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jeudi 28 février 2019

143- Las alternativas a los pesticidas -3- Los pesticidas


LAS ALTERNATIVAS A LOS PESTICIDAS -3- LOS PESTICIDAS

¿Se puede sustituir los pesticidas por otros pesticidas?
No solo es posible, sino que en la actualidad es la solución más empleada por los agricultores ecológicos y la más sencilla para ellos.

Imagen personal

Veamos.

Cuando se hable de pesticidas, la sociedad generalmente solo piensa en los pesticidas sintéticos. Raramente se habla de los pesticidas autorizados en agricultura ecológica, bastante numerosos, y cuyos efectos indeseados no son nada despreciables. Toxicidad para los suelos, para los peces, para las abejas, disruptores endocrinos, las consecuencias de su uso se aproximan generalmente mucho de los pesticidas sintéticos. La única cosa, fundamental, que les diferencia, es su origen natural en vez de sintético.

Mucha gente piensa también que la agricultura ecológica es una manera de reducir el “poder” de las grandes multinacionales de la agroquímica. Es un error, ya que hace muchos años ya que, viendo el cambio de tendencia, han invertido masivamente en la investigación de soluciones ecológicas para la protección de los cultivos.
Es así como uno de los principales insecticidas ecológicos del mundo, y actualmente uno de los insecticidas más empleados independientemente del método de producción, el spinosad (cuya toxicidad para las abejas es muy conocido y ampliamente documentado), ha sido descubierto en 1985, luego producido a gran escala por el gigante americano de la agroquímica Dow Chemical (ahora también propietario de Dupont). La fabricación de este pesticidas, producido por bacterias, se hace en fábricas ultramodernas, muy lejos de la imagen romántica de la fabricación manual de los pesticidas a base de decocción de plantas.
Del mismo modo, la extracción de piretrinas naturales empleadas en agricultura ecológica se realiza a partir de una producción industrial intensiva en monocultivo empleando pesticidas sintéticos a gran escala, también muy lejos de la filosofía de la agricultura ecológica (http://culturagriculture.blogspot.com/2017/04/104-natural-vs-sintetico-4-de-la.html).


Obviamente también existe un importante trabajo de fabricación artesanal de pesticidas, generalmente extractos de plantas o fermentaciones. Su eficacia es muy variable, ya que depende de las condiciones de fabricación (temperatura, luz, calidad del agua utilizada, concentración de las plantas en principios activos, saber-hacer del preparador, etc.).
Algunos fabricantes, en general empresas locales o nacionales, raramente multinacionales, proponen productos formulados en base a las mismas plantas, que tienen la ventaja de aportar al agricultor cierta garantía de homogeneidad y una gran facilidad de uso.

Pero creo que lo más interesante en este aspecto es la investigación, por numerosas empresas, grandes o pequeñas, universidades e institutos de investigación, de soluciones alternativas procedentes de la naturaleza para sustituir a los pesticidas sintéticos.

La naturaleza (especialmente las plantas, los hongos y las bacterias) no dejan de sorprendernos por su gran creatividad en las soluciones que ha desarrollado para defenderse de las agresiones externas. (http://culturagriculture.blogspot.com/2015/09/52-el-espiritu-de-las-plantas-2.html).
La investigación científica no para de hacer descubrimientos que muestran por una parte que nuestra alimentación es muy cargada de toxinas naturales de una gran diversidad, y por otra parte que muchas toxinas pueden tener usos agrícolas interesantes.


Es así como varios estudios (el más famosos es americano, del año 1999, por el profesor Bruce Ames y su equipo, de la Universidad de Berkeley https://toxnet.nlm.nih.gov/cpdb/pdfs/Paracelsus.pdf) han intentado analizar y cuantificar las toxinas naturales presentes en nuestra alimentación.
Los resultados son muy sorprendentes, y sobre todo son contrarios a las ideas preconcebidas: consumimos diariamente aproximadamente 10.000 veces más toxinas naturales que residuos de pesticidas sintéticos.
Dicho sea de paso, este estudio tiene ya 20 años. Desde entonces, las técnicas de protección de los cultivos han evolucionado, las moléculas han sido modernizadas y sus dosis de empleo han sido considerablemente reducidas.
Basándome en mis propios análisis de residuos, que he empezado a hacer en 1997, estimo que las cantidades de residuos presentes en los alimentos se han reducido de 10 a 20 veces desde esa época. Sin embargo nuestros alimentos no han evolucionado mucho y mantienen muy probablemente unos niveles similares en toxinas naturales.
Esto nos lleva, suponiendo que mi estimación sea correcta, a una proporción de 100.000 a 200.000 veces menos residuos de pesticidas sintéticos que de toxinas naturales absorbidas diariamente con nuestra alimentación.
Puede leer el artículo siguiente, en español https://www.um.es/lafem/Nutricion/DiscoLibro/07-Modificaciones/Saber%20mas/07-12.pdf que hace un resumen rápido de dicho estudio.

Cierro este inciso para decirte que, para lo que me interesa hoy, esos estudios tienen sobre todo el interés de demostrar que el mundo vegetal contiene un gran número de posibilidades de extracciones de moléculas naturales que podrían ser utilizadas en agricultura, con efectos fungicida, insecticida, repelente, nematicida e incluso en algunos casos herbicida.
El mismo estudio de Bruce Ames enseña por ejemplo que una simple taza de café contiene más de 1000 compuestos químicos y toxinas naturales.


Muy recientemente (la publicación es del 1 de febrero 2019), una posible alternativa ecológica ha sido descubierta para sustituir el muy mediático y muy controvertido y muy odiado glifosato https://www.nature.com/articles/s41467-019-08476-8.
Esta molécula, un azúcar hasta ahora desconocido, es producida por una bacteria, Synechoccus elongatus, que la hace una alternativa ecológica, con  un modo de acción muy similar al glifosato, lo que sería una garantía de polivalencia y de eficacia.
Representaría sobre todo una verdadera solución para las dificultades de control de hierba, uno de los grandes problemas mal resueltos en agricultura ecológica.
Puedes leer sobre este tema el artículo publicado por Mundo Agropecuario https://mundoagropecuario.com/azucar-inusual-de-cianobacterias-actua-como-herbicida-natural/

Queda averiguar si esta molécula corrige los “defectos” del glifosato, y en cuantos años el agricultor podrá emplear libremente esta nueva molécula natural.

