorando la capacidad de almacenamiento del agua por el suelo.
-       La adherencia de los equipos es muy mejorada por la presencia de hierba, incluso después de las lluvias. Solo los pasos repetidos durante la recolección pueden ser un problema (aunque menos que antes), en las calles de circulación.

Foto personal

-       El personal, muy numeroso en el melocotonero, ya que todo está hecho manualmente, podas, aclareo y recolección, trabaja siempre en un suelo estable. Solo necesita botas de goma para no mojarse los pies por la mañana con el rocío.
-       Es frecuente con el riego por goteo, tener que reparar fugas subterráneas. Se observa una fuerte presencia de lombrices, que antes era mucho más raro ver. Sabiendo el papel fundamental de esos animales en la vida, la fertilidad y la estructuración de los suelos, es obviamente un enorme beneficio.
-       Una plaga muy común y muy perjudicial aquí es el topillo, Microtus duodecimcostatus. Es difícil de controlar, tiene una multiplicación exponencial, y puede ocasionar graves daños a los cultivos leñosos, ya que se alimenta de raíces.
La cubierta vegetal no los ha hecho desaparecer. Sin embargo, en vez de migrar en verano hacia las zonas húmedas del goteo, ahora se mantiene en la cubierta, donde encuentra condiciones a la vez favorables a sus galerías y abundantes raíces de las hierbas que son la base de su alimentación. Es ahora una convivencia pacífica.
-       Los conejos y las liebres, muy presentes en nuestra zona, ya no atacan la corteza de los arboles ya que encuentran hierba durante todo el año, verde durante 8 meses, seca durante 4 meses.
-       Constatamos, aunque la relación con la cubierta vegetal no sea cierta, una reducción de la presión de determinadas plagas como los ácaros y los tripses. Es probable de que una parte de las poblaciones se mantenga en la hierba, y que, por otra parte, sus depredadores encuentren ahí condiciones favorables a un desarrollo precoz, asegurando de paso una limitación natural de las poblaciones en los frutales.
-       De modo general, las poblaciones de serpientes, zorros, comadrejas, rapaces, murciélagos y otros predadores han claramente aumentado, asegurando un mejor control de pájaros, roedores y otros insectos problemáticos.
-       Durante todo este periodo, no hemos parado de reducir los aportes de fertilizantes, especialmente el nitrógeno, pero también el calcio y el fósforo, llegando a niveles que sinceramente no imaginaba poder alcanzar, mientras se aumentaba el potencial productivo y cualitativo. Sin embargo es una realidad. De hecho me ha llevado a iniciar este año un estudio sobre la fertilidad de nuestros suelos y sobre su actividad biológica.
-       Puedo añadir otra ventaja, importante cuando se trabaja una fruta fresca, de difícil lavado, como es el caso del melocotón: los cogedores no se manchan de barro, ni las manos, ni ellos mismos, ni las cajas, incluso en caso de lluvia, gracias a esta alfombra vegetal, dando una fruta más limpia en su conjunto, lo que indudablemente constituye una mejora de la calidad del producto presentado al consumo.


¿Existen defectos?
Siendo realista veo muy pocos.

Foto personal

El riesgo de heladas de primavera.
La presencia de hierba aumenta la radiación, y por consecuencia el riesgo de heladas blancas.
Se puede imaginar la aplicación de un herbicida defoliante a baja dosis en periodo de riesgo, solo para quemar la hoja y bloquear su actividad temporalmente.
Personalmente prefiero la siega, que tiene el mismo efecto de bloqueo durante varios días, y evita el uso de un herbicida.

Los problemas de conservación.
Una siega situada justo antes de la recolección permite evitarlos en gran medida, y por otra parte, los fungicidas modernos (los sintéticos por supuesto, pero también los ecológicos) tienen eficacias muy superiores a los del siglo pasado. La siega sin embargo es imprescindible para evitar mantener debajo de los arboles una atmosfera húmeda y confinada, favorable al desarrollo de las enfermedades de conservación.

El riesgo de fuego.
La hierba seca se queda en superficie. Hasta ahora, una siega a principios del verano, que coincide con la trituración de la leña de la poda de verano, siempre ha sido suficiente para evitar el problema.


Mi experiencia no tiene ningún valor científico. Reside en mis observaciones, mis decisiones y mis condiciones de suelo, de clima y de cultivo.
Pero estoy convencido que este tipo de prácticas, muy fáciles de implementar, tienen un impacto muy positivo sobre la actividad microbiana del suelo, la biodiversidad en general, el equilibrio sanitario de la finca, y a fin de cuenta sobre la sostenibilidad del cultivo y de la actividad agrícola en su conjunto.