Numerosos pesticidas naturales existen, basados en extractos vegetales en la mayoría de los casos: nicotina, piretrinas naturales, aceite de neem, fermentación de ortigas, extracto de pepitas de cítricos, extracto de ajo, extracto de lavanda, extracto de hojas de tomate, extracto de guindilla, rotenona, extracto de canela, aceites vegetales, etc.
Algunos son fácilmente disponibles para los agricultores, otros deben ser fabricados artesanalmente, otros aún son objetos de restricciones o de prohibiciones por los problemas medioambientales o sanitarios que presentan.


Total, los pesticidas ecológicos tienen mucho futuro, siguen siendo pesticidas, con inconvenientes similares a los pesticidas sintéticos, pero su origen natural hace que su empleo se permite a los agricultores ecológicos y no supone un problema para los fundamentalistas del ecologismo. La global falta de conocimiento de sus efectos secundarios sobre la salud y el medioambiente tampoco.
Presentan una gran ventaja para los agricultores: no hay cambio fundamental en las técnicas y métodos de producción. Pueden mantener sus costumbres de trabajo, sustituyendo los pesticidas sintéticos por sus equivalentes ecológicos.

El punto más flojo en la actualidad es la falta de soluciones ecológicas en muchos casos. Es probable que, gracias a las grandes inversiones que se realizan en la investigación científica en el mundo, novedades sigan apareciendo a buen ritmo.

Veremos más adelante que otras técnicas pueden representar un profundo cuestionamiento de las costumbres del agricultor.
El futuro, lógicamente, debe contemplar todas las técnicas disponibles.

Aunque grandes progresos se estén realizando, sigo pensando que es muy desafortunado y perjudicial querer negar a la agricultura, al menos hasta disponer de alternativas verdaderas, de soluciones efectivas, actualmente bien conocidas y poco problemáticas si se emplean bien, solo basándose en una ideología que no se basa en ninguna realidad tangible ni demostrada.

Y no nos ilusionemos, los estudios recientes o actuales sobre la caída importante de las poblaciones de insectos o de aves no mejoraran con la prohibición de los pesticidas sintéticos. Los pesticidas naturales tendrán efectos secundarios muy comparables cuando serán empleados a gran escala.
Solo se puede pensar, pero sin prueba de momento, que su biodegradabilidad será más rápida (sin excluimos los de origen minero, imprescindibles en ecológico, como el azufre o el cobre.



dimanche 27 mai 2018

131- Agroecología -8- Un mundo sin petróleo

AGROECOLOGÍA – UN MUNDO SIN PETROLEO

Hace cerca de 50 años, desde la época de la primera crisis del petróleo de 1973, que se nos repite una y otra vez que las reservas de petróleo se agotaran en unos 50 años. En 1972, mientras esta grave crisis se iba perfilando desde un año, el Club de Roma, con la ayuda de un grupo de investigadores del MIT, había incluso previsto un agotamiento de las reservas petroleras unos 20 años más tarde, en la publicación “The limits of growth” (Los límites del crecimiento) https://www.clubofrome.org/report/the-limits-to-growth/.
Llegará el momento, sin lugar a dudas, aunque nadie sea capaz de predecir seriamente cuando se producirá. Sin embargo, no hay que ser adivino para entender que un recurso minero que se extrae y se consume a este ritmo, tiene obviamente una esperanza de vida corta.
Es lo que se producirá al final de la era del petróleo que me interesa hoy.


El petróleo es la base de una increíble y muy diversificada actividad industrial y económica, la química, la farmacia, la agroquímica, el textil, los plásticos, los pegamentos, las pinturas, los transportes, los lubricantes, los carburantes y todos sus productos derivados como la parafina por ejemplo. Esta inmensa actividad se parará entonces, al menos en su forma actual. El petróleo es hoy por hoy la materia prima principal del conjunto de la actividad humana.
Frente a este sitio primordial, una enorme actividad de investigación se ha puesto en marcha, desde varias décadas, con el fin de encontrar materias primas de sustitución para todas esas actividades y producciones.
De hecho, el muy fértil genio humano ya ha encontrado soluciones de sustitución para muchas cosas. A menudo es el precio, la resistencia o la dificultad de aprovisionamiento que hace compleja su generalización, como se observa por ejemplo para los plásticos agrícolas de origen vegetal. A esas dificultades técnicas o económicas, se suma la resistencia de las industrias actuales que, a veces, frenan tanto como pueden algunas soluciones susceptibles de crear une nueva competencia.
Sustituir una materia prima tan polivalente y económica no es fácil, en un modelo económico e industrial hecho por y para el petróleo desde 150 años, cuya adaptación es compleja.

Para hacer las cosas sencillas, se puede decir que los sustitutos del petróleo son el aceite, la celulosa y las fibras. Esos tres elementos esenciales destinados a tomar el sitio del petróleo proceden todos de la producción vegetal y animal.


El futuro de la humanidad pues, pasa por la agricultura. No es un secreto para nadie cuando hablamos de alimentos. Pero es probable que poca gente sea consciente de esto en los que se refiere a la industria química, el textil, los plásticos, muchos materiales modernos o para los carburantes.
Total, el porvenir de las actividades humanas depende de la agricultura.


El fin del petróleo perturbará profundamente el equilibrio geopolítico del planeta, y los países poderosos serán entonces los que habrán sabido sus capacidades productivas en agricultura, sea mediante la preservación de las superficies agrícolas, la conservación de la fertilidad de los suelos, o la cantidad y la calidad de los recursos de agua dulce disponibles para la agricultura.

Es cuando la agroecología entra en el juego, no por las ideologías que se le relacionan, pero por su desarrollo por decisión política, y sobre todo por su práctica diría por los agricultores, y en la diversidad de sus múltiples facetas.
Grandes países productores de cereales como Ucrania, ¿seguirán siendo capaces de producir lo mismo sin una evolución hacia prácticas que conserven mejor los recursos?
El frecuente rechazo actual de creación de nuevos embalses por motivos ecológicos o políticos, ¿no se convertirá en un grave problema agroecológico?


Los países tienen que desarrollar su potencial agrícola con una visión a largo plazo, en la base de una agricultura de conservación, capaz de producir mucho preservando los recursos fundamentales que son la biodiversidad, el suelo y el agua.

La agricultura industrial no es un mal como tal. Producir a gran escala tiene sus ventajas en términos de calidad de las estructuras, de cumplimiento de los protocolos y de las normas, y de poder de inversión, así como de puesta a disposición de los productos. Pero debe ser claramente enmarcada y controlada con el fin de evitar sus riesgos de derivas sociales y medioambientales.

La agricultura ecológica, en sus actuales formas, no tendrá, en mi opinión, la posibilidad de cubrir todas las necesidades de la humanidad en la perspectiva de la desaparición de la actual principal materia prima.
La actual puesta por delante como un modelo a seguir y cómo vía de futuro de la humanidad de la permacultura, procede más de la necesidad de serenarse de una clase social intelectual, más bien pudiente y urbana, ampliamente desconectada de las realidades, que de una visión clarividente de las necesidades reales de la humanidad y del planeta.
Alimentar el mundo es una cosa, proveerlo a la vez de alimentos, de energía y de materia primas, es otra cosa.

La vía razonable de futuro si sitúa en el término medio, como a menudo es el caso. Y en el caso de la agricultura, el término medio se sitúa en una producción intensiva, pero respetuosa con el medioambiente y el consumidor, que no rechaza la química de síntesis por puro dogmatismo, pero elige todas sus prácticas productivas por su combinación de ventajas técnicas y agronómicas por una parte, y sus mínimos efectos sobre el medioambiente y la salud y el ahorro de recursos por otra parte.

Imagen personal 

Esta agricultura ya existe. Evoluciona de manera permanente, mejora día tras día, pero no tiene verdadero reconocimiento político y social porque no rechaza la química de síntesis. Se llama agricultura de conservación para los cultivos anuales de cereales y cultivos industriales, y agricultura integrada para los cultivos perennes y las hortalizas. Pero no es considerada como políticamente correcta, y se encuentra situada por la sociedad civil al mismo nivel que la agricultura industrial o incluso que el productivismo agrícola heredado de la Revolución Verde, tal como se practicaba en los años 60.
Sin embargo no tiene nada que ver, y se asemeja mucho más a la agricultura ecológica que a la agricultura industrial.
Los guardianes de este dogma son especialmente las grandes ONGs medioambientalistas con el apoyo, declarado o no, de numerosas personalidades de la política, del espectáculo, de la cocina y del periodismo, y rechazan lo que consideran una perversión.
“Es difícil aceptar la verdad cuando las mentiras son exactamente lo que quieres escuchar.” (Frase de origen desconocido encontrada en la web).

La agricultura ecológica conserva su sitio en este panorama agrícola del era post-petróleo, para servir un público exigente, más bien pudiente, y preferentemente urbano. También sigue siendo una importante fuente de evolución y de investigación de soluciones nuevas. El hecho de no poder recurrir a determinadas soluciones obliga a inventar, a imaginar. La agricultura ecológica, bajo todas sus formas, es un excelente laboratorio de progreso.

Pero la agroecología es a la vez una decisión de agricultor y una orientación política.
Los países que están interesados en su desarrollo, o que ya han decidido usarla como objetivo socioeconómico, deben saber tomar decisiones progresivas.
Nadie puede olvidar que la agricultura no es una persona.

La agricultura es un conjunto de personas, de empresas y de actividades interdependientes, a menudo frágiles, que es conveniente hacer evolucionar de manera progresiva y con el acompañamiento necesario para no debilitarlas más.

Los países que sabrán preparar adecuadamente la era post-petróleo tienen un brillante futuro por delante.

Aún hace falta poder llegar a ese crucial momento con una agricultura en buen estado, capaz de responder a esos nuevos retos.

Imagen: https://image.freepik.com/photos-libre/paysage-rural-en-ete-la-rioja_1398-4757.jpg

mardi 1 mai 2018

129- Natural vs sintético -7- Bilanofos vs glufosinato


BILANOFOS VS GLUFOSINATO

Hace aproximadamente 2 años, publicaba un artículo sobre esta misma comparación, pero con un ángulo distinto (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2016/01/66-proteccion-de-las-plantas-4-en-la.html).

Me parece interesante retomarlo con el ángulo de la oposición entre natural y sintético. Hemos visto en artículos anteriores que esta diferenciación a veces se encuentra al límite de lo razonable. Este ejemplo lo demuestra una vez más.

Ahora hablamos de un herbicida. Es especialmente interesante ya que el problema del control de las plantas perjudiciales a los cultivos es una de las grandes dificultades de la agricultura ecológica.
No me gusta la denominación “malas hierbas”, ya que esas plantas no son malas, solo crecen donde el agricultor no quiere que se encuentren, y donde puede perjudicar al cultivo.



“¿Cómo producir un herbicida ecológico? Por Andrew Kniss* (6 de enero de 2016)


Hace más de un año, escribí un artículo sobre un herbicida casero que contiene sal, vinagre y producto lavavajilla.

“Muchos de vosotros lo han probablemente visto colgado en Facebook, Twitter o Pinterest, o en vuestra página de jardinería preferida. Una de mis descripciones preferidas lo llama una “poción herbicida mágica y natural”.