También podemos hablar de costes. En realidad la gestión de la cubierta vegetal es un poco más costosa que un herbicida en toda la superficie. Hay que contar al menos un pase de tractor más por hectárea para segar hierba.
Pero si mis observaciones son justas, la reducción del coste de la protección fitosanitaria y de la nutrición compensa ampliamente el sobrecoste ocasionado.
Sin contar que esta acción se inscribe tanto en la óptica de una reducción de insumos agrícolas, como en la óptica de reducción del impacto de la actividad agrícola sobre la biodiversidad y el medioambiente.

Foto personal


Es evidente que la cubierta vegetal es una técnica utilizable principalmente en cultivos leñosos, frutales, viñedos, cítricos, almendro, olivar, cultivos de biomasa, etc.
Otras ramas de la agricultura buscan los mismos efectos con técnicas diferentes, como es el caso de la agricultura de conservación, más orientada hacia los cultivos anuales, que busca reducir al máximo los laboreos, bien por siembras realizadas directamente en los restos de los cultivos anteriores (a veces con empleo de herbicida en preparación de siembra), o bien por siembra bajo cubierta vegetal viva (para intentar evitar el uso de herbicida).

Esas técnicas, que demuestran cada día un poco más su efectividad, y su compatibilidad con un resultado técnico y económico de primer orden, se desarrollan cada vez más, y tiendan progresivamente a generalizarse.
Es la demostración que la agricultura convencional puede ser muy respetuosa con el medioambiente, y ser muy productiva.

Es esto también, la agricultura sostenible.

dimanche 27 mai 2018

131- Agroecología -8- Un mundo sin petróleo

AGROECOLOGÍA – UN MUNDO SIN PETROLEO

Hace cerca de 50 años, desde la época de la primera crisis del petróleo de 1973, que se nos repite una y otra vez que las reservas de petróleo se agotaran en unos 50 años. En 1972, mientras esta grave crisis se iba perfilando desde un año, el Club de Roma, con la ayuda de un grupo de investigadores del MIT, había incluso previsto un agotamiento de las reservas petroleras unos 20 años más tarde, en la publicación “The limits of growth” (Los límites del crecimiento) https://www.clubofrome.org/report/the-limits-to-growth/.
Llegará el momento, sin lugar a dudas, aunque nadie sea capaz de predecir seriamente cuando se producirá. Sin embargo, no hay que ser adivino para entender que un recurso minero que se extrae y se consume a este ritmo, tiene obviamente una esperanza de vida corta.
Es lo que se producirá al final de la era del petróleo que me interesa hoy.


El petróleo es la base de una increíble y muy diversificada actividad industrial y económica, la química, la farmacia, la agroquímica, el textil, los plásticos, los pegamentos, las pinturas, los transportes, los lubricantes, los carburantes y todos sus productos derivados como la parafina por ejemplo. Esta inmensa actividad se parará entonces, al menos en su forma actual. El petróleo es hoy por hoy la materia prima principal del conjunto de la actividad humana.
Frente a este sitio primordial, una enorme actividad de investigación se ha puesto en marcha, desde varias décadas, con el fin de encontrar materias primas de sustitución para todas esas actividades y producciones.
De hecho, el muy fértil genio humano ya ha encontrado soluciones de sustitución para muchas cosas. A menudo es el precio, la resistencia o la dificultad de aprovisionamiento que hace compleja su generalización, como se observa por ejemplo para los plásticos agrícolas de origen vegetal. A esas dificultades técnicas o económicas, se suma la resistencia de las industrias actuales que, a veces, frenan tanto como pueden algunas soluciones susceptibles de crear une nueva competencia.
Sustituir una materia prima tan polivalente y económica no es fácil, en un modelo económico e industrial hecho por y para el petróleo desde 150 años, cuya adaptación es compleja.

Para hacer las cosas sencillas, se puede decir que los sustitutos del petróleo son el aceite, la celulosa y las fibras. Esos tres elementos esenciales destinados a tomar el sitio del petróleo proceden todos de la producción vegetal y animal.


El futuro de la humanidad pues, pasa por la agricultura. No es un secreto para nadie cuando hablamos de alimentos. Pero es probable que poca gente sea consciente de esto en los que se refiere a la industria química, el textil, los plásticos, muchos materiales modernos o para los carburantes.
Total, el porvenir de las actividades humanas depende de la agricultura.


El fin del petróleo perturbará profundamente el equilibrio geopolítico del planeta, y los países poderosos serán entonces los que habrán sabido sus capacidades productivas en agricultura, sea mediante la preservación de las superficies agrícolas, la conservación de la fertilidad de los suelos, o la cantidad y la calidad de los recursos de agua dulce disponibles para la agricultura.