Esta peculiar poción mata ciertamente las malas hierbas, pero no es natural (y ciertamente no es exenta de productos químicos). Contiene producto lavavajilla y vinagre, ambos sintetizados industrialmente, así que no es natural en el sentido de la mayoría de las definiciones de la palabra. Es decepcionante, porque la gente sueña realmente de un herbicida natural. Quieren eliminar las malas hierbas alrededor de su casa y en su jardín, pero no les gusta la idea de usar un herbicida de síntesis. La mayoría de las personas (yo incluido) preferirían utilizar algo natural, todas otras cosas siendo iguales. Desgraciadamente, existen muy pocos productos realmente naturales que son herbicidas efectivos.

Dicho esto, quiero presentaros una sustancia química fascinante llamada bilanofos. A principios de los años 70, el bilanofos fue descubierto de manera independiente por dos laboratorios diferentes, uno en Alemania y el otro en Japón. Ambos grupos aislaron esta sustancia química a partir de bacterias Streptomyces: S. viridochromogenes en Alemania, S. hygroscopicus para el grupo japonés. El bilanofos es producido naturalmente por esas bacterias naturales. Con esto, por casi cualquier definición, el bilanofos es natural.

Los científicos de Alemania y de Japón han visto muy rápidamente que el bilanofos tiene fuertes propiedades herbicidas; cuando se aplicaba sobre plantas, estas se morían. Después de estudios más completos, los científicos del grupo alemán determinaron que solo una parte de las sustancia química bilanofos completa era necesaria para la actividad herbicida. En realidad, cuando el bilanofos penetra en la planta, aproximadamente la mitad de la molécula es rápidamente cortada, lo que deja subsistir una pequeña molécula – la fosfinotricina. Es esta molécula más pequeña que tiene el papel del herbicida en la planta.

Cuando la sustancia natural bilanofos (a la izquierda) entra en la célula de la planta, la planta elimina dos residuos alanina, dejando subsistir la fosfinotricina (a la derecha). La fosfinotricina tiene una acción herbicida en la mayoría de las plantas, por la inhibición la enzima glutamina sintetasa.



Tenemos pues una sustancia natural (el bilanofos) que es naturalmente convertida por las plantas en otra sustancia (la fosfinotricina) que actúa de manera muy efectiva como herbicida. Y resulta que algunas especies de Streptomyces también producen de manera natural pequeñas cantidades de fosfinotricina. Se parece mucho a un herbicida natural, ¿no? Un momento…

La fosfinotricina (mejor conocida en Estados Unidos [y en España] como glufosinato) es ampliamente utilizada como herbicida. Es la materia activa de los herbicidas conocidos como Rely (principalmente en viñedos y frutales en Estados Unidos) y Liberty (a menudo usado conjuntamente con los cultivos Liberty Link), [Finale en España y Basta en Francia]. Pero incluso si el producto químico existe en la naturaleza y ha sido descubierto por extracción a partir de bacterias de origen natural, el herbicida comercial es producido por vía de síntesis. Por eso no se considera como un herbicida natural.

La historia de la fosfinotricina, aunque muy interesante, no es un caso aislado. Un gran número de científico en todo el mundo explora la naturaleza para encontrar nuevo compuestos químicos que tengan propiedades antibióticas, pesticidas u otras características útiles. Los científicos del USDA estiman que entre 1997 y 2010, aproximadamente el 69% de la nuevas materias activas de los nuevos pesticidas registrados por la EPA, eran productos naturales o productos de síntesis derivados de fuentes naturales (como la fosfinotricina) o de naturaleza biológica. Por ejemplo, otro herbicida comúnmente utilizado en maíz ha sido descubierto después de una observación inicial del hecho que, en un jardín, muy pocas plantas pueden crecer debajo de un Callistemon (limpiatubos). Pero los herbicidas constituyen en realidad la parte más pequeñas (menos del 7%) de esos nuevos pesticidas de origen natural; aproximadamente el 30% de las materias activas de los nuevos insecticidas y fungicidas son, o sustancias naturales, o sustancias derivadas de productos naturales.


En la actualidad, la FDA tiene dificultades para definir la palabra “natural” en las etiquetas de alimentos. Es un término de marketing utilizado a menudo sin definición clara. Es quizás más difícil aun darle una definición en relación con los pesticidas. Tal como lo enseña el ejemplo de la fosfinotricina, los límites entre natural y sintético pueden rápidamente ser borrosas. ¿Es natural porque se produce en la naturaleza? O ¿es necesario extraer físicamente de la naturaleza para ser considero natural?

La distinción “natural o no” puede distraernos de lo que es realmente importante en el debate sobre los pesticidas. Si la sustancia es estructuralmente la misma, el producto de origen natural y las versiones producidas por síntesis compartirán las mismas propiedades. Las propiedades de la sustancias son mucho más importantes, en mi opinión, que su fuente. ¿Presenta el pesticida algún peligro para el usuario y el medio ambiente? ¿Se degrada rápidamente en el medio ambiente en productos no tóxicos? Si es el caso, no me preocupo tanto de saber si es natural o no, sea cual sea la definición que se quiera dar a la palabra natural.


Pero existen cuestiones vinculadas con la fuente del producto que pueden ser importantes. Especialmente cual tiene el mayor impacto: ¿la síntesis en un laboratorio o la extracción a partir de fuentes naturales? En muy pocas ocasiones escucho debates sobre esta cuestión, a pesar de ser una de las más importantes cuando se habla de productos naturales (siempre que estén considerados seguros). Si se puede eficazmente extraer un recurso renovable de la naturaleza, y evitar gastos de energía y de combustibles fósiles de la producción de síntesis, pues un compuesto producido naturalmente me parece una buena solución. Pero si extraer algo de la naturaleza conlleva un impacto negativo sobre el medioambiente mayor que si se produce en una fábrica, pues por favor, dame la versión de síntesis.

Referencias:

Hoerlein (1994) Glufosinate (Phosphinothricin), A Natural Amino Acid with Unexpected Herbicidal Properties. p 73-145 in  Reviews of Environmental Contamination and Toxicology (Vol 138)

Dayan et al. (2011) Rationale for a natural products approach to herbicide discovery. Pest Management Science. 68:519–528

Cantrell et al. (2012) Natural Products as Sources for New Pesticides. Journal of Natural Products. 75:1231-1242. »


*Andrew Kniss es Profesor de ecología y manejo de malas hierbas en la Universidad de Wyoming”.


La ideología de la agricultura ecológica obliga a solo emplear pesticidas de origen natural. Sin embargo existen derogaciones, en función de las posibilidades de algunas moléculas, de la manera de utilizarlas, o de las necesidades de los agricultores que a veces justifican que se salten las normas, pero siempre en la más grande discreción, especialmente para los consumidores.

Es a veces difícil entender porque algunas moléculas, producidas de manera totalmente industrial (como es el caso de la deltametrina que es un piretroide de síntesis) se aceptan en ecológico y otros, muy comparables en su proceso de fabricación, a la vez que son simples copias de moléculas naturales, no lo son, como es el caso de la azadiractina, naturalmente producida por el árbol de neem, y principal molécula activa de todos los plaguicidas ecológicos a base de aceite de neem.
Al contrario, las feromonas empleadas en agricultura ecológica, al igual que en agricultura convencional, son productos 100% sintéticos, que son copia de las feromonas naturalmente emitidas por los insectos. Para eso, no hay problema. Es cierto que no se pulverizan en los cultivos. Pero se quedan flotando en el aire durante las 24 horas, y durante meses, y se depositan en el alimento final.
También uno se puede preguntar por ejemplo, ¿porque el spinosad, naturalmente producido por bacterias (Saccharopolyspora spinosa), y fabricado a gran escala por un proceso enteramente industrializado, se autoriza en agricultura ecológica, pero el bilanofos, de igual modo naturalmente producido por bacterias (del género Streptomyces) no lo son?


Porque al final, ¿Qué le falta a la agricultura ecológica para ser generalizada?
Herramientas, soluciones técnicas para resolver problemas concretos, especialmente en el ámbito fitosanitario.
La mayoría de los otros problemas tienen soluciones coherentes (con un punto flaco en los aspectos nutricionales, que sin embrago progresan rápidamente), e incluso a menudo con un coste muy razonable.
Pero hay que constatar que, si bien es cierto que las conversiones a la agricultura ecológica son cada vez más numerosas (raramente por convicción personal, pero más bien por culpa de la presión societal, o por oportunismo económico), las vueltas atrás también son cada vez más frecuentes. La principal causa evocada por esos agricultores son los problemas fitosanitarios no resueltos que se acompañan de notable bajada de rendimiento o de bajada de calidad, y finalmente de un serio problema de ingresos para el agricultor.

Es que el aumento de la oferta de productos ecológicos y su democratización se acompañan de un efecto perverso, sin embargo perfectamente previsible, que es la bajada de los precios, no tanto al consumo sino al agricultor.
Y quien dice bajada de los precios, también dice bajada de los ingresos, y obligación de mejorar la calidad (visual), y en consecuencia del coste de producción real.  Es que si es verdad que la producción ecológica no tiene obligación de respetar los mismos criterios de normalización de calidad de los alimentos que la agricultura convencional, la realidad evoluciona poco a poco y los circuitos de comercialización exigen cada vez más un producto a la vez ecológico y bonito.
Un efecto rebote que podría ser ampliamente evitado si se autorizaba en agricultura ecológica los cada vez más numerosos pesticidas sintéticos “copiados de la naturaleza”.

¿Ganará algún día la partida la razón sobre el dogma?


samedi 21 avril 2018

128 - Agroecología -7- Agricultura, siempre más verde


AGROECOLOGÍA - AGRICULTURA, SIEMPRE MÁS VERDE


Aunque el gran público, gracias a una amplia exageración de los medios, piensa lo contrario, el acercamiento de la agricultura convencional y de la agricultura ecológica es evidente para quien se interesa verdaderamente por esa cuestión.

Imagen personal

Después de la Segunda Guerra Mundial, la agricultura occidental abusó de la química de síntesis, arrastrando consigo muchos países en desarrollo. No se trataba de una voluntad deliberada de los agricultores, pero más bien un acondicionamiento, y de una fuerte voluntad política. Era la época de la Revolución Verde, llena de buenas intenciones y de conceptos muy básicos y a veces equivocados.
La agricultura era uno de los grandes motores del desarrollo económico. El productivismo estaba al orden de día. Había que alimentar a una población hambrienta de confort y de buena comida después de años de privación. También hacía falta divisas, y en consecuencia exportar, y la agricultura era uno de los ejes más evidentes.
Las necesidades de alimentos y de divisas eran enormes, al igual que también lo era el desconocimiento de los riesgos, al menos a nivel de los usuarios (era la época de todo poderoso DDT, presente hasta en los insecticidas domésticos y en los champús anti-piojos para niños, con el beneplácito de la administración sanitaria). A eso hay que añadir que el nivel de formación de los agricultores era generalmente muy bajo.


Progresivamente, la investigación hizo, y de buena manera, su trabajo, con numerosos descubrimientos, entendiendo cada vez mejor el funcionamiento de los animales, de las plantas, de los suelos, así como de los ecosistemas, y divulgando poco a poco esos nuevos conocimientos.
Total, el progreso estaba en marcha.

En paralelo a esos avances agronómicos, las tecnologías progresaban a un ritmo aún más rápido.  En la época del DDT, no se procedía a analizar los residuos de plaguicidas en los alimentos. Esas técnicas se desarrollaron en los 70s, con los progresos de la electrónica, y de la química. Y el DDT se prohibió a principio de los 70s.
Los primeros equipos de análisis de residuos eran capaces de medir la presencia de una molécula en niveles de 1 mg/kg (1 ppm), o sea 1 gramo de molécula química en 1.000 kilos de alimento.
Algunos productos podían tener plazos de uso antes de recolección de 0 día. Dicho de otra manera, era posible hacer un tratamiento químico, y cosechar la fruta el mismo día. Y con todo eso, los análisis daban ausencia de residuo.
En la actualidad, esos mismo equipos de medición pueden determinar la presencia de una molécula en niveles de 0,001 mg/kg (1 ppb), o sea 1 gramo de molécula química en 1 millón de kilos de alimento, es decir un nivel de precisión 1.000 veces más elevado.
Esas evoluciones técnicas han permitido detectar aberraciones en los usos autorizados, y de manera más general, en las legislaciones.
Todas las legislaciones que afectan a las autorizaciones y los usos de plaguicidas químicos han sido modificadas adecuadamente.