Es cuando la agroecología entra en el juego, no por las ideologías que se le relacionan, pero por su desarrollo por decisión política, y sobre todo por su práctica diría por los agricultores, y en la diversidad de sus múltiples facetas.
Grandes países productores de cereales como Ucrania, ¿seguirán siendo capaces de producir lo mismo sin una evolución hacia prácticas que conserven mejor los recursos?
El frecuente rechazo actual de creación de nuevos embalses por motivos ecológicos o políticos, ¿no se convertirá en un grave problema agroecológico?


Los países tienen que desarrollar su potencial agrícola con una visión a largo plazo, en la base de una agricultura de conservación, capaz de producir mucho preservando los recursos fundamentales que son la biodiversidad, el suelo y el agua.

La agricultura industrial no es un mal como tal. Producir a gran escala tiene sus ventajas en términos de calidad de las estructuras, de cumplimiento de los protocolos y de las normas, y de poder de inversión, así como de puesta a disposición de los productos. Pero debe ser claramente enmarcada y controlada con el fin de evitar sus riesgos de derivas sociales y medioambientales.

La agricultura ecológica, en sus actuales formas, no tendrá, en mi opinión, la posibilidad de cubrir todas las necesidades de la humanidad en la perspectiva de la desaparición de la actual principal materia prima.
La actual puesta por delante como un modelo a seguir y cómo vía de futuro de la humanidad de la permacultura, procede más de la necesidad de serenarse de una clase social intelectual, más bien pudiente y urbana, ampliamente desconectada de las realidades, que de una visión clarividente de las necesidades reales de la humanidad y del planeta.
Alimentar el mundo es una cosa, proveerlo a la vez de alimentos, de energía y de materia primas, es otra cosa.

La vía razonable de futuro si sitúa en el término medio, como a menudo es el caso. Y en el caso de la agricultura, el término medio se sitúa en una producción intensiva, pero respetuosa con el medioambiente y el consumidor, que no rechaza la química de síntesis por puro dogmatismo, pero elige todas sus prácticas productivas por su combinación de ventajas técnicas y agronómicas por una parte, y sus mínimos efectos sobre el medioambiente y la salud y el ahorro de recursos por otra parte.

Imagen personal 

Esta agricultura ya existe. Evoluciona de manera permanente, mejora día tras día, pero no tiene verdadero reconocimiento político y social porque no rechaza la química de síntesis. Se llama agricultura de conservación para los cultivos anuales de cereales y cultivos industriales, y agricultura integrada para los cultivos perennes y las hortalizas. Pero no es considerada como políticamente correcta, y se encuentra situada por la sociedad civil al mismo nivel que la agricultura industrial o incluso que el productivismo agrícola heredado de la Revolución Verde, tal como se practicaba en los años 60.
Sin embargo no tiene nada que ver, y se asemeja mucho más a la agricultura ecológica que a la agricultura industrial.
Los guardianes de este dogma son especialmente las grandes ONGs medioambientalistas con el apoyo, declarado o no, de numerosas personalidades de la política, del espectáculo, de la cocina y del periodismo, y rechazan lo que consideran una perversión.
“Es difícil aceptar la verdad cuando las mentiras son exactamente lo que quieres escuchar.” (Frase de origen desconocido encontrada en la web).

La agricultura ecológica conserva su sitio en este panorama agrícola del era post-petróleo, para servir un público exigente, más bien pudiente, y preferentemente urbano. También sigue siendo una importante fuente de evolución y de investigación de soluciones nuevas. El hecho de no poder recurrir a determinadas soluciones obliga a inventar, a imaginar. La agricultura ecológica, bajo todas sus formas, es un excelente laboratorio de progreso.

Pero la agroecología es a la vez una decisión de agricultor y una orientación política.
Los países que están interesados en su desarrollo, o que ya han decidido usarla como objetivo socioeconómico, deben saber tomar decisiones progresivas.
Nadie puede olvidar que la agricultura no es una persona.

La agricultura es un conjunto de personas, de empresas y de actividades interdependientes, a menudo frágiles, que es conveniente hacer evolucionar de manera progresiva y con el acompañamiento necesario para no debilitarlas más.

Los países que sabrán preparar adecuadamente la era post-petróleo tienen un brillante futuro por delante.

Aún hace falta poder llegar a ese crucial momento con una agricultura en buen estado, capaz de responder a esos nuevos retos.

Imagen: https://image.freepik.com/photos-libre/paysage-rural-en-ete-la-rioja_1398-4757.jpg