En el mismo tiempo, la medicina, también ha progresado mucho, y ha permitido darse cuenta que algunas prácticas o determinados productos, considerados como inocuos, no lo eran tanto. Es otra fuente de modificaciones en los usos.

También las investigaciones realizadas sobre el medio ambiente, y sobre el impacto de esas mismas prácticas, han permitido medir sus efectos positivos, y sobre todo negativos.

Siguiendo la misma época, la enseñanza agrícola ha progresado enormemente, y el nivel de formación de los agricultores es ahora bueno, al menos en los países industrializados. Con esta formación, vino la reflexión, el razonamiento, la integración de la actividad agrícola en su entorno.

Para terminar, los progresos tecnológicos también han afectados, y de manera muy directa la información, dando acceso a todos los actores de la sociedad, a una inmensa fuente de información.
Por desgracia Internet, verdadera revolución en materia de disponibilidad de informaciones, también se ha convertido en una enorme tribuna en la que cualquiera puede decir cualquier cosa, sin aportar prueba ninguna de lo que afirma, y alcanzando una gran audiencia.

Todos esos progresos realizados en paralelo, pero sin concertación los unos con los otros, han llevado a numerosos cambios en las legislaciones, en las preocupaciones, en los comportamientos.

Sin embargo, a pesar de todos los problemas detectados a posteriori gracias a las evoluciones tecnológicas y científicas, a pesar de la toxicidad verificada de algunos productos de uso común, la esperanza de vida no ha parado de progresar en los países industrializados. La calidad y la diversidad de los alimentos aportaban más que los problemas ocasionados.
Esto no quiere decir que había que no hacer nada, todo lo contrario. Pero hay que relativizar la gravedad de determinados problemas.
También hay que recordar, especialmente en lo que se refiere a contaminación de aguas subterráneas y suelos, que seguimos pagando, hoy todavía, las consecuencias de determinados errores de hace varias décadas. Seguimos encontrando, en algunos suelos, residuos del DDT, más de 40 años después de su prohibición, pero descompuesto en forma de DDE. Harán faltan varias décadas más para que desaparezca del todo.
Es por eso que las evaluaciones actuales son tan estrictas, especialmente referente a la degradación de la moléculas nuevas en los suelos y en el agua.


Para volver al tema del día, todos esos cambios han tenido una serie de consecuencias importantes sobre la agricultura:
-       Los agricultores en la actualidad están bien formados, y se preocupan por su salud, la de los consumidores y por el medio ambiente.
-       Los movimientos ecologistas se han desarrollado de manera importante y, por sus acciones a menudo criticables, han tenido un papel primordial en esta toma de conciencia, ahora generalizada a toda la sociedad.
-       Los gobiernos han tomado la medida de la problemática y han hecho leyes, tanto sobre las autorizaciones de los productos químicos como sobre el control de su uso.
-       El número de moléculas autorizadas ha sido drásticamente reducido, con la eliminación de todos los productos los más peligrosos, y los niveles de residuos autorizados han sido fuertemente revisados a la baja. Actualmente, la legislación europea es la más restrictiva del mundo, con diferencia.
-       Las empresas químicas han radicalmente cambiado sus orientaciones de investigación, para poder responder a esas evoluciones, con el resultado de aparición de productos cada vez más respetuosos con el medio ambiente, el usuario y el consumidor. Hasta las principales empresas mundiales de química, se han lanzado en la investigación de productos ecológicos.
-       La mayoría de los agricultores convencionales integran actualmente en sus métodos y técnicas de producción, elementos, cada vez más numerosos, compatibles con la agricultura ecológica.
-       Sin embargo, algunos puntos no se han solucionado todavía, especialmente en las mediciones del impacto real de los plaguicidas no químicos, autorizados en agricultura ecológica, sobre el medio ambiente, sobre el usuario y sobre el consumidor. Es donde la presión mediática hace mal su trabajo.


En realidad, si miramos de cerca, nos damos cuenta que la agricultura convencional ha seguido una fuerte evolución hacia una producción integrada para los cultivos leñosos (frutales, viña, olivo, cítricos, etc.) y para numerosos cultivos anuales como las hortalizas. Para otros cultivos (cereales, algodón, cultivos forrajeros, etc.), la agricultura de conservación va en la misma dirección. Esos dos métodos y sus variantes han incorporado a las prácticas de cultivo, numerosas técnicas más respetuosas con el medioambiente, han reducido el empleo de plaguicidas y de abonos, las dosis y momentos de aplicación han mejorado mucho gracias a los conocimientos adquiridos sobre biología de los cultivos, de los suelos y del medioambiente. Ver por ejemplo http://culturagriculture.blogspot.com.es/2014/11/32-metodos-de-produccion-4-produccion.html)

En el mismo periodo, la agricultura ecológica también ha evolucionado, especialmente gracias a la llegada de nuevas soluciones a los problemas sanitarios y nutricionales de los cultivos. Hay que reconocer que las investigaciones, privadas o públicas sobre las técnicas de protección fitosanitaria y los plaguicidas no químicos son numerosas.

La protección de los cultivos sigue siendo un reto esencial para el agricultor, sea cual sea el método de producción. Es que la rentabilidad del cultivo es la principal preocupación del agricultor que es, ante todo, un empresario cuya actividad no solo debe ser rentable, sino que además tienen que generar unos ingresos suficientes para el mismo, a fin de permitirle vivir dignamente con su familia.

Imagen personal

En realidad el acercamiento de esas dos grandes corrientes es rápido, e inevitable. No creo que se llegue a una fusión, ya que la agricultura ecológica rechaza algunas orientaciones, como las biotecnologías, aunque sean probablemente la vía más directa y rápida hacia una desaparición de la necesidad de uso de plaguicidas, sean químicos, o no químicos.

La producción ecológica está tiende a quedarse estancada en la evolución de sus técnicas (excepto en la protección fitosanitaria), conserva numerosas zonas de opacidad (sobre todo en su comunicación), y sobrevive con numerosos problemas actualmente sin solución, gracias a la autorización de uso de algunos plaguicidas sintéticos, en condiciones controladas. Las ayudas públicas, claramente más elevadas en ecológico que en convencional, participan en su desarrollo. Pero se industrializa por necesidad, para poder responder a la demanda de un mercado cada vez más dominado por los supermercados.
La producción convencional se está reformando en profundidad, se hace cada día más respetuosa con el medio ambiente, los suelos, los acuíferos, y también con los consumidores. Total, se está haciendo cada vez más verde.
El consumidor, tan cortejado por todo el mundo, y ampliamente  intoxicado por una desinformación políticamente correcta y cuidadosamente orquestada, terminara perdido. Algunas señas muestran que le cuesta cada vez más ver la diferencia.

Y no es del gusto de todos.
Porque ¿quién, entre los numerosos aprovechados del ecológico, desean de verdad que la agricultura ecológica coja una gran amplitud? ¿Quién desea este acercamiento y la casi-desaparición de las diferencias?
Sería la muerte de la gallina de los huevos de oro.
¿No podría ser esto uno de los principales motivos de los ataques cada vez más numerosos y cada vez más virulentos en contra de la agricultura convencional?
¿Quién sabe?

Es una visión a corto plazo, pero mientras tanto, los beneficios acumulados serán aún mejores, tanto económicamente, como políticamente hablando.

Si los intereses particulares y políticos no tomasen la prioridad sobre el interés público, deberíamos en realidad, asistir a una colaboración entre las dos tendencias. No obstante, la realidad es que asistimos a un enfrentamiento.

¿Quién se beneficia del crimen, por así decirlo?
Lo cierto es que no es ni el agricultor, ni el consumidor.


vendredi 13 avril 2018

114- Agricultura del mundo - El País Dogón

AGRICULTURA DEL MUNDO – EL PAÍS DOGÓN
  


Por alguna parte de África occidental, en Mali, en el río Níger y la frontera con Burkina Faso, existe una región con clima Sahelian, donde la vida es difícil. Sin embargo, ahí se encuentra un pueblo con una cultura, un arte y un artesanado tan ricos, que numerosos coleccionistas occidentales lo conocen, a menudo sin haber nunca pisado el país.

Imagen: http://www.pedagogie.ac-nantes.fr/servlet/com.univ.collaboratif.utils.LectureFichiergw?ID_FICHIER=1302900519082&ID_FICHE=1317055908671

También es una de las regiones del mundo donde conviven en perfecta harmonía, personas de religiones distintas. El islam es la religión más representada, pero también hay muchas personas cristianas y animistas. Esta mezcla religiosa está presente en las ciudades, en los pueblos, e incluso a veces dentro de la misma familia.
Se trata del País Dogón.

En esta región, la vida es dura. El acceso al agua es una de las claves de la supervivencia.
La vida social se organiza entorno a los hombres, pastores, cazadores, cogedores, guardianes de la palabra y de la tradición, y de las mujeres, agricultoras, madres de familia, amas de casa, responsables del agua y de la educación de los niños, y a veces vendedoras de los pobres excedentes de producción o de los productos de su propio artesanado.


La agricultura está hecha de parcelas muy pequeñas fraccionadas y separadas por pequeños senderos de tierra. El trabajo, lo hacen las mujeres, manualmente, ayudadas por los niños si son lo bastante grandes.
El riego, si es necesario, requiere grandes esfuerzos ya que primero hay que ir a por el agua, antes de usarla para regar. Solo es posible si los puntos de agua son lo suficientemente cerca.
Es una agricultura rudimentaria, de supervivencia, de la que solo una muy pequeña parte puede ser vendida para generar ingresos. La mayor parte va directamente a la alimentación de la familia.
Una asociación local, creada en 2005 por personas Dogón preocupadas por el porvenir de su pueblo, se ocupa de montar proyectos destinados a mejorar sus condiciones de vida, mediante la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres Dogón. Son el pilar de este pueblo tan simpático.


ARAF-Plateau Dogon (Acción para el Fomento de las Actividades Femeninas en País Dogón) federa 80 grupos de 25 a 40 mujeres cada uno, con el fin de aportar un apoyo que va desde la educación, la formación, el apoyo técnico, la entrega de herramientas básicas para el trabajo de campo, y el montaje de proyectos locales (uno de los proyectos en marcha es la creación de un taller de transformación de aceite de karité en mantequilla para su venta para su uso en cosmética).
Entre las acciones permanentes está la formación a las técnicas de agroecología. Especialmente, uno de los objetivos es de favorecer la modernización de la agricultura, y por consecuencia la mejora de los ingresos de las familias Dogon, gracias a la venta de sus excedentes de producción. Pero la falta de formación, la falta de equipos y la falta de medios forman parte de los motivos para una orientación hacia la agricultura ecológica.


Es imprescindible modernizar la agricultura con métodos y técnicas que permitan mejorar la capacidad productiva, sin por eso crear una dependencia a insumos y a máquinas y aperos, fuentes de inversiones que, al día de hoy, ni son posibles, si son prioritarias.
La agricultura Dogon debe mantenerse autónoma ya que las inversiones necesarias, numerosas, deben ser reservadas a obras de infraestructura de primera necesidad.
La voluntad de ARAF es de mejorar la capacidad productiva de la agricultura del País Dogon, pero con una mínima inversión, en la medida en la que la primera inversión necesaria es la creación de una red de acceso al agua que permita a sus habitantes mejorar su autonomía, ganar en higiene, y sobre todo dejar de dedicar la mitad de su tiempo (mujeres y niños sobre todo) al transporte de agua.


Y el acceso al agua es probablemente un proyecto a largo plazo, pero ¡tan importante!
El clima Sahelian incluye una época de lluvias, en concreto de junio a septiembre, durante los que llueve de manera abundante, lo que permite la reconstitución de las reservas del suelo, y otorga algunos cultivos adaptados a este clima.
Se puede imaginar la creación de una red de canales para llevar el agua del río Níger hacia las zonas aisladas. Pero sería una obra faraónica, larga y extremadamente costosa.
Sin embargo, la creación de balsas y de pozos, operaciones mucho más accesibles y exigiendo presupuestos más livianos, favorecería una agricultura más permanente, una gran mejora en la seguridad alimentaria, e ingresos permitiendo un desarrollo claramente más importante. De paso, permitiría un acceso a temas tan evidentes para los occidentales como servicios de salud o de higiene, y por ahí mismo, una clara mejora de las condiciones de vida del pueblo Dogon.


Hace unos meses, por mediación de las redes sociales, fui solicitado por el presidente de ARAF, Issiaka Konaté, para participar en un trabajo humanitario, mediante una ayuda a la implantación de técnicas de agroecología. No tengo “vocación” para eso, y de hecho no lo he hecho nunca. Mi vida está organizada en torno a mi trabajo, que requiere mucha dedicación, como lo saben muy bien todos los agricultores, mi familia a la que debo un mínimo de apoyo y presencia, y mis actividades varias, como es el caso de este blog.

Hemos intercambiado mucho con Issiaka. Fue el que me conto la vida del pueblo Dogón, y las dificultades de esta vida, los numerosos proyectos que siempre bloquean por un problema recurrente de financiación.

El turismo representaba una importante fuente de ingresos. Pero desde el 2012 y los ataques del terrorismo yihadista, esta fuente desapareció, bloqueando o retrasando muchos proyectos.


Me di rápidamente cuenta que la situación política y económica de Mali, así como los ataques yihadistas en la región complican mucho las acciones occidentales y las intervenciones de las ONGs.
Al no poder intervenir directamente, decidí aportar una piedrecita a este frágil edificio.

Entonces le propuse a Issiaka un texto, ilustrado con numerosas fotos, para explicar la situación, y para pedir a los lectores una ayuda económica. http://www.calameo.com/read/001473813fa1dcc88ddda
El director de una ONG francesa, Gérard Cinquin de DNPLS (Del Norte Para el Sur) que actúa en África, nos ayudó por su experiencia, sus buenos consejos y por el trabajo de presentación, y también, y sobre todo, por la puesta a disposición de su plataforma de recogida de donaciones.


Más adelante, por mediación de mi red de contactos y de amigos, he podido iniciar el trabajo de un proyecto de colaboración con una ONG española, Madre Coraje, que dedica gran parte de su actividad a la recuperación de ropa y objetos usados, para mandarlos, en España o en otros países del mundo, a comunidades en situación de inseguridad que pueden, o usarlos para sus propias necesidades, o convertirlos en una fuente de ingresos mediante su reventa.
Y es precisamente por ahí que hemos lanzado este proyecto: importar en Mali ropa usada, para que la clasificación y la venta generen, por una parte unos puestos de trabajo y los correspondientes ingresos para determinadas familias, y sobre todo ingresos para financiar proyectos educativos y de desarrollo. Pues dicho así parece sencillo cuando los contactos están establecidos.
A partir de esta idea, todo se complica. El proyecto avanza, pero ha sido necesario establecer varias cosas, y realizar inversiones que, de momento, ponen en desequilibrio el presupuesto de ARAF.
Ha hecho falta crear una sociedad con posibilidad de importar, hacer negocio, y generar beneficios, para revertirlos íntegramente a la asociación ARAF (sin ánimo de lucro).


Ha hecho falta encontrar transportistas, y resolver el problema del tránsito desde Senegal (Mali no tiene acceso al mar con lo que hay que pasar por el puerto de Dakar).
Hay que preparar los centros de clasificación y establecer una red encargada de la reventa de la ropa, así como la logística necesaria a su repartición.
Una gran parte de los costes ya ha sido asumida por la propia asociación, por sus miembros y por algunos benefactores.
El proyecto abre un gran abanico de posibilidades, pero de momento, exige encontrar el complemento financiero que le permitirá a ARAF autofinanciarse, y financiar su proyectos.
Este complemento es muy razonable, visto desde Europa, ya que es de menos de 7.000 € (6.852 € para ser exacto o 8.200 US$), pero visto desde Mali, es difícil de encontrar, sea en forma de préstamo o en forma de donaciones. El sistema bancario malí no permite que este tipo de proyecto prospere.


Como lo podéis ver, la agricultura del País Dogón necesita numerosas inversiones, de bajo coste en su mayoría, ya que los proyectos son realizados por las propias personas. Pero del desarrollo de esta agricultura depende el desarrollo de este pueblo.
Pero este desarrollo, para ser sostenible y duradero, debe ser capaz de ser autónomo, y por consecuencia de autofinanciación. Es la meta principal del proyecto con Madre Coraje.
A partir de ahí todo quedara en mano de los propios Dogon, y es lo más importante.

El objetivo de este blog no es este, pero por una vez, necesito tu ayuda para poder concretar este proyecto. Si deseas participar, puede hacer una donación por la plataforma en línea de DNPLS, indicando ARAF DOGON.

Tu participación también puede limitarse a difundir ampliamente este artículo. Cuantas más personas sensibilizadas, más posibilidades tendremos de resolver este pequeño, pero muy serio problema.

Y piensa que un like es muy bien, pero no difunde. Compartir es mucho mejor.


Gracias por el País Dogón.

Fotos enviadas por Issiaka Konaté